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martes, 3 de julio de 2018

CONTACT (Robert Zemeckis, 1997): La perspectiva cósmica y el "síndrome del astronauta".

CONTACT (Robert Zemeckis, 1995), es una película, basada en la novela del que fuera gran divulgador del mundo de la astronomía Carl Sagan, que está protagonizada por Jodie Foster como la astrónoma Ellie Arroway y Matthew McConaughey como Palmer Joss, nos plantea el clásico conflicto entre Ciencia y Religión a partir de la llegada de una señal de origen extraterrestre que incluye un mensaje que, una vez descifrado, resulta contener el diseño de lo que parece ser una nave para transportar a un viajero a la fuente del origen de esa señal. La elección de ese viajero, como un representante del planeta Tierra, establece el conflicto en cuestión. ¿Qué condiciones debe reunir para que el máximo de la humanidad se vea representado? 

Lo que me interesa destacar de esta película, más que el conflicto citado, hace referencia a la experiencia que Elli Arroway sufre durante su extraño viaje que, finalmente, realizará desde una plataforma construida en paralelo en el Japón, en la isla de Hokkaido, tras un atentado de un fundamentalista cristiano que destruye una primera nave y al tripulante elegido, David Drumlin – interpretado por Tom Skerrit -. Por ello me centraré esencialmente en las escenas finales de la película.

En primer lugar, y durante el viaje que, aparentemente, realiza a través de agujeros de gusano, la lleva a contemplar una galaxia, y ante la gran belleza de la imagen Ellie exclama: “Es un acontecimiento celestial. No hay palabras... no hay palabras... Es poesía. Debieron enviar un poeta." Esa invocación al poeta ya hace referencia a la descripción de algo a lo que el lenguaje científico no puede acceder, y que confronta al ser humano ante la inmensidad del Universo  y la belleza de sus manifestaciones. Algo que toca lo más profundo del alma humana y que muchos poetas y filósofos han definido como la perspectiva cósmica, una perspectiva que genera nuevas visiones y que hace percibir al ser humano su lugar en el cosmos.



La experiencia que sufre Ellie está descrita por los cambios que se han registrado en algunos de los astronautas, y que recibe el nombre del "síndrome del astronauta", y que ante la contemplación del planeta Tierra, con sus colores azules de los grandes océanos, del blanco de las grandes masas de nubes o los distintos tonos marronosos de los continentes, suspendida en el vacío, bajo el fondo oscuro roto por los millones de pequeños puntos blancos correspondientes a estrellas y lejanas galaxias, se caracteriza por las palabras que Ellie describe al final de la película, cuando comparece ante el congreso: "recibí un don maravilloso, algo que me cambió para siempre, una visión del Universo que nos dice, sin la menor duda, lo diminutos e insignificantes, y lo raros y preciosos que somos. Una visión que nos dice que pertenecemos a algo más grande que nosotros mismos..."

Vista de la Tierra desde la Luna. Foto tomada por el Apolo XI.

El "síndrome del astronauta" coincide con dos sentimientos que están relacionados y que fueron definidos por Rudol Otto en relación a la experiencia religiosa: el sentimiento de criatura y lo numinoso. Lo numinoso lo podemos percibir en la reacción de Ellie cuando contempla la galaxia que se le ofrece a su mirada. Observamos en ella el estremecimiento que produce en el ser humano el encuentro con algo que se percibe simultáneamente como misterioso, majestuoso, tremendo y fascinante, y que derivan en un sentimiento de sobrecogimiento y anonadamiento, de pequeñez, de infimidad, el sentimiento de criatura. Ambos sentimientos se relacionarían, en este caso, con la posición que coloca al ser humano la perspectiva cósmica antes citada, y que expresa tan claramente Ellie cuando dice haber adquirido "una visión del Universo que nos dice, sin la menor duda, lo diminutos e insignificantes, y lo raros y preciosos que somos." 



La película refuerza el sentimiento de lo numinoso con el extraño encuentro que mantiene Ellie con los supuestos alienígenas - del que no quedarán pruebas demostrables -, quienes eligen un escenario virtual basado en un dibujo que realizó de pequeña - las playas de Pensacola -, y en el encuentro con la imagen de su padre (David Morse), como una manera de facilitar el encuentro. Como en otras películas, el alien nos observa como "una especie interesante, una mezcla interesante, capaces de los sueños más hermosos y de las más horribles pesadillas. Os sentís tan perdidos, aislados, tan sólos..." Y la recomendación es sabida: "... pero no lo estáis. Verás, a lo largo de nuestra búsqueda el vacío se ha hecho soportable porque nos tenemos los unos a los otros". No es que el alien diga algo desconocido. Cognitivamente todos lo entendemos, pero el ser humano tiene una dimensión narcisista, una complejidad emocional y pulsional que, como bien advierte el alien, lo hace especialmente complejo ("mezcla interesante" lo llama amablemente). Esto que cognitivamente podemos entender, es lo que la perspectiva cósmica, como impacto en la consciencia, permite comprender más plenamente a nivel emocional y hace que nuestra mirada sea menos antropocéntrica y más cósmica.




Estos mismos sentimientos los encontramos en varios de los astronautas del proyecto Apolo y otros, como Wubbo Ockels, el primer astronauta holandés y tripulante del transbordador espacial, quien reconocía la dificultad de expresar en palabras el carácter de la experiencia que se vive allí arriba, en el espacio. En todo caso, en varios de ellos se despiertan los sentimientos de amor y de servicio, y también un sentimiento de protección hacia la Tierra-madre, como muchos de ellos la llaman, así como el ya descrito sentimiento de criatura. Vaya, como un ejemplo, la declaración de Edgar Michell, tripulante del Apolo 14, y el hombre que estuvo más horas en la Luna, quien dice: "Desarrollas una conciencia global instantánea, una orientación hacia la gente, una intensa insatisfacción con el estado del mundo y el impulso de hacer algo. Desde lo alto de la Luna, la política internacional parece insignificante. Te dan ganas de coger a un político del cuello y arrastrarlo a cuatrocientos mil kilómetros de la Tierra para decirle: ¡Mira-bien!" 

Para acabar quisiera citar las siguientes palabras del filósofo Pierre Hadot, quien dice: "Sin viaje cósmico interior, sin mirada desde lo alto vivida como ejercicio espiritual de desprendimiento, de liberación, de purificación, los viajeros del espacio seguiran llevando la tierra con ellos al espacio, no la Tierra parte del cosmos, si no la tierra símbolo de lo humano demasiado humano, la mezquindad humana" [1] y acaba diciendo que, en estas condiciones: "El espacio corre entonces el riesgo de no ser más que el teatro ampliado de estas absurdas guerras de religión - o económicas, añado yo - que continuan desgarrando a la humanidad  en los inicios del siglo XXI. La conquista del espacio corre el riesgo de proporcionar solamente un campo más vasto a la locura humana." [2]

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[1] Hadot, Pierre. No te olvides de vivir. Goethe y la tradición de los ejercicios espirituales. Siruela, pág. 89.
[2] Ídem anterior, pág. 89.


sábado, 31 de mayo de 2014

STALKER (Andrej Tarkovsky, 1979) - PARTE I -: Sobre la naturaleza del camino y del deseo.

Stalker (1979) es una de las grandes obras maestras de Andrej Tarkovsky,  y otra de esas películas que me marcaron cuando la ví por primera vez (como Solaris, del mismo Tarkosky, 2001 de Kubrick o El séptimo sello de Bergman). Tarkovsky es otro de mis más estimados directores en el que la poesía, la psicología, la filosofía y el misticismo se dan mágicamente la mano para constituir una envolvente obra donde la imagen, el sonido y la palabra nos llevan a los más misteriosos lugares de la psique y de la condición humana, no en vano Tarkovsky se enmarca en la tradición literaria rusa que marca Dostoievski con sus personajes atormentados y en "crisis interior". Basada en la conocida obra de ciencia ficción Picnic extraterrestre, de los hermanos Arkadi y Boris Strugatski, la película se aparta notablemente de la obra, todo y contar con los hermanos Strugatski como guionistas en colaboración con el mismo Tarkovsky. De la misma manera que ya ocurría con Solaris de Stanislav Lem, la ciencia ficción es lo de menos o, en todo caso, una mera excusa, para abrirnos a dimensiones ocultas del alma humana. Dice al respecto Tarkovsky:

En Stalker y en Solaris si algo no me interesaba era la ciencia ficción. Pero, desgraciadamente, en Solaris aun hubo muchos elementos de ciencia ficción, que distraían de lo esencial. Todas aquellas naves espaciales que aparecían en la novela de Stanislav Lem, indudablemente, estaban bien elaboradas y tenían su interés, pero, vistas las cosas desde hoy, opino que la idea fundamental de aquella película se habría expresado con mucha más claridad si hubiéramos prescindido de todo aquello.

La ciencia ficción no era en Stalker más que un punto de partida táctico, útil para ayudarnos a destacar aún más gráficamente el conflicto moral, que era lo esencial para nosotros. Pero en todo lo que le sucede al protagonista en esa película no hay ciencia ficción de ningún tipo. La película se hizo de tal manera que el espectador podía tener la impresión de que todo aquello podía suceder hoy mismo y de que la zona estaba muy próxima. [1]

La base argumental de la película de Tarkovsky gira alrededor de "la zona", en la que los rumores hablan de la caída de un meteorito o de que fue habitada por una civilización extraterrestre que posteriormente se fue. Esta zona se halla ahora cerrada y fuertemente protegida por los militares dado que muchos hombres que entraron en ella jamás volvieron. Dos hombres, llamados el escritor (Anatoly Solonitsin) y el profesor (Nicolay Grinko), se embarcan en un viaje acompañados por un "stalker" (un acechador, una excelente interpretación de Aleksander Kaidanovski), un personaje que en la película de Tarkovsky es un guía de "la zona". En "la zona" hay misteriosos objetos, pero ellos parten a la búsqueda de una habitación que se halla en su centro y que tiene la facultad de realizar los deseos más ocultos del ser humano. Sin embargo, es necesario indicar que aquí el stalker  no es un  mero y simple guía:

Stalker no es simplemente el guía de un tour por la zona, él es también un guía espiritual. El hombre santo-loco que no puede dejar de predicar, y en el que la mayoría de sus monólogos conllevan un claro mensaje religioso. Su punto de vista tiene la forma de la tradición taoísta, pero su mansa filosofía de la no-violencia está infusa con temas visionarios apocalíptico-transfigurativos. [2]

El entorno de la película es efectivamente de tono post-apocalíptico y es utilizado por Tarkovsky, quien era un admirador del libro de la Biblia del Apocalipsis, también llamado libro de la Revelación, para justamente destacar ese elemento. Efectivamente, la zona es lugar de "revelaciones" entendidas como , sugiere la palabra, como manifestaciones de verdades o secretos ocultos de origen divino o sobrenatural. Veremos posteriormente como Tarkovsky utiliza esto para el tema de su película.

Arcadi i Boris Strugatski
Dentro del excelente análisis que hacen Jordi Batlló y Xavier Pérez sobre los grandes temas del cine, Stalker cae dentro del argumento de la búsqueda del tesoro, y al respecto de éste objeto maravilloso destacan:

su carácter dual y contradictorio que lo aproxima de manera ejemplar a la utilización que el cine hace de este tipo de tesoros [...] un objeto que contiene espiritualidad y pureza pero que también genera codicia y trivialidad. [3]

El vellocino de oro, el Santo Grial o el arca de la alianza son ejemplos de este tipo de tesoros. Batlló y Pérez destacan una clásica estructura en este tipo de películas: el encargo, el viaje lleno de vicisitudes, el enfrentamiento con el poseedor del objeto (o como veremos en stalker con el objeto mismo) y finalmente el retorno heroico que, con más o menos variaciones se corresponde con el viaje del héroe de Joseph Campbell que ya describimos en detalle en la entrada dedicada a la película IT. El viaje de retorno. Como veremos, Stalker nos ofrece una profunda reflexión apoyándose con unas interesantes variaciones sobre estos temas. En todo caso parece interesante leer las propias apreciaciones de Tarkovsky al respecto:

Hablar de la ruta, del viaje. Si hablamos del viaje, desde una perspectiva metafórica, es importante destacar que lo importante no es donde uno llega, lo importante es embarcarse en el viaje.

[...] lo importante no es lo que se logra al final del camino sino el entrar en el camino para lograrlo. ¿Por qué no importa donde se llegue? Porque el camino es infinito. Y el viaje no tiene fin. Por eso no tiene mucha importancia lo cerca o lejos que te encuentres del final, porque el viaje no tiene fin. Y si no entras en él, lo más importante es entrar. Y aquí reside el problema. Para mí es mucho más importante que el camino, el momento en el cual se entra en él, entrar en el camino.[4]

Nos encontramos aquí el tema que ya abordamos en 2001: Una odisea en el espacio de Kubrick, o en El séptimo sello de Bergman o más recientemente en Hacia rutas salvajes, de Sean Penn. No es lo importante el tesoro al final del camino, el tesoro es el camino en sí mismo y las experiencias que entrar en  él y su andadura nos depara.

Tarkovsky con el actor Aleksander Kaidanovski durante el rodaje.
Stalker es una película de largo y profundo calado como siempre lo fueron las películas de Tarkovsky, de múltiples temas: la metáfora del camino, sobre la naturaleza del deseo, del tiempo y su relación con la realidad, también de inquietud religiosa y finalmente un misterio. Es por ello que nos requerirá un largo comentario que nos ocupará dos entradas (correspondientes a cada parte de la película), como ya antes ocurrió con la película El proceso de Orson Wells o It de Tommy Lee Wallace, pero creo que una película así las merece.

I. EL LLAMADO O EL ENCARGO: LOS PERSONAJES Y LA ZONA

La película se inicia grabada en color sepia y con una de las características del cine de Tarkosky: la densidad y la profundidad del tiempo. La cámara avanza lentamente hacia una habitación entreabierta y penetra en ella. Luego enfoca una bandeja de comida que de repente empieza a temblar por la llegada de un tren. La cámara se desplaza hacia la izquierda lenta, muy lentamente y vemos primero a una mujer durmiendo, luego a una niña para llegar finalmente a nuestro protagonista, el stalker. Su familia. La cámara hace el camino inverso hacia la bandeja y luego vemos como él se levanta silencioso y procura no despertarles. La mujer no obstante esta despierta y sale acusándole temerosa de que vuelve a salir a la zona, de que vuelve a abandonarlas a ella y a su  hija y que si no tiene suficiente con cinco años de cárcel... Tras una discusión el stalker se zafa de ella y se va dejándola en estado de desesperación. Llega luego a una zona portuaria donde va a recoger a un hombre que le indica que una mujer elegante y con un coche deportivo quiere venir a la zona con ellos... Stalker la despacha con un directo y seco váyase (luego veremos por qué). Luego se dirigen con el hombre a una taberna donde aguarda por ellos otro hombre. Ahí se presentan por su oficio. "El escritor", "El profesor" y él mismo, el stalker.

El profesor, stalker y el escritor.
Es justo en este encuentro cuando "El escritor" plantea el problema esencial en relación a la búsqueda de la maravillosa habitación que realiza los más recónditos deseos:

¿Cómo puedo saber el nombre de lo que quiero? ¿Cómo puedo saber si en verdad no quiero lo que yo quiero? ¿O si realmente no quiero lo que no quiero? Son cosas imperceptibles. Basta con nombrarlas y su sentido desaparece, se desvanece y se disuelve como una medusa al sol. Mi consciencia desea la victoria del vegeterianismo en todo el mundo. Mi inconsciente anhela un pedazo de carne fresca. ¿Y qué quiero yo?

En un interesantísimo documental sobre cine y psicoanálisis "The pervert's guide to the cinema" (Guía de cine para el perverso, ver a pie de entrada información sobre el video) del filósofo Slavoj Zizek plantea el mismo problema:

El problema para nosotros no consiste en si nuestros deseos están o no satisfechos. El problema es: ¿Cómo sabemos qué desear? No hay nada espontáneo, nada natural en el deseo humano. Nuestros deseos son artificiales. Hay que "enseñarnos" a desear.

Como veremos más adelante el stalker sólo acepta guiar a personajes que se hallan desesperados o que son desgraciados - por eso rechaza la mujer elegante y con un coche deportivo que acompaña al escritor en su encuentro inicial -. Y, efectivamente, esto es así. Conforme avanza la película pronto vemos en "el escritor" a un personaje cínico y escéptico que ya no cree en nada y que ha perdido la inspiración, y "al profesor", un científico sin perspectivas, desengañado y dominado por el miedo y resentido. Es interesante que nos focalicemos en los personajes de la película y en "la zona" pues ellos ya nos dicen mucho de la película.

- SOBRE LOS PROTAGONISTAS.

Un elemento a destacar es que los protagonistas no tienen nombre, son identificados por su función: el stalker (acechador), el escritor, el profesor, monita (la hija mutante del stalker que carece de piernas) Puerco espín (el maestro de Stalker) y la mujer del stalker sin nombre ni identificación. Sutil detalle que ya nos sitúa en la identificación de los protagonistas con su "función", es decir, en la identificación de su ser con una representación de sí mismo y que se relaciona con ese aspecto que define al yo como una función de identificación. En términos junguianos podemos decir que cada personaje representa un arquetipo. Stalker sería un representante del arquetipo del self (el guía interior como representante del sí mismo, del ser), el escritor y el profesor representan el arquetipo de la persona (la máscara), monita el arquetipo de la niña divina y dejamos la mujer del Stalker (que no tiene nombre) para más adelante. Profundizemos un poco en cada uno de ellos:

Stalker (Aleksander Kaidanovski)
Stalker (Aleksander Kaidanovski). Como ya dijimos anteriormente Stalker no es ser un guía cualquiera. Primero de todo es una vocación y luego, ya en la zona, es un acechador, y no sólo de la zona sino también de sus viajeros. Su función está entre el guía espiritual y el loco iluminado. Entre el sabio taoísta y el místico cristiano. Mitad maestro mitad bufón. Recuerda a la carta del loco del Tarot (es curioso como en la zona le va siguiendo un perro negro). Su hogar es la zona, es allí donde él se siente libre, sintiendo el otro lado, el mundo convencional, como su cárcel. Dice en un momento de sí mismo:

El stalker no puede entrar en el cuarto. Aun más el stalker no puede entrar en la zona con fines lucrativos [...] No he hecho nada en este mundo y nada puedo hacer. Ni a mi esposa le he podido dar algo. Además no puedo tener amigos. ¡No me quiten lo mío! En si, ya me han arrebatado todo, allí, al otro lado de los alambres de púa. Todo lo mío esta aquí. ¿Me entienden? ¡Aquí! ¡En la zona! Mi felicidad, libertad, dignidad... ¡Todo lo tengo aquí! Pues traigo para acá a otros como yo, desdichados, desesperados... Soy su última esperanza. ¡Y puedo ayudarlos!

Stalker es el guía de la zona y del camino y él, un intermediario entre el mundo convencional y la zona... Una especie de Santo o místico que como hijo de Dios puede acceder a él mediando así entre el cielo y la tierra. Acusado de "simplón" en un momento de la película por el escritor, su simpleza, no obstante, es la sabiduría del hombre que es capaz de mirar como un niño viendo así  las cosas de manera distinta a como vemos los adultos, y así se dirige y se comporta en la zona con el respeto, el asombro, el miedo y el amor a ella debida. El camino requiere atención y prudencia. Dice de él Antonio Mengs en su excelente libro dedicado a esta película:

Mientras aguarda a los otros, antes de reemprender la marcha o adoptar la dirección a seguir, el Stalker a menudo busca recogerse por un instante, y su apartamiento implica una estrecha y directa relación física con la naturaleza. La tierra es a la vez lugar de contemplación, de veneración y profundo descanso: el reposo exige un lecho sustancial donde mantener la sensitividad activa. De manera análoga, caracteriza su andadura un dinamismo de fricción, por así decir, con el aire y la niebla, la piedra y el musgo, el charco y la arena en la que su propia entidad corporal evoluciona con cierta ligereza no exenta de esfuerzo, pero flexible y llena de soltura. [5]

El escritor (Anatoly Solonitsin)
El escritor (Anatoly Solonitsin). El escritor es el personaje más activo con el Stalker. Ya le definimos como cínico y escéptico, descreído y perdida su inspiración. Es rebelde y continuamente provoca al Stalker y mantiene una actitud desafiante hacia la zona. El stalker, a su vez, mantiene con él una acción más focalizada y le frustra (le acecha) constantemente: reacciona agresivamente cuando arranca una planta de la zona, le vacía la botella de vino que lleva, le quita una pistola que porta y le hace trampas en un sorteo para ver quien es el que va entrar en el túnel de hielo llamado el molino de carne por la cantidad de gente que en él murió. El cinismo y la rebeldía que muestra le hace, más tarde, encontrarse con la desesperación de la realidad de su persona como imagen, como máscara:

No tengo conciencia, sólo nervios. Una mala bestia me injuria: me provoca una herida. Otro canalla me elogia: me provoca otra herida. Si les dedicas tu alma y corazón, se los zampan. Si sacas las inmundicias del alma, se las tragan. Ellos son instruidos. Todos tienen hambre sensorial. Por eso se amontonan a tu alrededor: periodistas, redactores, críticos, ciertas mujeres en torrente constante. Todos exigen: ¡Dale, dale! ¡Que diablos de escritor soy yo, si odio escribir! Si para mi eso es un tormento, una ocupación dolorosa y bochornosa, algo así como la extracción de un hemorroide. Antes yo pensaba que algunos se hacían mejores leyendo mis libros. Pero... ¡No le hago falta a nadie! Cuando me muera, no pasarán dos días y ya comenzarán a comerse vivo a otro. ¡Yo pensaba transformarlos y ellos fueron los que me cambiaron! A su imagen y semejanza. Antes el futuro era la continuación del presente, y todos los cambios se traslucían más allá del horizonte. Ahora el futuro se ha mezclado con el presente.

Este texto creo que le define suficientemente y que nos lo muestra en lo más profundo de su desesperación y nos presenta un hombre perdido en su propia máscara.

El profesor (Nicolay Grinko)
El profesor (Nicolay Grinko). Personaje bien distinto al escritor, el profesor es más bien un personaje silencioso y frío, distante, de pocas palabras y con una interacción escasa con el Stalker, al que éste parece ignorar expresamente. Físico de profesión parece el clásico representante del mundo de la ciencia... enfrascado en su lógica y en su racionalismo intelectual da la sensación de estar allí por sus intereses (que al final se aclararán) y asentándose en su propia observación para aprender, negando la posibilidad de aprender de otro. Pretende sostenerse en la solidez de sus conocimientos. Conflictúa verbalmente en distintos momentos con el escritor de quien es su opuesto y, generalmente, provovado por el cinismo de éste. Al igual que el artista se confronta con su imagen en la sala de arena, el profesor lo hará en otra habitación (en la que misteriosamente suena un teléfono o una bombilla de luz genera un resplandor espectacular) donde se mostrará el resentimiento que anida en él contra un compañero de trabajo y aun más cuando se hace extensiva a la motivación política por la que se halla en la zona:

¿Se imagina que pasará cuando todos crean en la existencia de este cuarto? ¿Y cuando todos ellos se precipiten para acá? Eso es cuestión de tiempo. ¡Si no es hoy será mañana! ¡No serán diez, miles! Los emperadores frustrados, los grandes inquisidores, los fuhrer. ¡Y otros supuestos bienhechores del género humano! ¡No es por dinero, ni por inspiración, sino para transformar al mundo! [...] Usted  no es el único stalker del mundo. Ninguno de los stalkeros saben lo que traen para acá y que se llevan las personas que ustedes conducen. ¡Y aumentan los crímenes no motivados! ¿No es ese el resultado de su trabajo? ¿Qué decir de los golpes militares y de las mafias de los gobiernos? ¿No serán esos sus clientes? ¿Y las armas láser junto a las superbacterias, toda esa inmundicia oculta ahora en cajas fuertes?


Y para ello lleva una pequeña bomba atómica para volar la zona...

Monita, Natasha Abramova
Monita (la hija del Stalker, Natasha Abramova). La hija de Stalker es es una mutante que carece de piernas. Sin embargo, Monita se identifica con el arquetipo del niño divino... Ella es una extensión de la zona y por ello representa la posibilidad de ver más allá de la "apariencia de las formas" y la "ambiguedad de las palabras". Por ello tampoco habla. Ella pertenece al mundo de lo pre-consciente. Ella protagonizará el final de la película donde su presencia adquirirá una especial fuerza y dimensión. Dentro de los distintos significados del arquetipo del niño yo quisiera destacar uno que creo fundamental en la película: el niño como esperanza (que tan bellamente recoge la película Hijo de los hombres de Alfonso Cuaron). El niño como posibilidad de futuro y de totalidad. Dice Jung al respecto:

Un aspecto fundamental del motivo del niño es su caracter de futuro. El niño es futuro en potencia. Por eso, la aparición del motivo del niño en la psicología del individuo suele significar una anticipación de desarrollos futuros [...] La vida, no hay que olvidarlo, es un transcurrir, un fluir hacia el futuro, y no una marea en retroceso [...] El niño prepara una futura transformación de la personalidad [...] Es, por eso, un símbolo que une los opuestos, un mediador, un salvador, es decir, un hacedor-de-la-totalidad. [6] 

Mujer de Stalker, Alissa Freindlich
La mujer del Stalker (Alissa Freindlich). La mujer de Stalker es la mujer que sufre su vocación y su frustración (sentirse encarcelado en el mundo normal)... Pero al igual que Monita, al final de la película, esa mujer toma figura y manifiesta el amor y admiración que siente por Stalker también por ser como es, a pesar del sufrimiento que también le depara. Dice al respecto Tarkovsky:

En Stalker lo digo de forma abierta y yendo hasta las últimas consecuencias: al amor humano es ese milagro capaz de oponerse eficazmente a cualquier especulación sobre la falta de esperanza en nuestro mundo. Lo malo es que también nos hemos olvidado de qué es el amor

En Stalker, el escritor reflexiona sobre el aburrimiento de la vida a un mundo sometido a reglas, en el que incluso la casualidad es el resultado de una ley que para nosotras era hasta entonces desconocida.

Quizá por esto es por lo que el escritor está a gusto en la zona, donde se encuentra con algo desconocido, capaz de sorprenderle, de maravillarle. En realidad lo que maravilla es precisamente aquella mujer sencilla, con su fidelidad y sus valores humanos. ¿Es qué realmente todo está sometido a la lógica? ¿Es qué realmente todo se puede disgregar en sus componentes, todo se puede calcular? [7]

La mujer de Stalker representa un elemento del existencialismo de Tarkovsky que él significa con la palabra sacrificio, y que posteriormente ampliará con sus dos últimas películas: Nostalgia y Sacrificio. Sacrificio, entendido más como entrega, como un acto libre y espontáneo.

Puerco Espín (Dikoobras). Puerco Espín es un personaje que se cita si bien no tiene presencia física. Se trata de un stalker que fue el maestro de nuestro stalker protagonista, y cuya historia nos orienta sobre la problemática de la habitación de los deseos que se halla en la zona. Sintiéndose culpable de la muerte de su hermano, Puerco Espín (a quien antes se llamaba simplemente maestro, dice Stalker) se dirigió a la habitación para que su hermano pudiera recobrar la vida. Al volver, el stalker se vió de repente enriquecido... A la semana se ahorcó. Esta es la realidad de la habitación de los deseos: no se cumplen los simples deseos que la persona cree desear, sino aquellos más recónditos e inconscientes.

- LA ZONA.

La zona es sencillamente la zona. Es la vida que el hombre debe atravesar y en la que sucumbe o aguanta. Y que resista depende tan sólo de la conciencia que tenga en su propio valor, de su capacidad de distinguir lo sustancial de lo accidental. [8]

La zona
En la zona aparece el color y se abandona el color sepia. Así se marca claramente un límite y una diferencia. A pesar de que es conocido como a Tarkovsky le enojaba que le preguntaran sobre que simbolizaban los temas que utilizaba en sus películas, en ese sentido me parecen interesantes las apreciaciones de Zizek al respecto cuando equipara la zona como la propia blancura de la pantalla de cine. El lugar donde podemos proyectar nuestras "proyecciones" y así recuperarlas, hacerlas nuestras:

No hay nada específico sobre la zona. Simplemente es un lugar donde un cierto límite es colocado, y aunque las cosas permanezcan como eran, lo percibimos ahora como un lugar distinto, precisamente el lugar sobre el cual podemos proyectar nuestras creencias, nuestros miedos, aspectos de nuestro espacio interior.

Podemos unir este texto de Zizek al anterior de Tarkovsky y precisar aun más qué es la zona: un lugar donde reapropiándonos de nuestras proyecciones podemos distinguir lo sustancial de lo accidental. La zona es el lugar donde la desesperación tiene una oportunidad, la oportunidad de perderse y así encontrar el camino hacia sí mismo.

Pero hay más, aun hay más en la zona. Recordemos a Thoreau en la película recientemente comentada Hacia rutas salvajes acerca de la tranquila desesperación del hombre. Vivimos una sociedad tranquilamente desesperada donde la desesperación se pretende amortiguar con el engaño y la evasión convirtiéndola así en una apacible resignación: el ser que languidece. A diferencia del color "sepia" del inicio de la película, que nos muestra una indeterminada ciudad industrial, sucia, contaminada, la zona se nos muestra en color y con la conjunción de objetos y construcciones humanas abandonados, oxidados y en ruinas entre la vegetación. La zona deriva así en una imagen que representa el pensamiento y el sentimiento de Tarkosvky: la futilidad del materialismo y la necesidad del misterio, la presencia de lo numinoso. Tarkovsky comparte con Jung esa misma sensibilidad, la zona representa también este misterio, este númen que está más allá del reduccionismo materialista:

Es importante que tengamos un secreto y el presentimiento de algo incognoscible. Ello llena la vida de algo impersonal, de un numinoso. Quien no ha experimentado esto, se ha perdido algo importante. El hombre debe percibir que vive en un mundo que en cierto sentido es enigmático. Que en él suceden y pueden experimentarse cosas que permanecen inexplicables y no tan sólo las cosas que acontecen dentro de lo que se espera. Lo inesperado y lo inaudito son propios de éste mundo. Sólo entonces la vida es completa. Para mí la vida fue desde sus comienzos infinitamente grande e incomprensible. [9]

La zona nos devuelve también a lo que Rudolf Otto llamó sentimiento de creatura, es decir, al sentimiento de pequeñez y anonadamiento que se siente ante una potencia superior o que nos embarga ante la grandiosidad del misterio (ver más detalle en la entrada 2001 Una odisea en el especio: mis aproximaciones). En este sentido el stalker es un claro ejemplo de este aspecto que representa la zona cuando nos manifiesta con claridad la cárcel que es para él el "otro lado de los alambres de púa": racionalismos, fundamentalismos, materialismos, espiritualismos vacíos e interesados y todo tipo de ismos que no son más que cárceles a la expansión que todo espíritu humano anhela. Es más allá de esos ismos y lo que nos deparan cuando determinan políticas, ideologías, economía, religión, espiritualidad etc. que el stalker dice que "mi felicidad, libertad, dignidad... ¡Todo lo tengo aquí!"

La zona es un lugar de transformación. Nadie que entra sale igual...

Tarkovsky en el pasisaje de La zona.

II. CAMINO DE LA ZONA: LAS RESISTENCIAS.

Tras conocerse en el bar, nuestros héroes inician su viaje hacia la zona. La salida de la ciudad se nos muestra de manera sencilla como una salida peligrosa... El camino hacia sí mismo es siempre un camino donde las amenazas siempre se hacen presentes. Esas amenazas que pretenden mantenernos en nuestra cárcel-matrix son conocidas, en un sentido psíquico, como las resistencias que se oponen a esa "dudosa" aventura que nos lleva hacia sí mismo. Como es sabido, Freud describió en su artículo Inhibición, síntoma y angustia cinco tipos de resistencia que tienen su origen en las tres instancias psíquicas: el yo, el ello y el superyó. Todas ellas tienen como objetivo "prohibir" el camino hacia la zona, también entendida como aquel lugar en el que reside nuestra verdad. Observamos en el momento en que atraviesan "el alambre de púas" a los militares disparándoles como esa frontera custodiada por la ley,o el guardián del umbral al que se refería Joseph Campbell y que ya observamos al comentar la película IT -Parte II -, aquella figura que pretende que no abandonemos nuestro mundo ordinario, nuestra cárcel-matrix.

Una vez atravesada la alambrada y los controles se inicia el viaje en motorrail hasta llegar a la zona donde la imagen cambia del sepia al color. Y una vez más asistimos en ese intermedio a esa densidad del tiempo que tanto caracteriza a Tarkovsky, en este caso para marcar el cambio de un lugar a otro... los espacios de transición que además se cargan de una sutil tensión emocional donde cada personaje está ensimismado en sus sentimientos y en sus pensamientos, en sus incertidumbres y en sus miedos y que la cámara va siguiendo con magistral lentitud... con el convencimiento de que la conciencia requiere lentitud, atención... apreciación.

Transición: hacia la zona
Cuando finalmente llegan a la zona, Stalker dice: ya estamos en casa.

III. LOS PRIMEROS PASOS EN LA ZONA.

Una vez llegados allí se nos muestran las primeras irregularidades en la zona y surgen los primeros desacuerdos entre Stalker y el escritor, mientras el profesor se mantiene silencioso sin poner aparentemente problemas. Desde la llegada empezamos a notar algunos temas que se irán repitiendo a lo largo de la estancia en ella:

En primer lugar observaremos las retiradas del stalker, su apartamiento de tanto en tanto de sus viajeros para estar en contacto íntimo con la zona. Recordemos las palabras antes dichas: su apartamiento implica una estrecha y directa relación física con la naturaleza. La tierra es a la vez lugar de contemplación, de veneración y profundo descanso: el reposo exige un lecho sustancial donde mantener la sensitividad activa.

Stalker en contacto con la zona
En segundo lugar veremos también que desde algunos de estos apartamientos, Stalker suele ofrecer algunos monólogos cuyo sentido iremos viendo a medida que aparezcan. En esta primera fase y tras "acechar" al escritor vaciándole la botella de vino, lanzándole una barra de hierro por arrancar unas hierbas (Este no es un lugar para paseos. La zona exige que la respeten, de lo contrario castiga) o avisándole de que en la zona el camino más corto puede ser el más peligroso... Tras pasar por todos estos encontronazos Stalker les dice:

La zona es un sistema muy complejo. Con sus trampas, todas mortales. No sé que pasa aquí, cuando no hay ningún ser humano. Pero basta que entren personas aquí para que todo se ponga en movimiento. Desaparecen las trampas viejas y aparecen nuevas. Lugares que eran seguros se hacen intransitables. El camino se pone fácil o complejo hasta lo imposible. Esto es la zona. Quizás parezca caprichosa. Pero ella es tal y como la hace el estado de ánimo del ser humano [...] Pero todo lo que ocurre aquí, no depende de la zona, sino de nosotros.

Observemos como en este punto Stalker nos da ese sentido de la zona como pantalla de proyección (ella es tal y como la hace el estado de ánimo del ser humano [...] todo lo que ocurre aquí, no depende de la zona, sino de nosotros), es decir un límite que la demarca y que nos permite pasar del estado de consciencia dormida en una zona ordinaria a un estado de consciencia despierta en una zona no ordinaria... siempre que queramos ver. No hay duda que la figura de Carlos Castaneda tuvo su influencia en esa concepción. En sus diarios dice Tarkosvky:

He vuelo a leer las Lecciones de don Juan de Castaneda. ¡Es un libro fenomenal! Y muy auténtico, porque 1) el mundo no es para nada tal como lo percibimos, y 2) seguro que puede cambiar en determinadas condiciones. [9]

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PARA VER PARTE II DE STALKER PULSA AQUÍ.












VER PELÍCULA STALKER:

Ver película en VIMEO: Parte I. http://vimeo.com/groups/35mmandrisdamburs/videos/18281666
Ver película en VIMEO: Parte II. http://vimeo.com/groups/35mmandrisdamburs/videos/18468786
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DOCUMENTAL: GUÍA DE CINE PARA PERVERSOS.
Slavoj Zizek
Duración 2 h. 45 min.
Directora: Sophie Fiennes

Excelente, profundo y original documental donde uno de los filósofos y psicoanalista más interesantes de la actualidad nos muestra como el cine nos ayuda a comprender los complejos conceptos psicoanalíticos y psicológicos. Aunque el dvd es en inglés, los subtitulos en castellano están disponiblen en internet.


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[1] Tarkovsky, Andrej. Esculpir el tiempo. Libros de Cine. Rialp, págs. 222 y 223
[2] Skakov, Nariman. The cinema of Tarkovski. I. B. Tauris. London. pág. 147. La traducción es mía.
[3] Batlló, Jordi & Xavier Pérez. La semilla inmortal. Los argumentos universales en el cine. Anagrama. Colección argumentos, pág. 17
[4] Illg, Jerzy & Neuger Leonard. Entrevista a Tarkovsky. I'm Interested in the problem of inner freedom (Estoy interesado en el problema de la libertad interior). La traducción es mía.
Enlace: http://people.ucalgary.ca/~tstronds/nostalghia.com/TheTopics/interview.html
[5] Mengs, Antonio. Stalker, de Andrei Tarkovsky. Libros de cine Rialp, pág. 57.
[6] Jung, C. G. Arquetipos e inconsciente colectivo. Acerca de la psicología del arquetipo del niño. Editorial Trotta OC-9/1, pár. 278
[7] Ver nota 1, págs. 221 y 222
[8] Jung, C. G. Recuerdos, sueños y pensamientos. Seix Barral. Biblioteca breve, pág. 360
[9] Tarkovsky, Andrej. Martirologio. Diarios. Editorial Sígueme, pág. 186

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OTRAS PELÍCULAS COMENTADAS DE TARKOVSKI.

SOLARIS (1972)
Andrej Tarkovski

Actores: Donatas Banionis, Natalia Bondarchuk, Juri Jarvet, Anatoly Solonitsyn.

Pulsar aquí para ir a la entrada.


sábado, 13 de octubre de 2012

2001: UNA ODISEA EN EL ESPACIO. MI ANÁLISIS Y APROXIMACIONES

2001 constituye una de esas películas que me impactaron profundamente – quizá la que más - desde la primera vez que tuve ocasión de verla. Debía tener doce o trece años cuando en el colegio que estudiaba nos llevaron a la sala de cine con la que contaba la institución, y que como ya habían hecho en otras ocasiones, en una especie de sorpresa inesperada, nos proyectaron una película: se trataba de 2001 odisea en el espacio (1968), del mítico director Stanley Kubrick. Desde sus primeras imágenes hasta su final quedé fascinado. Las imágenes, la música, su extraño argumento, el fascinante ordenador HAL 9000, la extrañeza aun mayor de las imágenes del astronauta David Bowman en su descenso a Júpiter, el misterioso monolito que va apareciendo en distintas fases de la película, el bebé cósmico. Todo en ella me mantuvo sentado en mi butaca completamente absorto y entregado. La volví a ver más tarde, cuando contaba diecisiete o dieciocho años, y experimenté el mismo grado de fascinación y, desde entonces, no se cuantas veces más he reiterado en su contemplación experimentado la misma fascinación que la primera vez

Las distintas aproximaciones de Stanley Kubrick a los diferentes géneros del cine nunca dejan indiferentes, y como no podía ser menos 2001 marcó un serio punto de inflexión en el cine de ciencia ficción, y no sólo técnicamente sino argumentalmente. En ambos el salto fue cuántico. Como la posterior Solaris (1972) de Tarkovsky, ambas son obras que, aun dentro del género de ciencia ficción, se corresponden a lo que podríamos llamar Ciencia Ficción Metafísica. Isaac Asimov, Arthur C. Clarke – en cuyo relato El centinela se basa esta película -, Philip K. Dick, Stanislav Lem, Ray Bradbury, Bryan Aldiss, James G. Ballard o  Ursula K. Le Guin, han practicado este género que con la ciencia ficción de figura exponen un fondo que permite reflexionar sobre profundas cuestiones que abordan al ser humano y a la humanidad. No en vano, por ejemplo, se considera a Stanislaw Lem en Alemania como un filósofo.

Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick

Estamos ante una película esencialmente de imágenes y en la que la música juega un factor también decisivo, imágenes y músicas se interrelacionan sugestivas y sugiriendo un fuerte sentimiento de anonadamiento, de ser algo ínfimo ante un infinito que se revela como una presencia majestuosa, misteriosa y fascinante. 2001 es una obra onírica, visual, donde hablan las imágenes y los sonidos, en la que la contraposición entre lo humano y lo trascendente es constante… Creo que los significados de esta obra son, como en los sueños arquetípicos,  el resultado de un encuentro entre lo insondable por grandioso y la pequeña existencia subjetiva del espectador, algo que Kubrick sabia perfectamente y que le llevo a decir: sois libres de especular acerca del significado filosófico y alegórico de 2001. Vayamos pues a ejercer esa libertad.

1. EL AMANECER DEL HOMBRE: Una experiencia numinosa.

Las imágenes de 2001 se suceden en su inicio impactantes, atrapando la conciencia del espectador en el inicio de los tiempos, El amanecer del hombre. Desde el inici, con la imagen de la Tierra ascendiendo sobre la Luna, mientras que el Sol asciende a su vez sobre la Tierra, todos en alineación y la música de Así habló Zarathustra de Richard Strauss que las acompaña, hasta la aparición del monolito entre el grupo de homínidos primitivos, cuyo encuentro es acompañado por la música del Requiem de Gyorgy Ligeti, la imagen y el silencio acompañan a este grupo en sus andaduras cotidianas y su lucha por sobrevivir. En esos inicios es donde recuerdo sentir, como aun siento, un especial sobrecogimiento, un sobrecogimiento que me aclaró Jung en su momento como numinosidad, concepto tomado de Rudolf Otto, quién a través de él trató de dar cuenta del sentimiento del encuentro entre el ser y lo sagrado. El teólogo  protestante alemán acuñó esta palabra que recogía un complejo emocional que caracteriza la experiencia del ser humano en ese encuentro, caracterizado por la percepción simultánea de lo misterioso, lo majestuoso y tremendo y lo fascinante que generan en el ser humano un sentimiento de sobrecogimiento y anonadamiento que Otto llamó sentimiento de creatura:

Que surge al contraste de esta potencia superior como un sentimiento de la propia sumersión, del anonadamiento, del ser en la tierra, ceniza, nada… [1]

La experiencia contemplativa que nos ofrece 2001 en esos primeros veinte minutos de película, entre la dura vida por la sobrevivencia y la aparición repentina del monolito ya nos conmueve y nos recuerda las palabras de Jung:

El mundo en el que nacemos es rudo y cruel y al mismo tiempo de belleza divina. Es cuestión de temperamento creer qué es lo que predomina: el absurdo o el sentido. Si el absurdo predomina se desvanecería en gran medida el sentido de la vida en rápida evolución. Pero tal no es – o me parece ser – el caso. Probablemente, como en todas las cuestiones metafísicas, ambas cosas son ciertas: la vida es sentido y absurdo o tiene sentido y carece de él. Tengo las angustiosa esperanza de que el sentido prevalecerá y ganará la batalla. [2]



- El monolito de 2001: azar, determinismo o finalismo.

El famoso monolito de 2001 sugiere inevitablemente una presencia que implica “inteligencia” y “voluntad” poniendo en juego uno de los aspectos filosóficos que nos acompañan probablemente desde la noche de los tiempos: el conflicto entre el azar, el determinismo y el finalismo. ¿Hoy somos el producto de una conjunción entre el zar y la necesidad, como Jacques Monod introdujo en 1970, o somos el resultado de una determinación implícita en las leyes que regulan el universo (Laplace, Einstein, Edward G. Wilson), o bien no sólo un resultado, sino un resultado que tiene un fin, un sentido como, por ejemplo, han propuesto pensamientos del estilo de Henry Bergson (La evolución creadora, 1907) o Teilhard de Chardin (El fenómeno humano, 1955). La respuesta de Kubrick está en esa apertura a la libertad de interpretación de su película… Quizá todo eso está más allá de la capacidad explicativa del ser humano, y al final todo se queda dentro de la experiencia subjetiva de éste. Si hay una “inteligencia” y una “voluntad” que dirige el Universo, y si ello tiene un sentido o no, esto es un inabarcable para la mente del ser humano como un absoluto demostrable, restringiéndose, en todo caso, a vivencias de carácter subjetivo. 

En la película, el surgimiento de la conciencia  se relaciona estrechamente con el desarrollo de la inteligencia entre los homínidos primitivos con la aparición de las “herramientas”, en este caso en la utilización de un simple hueso como arma. En la transformacion de la cosa en objeto.



La evolución, entendida como evolución de la consciencia, y sobretodo como evolución tecnológica, tiene su imagen, una bellísima imagen en ese hueso-herramienta lanzado al aire por el homínido primitivo que se transforma en una nave espacial. Llega posteriormente otra de las secuencias más bellas del espacio jamás filmadas, en la que una nave y una estación espacial danzan una alrededor de la otra el vals del Danubio azul de Johann Strauss.



Es interesante el planteamiento de Kubrick al presentarnos la evolución tecnológica en contraposición con la presencia del monolito y su relación con lo trascendental.

2. ANOMALÍA MAGNÉTICA DE TYCHO-1: La máscara y la sombra de la evolución tecnológica.

Otra de las características que llaman la atención de la película de Kubrick es el constante juego de polaridades, el juego de opuestos que observamos en ella (una de las características de lo numinoso es lo misterioso como paradójico). En esos primeros veinte minutos del amanecer del hombre, comprobamos la polaridad entre lo biológico como lo instintivo, representado por el grupo de homínidos, y el monolito como manifestación de esa inteligencia trascendente que nos orienta más a la consciencia.

El monolito hallado en la Luna.

El salto que va del hueso-herramienta a la nave espacial se nos presenta como una bella danza de naves con la imagen de la esfera terrestre al lado. Asistimos a una conquista del ser humano, al triunfo del hombre sobre la Naturaleza. James Hollis, analista junguiano del que ya hemos hablado al tratar el tema de la sombra, cita en Tus zonas oscuras. La sombra en el individuo la organización y la sociedad , un lema de su infancia de la multinacional General Motors que decía: “El progreso es nuestra conquista más importante”. Sin embargo, la belleza de estas imágenes, la máscara, contrasta con la imagen fría y distante que se da de los seres humanos en la estación espacial, representada también por la tensión entre rusos y americanos característica de aquellos tiempos de la guerra fría. A través de su ropa se da una sensación de alarmante uniformidad, sí como la propia estación de un blanco aséptico contrasta con unas butacas de diseño moderno y color rojo tan frías como el blanco de la estación. 



No obstante, no es sólo una frialdad “política” o de vestimenta. Es, en este sentido, sorprendente el frio diálogo entre uno de sus protagonistas, el  Dr Heywood Floyd (William Sylvester), y su pequeña hija en la Tierra. La ausencia de papá se soluciona mandándole un regalo. Ni una palabra de ternura, ni una de consuelo... Ausencia total de empatía. Ese intermedio en la estación espacial del Dr. Floyd hacia su posterior destino en la Luna nos recuerda la poesía de T. S. Elliot sobre "los hombres huecos”:

Somos los hombres huecos
Somos los hombres rellenos
Apoyados uno en otro
La mollera llena de paja. ¡Ay!
Nuestras voces resecas, cuando
Susurramos juntos
Son tranquilas y sin significado
Como viento en hierba seca
O patas de rata sobre cristal roto
En la bodega seca de nuestras provisiones. [3]

A su llegada se produce el segundo encuentro con el monolito, ahora enterrado deliberadamente en el interior de la luna desde cuatro millones de años y generando  la señal con la que se abre paso a la segunda parte de la película: La misión a Júpiter.

- Evolución tecnológica... ¿Y evolución ética?


El ordenador HAL 9000

Esa frialdad emocional que emanan los personajes de 2001 recuerda ese frialdad implacable desde la que políticos y hombres sentados desde sus despachos utilizan esa misma tecnología que nos ha mandado a La Luna, o que nos permite vivir conectados a la red, para llevar la destrucción masiva donde "interese" lo consideren necesario sin el mínimo ápice de dudas. Es la misma frialdad implacable que envuelve hoy esa política fría e inhumana con la que "los mercados" hunden miles y millones de vidas humanas en la miseria y la muerte sin importarles lo más mínimo. Hay algo de esencialmente terrorífico en la idea de que hoy, en pleno siglo XXI, muchos dispongamos de Smartphones, de ordenadores portátiles o tablets y que millones de seres humanos sigan muriendo por falta de medicación básica. o de hambre, en este mismo mundo. De que al libre comportamiento pulsional de los mercados inspirados por la perversa filosofía neoliberal, siga esa estela de muerte, injusticia y abuso de poder en tantos y tantos países, afectando a tantas y tantas familias y seres humanos. El trasfondo de 2001 en esa fase deja entrever que a la evolución tecnológica no le ha seguido una consecuente evolución ética. Es fácil comparar nuestro mundo con otras etapas históricas del pasado y destacar que "hemos mejorado" - como algunos pensadores optimistas se empecinan en destacar -. En todo caso hemos mejorado algunos... Para otros, una mayoría, las tinieblas de los abusos de poder de los tiempos pasados continúan implacablemente cayendo sobre ellos. Lo único verdaderamente grave ahora es que la información, el conocimiento, el saber nos debería conferir mayor responsabilidad ética, una consciencia más profundamente ética... La realidad ha sido todo lo contrario. En tiempos de 2001, en 1968, probablemente el asunto de máxima preocupación eran los límites de lo tecnológico, en especial por la tenebrosa amenaza que la vinculaba con la bomba atómica que Kubrick precisamente ya había abordado antes con su magnífica ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove: How I learned to stop worrying and love the bomb, 1964). Probablemente, y si hoy viviera Kubrick, elegiría los mercados financieros como máximo exponente de esta inversión entre la evolución tecnológica (¿acaso no se habla de “ingeniería” financiera?) y la evolución ética. Pero ya sabemos... poder y ética no son buenos hermanos.

3. MISIÓN A JUPITER: HAL 9000 a imagen y semejanza de...

La segunda parte de 2001 nos transporta a “Misión a Júpiter” y nos presenta la nave Discovery rumbo al mayor planeta del sistema solar. Dos astronautas, David Bowman (Keir Dullea) y Frank Pool (Gary Locwood) se hallan, junto al ordenador HAL 9000, al cuidado de la nave rumbo a Júpiter, mientras los tres tripulantes restantes viajan en estado de hibernación. El motivo final de la misión aun no ha sido revelado a ninguno de los tripulantes. Kubrick nos familiariza, en una larga secuencia, con la vida de los dos astronautas y el ordenador HAL en la nave.

La nave Discovery

Sin embargo, el tema de esta segunda parte de la película tiene que ver con “la rebelión de las máquinas”, un tema que probablemente tuvo, como fuente de inspiración, su inicio con esta película: la máquina-ordenador que deviene consciente y decide acabar con los humanos o entrar en rebelión. Destaco entre ellas Blade Runner (Ridley Scott, 1982), Terminator (James Cameron, 1984) y su saga, así como la película Yo robot (I robot, Alex Proyas, 2004), o la más reciente La conspiración del pánico (Eagle Eye, D. J. Caruso, 2008) o la misma saga de Residente Evil y el ordenador la Reina Roja. Entre las menos conocidas, o de menor presupuesto, pero no menos interesantes tenemos Colossus: el proyecto prohibido (Joseph Sargent, 1970) que explota el mismo concepto en el entorno de la guerra fría entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética, o la interesante Almas de metal (Michael Crichton, 1973) con Yul Brinner como un pistolero cibernético fuera de control o El engendro mecánico (Donald Cammell, 1977), y también la canadiense Asesinos cibernéticos (Screammers, Christian Doguy, 1995).


La máquina exterminadora.
Efectivamente, esto es lo que acaba ocurriendo con HAL 9000, quien ante las sospechas de mal funcionamiento que tienen Bowman y Pool acerca de algunas decisiones del ordenador, acaba “decidiendo por sí mismo” el futuro de la expedición al eliminar al astronauta Frank Pool cuando éste se halla fuera de la nave reparando una antena. Ante el aparente accidente, David Bowman sale también de la nave para rescatar a Pool, momento que HAL aprovecha para desconectar los controles de los tres astronautas hibernados, acabando con su vida. Cuando Bowman recupera el cadáver de Pool HAL no le deja volver a entrar en la nave. Bowman debe entonces hacerlo manualmente asumiendo el riesgo de tener que salir sin la escafandra , de protección. Tras lograrlo se dirige inmediatamente a desconectar a HAL quien durante la secuencia hace famosa las frases: Deténgase Dave... Tengo miedo... Tengo miedo Dave... Dave... mi cabeza se va.

- Máquina consciente y pulsión: La máscara y la sombra del progreso.

HAL 9000 parece actuar a imagen y semejanza de sus creadores. Efectivamente, HAL parece su justo espejo. Le caracteriza ese tono neutro – que en inglés está mejor conseguido – que le confiere esa misma frialdad general de los protagonistas humanos del film. Kubrick introduce en  el tema de la máquina que deviene consciente una de las características posteriores que han acompañado el argumento de éste tipo de películas: la implacabilidad de la máquina, y de la que quizá el Terminator sea su imagen más lograda. Algo así como el caracter implacable con el que la misión - sea cual sea ésta - debe ser ejecutada por la máquina, y cuyo objetivo  está por encima de toda consideración. El mensaje que se deriva de esta  visión no deja de ser significativo a nivel psicológico: la máquina consciente, y atención, la máquina sin emociones, es fundamentalmente un ente pulsional. Esa naturaleza implacable que nos hace pensar en el comportamiento pulsional del ser humano como núcleo mismo de su funcionamiento, es un núcleo a menudo inconsciente carente de toda consideración que no sea el objeto mismo de la pulsión.

- El capitalismo como máquina pulsional.

La revolución de las máquinas-ordenadores contra el ser humano quizá no se ha dado... todavía. Veremos que nos depara el futuro de la IA. Pero su equivalente lógico, hoy más que nunca, lo tenemos en el capitalismo salvaje que desde la época de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, coincidiendo con la globalización, se ha ido desarrollando de manera implacable y sin pausa. La visión del capital como máquina pulsional ha sido profundamente percibida por el filósofo Slavoj Zizek como lo derivamos de sus palabras siguientes, claramente visionarias ante los sucesos que acontecen en la actualidad:

No pienso que se pueda hacer creer que el capitalismo es la tapadera de una determinada dominación cultural; es decir, que el capitalismo significa realmente el predominio de la cultura europea o americana. No, el capitalismo moderno es verdaderamente multinacional y multicultural, en el sentido de que no tiene una referencia socio-cultural última. El verdadero horror del capitalismo es que literalmente no tiene raíces. Y en este sentido es lo Real; es una máquina simbólica abstracta. [4]

Bajo el rostro humano (como la voz o el simulador emocional de HAL 9000) del terminator se halla la máquina implacable y su objetivo, de la misma manera que bajo el rostro de la libertad y la democracia capitalista se halla el capital implacable y su objetivo: más dinero. Y también la aproximación que ya vimos en la entrada Cuando el destino nos alcance (ver enlace) en la que el filósofo esloveno nos dice:

Lo verdaderamente terrorífico no está en el contenido específico oculto bajo la universalidad del Capital global, sino más bien en que el Capital es una máquina global anónima que sigue ciegamente su curso, sin ningún Agente secreto que la anime. El horror no es el espectro (particular viviente) dentro de la máquina (universal muerto), sino que la misma máquina (universal muerto) está en el corazón de cada espectro (particular viviente). [5]

El filósofo Josep Ramoneda pone el dedo en la llaga cuando dice:

una sociedad en la que la capacidad normativa está en el poder económico, que ha penetrado en el comportamiento humano por la vía del discurso de la eficiencia - la extensión de la cultura del management a la esfera privada - y la publicitación del consumo como modo de estar en el mundo - y que como dice Bernard Stiegler, es una máquina voraz que se nos come la líbido y convierte nuestra economía del deseo en pura pulsión - [6] – la negrita es mía -

4. JÚPITER Y MÁS ALLÁ DEL INFINITO: La vuelta a lo numinoso.


Tras la desconexión del ordenador HAL 9000, salta en un monitor de televisión la comunicación acerca del motivo de la misión de la nave Discovery y su tripulación. Se explica que la señal de radio que se registró en la luna tras el descubrimiento del monolito era una señal que apuntaba hacia Júpiter, y que el objetivo de la misión es investigar lo que ocurre en esa zona. David Bowman sigue entonces en solitario con su misión, no sin antes observar un monolito gigante que orbita alrededor de Júpiter...



Es aquí donde entramos en la parte llamémosle "más extraña" de la película y que más desconcierto genera... La obra de Arthur C. Clarke que inspira la obra de Kubrick es "El centinela", un cuento corto en el que, como en la película, se encuentra una construcción de origen extraterrestre colocada en la Luna... El protagonista y narrador del cuento acaba sospechando su sentido:

Cuando nuestro mundo tenía la mitad de su presente edad, algo procedente de las estrellas pasó a través del Sistema Solar, dejó aquella señal de su paso, y prosiguió su camino. Hasta que la destruimos, aquella máquina seguía cumpliendo la misión de sus constructores; y en cuanto a esa misión, he aquí lo que yo presumo:

dejaron un centinela, uno de los millones que han dispersado por todo el universo, para que vigilen los mundos con promesa de vida. Era un faro que a través de las edades ha venido señalando pacientemente el hecho de que nadie lo había descubierto. Quizá comprenderéis por qué colocada aquella pirámide de cristal sobre la Luna en lugar de sobre la Tierra. A sus constructores no los interesaban las razas que estaban aún luchando por salir del salvajismo. Solamente les interesaría nuestra civilización si demostramos nuestra aptitud para sobrevivir al espacio y escapándonos así de nuestra cuna, la Tierra. [7]

En la obra de Kubrick "el centinela", más que para avisar, parece hecho para atraer, para dirigir al hombre hacia algún lugar. En la adaptación al libro que Arthur C. Clarke hizo de 2001, viene a tratar el monolito como una especie de Puerta de las estrellas... Un tema que también ha recogido una película, basada en la novela de Carl Sagan, como Contact (1997, Robert Zemeckis). ¿Y a dónde lleva esta puerta al astronauta David Bowman? ¿Qué sentido tiene la trayectoria de David Bowmann desde la entrada en la puerta hasta su final en el misterioso bebé cósmico, pasando por la extraña habitación barroca?

- La experiencia numinosa (Rudolf Otto).

La entrada en la puerta se caracteriza por llevar a Bowman a la contemplación de imágenes cósmicas y a la potencia conmovedora que producen estas en el alma humana. La grandiosidad de los cúmulos estelares, de las galaxias, de las nebulosas y las estrellas enanas  blancas, así como de las  supergigantes rojas, de los cometas, pone en contacto a nuestro astronauta con esas características de lo numinoso como son la  majestuosidad y lo fascinante... Es esa misma experiencia que lleva a decir a  la protagonista de Contact, Ellie Arroway (Jodie Foster), al contemplar la belleza de lo que se le da a ver, que debieron llevar a un poeta a este viaje. 



Por un lado la maiestas tremenda, la grandeza tremenda que se contrapone con la nimiedad del ser humano, de la simple creatura (ver nota 1) que le lleva también a experimentar otro sentimiento vinculado a la experiencia de lo majestuoso, la experiencia del estremecimiento:

Estremecerse no es un temor natural, sólito, ordinario, sino ya un primer sobresalto y barrunto de lo misterioso, aun cuando en su forma más tosca de inquietante y siniestro; es una primera valoración, según una categoría que no reside ni se refiera a objetos naturales, y que sólo es posible para aquel en quien se ha despertado una peculiar predisposición de ánimo, distinta de la natural, que al principio se manifiesta en forma brusca y grosera, y sin embargo, ya revela una nueva función o manera especial de sentir y valorar del espíritu humano. [8]



El final de esta trayectoria acaba en una habitación cuyo aspecto nos conecta con otra de las características de lo numinoso: lo misterioso que, a su vez, se caracteriza por tres cualidades esenciales:

… el de simple sorpresa, el de paradoja y el de antinomia […] lo inaprensible e incomprensible; […] aquello que escapa a nuestros conceptos, porque trasciende todas las categorías de nuestro pensamiento. No sólo las rebasa, las hace ineficaces, sino que, en ocasiones parece ponerse en contraposición a ellas y derogarlas y desbaratarlas. Entonces este aspecto del numen, además de incomprensible, se convierte en paradójico. [9]

La blancura brillante de la habitación, su decoración de carácter barroco, la nave en su interior, la estructura simétrica (simetría de los opuestos) de algunos elementos le confieren todos estos aspectos que definíamos acerca de lo misterioso.



Sigue entonces la extraña secuencia en la que Bowman va envejeciendo progresivamente, del Bowman astronauta al Bowman que parece un habitante de la extraña habitación, y de éste al Bowman que parece morir en la cama alargando su mano ante el monolito que se halla frente a él...




y de ahí al bebé cósmico (o el hijo de las estrellas)...



¿Cuál es el sentido de Lo numinoso? Es este un sentimiento por el que se percibe una presencia que está más allá de lo psíquico y lo material en el mundo que nos rodea: es la manifestación de lo sagrado en la tradición occidental, o la manifestación del gran misterio en las tribus norteamericanas, o la manifestación del Tao para los taoistas... Una de las formas de percibir lo innominable y lo inexpresable, esa es la conmoción que la experiencia de lo numinoso causa en la psique humana... una conmoción que generalmente afecta e impacta al ser que la recibe.

- El concepto de self en Jung: lo personal y lo transpersonal.


C. G. Jung con su nieta.
Creo que una buena aproximación de esta última parte de la película nos lo permite la reflexión acerca del concepto del self (sí mismo) junguiano, o si se prefiere del arquetipo del self, puesto que es el único que incluye una dimensión transpersonal. Efectivamente, Jung postuló lo que el llamó naturaleza psicoide del arquetipo, entendiendo por psicoide la naturaleza del arquetipo como algo psíquico y a la vez algo no psíquico:

Las capas más profundas de la psique pierden su singularidad individual a medida que se retiran más y más atrás en la obscuridad. "Más abajo", es decir, a medida que se aproximan a los sistemas funcionales autónomos, se tornan cada vez más colectivas hasta que se universalizan y se extinguen en la materialidad del cuerpo, verbigracia, en sustancias químicas. El carbono del cuerpo es simplemente carbono. Por ende, en el fondo la "psique" es simplemente "mundo". [10]

De textos como este y otros, Jung concluye que en la medida que el yo tiende al self no sólo profundiza en su psique sino que también profundiza en el mundo:

Dado que psique y materia están englobados en un sólo mundo, mantienen entre sí un contacto permanente y, finalmente, se basa en factores trascendentales irrepresentables, existe no sólo la posibilidad, sino cierta probabilidad, de que materia y psique sean dos aspectos diferentes de una misma cosa. [11]

La evolución de David Bowmann desde el joven astronauta al bebe cósmico parecen redundar en esa manifestación de una misma cosa de la que materia y psique son diferentes aspectos, y que psique y mundo se engloban dentro de un mismo campo de energía, en una especie de campo unificado. Quizá por eso siempre se ha visto en Jung a un taoista occidental que comprendió que aquello que llamamos alma es algo que como una corriente esta debajo de toda manifestación ya sea psíquica, ya sea  material.

El gran error que ha cometido nuestra conciencia occidental es atribuir al alma sólo una realidad derivada de causas materiales. Bastante más sabio es el Oriente, que fundamenta la esencia de todas las cosas en el alma. Entre las desconocidas naturalezas del espíritu y la materia se halla la realidad de lo anímico, la realidad psíquica, la única realidad que podemos experimentar directamente. [12]

Y es a la luz de esta percepción desde la que podemos reflexionar sobre la relación de esta tercera parte de la película con el resto.

5.EL MITO DEL SENTIDO EN JUNG.

Hacia el final de su vida escribió Jung:

El mundo en el que nacemos es rudo y cruel y al mismo tiempo de belleza divina. Es cuestión de temperamento creer qué es lo que predomina: el absurdo o el sentido. Si el absurdo predomina se desvanecería en gran medida el sentido de la vida en rápida evolución. Pero tal no es – o me parece ser – el caso. Probablemente, como en todas las cuestiones metafísicas, ambas cosas son ciertas: la vida es sentido y absurdo o tiene sentido y carece de él. Tengo las angustiosa esperanza de que el sentido prevalecerá y ganará la batalla. [13]

Yo soy de los que cree, como Jung, o como una de sus discípulas, Aniela Jaffé, que este tema es un asunto esencialmente subjetivo y que, no obstante, atañe objetivamente a nuestro mundo en general. Dice Aniela Jaffé hablando de Jung:

Para él, el sentido provenía de una larga vida, rica en experiencia y de más de medio siglo de investigación sobre la psiquis humana. Encontró una respuesta que le satisfizo, que coincidía con su conocimiento científico pero que no pretendía ser científica. No existe una respuesta objetivamente válida a la pregunta del sentido; pues, además del pensamiento objetivo, la valoración subjetiva también juega un papel. Cada respuesta constituye un mito que el hombre crea para responder a lo que no tiene respuesta. [14]

Esta es la gran respuesta que se está dirimiendo en la evolución del hombre y de la conciencia: ¿Tiene sentido nuestra existencia? ¿Es nuestro sentido el sentido que pretende darle una sociedad como la actual, entregado a la locura capitalista, convirtiendo el ser humano en simplemente un objeto consumidor o de explotación? ¿Tiene nuestro sentido algo que ver con esa frialdad tecnológica a la que Kubrick hacía referencia alrededor de la actividad pulsional de la máquina, la misma frialdad implacable, la misma ceguera pulsional y carente de toda ética que encontramos hoy en la máquina que constituye el capital y los mercados financieros...? ¿O todo esto va de algo más? ¿Podemos los seres humanos esperar algo más que esa locura narcisista entre la que vivimos? 

La lucha entre el sentido y el absurdo tiene mucho que ver con esto, la lucha entre la pulsión [de muerte] y la consciencia capaz de percibir "el alma del mundo". La lucha entre la ceguera narcisista o la empatía de formar parte de un campo unificado de lo existente. No es de extrañar, y creo que hoy lo subscribiría ampliamente, que Jung deseaba que prevaleciera el sentido al absurdo. Hoy dirimimos esta batalla y la dirimimos jugándonos nuestro sentido, el sentido del ser humano hecho de los múltiples sentidos de cada existencia en su búsqueda. Que el ser humano desaparezca presa de su propia pulsión es algo que posiblemente deje indiferente al Universo... Y, sin embargo, es algo esencial para que el ser humano se pierda en el absurdo narcisista de su propia existencia, o se dote de sentido formando parte de la majestad del Universo y de ese sentido, ese misterio, esa alma, ese Tao que modela la existencia, que se hace oir sutilmente entre lo objetivo y la pura subjetividad cuando se le quiere escuchar humildemente como bien conoce el sabio taoista:

El sabio ve las partes con compasión
porque comprende el todo.
Su práctica constante es la humildad.
No resplandece como una joya
Sino que deja que el Tao le de forma,
Tan fuerte y común como una piedra. [15]

Que el ser humano permanezaca alienado y sin sentido en un mundo absurdo o que el próximo salto de consciencia redefina nuestro lugar en el mundo, el sentido, es una cosa que como bien planteba Jung parece una batalla y que, en palabras de Freud, sería la batalla entre la pulsión de muerte (el absurdo) y la pertenencia al alma del mundo (el sentido). Quizá por eso Jung dice aquello de:  Tengo la angustiosa esperanza de que el sentido prevalecerá y ganará la batalla.

La transformación que sufre David Bowmann probablemente tenga que ver con esta transformación que nos indica Jung, la transformación de quién de repente deja su conciencia parcial, su alma separada del mundo para formar parte del alma del mundo que no es más que la suya propia y que siente profundamente que comparte ese mismo campo de energía... Es entonces cuando, y como decía el filósofo Ludwig Wittgenstein, que el mundo se torna místico, que el mundo muestra el alma porque nosotros también formamos parte de ella. En las páginas finales de su Tractatus Logico-phillosophicus encontramos algunas de sus proposiciones más sugestivas acerca de la vida y el mundo:

No es lo místico cómo sea el mundo, sino que sea el mundo.

La visión del mundo sub specie aeternis es su contemplación como un todo - limitado - Sentir el mundo como un todo limitado es lo místico. [16]

Recordemos que la expresión sub specie aeternis es una manera de pensar y de sentir que utilizó como lema el filósofo Baruch de Spinoza, y que se entiende como una referencia permanente a la dimensión cósmica del espacio y el tiempo que nos rodea, sin perder de vista, por tanto, nuestra pequeñez y futilidad, es decir, algo parecido al sentimiento de creatura de Rudolf Otto.

Ludwig Wittgenstein

De esto cabe deducir también que hay una relación directa entre la perturbación de la contemplación del mundo provocada por los aspectos neuróticos del carácter y el mundo en sí... La intuición profunda de Jung fue que el yo que tiende hacia el self, hacia la totalidad psíquica, se acerca también a poder contemplar el mundo sub specie aeternis (Spinoza) o desde el sentimiento de creatura (Rudolf Otto) y que es entonces cuando nos aproximamos a la manifestación de lo místico, entendiendo que lo místico surge no como "algo más allá del mundo", sino que ya es el mundo en sí cuando los elementos neuróticos del caracter dejan de interferir en su contemplación. Siempre me ha impresionado este modo de ver las cosas por la sencillez (que no simplicidad) y profundidad de su propuesta.

Esta me parece ser la metáfora que, desde mi perspectiva, se revela en la  transformación de Bowman a la que se pretendió dar continuidad con la secuela 2010, excelente película de ciencia ficción en sí misma, sino fuera porque precisamente se trata de la secuela de 2001 con la que, en muchos aspectos, aparece con una absoluta falta de sintonía, tanto en el abordaje de los temas - pretendiendo aclarar las incógnitas - como en la definición de los personajes (el doctor Floyd interpretado pr Roy Scheider nada tiene que ver con el de William Sylvester).




[1] Otto, Rudolf. Lo santo. Lo racional y lo irracional en la idea de Dios. Alianza editorial bolsillo, pág. 31
[2] Jung C.G. Recuerdos, sueños y pensamientos. Editorial Seix Barral. Biblioteca breve, pág. 362
[3] Elliot, T. S. Poesías reunidas 1909-1962. Alianza Tres, 40. Los hombres Huecos. Traducción de José María Valverde.
[4] Zizek, Slavoj. Arriesgar lo imposible. Conversaciones con Glyn Daly. Editorial Trotta, pág. 147
[5] Zizek, Slavoj. En defensa de la intolerencia. Ediciones Sequitur, pág. 59
[6] Ramoneda, Josep. La izquierda necesaria. RBA editores, pág. 34
[7] Clarke, Arthur C. El centinela. Biblioteca El Mundo.
[8] Ver nota 1, pág.26
[9] Ver nota 1, pág. 26
[10] Jaffe, Aniela. El mito del sentido en la obra de C.G. Jung. Editorial Mirarch, pág. 23
[11] Jung, C. G. La dinámica de lo inconsciente, OC 8, parágrafo 418 (Consideraciones teóricas acerca de la esencia de lo psíquico)
[12] Ídem anterior, parágrafo 748 (Realidad y suprarrealidad)
[13] Ver nota 2, pág. 375
[14] Ver nota 9, pág. 11
[15] Versos atribuídos a Lao Tzé.
[16] Wittgenstein, Ludwig. Tractatus Logico-phillosophicus. Editorial Alianza AU 50, pág. 201

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PELÍCULAS DE INTERÉS


2010 Odisea 2 (Peter Hyams, 1984)

Actores: Roy Scheider, John Lithgow, Helen Mirren, Bob Balaban, Keir Dullea.



Una tripulación soviético-estadounidense, con el Doctor Heywood Floyd viaja en la nave espacial soviética Alexei Leonov con el fin de descubrir lo que salió mal en la misión anterior, investigar el monolito que sigue en órbita alrededor del planeta, y averiguar todo lo posible sobre el mal funcionamiento de la computadora HAL 9000 y la posterior desaparición del astronauta David Bowman. Esperan encontrar respuestas a todas estas preguntas en el interior de la Discovery, ahora abandonada en una órbita inestable alrededor de Júpiter.

CONTACT (Robert Zemeckis, 1997)

Actores: Jodie Foster, Matthew McConaughey, James Woods, John Hurt, Tom Skerritt



Ellie Arroway (Jodie Foster), es una científica que trabaja en la búsqueda de señales de inteligencia extraterrestre en el SETI. Es ridiculizada  por el Doctor David Drumlin (Tom Skerritt), su antiguo profesor y el consejero de ciencia de la Presidencia. A pesar de sus probemas recibe una subvención del millonario S.R. Hadden (John Hurt), por lo que SETI puede continuar. Es detectado un mensaje extraterrestre como una secuencia de números primos, proveniente de la estrella Vega. El mensaje es finalmente decodificado y...

PROYECTO BRAINSTORM (Douglas Trumbull, 1983)

Actores: Cristopher Walken, Natalie Wood, Louise Fletcher, Cliff Robertson,

El doctor Brace y la Doctora Reynolds están a punto de culminar un proyecto: una máquina grabadora que, unida a unos sofisticados sensores de ondas cerebrales, puede leer y grabar todas las sensaciones físicas y emocionales del individuo. Y como colofón, quieren conseguir que esa suma de sensaciones, grabadas en una cinta de diez centímetros, pueda ser reexperimentada por otra persona diferente.




 DUNE (David Lynch, 1984)

Actores: Kyle MacLachlan, Francesca Annis, Sting, Sean Young, José Ferrer, Max von Sydow


Por orden imperial la familia Atreides deberá hacerse cargo de la explotación del desértico planeta de Arrakis, conocido también como "Dune", el único planeta donde se encuentra la especia, una potente droga que, además, es necesaria para los vuelos espaciales. Anteriormente el planeta había sido gobernado por los Harkonen, que han ejercido su mandato con puño de hierro, dejando una huella indeleble en la población indígena del planeta.


SOLARIS (Andrej Tarkovsky, 1972)

Actores: Natalya Bondarchuk, Donatas Banionis, Jüri Järvet, Anatoli Solonitsyn, Vladislav Dvorzhetsky, Avigdor Leinov

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SOLARIS (Steven Soderbergh, 2002)


Actores: George Clooney, Natascha McElhone, Jeremy Davies, Viola Davis, Ulrich Tukur







VIAJE ALUCINANTE AL FONDO DE LA MENTE (Ken Rusell, 1982)

Actores: William Hurt, Blair Brown, Bob Balaban, Charles Haid