AVISO. POR LA NATURALEZA DE LOS TRABAJOS DE ESTE BLOG, EL ARGUMENTO E INCLUSO EL FINAL DE LAS PELICULAS SON REVELADOS.

Mostrando entradas con la etiqueta ley. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ley. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de febrero de 2019

FAHRENHEIT 451 (FRANÇOIS TRUFFAUT, 1966): SOBRE LA SOCIEDAD DE LA DEFLEXIÓN Y UNA LECTURA JUNGUIANA.

Fahrenheit 451 (temperatura a la cual el papel se inflama y arde, equivalente a los 232,8 grados Celsius), es una película dirigida por François Truffaut en 1966 que parte de la novela distópica de Ray Bradbury del mismo título (1953). Protagonizada en sus principales papeles por Julie Christie (en el doble papel de Linda Montag y Clarisse McClellan) Oskar Werner (en el del bombero Guy Montag) y Ciryl Cusak (en el del Capitán de bomberos Beatty), la película nos traslada a un mundo en el cual la función de los bomberos no es apagar el fuego sino, todo lo contrario, utilizarlo para quemar libros (la referencia a la quema de libros par parte de los nazis se hace inevitable), ya que el gobierno de la tierra considera que estos son los responsables de traer infelicidad a los seres humanos, reduciendo el concepto de felicidad a llevar una vida sin cuestionamientos y asumiendo un papel puramente pasivo en su sociedad, un objetivo que hoy en día podemos observar en las aspiraciones que el capitalismo espera lograr con el control de los individuos de distintas maneras.

Recuerdo que ví la película cuando tenía quince o dieciséis años por televisión. Me impresionó tanto que me compré el libro, que aun me impresionó más, a parte de concocer la obra de Ray Bradbury. Me acompañaron entonces lecturas ya clásicas como "Crónicas Marcianas", "El hombre ilustrado" o "El ruído del trueno". Pasados los años, y vistos los tiempos que corren, me asombra el poder visionario de Bradbury expresado en Fahrenheit 451.

Hay que citar que hay una versión moderna de esta película dirigida por Ramin Bahrani, estrenada en el 2018 y que, curiosamente, se caracteriza por ser una perversión de la película de Truffaut " o del libro de Bradbury, y donde el elemento reflexivo que ofrecen estos queda reducido al típico espectáculo de Hollywood de ofrecer una película de acción con un planteamiento muy superficial de la temática que, salvo por alguna excepción, queda reducida en un festival de fuegos.

Linda y Montag.

I. FAHRENHEIT 451: LA SOCIEDAD DE LA DEFLEXIÓN.

Es muy difícil trasladar un libro como Fahrenheit 451 a la gran pantalla en 1 hora y 45 minutos. Hay muchas cosas que el director debe intentar sugerir no tanto con las palabras como con las imágenes. He elegido, para transmitir un poco la sociedad que Fahrenheit 451 propone, y que la película de Truffaut pretende mostrarnos a través de sus personajes e imágenes, unas palabras de Clarisse en las que dice:

Creen que soy insociable. No me adapto. Es muy extraño. En el fondo, soy muy sociable. Todo depende de lo que se entienda por ser sociable, ¿no? Para mí, representa hablar de cosas como éstas. —Hizo sonar unas nueces que habían caído del árbol del patio—. O comentar lo extraño que es el mundo. Estar con la gente es agradable. Pero no considero que sea sociable reunir a un grupo de gente y, después, no dejar que hable. Una hora de clase TV, una hora de baloncesto, de pelota base o de carreras, otra hora de transcripción o de reproducción de imágenes, y más deportes. Pero ha de saber que nunca hacemos preguntas, o por lo menos, la mayoría no las hace; no hacen más que lanzarte las respuestas izas!, izas!, y nosotros sentados allí durante otras cuatro horas de clase cine- matográfica. Esto no tiene nada que ver con la sociabilidad. Hay muchas chimeneas y mucha agua que mana por ellas, y todos nos decimos es vino, cuando no lo es. Nos fatigan tanto que al terminar el día, sólo somos capaces de acostarnos, ir a un Parque de Atracciones para empujar a la gente, romper cristales en el Rompedor de Ventanas o triturar automóviles en el Aplastacoches; con la gran bola de acero. Al salir en automóvil y recorrer las calles, intentando comprobar cuán cerca de los faroles es posible detenerte, o quien es el último que salta del vehículo antes de que se estrelle. Supongo que soy todo lo que dicen de mí, desde luego. No tengo ningún amigo. Esto debe demostrar que soy anor- mal. Pero todos aquellos a quienes conozco andan gritando o bailando por ahí como locos, o golpeándose mutuamente. ¿Se ha dado cuenta de cómo, en la actualidad, la gente se zahiere entre sí? [1]

Efectivamente, la sociedad que nos presenta Fahrenheit 451 es la de la sociedad de la uniformidad, la sociedad del pensamiento único, y una sociedad cuya premisa fundamental es: NO PENSÉIS, disimulada en una especie de ley que podríamos enunciar como: SÉ FELIZ Y NO PIENSES. Una sociedad en la que apelando a un mecanismo de defensa psíquico llamada "deflexión", pretende que sus individuos minimizen lo importante y lo significativo, ofreciéndoles opciones cuyo único fundamento es evitar el cuestionamiento y el conflicto. Dado el momento histórico en el que esta obra fue escrita, Bradbury recurre a la televisión como el objeto inductor de esta deflexión. La substitución del contacto realmente humano por un contacto puramente superficial y por la perversión de lo real a tavés de la construcción de una realidad basada en lo que hoy en día conocemos como "posverdad" o las "fake news". Y, es evidente, la construcción de una realidad de este tipo necesita de que el ciudadano sea basicamente un zombi. Y de la misma manera que se basa en incorporar mentiras que la fundamenten, se trata también de eliminar los inputs que creen ciudadanos más conscienciados, capaces de discernimiento y realmente comprometidos. Y es en ese sentido, y como ya ocurrió desgraciadamente en la Alemania nazi, que la nauseabunda quema de libros deviene como metáfora del no pensar, es decir, NO LEAN, no indaguen en el pensamiento humano, en el mundo de sus sentimientos y emociones. Un mundo reducido a la superficialidad como Beatty le dice a Montag en su discurso previo a la quema de la gran biblioteca donde la mujer que la oculta decide morir quemada junto a sus libros.

La quema de la gran biblioteca.

Hay que destacar la gran visión de Bradbury en una obra escita en 1953 al respecto. La única diferencia es que hoy no es la pantalla de TV la protagonista, son las múltiples pantallas que nos rodean (ordenadores, tablets, móviles) y los mass media y las redes sociales a través de las cuales toda esta realidad es continuamente inducida. Zygmunt Baumann, en una de sus últimas obras ya lo decía con toda claridad refiriéndose al mundo de facebook, WhatsApp, twitter, etcétera:

Porque cuando uno pasa a estar "siempre conectado", puede que nunca esté total y verdaderamento solo. Y si nunca esta solo, entonces (por citar una vez más al profesor Zimmerman), "es menos posible que uno lea un libro por placer, dibuje, se asome a la ventana e imagine mundos distintos de los propios... Es menos probable que uno se comunique con la gente real del entorno inmediato. ¿Quién quiere hablar con sus familiares si tiene los amigos a un click de distancia?..."

Al huir de la soledad, se pierde la oportunidad de disfrutar del aislamiento, ese sublime estado en el que es posible "evocar pensamientos", sopesar, reflexionar, crear y, en definitiva, atribuir sentido y substancia a la comunicación. [2]

En una perversión de la situación Montag le dice a Clarisse en su primer encuentro en el tren: "Los libros distraen a las personas y las hacen insociables". Esta es la base del éxito de Donald Trump en las últimas elecciones de USA, o la base sobre la que se fundamenta la reciente película de BREXIT (2019), dirigida por Toby Haynes e interpretada, en su papel principal, por Benedict Cumberbatch, así como del ascenso de la extrema derecha en Europa y sudamérica.

Es lo que Françaois Truffaut, como Ray Bradbury, intenta describir a través de los cuatro personajes sobre los que la película se sostienen: Montag, Linda, Clarisse y el capitán Beatty.

Los bomberos de Fahrenheit 451.

II. EL DESPERTAR DE MONTAG: La aparición de la ánima.

En una anterior entrada de este blog dedicada a la película "Estan vivos", de John Carpenter (1988) - ver pie de entrada para acceder a ella -, el filósofo lacaniano Slavoj Zizek nos habla del dolor del despertar, y en su documental "Guia ideológica para perversos", nos dice hablando de una escena de la película:

Salir de la ideología hace daño, es una experiencia dolorosa. Debes forzarte a hacerlo [...] Puede parecer irracional... ¿por qué este tipo [John Armitage] rechaza tan violentamente ponerse las gafas? Es como si estuviera al tanto de vivir naturalmente en una mentira, que las gafas le haran ver la verdad, pero que esta verdad puede ser dolorosa, puede destrozar muchas de sus ilusiones. Esta es una paradoja que tenemos que aceptar. La extrema violencia de la liberación, debes ser forzado para ser libre. Si confias simplemente en tu espontáneo sentido del bienestar o lo que sea, nunca conseguirás liberarte [...] La libertad duele.

Este es el papel que Clarisse (en el libro una joven de diecisiete años) representará para Montag, aquello que en términos junguianos podríamos definir como la llamada de la ánima. Clarisse parece captar que en Montag hay un bombero en crisis y le interpela a que se haga preguntas, a que se cuestione. Conforme ambos van coincidiendo, Clarisse percibe que Montag no es un bombero a la usanza. En el libro le dice: 

Usted no es como los demás. He visto a unos cuantos. Lo sé. Cuando hablo, usted me mira. Anoche, cuando dije algo sobre la luna, usted la miró. Los otros nunca harían eso. Los otros se alejarían, dejándome con la palabra en la boca. O me amenazarían. Nadie tiene ya tiempo para nadie. Usted es uno de pocos que congenian conmigo. Por eso pienso que es tan extraño que sea usted bombero. Porque la verdad que no parece un trabajo indicado para usted. [3]

Clarisse y Montag

Bajo su influencia, Montag va cuestionándose, y cuestionando su vida lo que, obviamente, conlleva cuestionar la sociedad en la que vive hasta caer en la tentación de leer un libro. El episodio de la mujer que se deja quemar junto a sus libros le impresiona vivamente.

Es muy acertado, en la película de Truffaut, que los papeles de Linda Montag y Clarisse sean interpretados por la misma actriz, Julie Christie. Esto permite mostrar un claro contraste entre la espontaneidad, sensibilidad y la vivacidad de Clarisse frente a la superficialidad, vaciedad e insensibilidad de Linda, quien ejemplar ciudadana-zombi, simplemente está pendiente de "la familia",  una especie de programa televisivo que mantiene distraídos a los ciudadanos. Linda es el perfecto ejemplo de la identificación más extrema del individuo con el arquetipo de la persona, entendido en este caso como la dilución del yo y el individuo en lo colectivo y que, como Linda, acaba siendo una figura encartronada. Linda y Clarisse son los dos extremos entre los cuales se halla Montag, entre formar parte de un sistema basado en la uniformidad o elegir el camino de la individuación. Esta tensión entre los dos mundos estalla fundamentalmente en Montag en la reunión de amigas de Linda - todas una copia del mismo estilo de mujer -, y cuando ante las noticias de la televisión se destaca el éxito de la incineración de la biblioteca en la cual muere la mujer con sus libros - sin mencionar este detalle -:

No sóis más que robots todas vosotras, igual que vuestros maridos. No os interesáis ya por nada en absoluto. No vivís, tan sólo matáis el tiempo [ante su sorpresa Montag aparece con un libro y las obliga a sentarse y lee un texto altamente emotivo de una novela. Las amigas de Linda se van afectadas por esa lectura. Linda dice: "Ya no volverán. Estaré siempre sola y ya no seré sociable. Ya no me llamarán para actuar en la familia"]

No vivís, tan sólo matáis el tiempo.

Cito una vez más a Baumann:

Para los jovenes, el principal atractivo del mundo virtual proviene de la ausencia de contradicciones y malentendidos que caracterizan la vida offline. A diferencia de la alternativa offline, el mundo online hace concebible - es decir, posible y viable -la multiplicación infinita de contactos. Lo logra mediante la mengua de la duración y, en consecuencia, el debilitamiento de los vínculos que propician y refuerzan la duración, en marcado contraste con el mundo offline, que se caracteriza por el continuo afán de reforzar los vínculos, limitando severamente el número de contactos al tiempo que se amplian y se profundizan. [4]

En el libro de Bradbury aparecen unas frases pronunciadas por el capitán Beatty que explica las ventajas de la "sociedad uniforme o de pensamiento único - o de no pensamiento -" que preveía una de las más tremendas verdades de nuestros tiempos actuales, y que se relaciona con una de las bases fundamentales de los ismos, si bien hoy en día, hay que circunscribirlo al "ismo" imperante, el "capitalismo" y su dinámica de los mercados, una dinámica situada por "encima del bien y del mal". Dice Beatty a Montag: "Cuanto mayor es el mercado, Montag, menos hay que hacer frente a la controversia, recuerda esto. Todas las minorías menores con sus ombligos que hay que mantener limpios. Los autores, llenos de malignos pensamientos, cerrar con llave vuestras máquinas de escribir [...] La tecnología, la explotación de las masas y la presión de las minorías, gracias a dios, tiraron adelante este proceso." [5]

Lo que aquí se describe no es más que el fenómeno del amantelamiento de la política con los mercados a los que hoy en día asistimos con una peligrosa pasividad, producto de la manipulación que el sistema ejerce sobre sus ciudadanos. Poco a poco, y como también indicaba en una entrada dedicada a la película de Hannah Arendt dirigida por Margarethe von Trotta (2012), se está procediendo a la "introyección ciudadana", y en la que decía:

la gestión de los intereses políticos y económicos se gesta en muchos mensajes, más o menos grotescos, más o menos sutiles,  lanzados por los gobiernos y partidos políticos de nuestras flamantes democracias parlamentarias en lo que llamo el proceso de introyección (léase también intoxicación) ciudadana. Obviamente el proceso de introyección (intoxicación) ciudadana (en el que los mass media y las redes sociales y su propia perversión tienen mucho que ver) tiene un simple y llano objetivo: su manipulación interesada. En un claro ejercicio de que el fin justifica los medios, sea la captación del voto, la implementación ideológica, o los intereses bancarios y de las multinacionales, se trata de desviar la atención (deflectar) de temas espinosos, o de crear (introyectar) un estado de miedo o de falsa euforia para encaminar la ciudadania hacia determinadas direcciones. Por ello, y de la misma manera que ocurre en el proceso psíquico, estas introyecciones cabe considerarlas como verdaderas intoxicaciones.

Linda es una muestra de la persona perfectamente alineada con la manipulación ideológica que sostiene la sociedad uniforme de Fahrenheit 451, incapaz de toda reflexión y cuestionamiento, y víctima de una pseudofelicidad que se manifiesta en sus tomas de calmantes o somníferos por las que hay que desentoxicarla, o, como se nos muestra en el libro, en la existencia de extraños accidentes y suicidios, o en la participación en juegos o actitudes que permiten la liberación de la violencia latente. Clarisse es su polo opuesto, el camino a la vida, a la sensibilidad, al contacto real y no virtual, el camino que Montag elige finalmente seguir, el camino hacia sí mismo, hacia su individuación y, desde aquí, el desarrollo de la capacidad de reflexionar y cuestionar un sistema altamente tóxico.


La intoxicación de Linda.

III. EL CAPITÁN BEATTY: LA SOMBRA IDEOLÓGICA.

La lectura junguiana que nos guía en este comentario nos permite observar un caso que he denominado "sombra ideológica", una variante de la posesión por identificación con la sombra en la que se sufre una fuerte inyección de energía que se manifiesta como una determinación ciega que se dirige hacia la consecución de sus objetivos, aunque en este caso sean al servicio de la destrucción. También suele ir aparejada de un discurso claramente estructurado y preciso por el que justifica sus acciones. Este es el caso del Capitán Beatty, que en la película se nos muestra como una especie de mentor de Montag a quien quiere ascender como oficial. Beatty es el clásico hombre abducido por la ideología, de quien se convierte en su brazo ejecutor. Es el caso del mago Saruman en "El señor de los anillos" (Peter Jackson, 2001-2003), o del clásico coronel Kurtz de Apocalypse Now (F. F. Coppoda, 1979), inspirada en "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad. Si bien Linda es la dimensión de posesión por identificación con la persona, con la dimensión colectiva que aplasta al individuo, y que representa cierta dimensión de Montag; Beatty es justamemte lo contrario, es la dimensión más sombría que se oculta tras ese "mundo feliz", la dimensión violenta que reside tras todo comportamiento basado en la psicología de las masas, y del que un hombre como Beatty es su brazo ejecutor, y del que Montag podría acabar formando parte a través de su plena identificación con él. En el discurso de Beatty a Montag en el descubrimiento de la gran biblioteca que arderá junto a la mujer que se sacrifica son sus libros, vemos los fundamentos sobre las que se levanta una sociedad uniforme. Veamos:

- Los libros no dicen nada. Mire... todo esto son novelas. Tratan de personas que nunca han existido. Las gentes que las leen quedan descontentas de sus propias vidas y sienten deseos de vivir de otro modo, lo que jamás podrá ser en la realidad.

- Toda esta filosofía hay que hacerla desaparecer. Es aun peor que todas las novelas. Pensadores, filósofos, todos dicen exactamente lo mismo. Solo yo tengo razón, los demás son idiotas [...] Es cuestión de modas. La filosofía es falda corta este año, falda corta el año que viene.

- Todo vidas de hombres muertos. Biografías se llaman, y autobiografías. Mi vida, mi diarios, mis memorias, mis memorias íntimas. Naturalmente al empezar sólo les empujaba el deseo de escribir, pero tras el segundo o tercer libro sólo querían satisfacer su vanidad, destacarse de la masa, ser distintos [...] Es inútil, compréndalo. Todos hemos de ser iguales. Sólo se alcanza la felicidad estando todo el mundo al mismo nivel.

Es claramente metafórico cuando al finalizar su discurso dice: "por eso hay que quemar los libros, todos los libros" - dice mientras sostiene en la mano un ejemplar de "Mein Kampf" (Mi lucha) de Adolf Hitler -.

Montag y Beatty.

Estas palabras, aunque nos aproximan ligeramente, hacen poca justicia al verdadero discurso que encontramos en el libro de Bradbury. De las muchas cosas que en él hallamos me gustaría destacar las siguientes palabras premonitarias del día de hoy:

En cierta época, los libros atraían a alguna gente, aquí, allí, por doquier. Podían permitirse ser diferentes. El mundo era ancho. Pero, luego, el mundo se llenó de ojos, de codos y bocas. Población doble, triple, cuádruple. Films y radios, revistas, libros, fueron adquiriendo un bajo nivel, una especie de vulgar uniformidad. ¿Me sigues? [...] Imagínalo. El hombre del siglo XIX con sus caballos, sus perros, sus coches, sus lentos desplazamientos. Luego, en el siglo XX, acelera la cámara. Los más breves, condensaciones. Resúmenes. Todo se reduce a la anécdota, al final brusco. [5]

¿Os resuenan ciertas utilizaciones de facebook, instagram, twitter, whatsApp, la desinformación y la manipulación propagada a través de periódicos, revistas, televisiones y radios?


Las palabras de Beatty nos recuerda otra de las obras fundamentales en la sociedad uniforme, donde la psicología de masas es fundamental en su constitución. Me refiero a la imperdible "Masa y poder" de Elias Canetti, que ya utilizé para comentar la película "La Ola" (Dennis Gansel, 2008) - ver acceso al pie de esta entrada - y de la que quiero rescatar el siguiente comentario:

El individuo se manifiesta como el peligro interno de la masa: es la manifestación de la diferencia, de la desigualdad, el representante de la inestabilidad. Las reacciones al individuo que se diferencia de la masa provocan su reacción narcisista, su manifestación de intolerancia y hostilidad.

En ese sentido en el que Canetti destaca que la masa, para conservarse, necesita del "enemigo" (lo vimos en el pasado con Hitler, con Franco o Mussolini, con Stalin, Mao, con todo radicalismo fundamentalista, como lo vemos hoy con Donald Trump, con Maduro, con Bolsonaro, con Putin, con la extrema derecha cada vez más instaurada en Europa, o con la peligrosa deriva de la derecha española  tras el surgimiento de VOX):

La más segura y, a menudo, la unica posibillidad para conservarse es la existencia de una segunda masa con la que compararse. Sea que se enfrenten en el juego y midan fuerzas o que se amenazen seriamente una a la otra, la visión o la representación intensa de una segunda masa no permite que la primera se desintegre [...]

El contra-otros influye sobre el nos-otros. La confrontación que en ambos provoca especial alerta, modifica la naturaleza de la concentración dentro de cada grupo. En tanto los otros no se hayan dispersado, uno mismo debe seguir agrupado. La tensión entre ambas turbas se traduce en presión sobre la propia gente [...] Pero si los adversarios amenazan y realmente está en juego la vida, la presión se transforma en la coraza de una decidida y unida defensa (o ataque) [5]

IV. LA DIMENSIÓN SÁDICA DE LA LEY.

Efectivamente, una de las dimensiones que fundamenta la sociedad uniforme es lo que podemos llamar la dimensión sádica que en ella adquiere la ley (un tema que vimos en las entradas dedicadas a la película "El proceso" de Orson Welles, basada en la novela de Kafka - ver acceso al pie de esta entrada -). Es decir, que la ley aparece en su reverso obsceno y que, sobretodo, se vierte en toda su violencia. Truffaut nos presenta esta dimensión en una escena donde la policia coge a un chico por llevar el pelo demasiado largo, y en plena calle le afeitan la cabeza mientras la gente a su alrrededor se ríe, y la voz que retransmite la noticia dice: "Algunos muchachos se empeñan aun en boicotear nuestras peluquerías. Vean a nuestra patrulla de higiene ocupándose de uno de estos jovenes mugrientos y la demostración que el ver cumplir la ley resulta divertido". Efectivamente, para la masa, el distinto, el diferente, es enemigo, y como tal no sólo debe ser castigado sino también humillado, y cuanto más mejor.

La ley obscena.
De manera parecida vemos esa dimensión obscena en el despido de Clarisse, en la película profesora de escuela, por no seguir "la norma": "Nunca me he llevado bien con los otros profesores, no aprobavan mis métodos. Yo no seguía el horario con regularidad, mis clases eran divertidas y no les gustaba." Cuando Montag la acompaña al colegio para que hable con el director se encuentra con toda evitación de contacto con ella y el rechazo directo de los niños que huyen de ella como almas en pena

También se nos presenta esta dimensión obscena con "el buzón de informaciones", buzón donde cualquiera puede denunciar a alguien de quien se sepa que tiene libros, cosa que hay que hacer mediante una foto, no por escrito. Clarisse le dice: "Entonces es un delator", a lo que Montag la corrige diciendo: "No, no, es un informador" a lo que, curiosamente, y cuando el "informante" tira la "información" en el buzón", Montag dice irónicamente: "Ya se ha desecho de un vecino ruidoso, o de un cuñado al que envidia o de su propia madre ¿por qué no?" En estos momentos Montag no se imagina que será Linda quien le denunciará a él por posesión de libros...

V. FINAL: MUJERES Y HOMBRES LIBRO.

El final de la película se basa en el intento de esclarecimiento de Montag acerca de la desaparición de Clarisse y de su distanciamiento cada vez mayor de una sociedad enferma a través de la lectura de libros.  Entre los archivos de Beatty descubre que su familia ha sido arrestada y que ella ha podido huir. Reencontrará a Clarisse en un breve encuentro quien le comunicará que marcha donde los hombres-libro, mujeres y hombres que memorizan cada uno de ellos un libro que pasarán a otra persona para que así no se pierda la sabiduría que se halla en ellos. Tras ser denunciado Montag por su propia esposa huirá tras quemar su casa y llegar donde los hombres-libro y reunirse con Clarisse, mientras las noticias televisadas ofrecen una mentira más en la que vemos la policia persiguiéndole y abatirlo desde un helicóptero.

Antes de dar por finalizado el comentario si quisiera poner énfasis en un comentario de Beatty en el libro y en la última versión de la película del 2018, un comentario que nos atañe a todos:

el público, que sabía lo que quería, permitió la supervivencia de los libros de historietas. Y de las revistas eróticas tridimensionales, claro está. Ahí tienes, Montag. No era una imposición del Gobierno. No hubo ningún dictado, ni declaración, ni censura, no. La tecnología, la explotación de las masas y la presión de las minorías produjo el fenómeno, a Dios gracias. En la actualidad, gracias a todo ello, uno puede ser feliz continuamente...

¿Es esa la felicidad a la que aspiramos, la felicida de la uniformidad, del pensamiento único? ¿Es eso lo que realmente queremos? Recordemos que en España, con el gobierno de Rajoy, se intentó a través de la ley del nefasto ministro Wert, que se dedicara menos tiempos a las humanidades (literatura, filosofía, artes plásticas). Si lo permitimos, Fahrenheit 451, en la versión que se quiera, será lo que finalmente tendremos: una sociedad enferma.

Clarisse y Montag como mujeres y hombres-libro.
____________________

[1] Bradbury, Ray. Fahrenheit, 451. Ed. Perdidas, pág. 36
[2] Baumann, Zygmunt. 44 cartas desde el mundo líquido. Paidós Estado y Sociedad, pág. 17
[3] Ver nota 1, págs. 31 y 32
[4] Ver nota 2, pág. 23
[5] Canetti, Elias. Masa y Poder. Filosofía, Alianza/Muchnik, págs. 69 y 70.

____________________

PELÍCULAS RELACIONADAS (PULSAR EL TÍTULO PARA ACCEDER)


ESTAN VIVOS (John Carpenter, 1988): La dificultad y el dolor de despertar. Sociedad y enfermedad psíquica.


Yo como del cubo de la basura todo el tiempo. El nombre de este basurero es ideología. La fuerza material de la ideología me impide ver lo que estoy comiendo efectivamente. No sólo estamos esclavizados por la realidad. La tragedia de nuestro dilema en el interior de la ideología es que cuando creemos que escapamos a nuestros sueños en ese momento  nos encontramos en la ideología. (S. Zizek. Documental The pervert's guide to ideology) [1]




HANNAH ARENDT (Margarethe von Trotta, 2011): Sobre la vigencia de su discurso final.

Desde Sócretes y Platón entendemos que el pensamiento es algo así como el diálogo silencioso que el alma tiene consigo misma. Al negarse a ser una persona Eichmann pasó a ser su propia víctima renunciando sin saberlo a una de sus grandes facultades: la capacidad de pensar. Y como consecuencia cuando dejó de pensar dejó de discernir. Fué la incapacidad de pensar la que  hizo posible que muchos hombres, digamos normales y corrientes, cometiesen actos de barbarie a una escala enorme, actos que antes nunca se habían visto jamás.



La Ola reflexiona, partiendo de un hecho verídico, sobre la posibilidad, y la facilidad, con la que se puede reinstalar en la mente de las masas, en este casos de jóvenes estudiantes alemanes, un régimen de tintes fascistas como lo fue en su momento el nacionalsocialismo alemán.








La novela El proceso de Franz Kafka, presenta una temática extrañamente familiar si bien poniendo énfasis en las dos palabras: extraña y familiar. Alguien quien tras su temática aparentemente absurda y extraña comunica un sentimiento ciertamente próximo, lo familiar. Si bien El proceso es una obra que se ha prestado a múltiples interpretaciones, creo que más o menos directamente estaríamos de acuerdo en que se trata de una obra fundamental para comprender el sentimiento de culpa tal y como es entendido en su dimensión psicológica para diferenciarla de la culpa entendida en su sentido más legal.








domingo, 29 de junio de 2014

DECÁLOGO 5 (Krzysztof Kieslowski, 1990): No matarás.

ESTADO, PODER, LEY Y OBSCENIDAD.

La ley no debería imitar a la naturaleza. En todo caso mejorarla. La ley la ha inventado el hombre para regular las relaciones sociales. La ley determina qué somos y cómo vivimos. Podemos cumplirla o violarla. La gente es libre. Su libertad está restringida a la libertad de otros.Y el castigo. El castigo es venganza. Sobre todo si hace daño sin prevenir el crimen. Realmente, ¿a quién venga la ley? ¿Venga a los inocentes? ¿Y los que hacen la ley son inocentes?

Con esta introducción empieza Decálogo 5, uno de los episodios de la serie que sencillo en su planteamiento argumental es quizá uno de los más profundos en algunas de sus concepciones alrededor de la ley y la justicia. Decálogo 5 parte del mandamiento "no matarás". Y, como no podía ser de otra manera, Kieslowsky aprovecha la ocasión para entrar de lleno en el tema de la justicia y lo justo, y también de lo obsceno. Y además lo hace tomando el ejemplo extremo: la pena capital, la pena de muerte. Para poder entender mejor el desarrollo del comentario que aquí realizamos detallemos el argumento del episodio.

Piotr (Krysztof Globistz), es un joven abogado que defiende a Jazek Lazar (Miroslaw Balka), un joven de aun no veintiun años que comete el asesinato de un taxista (Jan Tesarz) y que finalmente arrestado es condenado a morir en la horca.


El joven letrado Piotr.
El episodio transcurre en tres fases:

Primero se oye la voz en off de Piotr pronunciando el alegato con el que hemos empezado el comentario a la vez que las imágenes nos lo presentan antes de entrar en la sala donde se va a dictar sentencia. Luego el episodio va alternando la presentación de los personajes protagonistas: Valdemar Revskovski, el taxista que será asesinado; Jazek Lazar, el asesino y a Piotr hablando (siempre enfocado en primer plano) con el que luego se verá que es el fiscal que ha dictado la sentencia... El taxista se nos presenta como un individuo más bien poco amable que, en más de una ocasión, disfruta dejando a sus clientes tirados o molestando a algunos transeuntes.

El taxista
Y finalmente Jazek, en quien observamos una cierta ambivalencia entre una actitud hosca, retraída, maliciosa y en ocasiones claramente violenta, a la vez que ya observamos algo que cambia con él en relación a unas niñas a las que hace reir, o cuando pide que amplíen una foto de una niña en su primera comunión que lleva consigo.

Jazek Lazar
La segunda parte (que implica la aparición del ángel del destino haciendole a Jazek un signo negativo con la cabeza, una última oportunidad de no seguir adelante con su plan) nos muestra las duras escenas correspondientes al asesinato del taxista.

Y la tercera parte, que empieza justo con el veredicto de sentencia de muerte, y que nos desarrolla la relación de Piotr con Jazek antes de su ejecución en la horca, así como la propia ejecución.

I. PARTE I. UNA REFLEXIÓN SOBRE LA NATURALEZA DE LA JUSTICIA.

Como ya hemos dicho, la primera parte transcurre preséntadonos a los personajes del taxista y de Jazek a la vez que, a través de un diálogo con el fiscal, asistimos entrecortadamente a las reflexiones de Piotr. En ellas nos vamos a centrar y para ello empezaremos por comentar detalladamente el alegato inicial dividiéndolo en las partes que lo constituyen:

- La ley no debería imitar a la naturaleza. En todo caso mejorarla.

¿En qué sentido es citada esta frase en este contexto? Hay un cierto pensamiento troglodítico que se apoya en justificar la desigualdad como algo inherente a la vida y, por lo tanto, por qué iba a ser distinto con el hombre (lo cual se traduce como siendo la sociedad desigual la sociedad esencialmente no es justa). ¿Para qué entonces hemos devenido seres conscientes? - parece una pregunta obvia - ¿Para seguir actuando como los seres no dotados de consciencia? En todo caso el problema de la naturaleza no es un problema de justicia, pero el hombre y las relaciones que establece con otros, y no sólo con sus congéneres, también con la tierra misma y lo que ella alberga, si es un tema de justicia. Visto así, ¿a qué mejora se refiere nuestro abogado en su alegato? Evidentemente no es lo mismo naturaleza que cultura. La cultura obviamente debe trascender la desigualdad que justifica la injusticia. Es la desigualdad moral, la desigualdad política o económica la implícita en las decisiones humanas (que no son decisiones "por naturaleza") las que aquí compete como manejar, y ese manejo es el objeto de la justicia.

- La ley la ha inventado el hombre para regular las relaciones sociales. La ley determina qué somos y cómo vivimos. Podemos cumplirla o violarla. La gente es libre. Su libertad está restringida a la libertad de otros.

Fue Aristóteles, en su ética a Nicómaco, quien dijo la célebre frase: "Cuando los hombres son amigos no necesitan de la justicia, mientras que, aun siendo justos, necesitan de la amistad". Extraemos de ello la rápida conclusión de que la justicia existe porque, claro está, en nuestra sociedad no somos amigos. Rige, por así decirlo, los límites de la relación social donde ésta relación entra en "conflicto". Y sobretodo cuando este conflicto afecta la libertad de los afectados y en el que una parte siente ésta libertad vulnerada por la otra. Ahora bien, el punto determinante que aquí nos interesa es la manera en que ésta justicia es ejercida. Y esta es la cuestión a la que apunta el tercer punto de estas palabras introductorias de la película.


El asesinato del taxista

- Y el castigo. El castigo es venganza. Sobre todo si hace daño sin prevenir el crimen. Realmente, ¿a quién venga la ley? ¿Venga a los inocentes? ¿Y los que hacen la ley son inocentes?

Fue el genio de Nietzsche (ese genio visionario que reveló la hipocresía fundamental sobre la que se edifica nuestra sociedad) quien desveló una de las bases fundamentales de la justicia en nuestra cultura y que la liga fundamentalmente al castigo: la generación de la deuda. Y así dice Nietzsche en la Genealogía de la moral:

F. Nietzsche por Edward Munch
Durante el más largo tiempo de la historia humana se impusieron penas no porque al malhechor se le hiciese responsable de su acción, es decir, no bajo el presupuesto de que sólo al culpable se le deban imponer penas: ––sino, más bien, a la manera como todavía ahora los padres castigan a sus hijos, por cólera de un perjuicio sufrido, la cual se desfoga sobre el causante, ––pero esa cólera es mantenida dentro de unos límites y modificada por la idea de que todo perjuicio tiene en alguna parte su equivalente y puede ser realmente compensado, aunque sea con un dolor del causante del perjuicio. ¿De dónde ha sacado su fuerza esta idea antiquísima, profundamente arraigada y tal vez ya imposible de extirpar, la idea de una equivalencia entre perjuicio y dolor? Yo ya lo he adivinado: de la relación contractual entre acreedor y deudor, que es tan antigua como la existencia de «sujetos de derechos» y que, por su parte, remite a las formas básicas de compra, venta, cambio, comercio y tráfico. [1]

- El estado como una maquinaria superyoica.

Efectivamente, cuando el joven abogado se pregunta a quién venga la ley, si verdaderamente venga al inocente, así como también se pregunta sobre la inocencia de aquellos que hacen la ley, está tocando una de las bases fundamentales del ejercicio de la justicia: ¿es la justicia justa? No parece que lo importante de la justicia es que sea justa sino que sea vengativa, inspiradora de amenaza a través del castigo, una justicia digámoslo ya superyoica, incapaz de discriminación y obsesionada por el castigo, ejemplificadora a través del castigo. Ramón Llull dijo que no hay justicia sin bondad, de la misma manera que no hay castigo que no se base en la venganza, o como dice Zizek respecto a Decálogo 5:

¿es la repetición del asesinato por parte del aparato estatal un asesinato también, y por lo tanto una violación de este mandamiento? [...] Lo que resulta verdaderamente insoportable en Decálogo 5 es el SEGUNDO asesinato (el cástigo). [2]

La ejecución de Jazec Lazar
Tiene razón Zizek cuando dice que la ejecución de Lazar deviene en lo insoportable. Y no porque el asesinato del taxista no sea un acto brutal y condenable, sino porque en la ejecución de Jazek el asesino es el Estado. Un asesinato resultado de una maquinaria impersonal y absurda que avanza fría y distante, implacable hacia su meta final. Toda la escena de la ejecución de Jazek es nauseabunda en sí misma.

Nietzsche decía también que la más fría mentira del Estado es decir que él es el pueblo (Así habló Zaratustra). Digamoslo ya: El Estado no es más que el superyó del pueblo y, en consecuencia, el más enconado enemigo de la democracia (Jacques Rancière). Las leyes del estado, con la excusa de que son para el pueblo, las decreta también para controlarlo y manipularlo (Giorgio Agamben) y, en la medida de lo posible, para minimizar la propia democracia en sí. En el espíritu del estado - y, por lo tanto, de la ley - reside siempre un dictador en potencia. En La vanguardia del domingo día 24/06 Miquel Roca escribe lo siguiente:

Un conocido representante de una aún más conocida escuela de negocios hace una intervención en un seminario para empresarios, ejecutivos e inversores. En el coloquio hace una dura crítica contra el mundo político; entre otras acusaciones - por cierto, bien poco originales -, señala que hay demasiados políticos, demasiado gasto institucional, etcétera. Todo muy tópico y típico. A la pregunta de un asistente que se preocupa por si no esta defendiendo o apelando a un dictador, el conferenciante, con toda la tranquilidad, afirma que si el dictador es competente ¿por qué no?

Sin embargo, la cuestión se hace sutilmente extensiva al mismo Miquel Roca cuando la perversión del sistema nos hace preguntarle si cualquiera, en caso de necesidad, puede recurrir a su despacho de abogados Roca Junyent... Que la abogacia se transforme en un negocio que determina abogados o equipos de abogados inaccesibles para cualquiera que necesite ser defendido y que sean, por así decirlo, abogados de aquellos que pueden pagarles, ya nos hace dudar de esa otra mentira que el Estado nos cuenta: que la justicia es igual para todos.

Son esas dudas las que asaltan a Piotr cuando asiste impotente al funcionamiento mecánico de la justicia:

Desde nuestra profesión se pueden enmendar los errores de esta gran maquinaria llamada el mecanismo de la justicia. O al menos intentarlo. Una de las cosas de mayor interés es poder conocer y llegar a entender a personas que no hubiera conocido nunca si mi profesión fuera otra.

Piotr introduce aquí el "factor humano" en forma de compasión. Cuando se conoce la persona, los hechos adquieren de repente un matiz que va más allá del hecho y nos enfrenta al ser y sus circunstancias. Momentos antes de la ejecución se da la siguiente coversación entre Piotr y Jacek:

Jazek: ... después del juicio, cuando me llevaban al camión, me llamó Jazek.
Piotr: Si, dije su nombre. Querría...
Jazek: Tengo casi veintiun años. Pero al llamarme así me eché a llorar.
Piotr: Durante el juicio dije...
Jazek: No lo sé, no estaba atento. Sólo lo estuve cuando Ud. dijo mi nombre. Estaban en contra de mí. Todos, igual que aquí.
Piotr: No es así. En contra de lo que hiciste.
Jazek: ¿Qué diferencia hay?

... Me llamó Jazek... al llamarme así me eché a llorar.

El nombre confiere reconocimiento, sobretodo porque fue acompañado de una expresión y un gesto respetuoso... compasivo. El ser se extiende más allá del hecho, y así se devuelve la dignidad más allá del hecho por el que Jazek será ejecutado. La maquinaria judicial que se asemeja a la maquinaria superyoica de nuestra psique actúa como ella con nuestro yo, no trata con seres humanos, su fuerza radica en su inhumanidad, en hacernos sentir no sólo culpables, sino que también nos implica el sufrimiento de hacernos indignos y humillados. Como en el superyó, ahí radica una parte de su obscenidad: la maquinaria judicial no está para sutilezas y por ello no es justa, y como a toda máquina le es más fácil impartir castigos sin ver personas que ser justa en su aplicación viéndolas con y también más allá de sus hechos:

... si la gobernabilidad era un avatar del poder, el estado-institución resulta una especie de exhibición gimnástica e impúdica del poder. Un poder de segundo grado : el poder por el poder, como el barroco cortesano. Un poder hueco, administrativo o burocrático. Tentado estaría de decir: un poder sin contenidos, pensando en un poder formal. Aunque inmediatamente entiendo que es exactamente al revés: se trata de contenidos puros del poder, o mejor de un poder formal por ser estrictamente contenidista y significativo. Pues en una cultura institucional es virtualmente imposible leer estrategias o técnicas - sólo monumentos: significados o contenidos, formas que pretenden perpetuarse congelándose... [3]


No quiero decir con esto que dentro de esta maquinaria no haya, como Piotr, personas justas, pero como bien se deriva de su conversación con el juez, de nada sirve eso contra ella. El poder judicial no es más que un engranaje del poder unitario, como lo son el ejecutivo y el legislativo, y recordemos, como vimos en la segunda parte del comentario dedicado a la película Hannah Arendt, que el poder implica dominación y que, por eso, el poder nunca simpatizará con la democracia ni con la justicia entendida como acción justa. El poder sólo entiende de coacción, amenaza y venganza. Más  bien tenderá a la abominación de tomar la ley por la ley y, en consecuencia, del castigo como ejemplo (a la manera de un introyecto psíquico), o como dice Piotr: La disuasión implica usar la sentencia, o mejor dicho, al condenado, para intimidar a otros. O en las palabras de Nietzsche:

«¿Cómo hacerle una memoria al animal-––hombre? ¿Cómo imprimir algo en este entendimiento del instante, entendimiento en parte obtuso, en parte aturdido, en esta viviente capacidad de olvido, de tal manera que permanezca presente?»... Puede imaginarse que este antiquísimo problema no fue resuelto precisamente con respuestas y medios delicados; tal vez no haya, en la entera prehistoria del hombre, nada más terrible y siniestro que su mnemotécnica. «Para que algo permanezca en la memoria se lo graba a fuego; sólo lo que no cesa de doler permanece en la memoria» ––éste es un axioma de la psicología más antigua (por desgracia, también la más prolongada) que ha existido sobre la tierra. [4]

¿No es acaso este texto la viva representación de lo que ocurre con la vivencia de un introyecto cuando éste es faltado a su absurdo radicalismo? Funciona tal y como fue prescrito, exactamente como Nietzsche indica:  «Para que algo permanezca en la memoria se lo graba a fuego; sólo lo que no cesa de doler permanece en la memoria»   [5]

Esta dimensión de la justicia relacionada con el imperativo superyoico nos permite relacionarla con esa maquinaria absurda que se describe en El proceso de Kafka (no en vano él era abogado de oficio), que ya comentamos en profundidad en este blog [ver nota 4] y que se relaciona con lo obsceno. A la triada Estado-Poder-Ley nos falta añadirle un cuarto elemento: la obscenidad.

II. JUSTICIA Y OBSCENIDAD.

Nada mejor que empezar con la etimología de obsceno para luego recordar que es un término de uso legal. Obsceno (del latín obscenum) tiene dos posibles etimologías, las dos bien significativas para nuestro comentario. Por un lado tenemos obsceno com ob (hacia) caenum (suciedad, basura); y tambien obsceno como ob (hacia) scenum (escena) y que viene a significar algo que está "fuera de escena" pero que se imagina, lo no dicho o representado pero imaginado e implícito en lo que se dice o representa. Si juntamos ambas posibilidades etimológicas podemos entender obsceno como la basura, la suciedad (lo repulsivo, lo detestable) que se imagina en el escenario pero que, aparentemente, no se representa en éste. Por otro lado, y en el mundo legal, obsceno se aplica a palabras, imágenes o acciones repulsivas o detestables que ofenden la moral sexual prevalente. Y en relación a eso, todos sabemos que se asocia en ocasiones el goce al superyó- entendido goce en el sentido psicoanalítico, es decir, como un exceso perverso en el placer -  y que se vincula normalmente a un placer que esa instancia obtiene causándole dolor al yo a través de su humillación e indignificación.

En un momento del episodio, Piotr recuerda las palabras que recibió cuando obtuvo su licenciatura: "Es un honor informarle que ha pasado el examen con éxito. Tras estudiar cuatro años puede usted considerarse uno más de nosotros". Hacia el final del episodio, momentos antes de que saquen de su celda a Jazek para su ejecución y ante la insistencia de si ya estan preparados, Piotr responde buscamente: "Dígales que nunca diré que estoy preparado". Piotr es el único en la prisión que parece azorado ante "el espectáculo" de la ejecución. Ni el juez, ni el alcaide, ni los guardas, ni los verdugos parecen afectados por el hecho de que se va acabar con la vida de un ser humano.


¡...nunca diré que estoy preparado!
En su interesante ensayo sobre lo obsceno dice Corinne Maier:

Lo obsceno es doble, se encuentra entre dos. En tanto bifacial, es lo más visible y también lo que aparece con intermitencia. "Lo obsceno tiene todas las cualidades del intérvalo substraido", resume el escritor Henry Miller [...] Lo obsceno es también el surgimiento puro, que nace de una falla, de la irrupción de algo que no es esperado. [6]

Yo iría un poco más lejos y añadiría que lo obsceno es también una mezcla de los dos, lo que surge disimulado en un continuum de aparente normalidad y que requiere una mirada sesgada (al estilo de la anamorfosis que tanto atrajo a Lacan), una segunda mirada desde una perspectiva determinada desde la que surge la evidencia de lo obsceno... Eso es lo que ocurre en muchas ocasiones con la ley: la ley provee de aparente normalidad - institucional - a lo esencialmente obsceno, al ejercicio obsceno (superyoico) del poder. En el programa de TV3 "amb filosofia", la filósofa Marina Garcés lo refleja con claridad cuando dice:

Cuando la justicia cae en la tentación de convertirse en la imposición de una medida única, de una definición cerrada, de una ley no interpretable se convierte en un sistema de poder terrorífico. El juez es entonces quien emite justicia, quien condena, quien dice lo que es bueno y lo que es malo, o el que somete la multiplicidad de lo que hay, lo que es, al horror en sí mismo de la proyección de lo que ha de ser.

La diferencia entre el primer asesinato y el segundo estriba en que ante el primero todos nos conmovemos  y violentamos ante la violencia con que Jazek acaba con la vida del taxista, mientras que en el segundo (en una taliónica una vida por una vida) asistimos a la ejecución de Jazek como si de un mero trámite administrativo se tratara. La mirada Piotr (a través de este ¡... nunca diré que estoy preparado!) es quien, con su reacción, envia "hacia" la escena "la basura, la suciedad" (lo repulsivo y detestable) que aparentemente no manifiesta, refugiada en la aplicación de la ley, y que si contiene esta forma de asesinato institucional. Toda la escena tiene manifestaciones obscenas que transcurren en un continuum de aparente normalidad. Veamos algunos momentos:

- Cuando Piotr y el fiscal se encuentran en la escalera de la prisión, éste, que es quien dara la orden de ejecución de Jazek, felicita al abogado (quien va a visitarle) diciéndole: "Quizá éste no sea el mejor momento, pero, ya que usyed y yo raramente nos vemos. He oído que ha sido padre hace poco. Enhorabuena." Es repulsiva en sí misma esta celebración de una llegada a la vida cuando minutos después se va a proceder a ejecutar otra.

He oído que ha sido padre hace poco. Enhorabuena.

- El diálogo que se da entre Piotr y Jazek pone de relieve la historia de Jazek al pedirle al abogado que le pida a su madre ser enterrada en la tumba donde yace el padre y... Marysia, su hermana. Es entonces cuando Jazek relata la historia de la muerte de su hermana favorita como él lo era para ella: "Hace cinco años la atropelló un tractor en el pueblo. Todavía iba a sexto curso. Tenía sólo 12 años. Acababa de empezar sexto. El conductor del tractor era un cólega mío. Habíamos estando bebiendo antes de que ocurriera. Bebiendo vino y vodka. Luego se fué y después con el tractor la atropelló [...] Estaba pensando que si ella siguiese viva, las cosas serían... Quizá no me hubiera ido de casa, quizá me hubiera quedado [...] Quizá hubiese sido diferente". Escuchando el relato se nos hace evidente que ejecuntando a Jazek como un acto puramente de venganza, se le quita la posibilidad de de la semilla que a través de su hermana observamos, se le quita la posibilidad de aprender a amar, la posibilidad del arrepentimiento sincero. Obviamente es obvia que la imposición de una pena, de un castigo es necesaria... ¿pero con qué fin? ¿Implica el concepto pena, castigo, necesariamente venganza? ¿Por qué no aprendizaje? Y este es el quid de la cuestión... De nada sirve cambiar una pena de muerte por una de cadena perpetúa si el castigo es simplemente venganza y no posibilidad de aprendizaje.

Marisya: Estaba pensando que si ella siguiese viva... quizá hubiera sido diferente.

- La infame escena de la presencia del sacerdote en las ejecuciones: El que ofrece el perdón de Dios para el "más allá" forma parte de la comitiva de la venganza en "el más acá". Habría que preguntar... ¿Qué opina Dios de este asesinato institucionalizado? La Iglesia ya se encarga de ser cínico-política, como siempre lo ha sido en este tema y matiza: La escritura precisa lo que el quinto mandamiento prohíbe: "No quitarás la vida del inocente y justo (Éxodo, 23, 7)" [7]. Llega a justificarla en caos de "extrema gravedad" sin matizar exactamente de que hablamos con "extrema gravedad". En ningún momento menciona la posibilidad de aprender, de enseñar... Habla de la pena como compensación, como expiación y de "valor medicinal, en la medida de lo posible, para la enmienda del culpable. ¿Y qué hay que deducir de todas estas precisiones? ¿Y si es así, qué hace el sacerdote en el momento de la ejecución? ¿Impartir compasión divina donde no la hay de humana? Pero ya sabemos... La historia de la Iglesia está plagada de hechos obscenos más dirigidas a preservarse como institución que de ser consecuente con el mensaje de Jesucristo.

Impartir compasión divina donde no la hay de humana.

- Y finalmente la ejecución, infame en sí misma. La viva imagen que nos interroga finalmente: ¿Que justicia se ha realizado? ¿Qué acción justa se ha desplegado? Uno tan sólo contempla la venganza y sólo sufrimiento y más sufrimiento que todo ello acarrea: ¿Quién ha aprendido algo de toda esta obscenidad mecánico-institucionalizada? ¿Qué se ha enseñado salvo la venganza y la amenaza como mensaje?



III. REFLEXIONES FINALES.

No hace falta recurrir a la pena de muerte (aún vigentes en varios países y en numerosos estados de los Estados Unidos) para observar hoy en día, y me centraré sólo en España, la relación de la justicia con la obscenidad: aforamientos express, desahucios indiscriminados, abusos y robos económico-financieros justificados legalmente, verdadera defensa desigual ante la justicia (también la justicia es cuestión de dinero); castigos ya no proporcionados, sino escandalosamente desproporcionados por exceso o por defecto (Gallardón indulta a un guardia civil que jaleó un abuso sexual; reclaman a un pensionista 155.000 euros multado por pegar carteles en la calle), leyes que se aprueban y se retiran por intereses puramente políticos (La ley de seguridad ciudadana, la ley de justicia universal, la LOMCE), tribunales constitucionales politizados, la impunidad con que las grandes fortunas y las grandes multinacionales se manejan junto a los intereses políticos. Hay gobiernos, hay parlamentos que emiten leyes, hay tribunales, hay jueces, hay fiscales, hay abogados, instituciones penitenciarias... hay una maquinaria pero que exenta del espíritu de la justicia es un robot que administra las leyes y que, en ocasiones, la posee un mal espíritu de manipulación, corrupción y tergiversación. No es de extrañar que en la película Pactar con el diablo (Taylor Hackford, 1997), el diablo (interpretado por Al Pacino) estuviera representado como un brillante abogado al frente de un prestigioso despacho de Nueva York.


                                                 No hay justicia sin bondad (Ramón Llull).

_________________

VER PELÍCULA EN YOUTUBE: https://www.youtube.com/watch?v=BTJTiv9KrMI
_________________

[1] Nietzsche, Friedrich. Genealogía de la moral. Parte 2. Tratado. Culpa, mala conciencia y similares. Ebook
[2] Zizel, Slavoj. Lacrimae Rerum. Ensayos sobre cine moderno e hiperespacio. Ed. Debate, pág. 19
[3] Nuñez, Sandino Andrés. Lo sublime y lo obsceno. Geopolítica de la subjetividad. Libros del Zorzal, pág. 132
[4] Ver nota 1, parte 2
[5] Ver nota 1, parte 2
[6] Miller, Corinne. Lo obsceno. Ediciones Nueva Visión, págs. 33 y 40
[7] Catecismo de la Iglesia Católica, pár. 2261

__________________

SERIE DECÁLOGO (pulsar título para acceder a la entrada)

Decálogo 1. Yo, el señor, soy tu Dios. Ese frágil absoluto.
Decálogo 2. No tomarás en falso el nombre del señor, tu  Dios. Compasión vs. culpa.
Decálogo 3. Santificarás las fiestas. Resentimiento, envidia y reparación. 
Decálogo 4. Honrarás a tus padres. El edipo honrado.
Decálogo 5. No matarás. Estado, poder, ley y obscenidad.
__________________

PELÍCULAS DE INTERÉS:

EN EL NOMBRE DEL PADRE (1993)
Director: Jim Sheridan
Actores: Daniel Day-Lewis, Enma Thompson, Pete Postlehwaite.

Basada en la detención de un padre y de un hijo acusados por error de haber participado en un atentado del IRA, junto con otros inocentes, en los conocidos casos de los cuatro de Guilford y los siete de Maguire.

PRISIONEROS DEL HONOR (1991)

Director: Ken Rusell
Actores: Richard Dreyfuss, Oliver Reed, Peter Firth, Jeremy Kemp

Basada en el famoso caso Dreyffus que conmocionó la sociedad francesa en el que el capitán Alfred Dreyffus fue acusado erróneamente de espionaje y traición y que despertó una ola de defensores y detractores además de reacciones antisemitas.



SENDEROS DE GLORIA (1957)
Director: Stanley Kubrick
Actores: Kirk Douglas, George McReady, Adolphe Menjou...

En la Francia de 1916, durante la Primera Guerra Mundial, un general ordena la conquista de una inexpugnable posición alemana y encarga esta misión al ambicioso General Mireau. El encargado de dirigir el ataque será el coronel Dax. La toma de la colina resulta un infierno, y el regimiento se retira hacia sus trincheras. El alto mando militar, irritado por la derrota, impone al regimiento un terrible castigo para que sirva de ejemplo.

SALVADOR PUIG ANTICH (2006)
Director: Manuel Huerga
Actores: Daniel Bruhl, Tristán Ulloa, Leonardo Sbaraglia, Leonord Watling...

El 2 de Marzo de 1974, el joven anarquista, militante del Movimiento Ibérico de Liberación, se convirtió en el último preso político ejecutado en España mediante el "garrote vil". La historia nos narra los intentos desesperados de su familia, compañeros y abogados para evitar su ejecución.



MATAR A UN RUISEÑOR (1962)
Director: Robert Mulligan
Actores: Gregory Peck, Mary Bardham, Brock Peters, Philip Alford...

Un abogado defiende a un hombre negro acusado de haber violado a una mujer blanca. Aunque la inocencia del hombre es evidente, el veredicto del jurado es tan previsible que  ningún abogado, excepto Atticus Finch, el ciudadano más respetable de la ciudad. Su defensa le costarña problemas y enemistades, pero le otorga el respeto de sus dos hijos huérfanos de madre.


EL CASO WINSLOW (1999)
Director: David Mammet
Actores:  Nigel Hawthorne, Rebecca Pidgeon, Jeremy Northam...

Inglaterra 1910. Tras ser acusado de robar a un compañero 5 chelines, Ronnie, el hijo menor de la familia Winslow, es expulsado de la prestigiosa Academia Naval de Ousburne. Ronnie niega los hechis, pero su padre, decidido a limpiar el nombre de su hijo, entabla un juicio que llegará a ser el centro de atención de todo el país.

EL DILEMA (1999)
Director: Anthony Mann
Actores: Russell Crowe, Al Pacino, Cristopher Plummer...

Jeffrey Wigand, científico y directivo de la famosa tabacalera norteamericana Brown & Williamson, descubre el secreto que la industria oculta celosamente: las sustancias que crean adicción en los fumadores. Lowell Bergman, un productor televisivo, arriesga su carrera al invitar a Wigand, que ve como su vida se desmorona tras revelar la verdad a la opinión pública; pero nadie sale indemne de esta batalla contra las tabacaleras.

DOCE HOMBRES SIN PIEDAD (1957)
Director: Sidney Lumet
Actores: Henry Fonda, Lee J. Cobb, E, G, Marshall, Jack Warden...

Un grupo de miembros de un jurado recibe el encargo de juzgar a un adolescente acusado de haber matado a su padre. De los doce miembros, once están convencidos de su culpa. Pero el duodecimo no tiene ninguna duda sobre su inocencia... ¿Cómo convencerá al resto?



HOMICIDIO EN PRIMER GRADO (1995)
Director: Marc Rocco
Actores: Christian Slater, Gary Oldman, Kevin Bacon...

Años 30. Alcatraz es la prisión más segura de los Estados Unidos, pero uno de los presos planea escapar de La Roca. Su intento fracasa, y el alcaide le impone un castigo ejemplar: permanecer en una celda de aislamiento durante años, a pesar de que la ley establece que el plazo máximo son 19 días.



CADENA PERPÉTUA (1994)
Director: Frank Darabont
Actores: Tim Robbins, Morgan Freeman, Bob Gunton, James Withmore...

Acusado del asesinato de su mujer, un hombre es condenado a cadena perpétua y enviado a la cárcel de Shawshank. Con el paso de los años conseguirá ganarse la confianza del director del centro y el respeto de sus compañeros de prisión...




LA TAPADERA (1993)
Director: Sidney Pollock
Actores: Tom Cruise, Gene Hackman, Jeanne Tripplehorn, Holly Hunter...

Un joven y brillante abogado recién salido de Harvard, se deja seducir por las promesas y regalos de un prestigioso bufete de abogados de Memphis. Sin embargo, muy pronto tendrá razones para empezar a sospechar que algo extraño está sucediendo.



BRUBAKER (1980)
Director: Stuart Rosenberg
Actores: Robert Reford, Yaphet Koto, Jane Alexander, Morgan Freeman...

Basado en la historia real de Tom Murton, el alcaide que antes de presentarse como tal se interno como preso de la prisión estatla asignada, descubriendo que la cárcel es un sistema de corrupción endémica, a parte de oscuros epidodios que Brubaker intentará aclarar poniendo en peligro su propia vida.