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sábado, 11 de octubre de 2014

ESTAN VIVOS (THEY LIVE, John Carpenter, 1988): la dificultad y el dolor del despertar (COMENTARIO ACTUALIZADO 2026)


Yo como del cubo de la basura todo el tiempo. El nombre de este basurero es ideología. La fuerza material de la ideología me impide ver lo que estoy comiendo efectivamente. No sólo estamos esclavizados por la realidad. La tragedia de nuestro dilema en el interior de la ideología es que cuando creemos que escapamos a nuestros sueños en ese momento  nos encontramos en la ideología. (S. Zizek. Documental The pervert's guide to ideology) [1]

Como dice Slavoj Zizek, la película de John Carpenter "Están vivos" (They live, 1988) es una de las obras maestras olvidadas  - yo matizaría curiosamente olvidadas - de lo que él llama el Hollywood de izquierdas. En todo caso se trata, junto a "La cosa" (The thing, 1982) y En la b
oca del miedo (In the mouth of madness, 1995)
, de una de las mejores películas de éste director, que fue también su guionista (con el pseudónimo de Frank Armitage), a quien admiro especialmente por su manera de contar historias de terror y ciencia ficción con originales guiones y presupuestos de bajo nivel. Mi objetivo al tratar esta película, a la que ya he mencionado puntualmente en diferentes ocasiones en este blog, responde a tres motivos: rendir mi pequeño homenaje a John Carpenter, recuperar la plena vigencia del desvelamiento del verdadero rostro del capitalismo disfrazado de democracia que nos propone, y recuperar su valor metafórico para comprender lo real de nuestra estructura psíquica y, en los dos casos, la dificultad y el dolor que supone el despertar del sueño que en ambos casos vivimos para adentrarnos en el más allá del mundo de la ideología que tiene su paralelo psíquico en términos como el ideal del yo y el yo ideal (psicoanálisis), la persona o máscara (análisis junguiano) o el autoconcepto (psicoterapia gestalt), por citar aquellos modelos psicológicos que me son  más próximos.



Yo como del cubo de la basura todo el tiempo. El nombre de este basurero es
 ideología (S. Zizek - en la imagen - en The pervert's guide to ideology)

I. LA REALIDAD Y LO REAL.

John Carpenter
El argumento de Están vivos se constituye como un claro antecedente de la emblemática película Matrix (Hermanos Wachowski, 1999), si bien la película de Carpenter va mucho más lejos en su denuncia social. John Nada (Roddy Pipper) - a partti de ahora Nada -, su protagonista, es un personaje sin hogar que viaja de un lado a otro con su mochila buscando trabajo aquí y allá. A su llegada a Los Ángeles pronto se tropieza con un sacerdote que lanza un extraño sermón de tono apocalíptico en la calle:

¡Utilizan su lengua para engañar! ¡El veneno de la serpiente está bajo sus labios! ¡Su boca está llena de amargura y maldiciones! Y en el pasado sólo hubo ruina y miseria... ¡El temor a Dios nunca ha existido para ellos. Se han apoderado de los corazones y de las mentes de nuestros dirigentes... ¡Los ricos y los poderosos les pertenecen! ¡Nos han cegado con la mentira! Nuestro espíritu humano se ha corrompido ¿¡Por qué les rendimos culto!? Porque más allá del límite de nuestra vista se alimentan de nosotros posados sobre nuestros cuerpos desde que nacemos hasta que morimos. Nos tienen controlados, son nuestros dueños, nos poseen. ¡Despertad, están a vuestro alrededor y en vuestro interior!

Nada encuentra trabajo en la obra donde conoce a John Armitage (Keith David, un habitual de las películas de Carpenter) - a partir de ahora Armitage -. Este le lleva a Chesterville, un lugar donde se alojan los indigentes en tiendas de campaña y chabolas, y donde alguna organización de caridad les da comida. Pronto Armitage describe la situación de crisis por la que pasa el país y la resume con la frase: "La ley del dinero. Quien maneja el dinero hace la ley". Ante ese Armitage más indignado, Nada se nos muestra como un individuo conformista que cree en el sueño americano: "Seguiré trabajando para ganar algo esperando mi oportunidad. Yo creo en América, respeto las reglas. En estos tiempo todo el mundo pasa apuros". Es decir, el individuo, en palabras del sacerdote, dormido en la domesticación social.

Sin embargo, y como veremos posteriormente, Armitege corresponde al tipo de hombre insatisfecho y quejoso, pero que afincado en la queja se queda también en la impotencia, sumido en la inmovilidad.

Al llegar la noche, pronto Nada observa unas extrañas interferencias en la televisión en las que aparece un hombre que, como el sacerdote, sigue con un extraño discurso:


Frank Armitage (Keith David) y John  Nada (Roddy Pipper) en Chesterville


Al llegar la noche, pronto Roddy observa unas extrañas interferencias en la televisión en las que aparece un hombre que, como el sacerdote, sigue con un extraño discurso:

Nuestros impulsos están siendo dirigidos. Vivimos en un estado de conciencia provocada artificialmente, y nosotros no podemos [interrupción]... Estas manipulaciones de la gente fueron identificadas hace ocho meses por un reducido número de científicos que vieron que estas señales procedían de [interrupción]... Los pobres y los marginados continúan creciendo. Ya no existe ni la justicia racial ni los derechos humanos. Han creado una sociedad represiva y nosotros somo sus cómplices involuntarios. Nos han hecho sentir indiferencia hacia nosotros mismos y hacia los demás, solamente pensamos en nuestro bienestar. Tenemos que [interrupción]... Están intentando destruir por todos los medios nuestra conciencia. Nos han rodeado de amigos... Por favor, tienen que comprender que no estarán a salvo hasta que logremos descubrirles. Ese es su método principal de supervivencia. Nos mantienen dormidos, hacen que seamos egoístas y no nos damos cuenta. 

Mientras, Nada observa al sacerdote que vio anteriormente a su llegada a Los Ángeles con otras personas de la comunidad reuniéndose en una iglesia cercana a las chabolas. En otra interferencia posterior oímos: "Están acabando con nuestra adormecida clase media. Cada día hay más pobres, ya no tenemos identidad. Se están apoderando de nosotros, nos están convirtiendo en esclavos..." Cada vez que se producen estas interferencias los espectadores sufren de un fuerte dolor de cabeza (como veremos, efecto de la represión al ver más allá de la aparente realidad). Nada entra en la Iglesia y descubre que es allí desde donde un grupo de personas emite estas interferencias a la vez que, descubre unas cajas que no tienen tiempo de abrir y ver su contenido...

Durante la noche siguiente se produce el desmantelamiento de Chesterville por parte de las fuerzas policiales, a parte de la detención y posible muerte de algunos agitadores (el personaje que sale en la interferencias o el sacerdote ciego). Nada huye y se refugia en un edificio abandonado ante la extrema dureza de la carga policial y la destrucción de las chabolas.


La carga policial en Chesterville

Cuando ya todo ha pasado, Nada vuelve a la iglesia donde descubrió las cajas, coge una de ellas y se refugia en un callejón cerrado para descubrir su contenido. Ante su decepción, la caja simplemente contiene gafas oscuras de sol. Cogiendo una de ellas empieza a andar por las calles de Los Ángeles hasta que, en un momento dado, se las pone. Es entonces, cuando al mirar el suelo, se da cuenta que con las gafas ve en blanco y negro. Sorprendido se las quita y luego vuelve a ponérselas y mira hacia la ciudad y ante su sorpresa se da cuenta que las gafas revelan, en ese mismo blanco y negro, que las vallas publicitarias ocultan mensajes distintos de los que aparentemente publicitan. Así, en la imagen aparente de una valla publicitaria sobre una empresa informática, aparece con las gafas la palabra OBEDECED. Luego mira otra valla que dice "VEN AL CARIBE", y tras ponerse de nuevo las gafas aparece "CASAROS Y REPRODUCIROS". Y así en otros casos en los que simples anuncios se transforman en sentencias como: NO PENSÉIS, CONSUMID. Finalmente mira la ciudad más extensamente y... OBEDECED, CONSUMID, RESIGNAOS, MIRAD LA TV, SOMETEOS, NO PENSÉIS, COMPRAD, NO DESPERTÉIS, NO CUESTIONÉIS LA AUTORIDAD, NO A LA IMAGINACIÓN... Tras la realidad de la vida convencional de la ciudad, la gafas de Nada descubren lo real que se esconde tras ella. Veamos ahora la escena en toda su extensión ya que no tiene pérdida:


El comentario de Zizek al respecto nos dice:

Según dicen, vivimos en una sociedad pos-ideológica. Somos interpelados, es decir, dirigidos por la autoridad social, no como sujetos que deben cumplir su cometido y sacrificarse, sino como sujetos de los placeres: realiza tu verdadero potencial, sé tú mismo, lleva una vida satisfactoria... Cuando te pones las gafas ves la dictadura en democracia, el orden invisible que sustenta tu aparente libertad. [2]

La realidad es así una forma de percibir que viene determinada por nuestros propios mecanismos de percepción, y también nuestros propios mecanismos psíquicos. En cambio, lo real es aquello que surge cuando la realidad queda despojada de los mecanismos bajo la que es percibida e interpretada. Recordemos el ejemplo de la película por excelencia en este sentido: MATRIX. La realidad percibida a través de Matrix, y lo real de la dominación mecánico-informática para quien el ser humano no es más que una simple pila energética.

Una visión que en nada nos es ajena a los psicoterapeutas, psicoanalistas, etcétera. puesto que en el plano del individuo ocurre algo parecido entre la ilusión de identidad del yo y "el orden invisible" que lo soporta, y que no son más que las creencias introyectadas e identificaciones que gestiona nuestro superyó y los contenidos pulsionales de nuestro inconsciente, y ante los cuales los mecanismos de defensa que aplicamos definen la ilusión del yo, y no sólo del yo sino también del otro y la de los significados sociales. Siguiendo a Zizek:

... esta es precisamente la ilusión definitiva. La ideología no se nos impone simplemente, la ideología es nuestra relación espontánea con el entorno social, cómo percibimos cada significado y demás. En cierta forma gozamos nuestra ideología. [3]

¿No es esta finalmente la elección del personaje de Cypher - Cifra en Matrix, quien ante "el despertar" de lo real desvelado tras la ilusión de Matrix elige, tras negociar - a costa de traicionar a sus compañeros - con el temible agente Smith, su retorno a la ilusión? Y esto nos permite introducirnos a un tema decisivo: la dificultad del despertar.


Cypher eligiendo la ilusión de Matrix

II. LA DIFICULTAD DEL DESPERTAR. SOCIEDAD Y ENFERMEDAD PSÍQUICA.

Cuando se ve por primera vez la película de Están vivos sorprende la famosa escena de la pelea entre Nada y Armitage para lograr que éste último se ponga las gafas oscuras. La escena dura unos seis minutos y es claramente una metáfora de la "resistencia y el dolor de despertar". Dice nuevamente Zizek:

Salir de la ideología hace daño, es una experiencia dolorosa. Debes forzarte a hacerlo [...] Puede parecer irracional... ¿por qué este tipo [Armitage] rechaza tan violentamente ponerse las gafas? Es como si estuviera al tanto de vivir naturalmente en una mentira, que las gafas le harán ver la verdad, pero que esta verdad puede ser dolorosa, puede destrozar muchas de sus ilusiones. Esta es una paradoja que tenemos que aceptar. La extrema violencia de la liberación, debes ser forzado para ser libre. Si confías simplemente en tu espontáneo sentido del bienestar o lo que sea, nunca conseguirás liberarte [...] La libertad duele.


¡¡Ponte las gafas!!

El periódico El país publicaba recientemente un artículo del filósofo Byung-Chul Han titulado ¿Por qué hoy no es posible la revolución? Y en él Byung-Chul, en el mismo sentido que Zizek, reflexiona:


Byung-Chul Han
El sistema de dominación neoliberal está estructurado de una forma totalmente distinta. El poder estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor, es decir, cautivador. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un oponente, un enemigo que oprime la libertad ante el que fuera posible la resistencia. El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en su propia persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad.


Es ineficiente el poder disciplinario que con gran esfuerzo encorseta a los hombres de forma violenta con sus preceptos y condiciones. Es esencialmente más eficiente la técnica de poder que se preocupa de que los hombres por sí mismos se sometan al entramado de la dominación. Su particular eficiencia reside en que no funciona a través de la prohibición y la sustracción, sino a través del deleite y la realización. En lugar de generar hombres obedientes, pretende hacerlos dependientes. [4]

Es la postura de Nada antes de ponerse las gafas, cuando le dice a John que seguirá trabajando y esperando su oportunidad, pero también es la misma resistencia que muestra John a ponérselas, todo y su aparente belicosidad... el personaje donde todo queda en mera queja y definitivamente en la impotencia.

- Sobre la resistencia psicológica. Sociedad y enfermedad psíquica.

Quisiera ahora comparar tanto las palabras de Zizek y Byung-Chul Han con un concepto psicológico que recibe el mismo nombre: resistencia. Se entiende este concepto justamente como la actitud que el yo mantiene en muchas ocasiones frente a la posibilidad de despertar, o por decirlo de otra manera, a la oposición que el yo mantiene a que accedan a él los contenidos de su inconsciente. Decía Freud al respecto: "Los mecanismos de defensa contra los antiguos peligros retornan en la cura como resistencia a la curación, lo cual es debido a que la misma curación es considerada por el yo como un nuevo peligro" [5]. Como Freud apunta, sin con ello agotar la complejidad del fenómeno de la resistencia, sus orígenes son varios, y así en su trabajo Inhibición, síntoma y angustia (1926) destaca cinco tipos de resistencia, tres de las cuales son atribuidas al yo: la represión, la resistencia de transferencia y el beneficio secundario de la enfermedad. Una cuarta es atribuida al ello y se refiere a la acción del inconsciente a través de la compulsión a la repetición, y una quinta y última que es atribuida al superyó a través de la generación del sentimiento de culpa y la necesidad de castigo.

Dos tipos de resistencia me parecen esenciales, tanto en el planteamiento de la película, así como de la reflexión de la sociedad de rendimiento, como Byung-Chul Han denomina nuestro modelo social. La primera, y evidente, es la que el sujeto, abandonado a sí mismo, queda enfrentado a su superyó, quien bajo el sentimiento de culpa infringe al yo su propia auto-explotación:

El sujeto de rendimiento está libre de un dominio externo que lo obligue a trabajar o incluso que lo explote. Es dueño y soberano de sí mismo. De esta manera, no está sometido a nadie, mejor dicho, sólo a sí mismo. En este sentido, se diferencia  del sujeto de obediencia. La supresión de un dominio externo no conduce hacia la libertad; más bien hace que la libertad y la coacción coincidan. Así, el sujeto de rendimiento se abandona a la libertad obligada o a la libre obligación de maximizar el rendimiento. El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en auto-explotación. Esta es mucho más eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento de libertad, El explotador es al mismo tiempo el explotado. Víctima y verdugo ya no pueden diferenciarse. Esta autorreferencialidad genera una libertad paradójica que, a causa de las estructuras de obligación inmanentes a ella, se convierte en violencia. Las enfermedades psíquicas de la sociedad de rendimiento constituyen precisamente las manifestaciones patológicas de esta libertad paradójica. [6]

En un contexto como el descrito, la supuesta libertad que nos entrega a nosotros mismos nos entrega, a su vez, a la violencia superyoica, quien transforma la libertad en una obligación, y así sus potenciales logros en una cuestión de éxito o fracaso. Esa autopresión, llevada a su implacable extremo compulsivo propio del superyó, tiene como resultante dos de las grandes epidemias de nuestra sociedad: las crisis de ansiedad y la depresión, así como otras enfermedades psíquicas derivadas:

La depresión [...] se desata en el momento en el que el sujeto de rendimiento ya no puede poder más. Al principio, la depresión consiste en un cansancio del crear y poder hacer. El lamento del individuo depresivo, "Nada es posible", solamente puede manifestarse dentro de una sociedad que cree que "Nada es imposible". No-poder-no-poder-más conduce a un destructivo reproche a sí  mismo y a la autoagresión. El sujeto de rendimiento se encuentra en guerra consigo mismo y el depresivo es el inválido de esta guerra interiorizada. La depresión es la enfermedad de una sociedad que sufre bajo el exceso de positividad. Refleja aquella humanidad que dirige la guerra contra sí misma. [7]

El famoso "yes, we can..." se transforma en un temible imperativo que no da lugar ni espacio para "No, we cannot...", y que hace impensable el "we don't want...". Lo son también algunos de los temibles mantras con los que el pensamiento positivo se nos presenta.

La segunda resistencia que se observa es la vinculada a la ventaja secundaria: el dolor de renunciar "al sueño" por llegar, o a la comodidad de la "resignación" para enfrentarse a la crudeza de lo real. Es la duda de Neo a tomar la pastilla azul o la resistencia de Armitage a ponerse las gafas.


¿Pastilla roja o azul: lo real o un un sueño de realidad?

Muchos psicoterapeutas sabemos que la resistencia por ventaja secundaria es una resistencia formidable bajo la que se oculta, en muchas ocasiones, el miedo a vivir o a enfrentar la vida con la dimensión que conlleva de asumir la libertad y la responsabilidad real que ello comporta... Están vivos ejemplifica perfectamente uno de los "males" de renunciar al sueño en detrimento de lo real: el fin de la esperanza, el fin de la ilusión. Lo ejemplifica muy bien Nada al principio de la película. Y éste es otro de los grandes temas de nuestra sociedad: La esperanza de la oportunidad o el cmbio por llegar. El apuro de hoy puede ser la oportunidad de mañana. Dejar de soñar es renunciar al sueño de la oportunidad que la sociedad capitalista de rendimiento ofrece. La crisis es una oportunidad es el mantra neoliberal. Que la encuentres o la aproveches depende de tí.

La renuncia al sueño es el nuevo peligro que presiente el yo... ¿Qué hay más allá del sueño? El desierto de lo real, por seguir la célebre frase de Morfeo en Matrix. ¿Cómo hay que entender en este contexto el desierto de lo real?

III. EL DESIERTO DE LO REAL Y LA PULSIÓN DE MUERTE.

El desierto de lo real es aquello que hallamos tras el rostro amable (actualmente ya ni eso) del neoliberalismo que no es más que el rostro compulsivo de la avidez, el rostro de la pulsión de muerte. No deja de ser interesante que los alienígenas de Carpenter que se encuentran tras la ilusión de la realidad estén representados como muertos vivientes, una especie de zombis descarnados.


Los alienígenas de Estan vivos.

Zombis descarnados para quien el ser humano y la Tierra no son más que "inversión". Se dice en Están vivos:

Ellos son inversores. La Tierra es sólo un planeta más. Su tercer mundo... Nosotros somos sus recursos naturales. Quieren agotar el planeta y después marcharse. Quieren convertirnos en seres indiferentes. Desean eliminarnos. Podríamos ser animales de compañía, podríamos ser comida, pero lo que verdaderamente somos es ganado.

Tras el sueño de realidad hallamos un mundo simplemente en descomposición dominado por una sociedad que se ha tornado en si misma pura pulsión. Los inversores de Carpenter son los mercados, auténticos zombis implacables, pura pulsión, cuya saciedad insaciable de beneficios consume la Tierra y los seres humanos para quien estos no son más que simple ganado al que explotar a través de un sueño de libertad reconvertido en auto-explotación, la auto-explotación por alcanzar el sueño de una libertad imposible, una libertad paradójica que se formula como una ley implacable: Sé libre. Es la misma paradoja que implica el imperativo del debes amar: ¿Desde cuándo un sentimiento complejo como el amor puede exigirse como una ley? ¿Desde cuándo la libertad puede ser exigida bajo una forma imperativa? Este mundo en descomposición que se presenta como lo real tras el sueño de realidad que el neoliberalismo impone es lo que Byung-Chul identifica como "sociedad del cansancio". Compárese el siguiente texto del filósofo coreano con el texto del sacerdote o del hombre que aparece en las interferencias televisivas citados más arriba:

El cansancio de la sociedad de rendimiento es un cansancio a solas, que aísla y divide [...] el "cansancio que separa" - dice citando a Handke - [...] Este cansancio que separa atormenta "con la incapacidad de mirar y con la mudez". Solamente el Yo llena por completo el campo visual:

No, no le hubiera podido decir: "Estoy cansado de ti", ni siquiera un simple "¡Cansado!" (lo que como grito común, tal vez nos hubiera podido liberar de nuestros infiernos particulares): estos cansancios nos quemaban la capacidad de hablar, el alma.

Estos cansancios son violencia, porque destruyen toda comunidad, toda cercanía, incluso el lenguaje: "Aquel tipo de cansancio - sin habla, como tenía que seguir siendo - forzaba a la violencia. Esta tal vez se manifestaba sólo en la mirada que deformaba al otro". [8]

Y a lo que añadiría la mirada en la que uno se deforma así mismo. Es por eso que lo real de nuestra sociedad, más que nunca, es la enfermedad psíquica y el deterioro del planeta. Somos una sociedad alienada y enferma, la sociedad de la ansiedad y la angustia, la sociedad de la depresión... también la sociedad de la somatización y el suicidio:

Después de la crisis asiática, Corea del Sur estaba paralizada. Entonces llegó el FMI y concedió crédito a los coreanos. Para ello el gobierno tuvo que imponer la agenda liberal con violencia contra las protestas. Hoy apenas hay resistencia en Corea del Sur. Al contrario, predomina un gran conformismo y consenso con depresiones y síndrome de Burnout. Hoy Corea del Sur tiene la tasa de suicidios más alta del mundo. Uno emplea violencia contra el mundo en lugar de querer cambiar la sociedad. La agresión hacia el exterior que tendría como resultado una revolución cede ante la autoagresión. [9]

El cansancio existencial abate hoy a unos y a otros... mientras "los inversores" - léase los mercados - se alimentan de esa energía que lleva inexorablemente al cansancio como máxima expresión del fracaso propio, del fracaso del "tú puedes", o del "querer es poder", o "siempre puedes esforzarte un poco más", o "el ya descansarás cuando mueras". Nos agotamos como los seres humanos de Matrix, nos agotamos como las pilas que Morfeo le muestra a Neo, y ya agotadas simplemente somos consumibles desechables.



Hoy son estos los cambios que se pretenden en nuestra sociedad con la excusa de la crisis... No creo exagerar ni un ápice si digo que nuestra sociedad camina hacia un esclavismo de bajo nivel que se esconde bajo esa "libertad paradójica" que la sociedad neoliberal ofrece con su rostro amable, y bajo el cual se ocultan salarios de indigencia, horarios de explotación camuflados, prestaciones en deterioro, deterioro de la sociedad de bienestar... Profesionales de la psicoterapia asisten cada día en sus consultas a la ansiedad de pacientes que sufren este abuso y que temen enfermar por la consecuencias que ello les puede comportar y que, además, se castigan por no saber salir de esa situación.

La película y el guion de John Carpenter, basada en  el cuento de Ray Nelson Eight o'clock in the morning (A las ocho en punto de la mañana, escrito en 1963) [10], es una película que adelanta las consecuencias de la explosión de la invasión neo-liberal que comenzó con el mandato de Ronald Reagan (1981-1989) y de Margaret Thatcher (1979-1990), y que ha culminado en la actual crisis que no es más que un fracaso del sistema neoliberal en sí mismo y que, una vez más, paradójicamente, no ha servido más que para afianzar las doctrinas neoliberales llevándolas aun más a su extremo. Acabo este post con una imagen de la película que nos muestra el único objetivo del liberalismo:


THIS IS YOUR GOD: ESTE ES TU DIOS.


IV. DOCE AÑOS DESPUES

Han pasado doce años desde que escribí este comentario. Hoy en día nuestros problemas se multiplican, es decir, el sistema ha ido colapsando cada vez más tras el fracaso de transparencia y de gestión de los supuestos partidos democráticos (corrupción, incompetencia, sometimiento al voto a basa de aparcar la transparencia, incumplimiento de promesas). Y todo aparenta a que nos acercamos al problema como Nada o Armitage. 

 

Armitage, el quejoso pero impotente, el que se siente víctima de la injusticia pero que no se revoluciona, es el que corre el riesgo de acercarse a los nuevos amos que prometen que nos lo van a solucionar todo, y cuyo discurso se basa en negar lo evidente (por ejemplo, la grave crisis climática, el problema del control de la IA, el de la información en las redes sociales y el acceso de estas a los niños y adolescentes, etcétera), reduciendo la libertad en nombre de una supuesta seguridad o de supuestas creencias presentadas como verdades (es decir, ejercer control sobre la libertad e independencia del individuo y del ciudadano) y creando enemigos a los que responsabilizar de todos los males, distrayendo así al ciudadano de la turbidez y ocultamiento de sus verdaderos objetivos (dominación, control, engaño, imposición de una uniformidad violenta, etcétera), es decir, el actual mensaje de la ultraderecha y la extrema derecha, así como de los peligrosos tecnoligarcas (Elon Musk, Peter Thiel, Alex Karp, Jeff Bezos, Sam Altman, Mark Zuckerberg, etcétera) acompañado de su conocida actitud de vender calumnias y mentiras bajo el gran invento de las “realidades alternativas”. 

 

Por otro lado, tenemos a los Nada que, resignadamente, siguen esperando no se sabe bien qué oportunidad o qué cambio, bajo, como decimos en catalán, el lema de “qui dia passa any empeny” (quien día pasa año empuja), es decir, “mañana será otro día”,  el “ir tirando” o el “vivir al día” que, a todos los efectos, también les son muy útiles a los nuevos amos que surgen.

 

Leía hace poco un texto de Leónidas Donskis, del libro “La maldad liquida” (2016), escrito en colaboración con Zygmunt Bauman, que dice:


Existe la sospecha muy extendida, de que las elecciones se han convertido en un engañabobos» (Ivan Krastev). Un juegos de simulaciones lo llamaría yo, en el que todos los jugadores participan de un engaño de prestidigitador. Los políticos fingen gobernar mientras que quienes ostentan el poder económico fingen ser gobernados. Para mantener las formas, la gente se acerca a regañadientes a los colegios electorales cada pocos años simulando ser ciudadanos. «Administrar la economía» es una de las funciones que se supone que todavía tienen los gobiernos electos, pero administrar la economía es una de esas ficciones a las que los políticos recurren con mayor ahínco. Y no es extrañar, pues el inevitable fracaso en dicha gestión siempre puede ser excusado con facilidad al atribuirlo a unas recónditas leyes del mercado o una igualmente misteriosa relación de intercambio comercial. Y desde el momento en que todas las facetas de la vida humana quedan ya reducidas a su aspecto económico, cualquier incumplimiento de una promesa puede ser autoexonerado con explicaciones de este tipo. [11]


Y un poco después cita una frase basada en el Don Giovanni de Mozart (escrita por el libretista Lorenzo da Ponte) que expresa a la perfección cuál es una parte de la situación de los ciudadanos en relación con el Estado, los mercados y los nuevos amos que parecen surgir, de las redes sociales y la IA, y que dice:“Quien soy yo tú no sabrás, pero yo lo averiguaré todo de ti.” Sin embargo, creo que pasados ​​diez años de cuando fueron pronunciadas, hoy más que nunca habría que añadir: “Quien soy yo tú no sabrás, pero yo lo averiguaré todo de ti y te engañaré tanto como pueda.”

 

Zizek o Byung-Chul Han tienen razón: descubrir la verdad duele, hacerse libre duele, y hacerse responsable aun duele más, porque todo lo que ocurre tambien es nuestra responsabilidad. Y, sin embargo, no creo que quede otro camino: activismo social o sometimiento. No querer aceptar el dolor de abandonar el conformismo y la resignación se paga con convertirse en zombis sin criterio ni reflexión. Hay que hacer un esfuerzo para pensar que será de nuestros hijos y nuestros nietos. Ellos bien valen ese esfuerzo: atreverse a doler para reaccionar.


NOTAS
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[1] Zizek, Slavoj. The pervert's guide to ideology (Guía ideológica para perversos). Documental
[2] Ídem anterior
[3] Ídem anterior
[4] El país. Byung Chul Han (24-09-2014). Para ver enlace para el artículo pulsa AQUÍ
[5] Freud, Sigmund. Análisis terminable e interminable. OC. Biblioteca nueva Tomo 3
[6] Han, Byung-Chul. La sociedad del cansancio.Capítulo 3. Más allá de la sociedad. Pensamiento Herder
[7] Ídem anterior.
[8] Idem anterior. Capítulo 9. La sociedad del cansancio.
[9] Ver nota 4.
[10] Ver enlace para leer relato en: http://qbitacora.wordpress.com/2008/07/14/ray-nelson-eight-oclock-in-the-morning-en-espanol/
[11] Zygmunt Bauman  & Leónidas Donskis. La maldad líquida. Paidós estado y Sociedad, pág. 33

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GUIA IDEOLÓGICA PARA PERVERSOS.
Documental de Slavoj Zizek / Sophie Fiennes.

Información: http://www.thepervertsguide.com/ideology/index.html

Excelente documental del filósofo y psicoanalista Slavoj Zizek quien a través del cine nos presenta aquello que se esconde tras nuesros sueños, o como el mismo dice: "los mecanismos que dan forma a lo que creemos y a como nos comportamos".





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LIBRO PARA PROFUNDIZAR:

LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO (2012)
Byung-Chul Han

Byung-Chul Han es una de las voces filosóficas más innovadoras que ha surgido en Alemania. Afirma en este brillante libro (maravillosamente claro) que nuestra sociedad esta sufriendo un silencioso cambio de paradigma: el exceso de positividad implantado por el neoliberalismo que nos conduce en realidad a una sociedad del cansancio.

jueves, 12 de abril de 2012

GLADIATOR. Repensar la democracia: ¿era Marco Aurelio demócrata?

«La medida del valor de un gobierno no es solamente el Producto Nacional Bruto, tampoco el equilibro de la balanza internacional de pagos, no está solamente en la cantidad de reservas de oro. Seguramente el valor de un gobierno está en lo que hace por su gente, la medida en que mejora su calidad de vida, mejora la asistencia sanitaria, les da mejores medidas de seguridad, mejores estándares de valores morales. Eso es lo que hace grande a una nación». Tommy Douglas

Me gustaría iniciar esta entrada con una fabula política (una dura andanada a la política parlamentaria y a la falsa democracia) creada por Tommy Douglas, el insigne activista y político que en el año 2004 fue designado por Canadá como “el canadiense más grande de todos los tiempos”. Condujo el primer gobierno socialista de Norteamérica e introdujo el sistema de salud público universal en Canadá. De nombre Mouseland, la podéis ver en una pequeña película de dibujos animados de cinco minutos o si la preferís leer lo podéis hacer al pie de esta entrada en la nota [11]



Esta pequeña fábula, hoy en plena crisis más válida que nunca, nos permite reflexionar sobre cómo plantearnos una acción realmente democrática. Dice Alain Badiou:

Para mí, la política es un procedimiento de búsqueda de la verdad, pero centrada en el colectivo. Es decir, la acción política crea verdad de aquello de lo que el colectivo es capaz. Por ejemplo ¿está capacitada para la igualdad? ¿Y para integrar lo que tiene de heterogéneo? ¿Puede pensar que no existe más que un mundo?... Cosas de este estilo. La esencia de la política está contenida en la pregunta ¿de qué son capaces los individuos cuando se reúnen, se organizan, piensan y deciden? [1]

Y eso me hace pensar en una escena curiosa e interesante de la película Gladiator (Ridley Scott, 2000)

1. ¿ERA MARCO AURELIO UN DEMÓCRATA?

Por lo menos así puede intuirse una escena cuando tras vencer los romanos en la batalla contra los germanos y tras la llegada de Cómodo (Joaquín Phoenix), el hijo de Marco Aurelio (un siempre inmenso Richard Harris), éste manda llamar a su general Máximo (Rusell Crowe), y tras una reflexión sobre el sentido de la guerra y la supuesta “luz de Roma”, le propone a éste volver a la ciudad imperial y aplazar su vuelta a casa para nombrarle protector tras su muerte  y así, y como único objetivo, poder “entregar de nuevo el poder al pueblo de Roma y acabar con la corrupción que la ha mutilado”.

Este fragmento de Gladiator es una buena ocasión para reflexionar sobre los orígenes de la democracia. Veamos el diálogo que transcurre tras hacerle esta oferta a Máximo…


Marco Aurelio: ¡Máximo... he ahí la razón por la que debes ser tú!

M. Aurelio: ¿No aceptas este gran honor que te ofrezco?
Máximo: De todo corazón, no.
M. Aurelio: ¡Máximo… He ahí la razón por la que debes ser tú!
Máximo: Sería mejor un prefecto o un senador, hay que entender la ciudad, entender su política…
M. Aurelio: Tú no estás corrompido por su política.

Jacques Ranciére, en su libro “Odio a la democracia” reflexiona sobre sus orígenes en la antigua Grecia. Quizá haya que recordar que la gran peculiaridad de la democracia ateniense era que los cargos eran elegidos por sorteo entre todos aquellos que tenían la ciudadanía ateniense…

El procedimiento democrático del sorteo concuerda con el principio del poder de los sabios en un aspecto esencial: el buen gobierno es el gobierno de aquellos que no desean gobernar. Si existe una categoría que se debe excluir de la lista de los aptos para gobernar es, en todo c aso, la de los que quieren obtener el poder mediante artimañas…

No hay gobierno justo sin participación el azar, es decir, sin participación de aquello que contradice la identificación del ejercicio del gobierno con el de un poder deseado y conquistado. [2]

Esto es lo que sutilmente parece pretender el Emperador – filósofo Marco Aurelio cuando le propone a Máximo devolver el poder al pueblo: él, justamente él que no desea el poder es lo que le convierte en el óptimo.

Las implicaciones de este pensamiento son mucho más sutiles de lo que parecen…  El aspecto subversivo de la verdadera democracia que se deriva del sorteo ateniense es que aquello que habilita al político es su ausencia de voluntad política y que el poder de los mejores sólo se habilita frente al poder de los iguales.

Es sorprendente que los fundadores de la democracia ateniense (Solón, Clístenes, Efialtes de Atenas), bajo cuyo gobierno Atenas alcanzó su máximo esplendor (recordemos el siglo de Pericles), que a través del sorteo vislumbraran un hecho tan simple como sutil: las elecciones favorecerían a los más ricos, elocuentes y famosos, mientras que el sorteo repartía el trabajo de la administración entre toda la ciudadanía, integrándolos dentro de la experiencia democrática. Y lo más fundamental: la acción política estaba continuamente supervisada por el pueblo al formar parte directa en la experiencia de gobierno…. ¿No deberíamos tomar nota en el presente cuando la actual democracia parlamentaria y su ritual democrático del voto no es más que una farsa al servicio de la oligarquía de “los políticos” entendidos estos justamente como su antítesis democrática, como aquellos que justamente tienen voluntad política y, por lo tanto, deseo y voluntad de poder?

2. DEMOCRACIA PARLAMENTARIA Y ALIENACIÓN DEL PUEBLO.

Obviamente uno de los grandes argumentos en contra de la democracia real entendida como la participación real del pueblo en el gobierno es la complejidad que en la sociedad moderna esto implicaría. La pregunta es qué nos es posible hacer hoy… Uno de los fenómenos más desconcertantes de nuestro momento es la pasividad, la desesperación con la que se asiste a lo que hoy podemos considerar como el ejercicio del poder de los mercados. Éste ha emergido como el verdadero poder que se ocultaba tras la sombra del poder político. Esta actitud de pasividad, de desesperación parece construirse bajo un sentimiento de futilidad, de que nada tenemos por hacer, dando la impresión de que el miedo y la impotencia parecen haberse adueñado, y así adormecido, alienándonos de una realidad última sobre la que todo se sostiene: que el poder final reside en el pueblo.

La hipocresía fundamental de nuestra época que une capitalismo, democracia y libertad (la gran venta ideológica de Milton Friedman y los ideólogos posteriores del liberalismo) ha logrado hacernos creer lo increíble: que la libertad es independiente de la justicia social, cuando en realidad no hay verdaderamente una sin la otra. Todo el resto es manipulación orientada al beneficio de  unos cuantos y a la explotación de muchos. Quizá por ello, todos los sistemas de gobierno, incluida la democracia parlamentaria, han perseguido siempre una única cosa: convencer al verdadero poder – el del pueblo -  de que no lo es (y no digo tiene). Es por eso que los pueblos, a lo largo de la historia y hasta el día de hoy, han sido, de una manera u otra, profundamente reprimidos o engañados por aquellos que sí quieren tener el poder.

Una vez más esta diferencia entre el ser y el tener marca la frontera de un elemento fundamental: es el deseo de tener el poder (fundamentando asó los gobernadores y gobernados) el elemento que lo corrompe. Por ello la democracia real entendida en el marco en el que se creó en sus orígenes marca un factor clave en el ejercicio del poder: que el poder de los mejores sólo se habilita frente al poder de los iguales. Asistimos hoy en día a una separación total de esta concepción del poder y de una manera mucho más sofisticada dada la globalización política y económica en la que estamos inmersos.

3. EL DESPLAZAMIENTO DEL PODER DE LO POLÍTICO A LO ECONÓMICO.

El gran éxito del pensamiento neoliberal ha sido lograr el desplazamiento del poder político al poder económico. En esa biblia neoliberal que es el libro de Milton Friedman Capitalismo y libertad podemos leer en la parte dedicada al "pensamiento político":

Al poder económico se le puede dispersar ampliamente. No hay ninguna ley de conservación que diga que el crecimiento de los nuevos centros de poder económico tenga que realizarse a expensas de los centros ya existentes. Por otra parte, el poder político es más difícil de descentralizar. Puede haber numerosos gobiernos pequeños e independientes. Pero es mucho más difícil mantener numerosos centros pequeños de poder político equivalentes, dentro de un gran gobierno, que mantener numerosos centros de potencia económica dentro de una gran economía. En una gran economía puede haber muchos millonarios. Pero, ¿puede haber más de un líder destacado, una persona en quien se centren las energías y entusiasmos de su país? Si el gobierno central aumenta su poder, será probablemente a expensas de los gobiernos locales. Pareciera que la cantidad total de poder político a repartir se mantiene constante. Por tanto, si al poder económico se une el poder político, la concentración resulta un hecho casi inevitable. En cambio, si mantenemos el poder económico en otras manos, separadas del poder político, puede servir para contener y contrarrestar el poder político.[3]

Si algo demuestra la historia es que el poder, sea de la naturaleza que sea, tiende a concentrarse, por lo que me pregunto si Milton Friedman era un ignorante de la historia o, mucho más probablemente, y siendo conocedor de ello, mentía buscando un interés de otro orden. Bertrand Rusell ya argumentó en sus análisis sobre la concentración del poder de las corporaciones equiparándolas al poder de la Iglesia o de cualquier Estado [4]. Cuando leo las palabras de Friedman, me pregunto qué es entonces sino un poder concentrado, si no el poder más concentrado e influyente que existe actualmente, eso que se llama abstractamente como “los mercados”. Cuantas veces en estos últimos años hemos oído las exigencias de “los mercados” de ser calmados… Miro la primera página del periódico hoy (La Vanguardia, 5-04-2012) y leo: “Más presión del BCE (el Banco central Europeo) a España para calmar los mercados”. Hoy en día son frecuentes expresiones como “los mercados castigan”, “países que sufren un duro castigo de los mercados”, “es necesario devolver la confianza a los mercados” etc. etc. Y así hoy asistimos perplejos a como la política sirve al poder económico y sus exigencias  antes que al pueblo que dicen que representa.

El economista Santiago Niño Becerra, que previó lo que iba a suceder ya en el 2007 – lo que por cierto le valió ser tildado de apocalíptico – ya nos indica que la utilización del término “los mercados” es un intento manipulador de conferir categoría humana a lo que ni siquiera tiene existencia física. Veamos sus palabras al responder a la pregunta de qué son los “mercados internacionales”:

Una entelequia, un subterfugio para referirse “a quienes tienen el verdadero poder económico”. Son aquellas instituciones, grandes corporaciones, financieras o no, que tienen capacidad de crear tendencias e imponer opiniones que ningún gobierno puede eludir ni ignorar. El proceso globalizador vivido desde la época de los 80 supuso un verdadero despegue al eliminar barreras que dificultaban – no impedían – su expansión. Sus decisiones tienen alcance planetario y tienden a primar el interés, lo que en innumerables ocasiones implica pérdida de derechos y beneficios para personas concretas y culturas locales. Se hallan por encima de los estados y más allá de la política… (la negrita es mía) [5]

Son sumamente sugerentes sus siguientes palabras acerca de esta “personalización” de lo espectral en relación a la presión que “los mercados” ejercen sobre los bonos públicos españoles:

“los mercados” se convierten en “personas” a las que no se debe contrariar y a las que se debe complacer a fin de que no fuercen un nuevo aumento de la diferencia entre los bonos españoles y los alemanes, que son los que se toman como patrón de lo que encarecería la deuda española. ¿Y cómo se contraría a los mercados?  Pues gastando en temas que no tengan un claro retorno económico y que supongan distraer recursos, caso de los gastos en protección social, ¿y cómo se complace a “los mercados”? Fácilmente: recortando los gastos anteriores, elaborando presupuestos restrictivos, limitando constitucionalmente el déficit; reduciendo los impuestos sobre los beneficios, flexibilizando el mercado de trabajo y, en todo caso, incrementado la imposición directa. (la negrita es mía) [6]

Ese y no otro era el pensamiento de Milton Friedman en el que ese famoso título de capitalismo y libertad no es más que una excusa para librarnos al salvajismo capitalista más inhumano. Cuando se profundiza en estos temas más evidente se hace lo que los seres humanos somos para los “mercados”:

Imagen de Matrix: el ser humano como pila eléctrica

Una pila a la que cuando se agota se la desecha...


4. DEMOCRACIA LIBERAL: MAS DEMOCRACIA MENOS LIBERALISMO.

Asistimos perplejos a  la evolución de acontecimientos que actualmente se sucede día si y día también. Sucede algo que Ignacio Sánchez Cuenca describe en su libro Más democracia  menos liberalismo [7] y cuya tesis ya nos indica que en la democracia liberal pesa demasiado el liberalismo y demasiado poco la democracia. Asistimos perplejos a como los mismos que han perpetrado la crisis siguen aconsejando como salir de ella con las mismas recetas y monsergas liberales de siempre… con lo cual parece que finalmente se aprovecha la propia crisis para enfatizar la receta del capitalismo salvaje, confirmando una vez más las tesis de Naomi Klein en la doctrina del shock. Ante tamaño despropósito se replantea qué hacer con la esquelética democracia en relación con el orondo liberalismo. En el actual sistema ya sabemos la propuesta liberal y a que nos ha llevado. Dice Joaquin Estefanía en su libro La economía del miedo:

La gran recesión ha puesto en cuestión un conjunto de ideas que fueron las hegemónicas durante más de tres décadas; unas ideas que amalgamadas con los intereses creados, la política, las circunstancias de cada momento y lugar, compusieron la ideología y la política económica dominantes. Ideas que decían que era mejor no poner puertas al campo y que, el sistema, antes o después, se autorregularía solo; que el Estado era un problema y el mercado la solución; que el primero debía hacer únicamente lo que le dejase el último; que antes que distribuir había que crecer y nunca llegaba la segunda parte del silogismo; que combatir la inflación era la prioridad puesta que el desempleo solo es una variable de  los precios. Es inquietante que, en muchas ocasiones, volvamos ahora a las mismas monsergas teológicas y que los errores del pasado se presenten como soluciones para el futuro. Hemos sufrido mercados imperfectos, información asimétrica, competencia entre desiguales, mientras se nos trataba de convencer de todo lo contrario… [8]

¿Y con qué objetivo? Hay un momento en la película de Oliver Stone Wall Street 2. El dinero nunca duerme, en la que el protagonista Jacob (Shia LaBeouf) le pregunta a Bretton James (Josh Brolin), uno de esos grandes especuladores financieros, “cuál es su cifra […] la cantidad de dinero con la que se retiraría y haría su vida. Creo que todo el mundo tiene una cifra y es una cifra exacta, ¿Cuál es la suya?”, a lo que Bretton le responde con una sonrisa cínica: “Más”. Esa es la pulsión a la que apunta el capitalismo (ver entrada Cuando el destino nos alcance). Los grandes ideólogos capitalistas saben bien que el capitalismo no necesita la democracia (la China actual es el ejemplo más claro), pero argumentan que la democracia si necesita el capitalismo… Y, sin embargo, ese mismo argumento ya enmarca el problema: la pulsión del capitalismo, y en especial de los mercados financieros, es que el dinero es la medida del valor de todas las cosas, y es en ese sentido que el capitalismo no tiene medida ni límite y por eso mismo lo rehúye y no lo quiere. La esencia de ese pensamiento capitalista lo resume muy bien de nuevo Joaquín de Estefanía cuando pone en palabras a ese pensamiento pulsional:

Lamentamos sinceramente el destino que habéis tenido, pero las leyes de la economía son despiadadas y es preciso que os adaptéis a ella reduciendo las protecciones que aun tenéis. Si os queréis enriquecer debéis aceptar previamente una mayor precariedad. Este es el contrato social del futuro, el que os hará encontrar el camino del dinamismo. [9]

La realidad, como Milton Friedman entrevió, el capitalismo necesita la democracia como excusa para justificar una acción que, dejada a su curso, se torna esencialmente injustificable. Es algo que no se escapa a la mente de algunos de los más sagaces filósofos de la política cuando se contempla el caso de la actual China. Dice al respecto Slavoj Zizek:

En lugar de considerar que lo que sucede en la China de hoy es una distorsión oriental y despótica del capitalismo, deberíamos ver en este proceso la repetición del desarrollo que tuvo el capitalismo en la propia Europa. En los primero años de la era moderna, la mayoría de los estados europeos distaban de ser democráticos – y en el caso que ya lo fueran (como sucedía por ejemplo en los países bajos) la democracia se aplicaba únicamente a la élite liberal no a los trabajadores. Las condiciones propicias para el capitalismo se crearon y se mantuvieron mediante la imposición de una brutal dictadura estatal muy similar a la de la actual China […] [10]

Zizek concluye diciendo algo que hemos olvidado y que muchos partidos de izquierda actuales también han olvidado como una  herencia de la que no deberían renegar:

Todas las características que hoy identificamos con la democracia liberal y la libertad  (estos es, la exigencia de sindicatos, el sufragio universal, la enseñanza pública y gratuita, libertad de prensa, etc…) se obtuvieron porque las clases bajas libraron una larga y difícil lucha que se prolongaría a lo largo del siglo XIX – lo que significa que todas esas libertades distan mucho de ser una consecuencia “natural” de las relaciones capitalistas. [11]

De hecho con China asistimos a algo que nos aporta un hecho sorprendente sobre el que pensar: el espectacular desarrollo del capitalismo en China, un capitalismo prácticamente sin límites, surge de su combinación con un régimen autoritario comunista.

Con todo este panorama se nos plantea qué hacer con la democracia, o sea, qué hacer con el poder que reside en el pueblo, un poder que progresivamente se diluye en el ritual del voto periódico e impersonal, entre los intereses económicos (más dinero), los intereses políticos (perpetuarse en el gobierno), sin olvidarnos del cada día más determinante poder judicial (ávido de más influencia),  y las sinergías que entre todos ellos se establecen - por más que todos hablen de su independencia -. 

NOTAS.
___________________

[1] Badiou, Alain. Elogio del amor. La esfera de los libros.
[2] Ranciére, Jacques. Odio a la democracia. Amorrortu editores.
[3] Beyer, Harald. Selección de escritos políticos y económicos de Milton Friedman. CEP Chile.
[4] Rusell, Bertrand. El poder. Un nuevo análisis social. RBA editores.
[5] Niño Bacerra, Santiago. Más allá del crash. Apuntes para una crisis. Los libros del lince.
[6] Ídem anterior.
[7] Sánchez Cuenca, Ignacio. Más democracia menos liberalismo. Katz.
[8] Estafanía, Joaquin. La economía del miedo. Galaxia Gutemberg.
[9] Ídem anterior
[10] Zizek, Slavoj. De la democracia a la violencia divina. Varios Autores. Democracia en suspenso. Ediciones Casus Belli.
[11] Douglas, Tommy, Mouseland:


Es la historia de un lugar llamado Mouseland [tierra de los ratones]. Mouseland era un lugar donde todos los pequeños ratones vivían y jugaban, nacían y morían. Y ellos vivían de la misma manera que tú y que yo. Incluso tenían un Parlamento, y cada cuatro años tenían una elección. Caminaban rumbo a las urnas y votaban.

Algunos de ellos incluso obtenían un aventón a las casillas, un aventón que recibían cada cuatro años. Como tú y como yo. Y cada día de elecciones todos los pequeños ratones acostumbraban ir a la casilla y elegían un gobierno. Un gobierno integrado por enormes y gordos gatos negros.

Ahora, si piensas que es extraño que ratones elijan un gobierno de gatos, sólo mira la historia de Canadá por los últimos noventa años y entonces verás que ellos no son más estúpidos que nosotros… No estoy diciendo nada en contra de los gatos. Ellos eran buenas bestias.

Ellos conducían su gobierno con dignidad, pasaban buenas leyes, esto es, leyes que eran buenas para los gatos. Pero estas leyes que eran buenas para los gatos no eran muy buenas para los ratones. Una de las leyes decía que la entrada a la ratonera tenía que ser lo suficientemente grande para que un gato pudiera meter su pata en ella. Otra ley decía que los ratones sólo podían moverse a ciertas velocidades, para que el gato pudiera obtener su desayuno sin mucho esfuerzo físico.

Todas estas leyes eran buenas leyes… para los gatos. Pero, oh, eran en verdad duras para los ratoncitos. Y cuando los ratones no pudieron soportar más, decidieron que algo debía hacerse. Entonces, fueron en masa a las urnas y echaron a los gatos negros del gobierno… Y pusieron gatos blancos en su lugar. Ahora, los gatos blancos hicieron una campaña fabulosa.

Ellos dijeron: “Todo lo que Mouseland necesita es más visión”. Dijeron: “El problema con Mouseland son las entradas redondas a las ratoneras. Si nos elijen introduciremos entradas cuadradas”. Y eso fue lo que hicieron. Ahora, las entradas cuadradas fueron el doble de grandes que las redondas, y así los gatos pudieron introducir en ellas sus dos patas. Así que la vida se tornó más difícil que nunca.
Para cuando los ratones no pudieron soportarlo más votaron en contra de los gatos blancos y pusieron a los negros de nuevo. Para luego regresar a los gatos blancos y de ahí otra vez a los negros. Incluso trataron con gatos mitad blancos, mitad negros y lo llamaron: Coalición.

Desesperados intentaron un gobierno de gatos con motas en la piel, un gobierno de gatos que hacían sonidos como ratones, pero que comían como gatos.

Ven mis amigos, el problema no estaba en el color de los gatos. El problema era que eran GATOS. Y porque eran gatos, naturalmente, veían por los intereses de los gatos y no los de los ratones. Finalmente, llegó un pequeño ratoncito que tenía una idea. Mis amigos, tengan cuidado con quien tiene una idea. Y él dijo a los otros ratones, “Miren compañeros, ¿por qué seguimos eligiendo un gobierno de gatos? ¿Por qué no elegimos un gobierno de ratones? “¡OH!!”, dijeron, “es un BOLCHEVIQUE, ¡Enciérrenlo!”Así que lo pusieron en la cárcel.

Lo que quiero recordarles es: pueden encerrar a un ratón o un hombre, pero no pueden encerrar una idea.