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sábado, 4 de agosto de 2018

EL HOMBRE QUE CONOCÍA EL INFINITO (Matt Brown, 2015): De la razón y la intuición.

El hombre que conocía el infinito (The man who knews infinit, 2015), es un biopic dirigido por Matt Brown que, basado en el libro de Robert Kanigel, nos cuenta la vida del sorprendente matemático hindú Srinivasa Ramanujan (interpretado por Dev Patel), y más concretamente en el período centrado en su estancia en Inglaterra entre 1914 y 1919, en el Trinity College, don fue acogido por G. H. Hardy (interpretado por el siempre brillante Jeremy Irons), con quien se estableció una estrecha relación de colaboración para que la obra del original y sorprendente matemático hindú, que se había formado de manera absolutamente autodidacta, pudiera ser aceptada por el elitista mundo académico del Trinity. El marcado ambiente segregacionista de algunos profesores, se verá compensado, a parte de por el profesor Hardy, también por el matemático John E, Littlewood (Toby Jones) y el gran matemático y filósofo Bertrand Rusell (Jeremy Northam).

Quizá el aspecto más interesante - por lo menos desde una perspectiva psicológica - es la relación que se establecerá entre Ramanujan y Hardy, dos personalidades abslutamente opuestas que nos permiten explorar no sólo como se irá dando su encuentro personal, sino la manera de abordar el conocimiento, dimensión esta que exploró hace unos años Fritjof Kapra en su clásico libro "El Tao de la física", destacando dos vías de aproximación a las que llamó la vía de la razón y la vía de la intuición, que si bien opuestas no por ello dejan de ser complementarias.


Harold G. Hardy y S. Ramanujan.
Para empezar me gustaría poner el foco en una escena, a mi entender fundamental, en la que Ramanujan se enoja considerablemente con Hardy por el cuestionamiento de éste hacia la intuición, partiendo de una indicación de Littlewood de que su teoría sobre los números primos es errónea, aunque, no obstante y eso, no por ello deja de comparar a Ramanujan con Newton. Sigamos ahora la conversación entre Hardy y Ramanujan:

Hardy: No podemos publicar nada más hasta que finalmente confíe en mí sobre el asunto de las pruebas. La intuición sólo puede llevarle hasta cierto...
Ramanujan: ¡¡Basta!! Ya no aguanto más. ¿Intuición? ¡Dice esa palabra como si no fuese nada! ¿Sólo significa eso para usted? ¿Sólo soy eso?
Hardy: Oh vaya, lo siento... ¿Se me ha escapado algo?
Ramanujan: Usted no ha llegado ni a verme, y menos a conocerme. Usted... usted es un hombre sin fe. No veo retratos de nadie,  ni siquiera de su familia. ¿¡Quién es usted señor Hardy!?
Hardy: ¡Como se atreve! ¿Cómo osa juzgarme?
Ramanujan: ¡Es usted el que me juzga! ¿No lo ve?
Hardy: No, francamente no.
Ramanujan: ¿Sabe a lo que he renunciado para venir? ¡No tengo nada! Tengo una esposa señor Hardy

En esta escena encontramos el núcleo del problema entre ambos matemáticos (que me recuerda un tanto el conflicto entre el genio de Will Hunting y el matemático que le descubre, Gerald Lambeau, de la película "El indomable Will Hunting"), un problema determinado porque el matemático inglés "ve" a Ramanujan sólo en función de su potencial matemático, lo "ve" como una "inversión" para las matemáticas, pero no "ve" el ser humano que es portador de ese potencial. Algo que Littlewood - un hombre más sensible en ese aspecto - le advierte a Hardy antes de partir hacia la guerra: " Tienes que cuidar de él [...]  Tú también tienes una guerra que librar, pero no dejes que sea contra Ramanujan". Además, en esta escena, se nos muestra también cómo se plantea la solución al doble conflicto: el acercamiento humano permitirá el acercamiento de métodos, de maneras de funcionar. 

H. G. Hardy (J. Irons) y S. Ramanujan (D. Patel)

I. UN ANÁLISIS DESDE LA TIPOLOGÍA JUNGUIANA DE LA PERSONALIDAD.

Para comprender el aspecto que pretendo abordar en este comentario creo que es interesante apoyarnos en las actitudes y las funciones psíquicas que Jung destacó en su trabajo "Tipos psicológicos" (1921). En ese sentido recordemos que Jung definió dos actitudes básicas, conocidas como introversión y extroversión, y cuatro funciones psíquicas: dos racionales, pensamiento y sentimiento, y dos irracionales, sensación e intuición. Dice Jung al respecto de los tipos:

Los tipos de actitud generales se distinguen [...] por lo específico de su actitud hacia el objeto. El introvertido se relaciona con este haciendo abstracción de él; en el fondo, en lo que está pensando siempre es en hurtarle al objeto su libido, como si estuviera en alguna manera obligado a adelantársele con el fin de no ser avasallado por él. El extrovertido, en cambio, se relaciona positivamente con el objeto. Afirma su importancia en tal medida que su actitud subjetiva tiende constantemente al objeto como orientación y referencia. [1]

En este sentido ambos protagonistas son de tipos opuestos, Hardy es extrovertido y Ramanujan introvertido, y también aparece su diferencia en la función psíquica principal. Mientras que en Ramanujan esta es la intuición, en Hardy es el pensamiento. 

Recordemos, en este sentido, que Jung destacó que todos tenemos una función psíquica predominante - generalmente hipertrofiada - a la que le corresponde la función opuesta hipertrofiada. Es decir, si predomina el pensamiento, la función inferior e hipodesarrollada es el sentimiento; si predomina la intuición, la función inferior es la sensación. Para no complicar excesivamente la cosa en un comentario de éste tipo, nos ceñiremos a los ocho tipos principales que Jung definió en su libro, es decir el tipo extrovertido que puede tener como función principal cualquiera de las cuatro definidas, o el introvertido con el que sucede lo mismo.

- T. G. HARDY: PENSAMIENTO EXTROVERTIDO.

Hardy, como pensamiento extroverdido (a partir de ahora P.E.), nos permite comprender el enojo de Ramanujan hacia él, Dice Jung de este tipo que es una persona "que aspira a hacer dependientes todas las manifestaciones de su vida de deducciones intelectuales en último término orientados por datos objetivos, sean estos hechos fácticos o ideas de validez universalmente aceptada." [2] Y dado que, como comentaremos más adelante, las relaciones humanas no son cómodas para esta tipo, lo que atrajo a Hardy de Ramanujan fue que éste constituía un desafío intelectual. Le vio esencialmente como un objeto matemático de gran valor y potencial, no como un ser humano.

En el P. E. toda esa capacidad orientada al pensar y a la razón se contrapone con una marcada dificultad en el campo de las relaciones humanas, donde sus componentes emocionales, de sentimientos, de deseos, le son un misterio, puesto que no hay fórmula o ecuación que de cuenta de ellas. Eso le lleva a tener que reprimir todas las formas de vida relacionadas con esto. Dice Jung al respecto:

En el caso concreto de este tipo, las primeras en sucumbir a la represión son todas las formas de vida subordinadas al sentimiento, como aficiones estéticas, gusto, sentido del arte, cultivo de amistad, etc. Formas irracionales como la experiencia religiosa, las pasiones y similares, suelen exterminarse hasta el nivel de la inconsciencia. [3]

Dada esta dificultad con las relaciones humanas, el mundo de las matemáticas, con su alto nivel de abstracción, suele ser un buen refugio para una personalidad de estas características. También le permite mantenerse en un terreno que le da seguridad pues, en cierta manera, las matemáticas le permiten moverse en un plano de verdades eternas, de ideas o imágenes primordiales.

No en vano, cuando su relación ya era de carácter más amistoso, dentro de lo posible que esto podía ser con Hardy, le dice a Ramanujan: "Lamento no haber sabido ser mejor amigo en el sentido tradicional. Sé que necesitabas uno, pero no se me dan bien esas cosas. Nunca lo han hecho, la vida para mí es, siempre han sido las matemáticas." Como dice al principio de la película, cuando reflexiona sobre su relación con Ramanujan: "... le debo más a él que a nadie en el mundo, y mi relación con esa persona es el único incidente romántico de mi vida."

De hecho, el carácter estrictamente racional de H. G. Hardy, su rigidez intelectual, así como su dificultad para las relaciones  humanas, su carácter frío y seco, y su centramiento vital exclusivo en las matemáticas, derivaron en una fuerte depresión al envejecer - hasta el punto de ordenar quitar espejos para no verse reflejado -, y al sentir como sus facultades decaían, decía que un matemático "no ha de ser demasiado viejo". Hardy intentó quitarse la vida tomando pastillas, pero las vomitó, y como consecuencia escribió un interesante libro: "Apología de un matemático" (1940), donde nos dice: "Todavía hoy, en los momentos de depresión, cuando estoy obligado a escuchar a gente pedante y presentuosa me digo: 'bueno, he hecho una cosa que vosotros nunca seréis capaces de hacer: he colaborada con Littlewood y Ramanujan, casi de igual a igual." [4]

- S. RAMANUJAN: INTUICIÓN INTROVERTIDA

Ramanujan, como intuición introvertida (a partir de ahora I.I.), se caracteriza especialmente por estar plenamente entregado a su visión. En ese sentido Ramanujan es más un artista y un visionario que un matemático en el sentido clásico, él ve las matemáticas poéticamente y como una manifestación de un orden superior de la que se siente vehículo. Al poco de empezar la película le dice sobre el contenido de sus cuadernos a Janaki, su mujer (interpretada por Devika Bhise): "es como una pintura, sólo que imagínatela con colores que no puedes ver [...] Hay patrones en todo, el color de la luz, los reflejos en el agua. En matemáticas esos patrones se revelan de manera admirable e increíble... Es muy hermoso". Hay un texto de Jung, en referencia a este tipo de personalidad que nos permite aproximarnos más adecuadamente a Ramanujan, pues hace referencia a lo que podríamos llamar la diferencia que se establece entre el intuitivo estético y el intuitivo moral, estando Ramanujan ubicado en esos últimos:

El significado de sus visiones le interesa, y lo que le preocupa son menos las posibilidades estéticas   de ellas derivadas - que en Ramanujan también están - que sus posibles consecuencias morales, para él implícitas en su significado intrínseco. Su juicio le induce a reconocer, aunque sólo sea confusamente la mayoría de las veces, que como ser humano está de alguna manera incluido como un todo en su visión, que ésta es algo que, aparte de ofrecerse a ser contemplado sin más, puede convertirse en substancia misma del sujeto. Esta idea hace que se sienta obligado en convertir su visión en materia de su propia vida. [5] (La negrita es mía)

Este texto nos permite comprender por qué Ramanujan está tan implicado con su trabajo y con sus intuiciones. Y encontramos un claro referente de ello en la relación que establece entre sus intuiciones y su fe. Sus intuiciones, como le dice a Hardy, proceden de su diosa Namagiri Thayar, una manifestación de la diosa hindú Lakshmi. Así lo refiere Ramanujan como experiencia personal:

Durante el sueño, tuve una experiencia extraordinaria. Había una pantalla roja formada por sangre fluyendo. Lo miré. De repente, una mano comenzó a escribir en la pantalla. Esto llamó mi atención. Esta mano ha escrito varias integrales elípticas. Están incrustados en mi mente. Tan pronto como desperté, comencé a ponerlos por escrito. 

Esta vivencia es la que le da a Ramanujan un sentido de misión, y que reune, junto a la experiencia estética, una visión mística de las matemáticas, por eso le vemos tan implicado y preocupado por publicar, para que su obra no se pierda, no tanto por un tema de ambición personal, sino por ofrecer algo que le llega directamente de su diosa. De su fe proviene su conocida frase de que "una ecuación para mí no tiene sentido, a menos que represente un pensamiento de Dios".


Ramanujan en el templo de Namagiri.

No obstante, la soledad implícita en las diferencias sociales y culturales entre la India y Europa, el mundo formalista del Trinity en general, la dificultad para mantener sus hábitos, la guerra, la misma incomprensión hacia su estilo intuitivo, le llevaron también a la depresión y a un intento de suicidio tirándose a las vías del tren, por lo cual partió de nuevo a la India, donde murió, parece ser, no por la tubercolosis, como en la película se sugiere, sino por una amebiasis, contraída en Inglaterra, antes de partir.

II. RELACIÓN Y APROXIMACIÓN DE LOS DOS PERSONAJES.

Es a partir del conflicto definido en la escena que hemos tomado como punto de partida de este comentario, que ambos personajes pueden aproximarse desde el respeto mutuo al punto de vista del otro. ¿Qué es aquello a lo que da pie este conflicto, y que aquello que lo subsana? La actitud extrovertida que observamos claramente en Hardy, se orienta hacia Ramanujan para tratarlo como un objeto matemático de primer nivel, es en esa dimensión que le fascina y le interesa, no en el humano. Por otro lado observamos también en Ramanujan ese característica dificultad del tipo introvertido para confiar en el otro, su dificultad para manejarse con sus necesidades frente al otro. A pesar de sus dificultades y precariedades, nunca estas le son manifestadas a Hardy. De hecho, cuando le es diagnosticada la tubercolosis, le pide a su amigo que no le diga nada a Hardy. Es probablemente debido a la situación extrema que vive en Inglaterra y el Trinity que finalmente "explota" con Hardy.

Después de esta discusión observamos un Hardy más preocupado por Ramanujan, y así en una escena con Bertrand Rusell surge el tema:

Hardy: Tuvimos una terrible discusión la otra noche sobre la intuición. Por extraño que parezca se enfureció. Y un día después me presenta unas pruebas maravillosas.
Rusell: Bueno Harold conseguiste lo que querías...
Hardy: ¿A qué te refieres?
Rusell: Tú y tu maldito rigor habéis logrado minarle la moral... Te advertí que le dieras rienda suelta.
Hardy: No es un maldito caballo de carreras.
Rusell: No, no lo es, pero como no lo has tratado como un ser humano supongo que un caballo de carreras no es un mal comienzo.

Bertrand Rusell y H. G. Hardy: me preocupa Ramanujan.

A partir de ese momento, y con el agravamiento de la tubercolosis, y de una depresión más o menos sugerida en la película, Hardy se aproximará a Ramanujan más como un ser humano, ya no sólo como objeto matemático. A su vez, esta aproximación más humana de Hardy hará que Ramanujan se sensibilize a las razones que aduce sobre la necesidad no sólo de exponer las fórmulas o ecuaciones finales, sino también la importancia de como se llega a ellas, cual es su demostración. Hardy ya no sólo lo reduce como objeto matemático sino que lo ve y, sobretodo, lo aprecia como ser humano, mientras Ramanujan, al sentirse visto como tal, puede atender las razones del Hardy matemático. Como dice Marcus du Sautoy, citando a Littlewood, acerca de la relación de Ramanujan y Hardy en su maravilloso libro de "La música de los números primos", y en relación a la resolución de la teoría de las particiones :

Debemos el teorema a una colaboración excepcionalmente feliz entre dos hombres dotados de talentos bien distintos, a los que cada cual dio su mejor contribución, la más característica y afortunada que poseía. [6]


Ambos aportan lo que al otro le falta. Dice Jung del tipo I.I. de Ramanujan:

... como la mayoría de veces no se apoya más que en su visión, sus esfuerzos morales pecan de parciales: convierte a su vida y así mismo en un símbolo, pero en un símbolo que, aunque ajustado al significado interno y externo de los hechos, no lo está a la realidad presente y tangible, y de este modo se priva de la oportunidad de influir verdaderamente en esta última por no ser capaz de hacerse entender. [7]

Justo esto es lo que Hardy le aportó a Ramanujan, la posibilidad de hacerse entender y, por lo tanto, de influir en la realidad. Por el otro lado Ramanujan le aportó a Hardy la espontaneidad y la frescura de su creatividad libre de excesivos prejuicios y rigideces al que el rigor intelectual de Hardy le encorsetaba.

Finalmente, y dentro de la parquedad emocional de Hardy, éste demostró su apreció por Ramanujan logrando primero que le admitieran como miembro de la Royal Society, la institución científica de más prestigio en la Gran Bretaña, y a través de ello que también fuera admitido como miembro y profesor del Trinity College.

Ramanujan en la ceremonia de miembro del Trinity

III. SOBRE LA RAZÓN E INTUICIÓN EN LAS MATEMÁTICAS Y LA CIENCIA.

El trabajo de Ramanujan, ese talento natural comparable al estilo de un Mozart en la música, nos pone de relieve la necesidad que ambas facultades tienen una de la otra. El aprendizaje autodidacta de las matemáticas por parte del genio hindú le liberó de las convenciones matemáticas que regían en occidente. Eso le permitió no retener su creatividad, expresarla en todo su potencial (el "te advertí que le dieras rienda suelta" de Bertrand Rusell). Como ha sucedido en numerosas ocasiones, el papel de la intuición ha sido decisivo en diversos avances científicos. Baste recordar, por ejemplo, el desarrollo del modelo atómico de Bohr, o el de la ecuación de onda de Schrödinger, fundamental en el desarrollo de la mecánica cuántica. Sin embargo, es en Ramanujan donde el papel de este estilo intuitivo toma una forma más aplastante y misteriosa. Es hoy sabido que, en muchas ocasiones, las soluciones llegan cuando al dejar de darle vueltas a los problemas suele surgir la solución, la feliz idea, el eureka, "... en los períodos de reposo o de sueño, cuando se concede a nuestro cerebro la libertad de jugar con ideas que se han implantado en el cerebro durante una actividad intelectual consciente" [8]

Algunos trabajos realizados por el matemático y físico Henri Poincaré (La invención matemática) o Jacques Hadamard (Psicología de la invención en el campo matemático), ponen de relieve el papel de la intución y del inconsciente en la elaboración de los descubrimientos matemáticos. Ambos dividieron el proceso en cuatro etapas: preparación, incubación, iluminación y verificación. Ramanujan era especial en la tercera etapa, la iluminación, y fallaba allí donde Hardy se movía como pez en el agua, en la verificación. Por eso ambos se complementaron tan eficazmente. No obstante, se hace difícil entender el don de la intuición en Ramanujan, que podía llevarle al desarrollo de ecuaciones como la de las particiones:

Littlewood nunca comprendió porque Ramanujan "estaba tan seguro de que existía una formula exacta". Y cuando observamos la fórmula, donde aparece la raiz cuadrada de 2, el número pi, derivadas, funciones trigonométricas, números imaginarios - no podemos menos que preguntarnos como se concibió. [9]

Ecuación de las particiones de Ramanujan-Hardy


Ramanujan, en el centro, con otros miembros del Trinity.
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[1] Jung, C. G. Tipos psicológicos. OC 6. Editorial Trotta, par. 557
[2] Ídem anterior, par. 585
[3] Ídem anterior, par. 587
[4] Sautoy, Marcus du. La música de los números primos. Ed. Acantilado, pág. 238
[5]Ver nota 1, par. 662
[6] Ver nota 4, pág. 231
[7] Ver nota 1, par.662
[8] Ver nota 4, pág. 231
[9] Ver nota 4, pág. 217

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PELÍCULAS RELACIONADAS.


Alain Corneau (1991)












De vueltas con la obsesión.
Darren Aranofsky (1998)













sábado, 21 de septiembre de 2013

TODAS LAS MAÑANAS DEL MUNDO (ALAIN CORNEAU, 1991): INTROVERSIÓN Y EXTROVERSIÓN

Todas la mañanas del mundo, una pelicura dirigida por Alain Corneau en 1991, perfecta adaptación de la novela del mismo nombre de Pascal Qignard - quien también fue el guionista y que, a parte de escritor, es también violonchelista y musicólogo-, nos cuenta la historia ficcionada de dos músicos de la época barroca de caracter extremadamente opuestos: la de Monsieur de Saint Colombe (interpretado colosalmente por Jean-Pierre Marielle) y la de su discípulo Marin Marais (interpretado por Gérard Depardieu y cuando joven por Guillaume Depardieu). La película es no solamente conocida por su historia sino por su banda original, seleccionada, dirigida e interpretada por Jordi Savall, y que incluye una selección de piezas de Marin Marais, Sainte Colombe, François Couperin y Jean-Baptiste Lully. Despertó entre el público un notable interés por la música barroca y recibió un gran número de premios a la mejor música para película. Acompañan a Jordi Savall músicos de la calidad de Fabio Biondi, Christophe Coin, Montserrat Figueras, Maria Cristina Kiehr, Rolf Lislevand, Pierre Hantaï y Jérôme Hantaï.

A través del par de opuestos que constituyen sus personajes, la película nos permite reflexionar, junto a otros aspectos, sobre dos tipos psicológicos que fueron especialmente descritos por Jung en su obra Tipos psicológicos (1921) como la personalidad extrovertida y la introvertida. También, y a modo de ejemplo literario, podemos hallar la contraposición de estos dos tipos en los libros de Hermann Hesse "Narciso y Goldmundo", o en "Shidhartta" en los personajes de Govinda y Shidhartta. También como introvertido que soy creo comprender muy bien a estos personajes y su tipo de vivencias y dinámicas a veces tan extrañas... ¡Sencillamente porque me son muy familiares!

I. SOBRE LOS CONCEPTOS DE INTROVERSIÓN Y EXTROVERSIÓN.


Fue Jung - él mismo un tipo introvertido - quien profundizó estos dos conceptos psicológicos para indicar dos tendencias básicas de caracter opuesto de la psique humana en relación a la orientación psíquica, ya sea hacia los objetos externos o mundo externo (extroversión), ya hacia los procesos internos o mundo interno (introversión). Si bien nadie se halla completamente en uno de estos extremos, también es cierto que una de ellas suele ser predominante y, en consecuencia, es la que tiende a ser favorecida. Jung nos dice:

Mientras el tipo extrovertido siempre invoca preponderantemente aquello que le llega del objeto, el introvertido se apoya preponderantemente en aquello que la impresión externa constela en el sujeto. [1]

Como en toda cuestión de opuestos no nos hallamos ante tendencias mejores o peores, sino que cada una de ellas tiene su sentido e idealmente la cuestión es actuar equilibradamente. Cuanto más forzada aparece una de ellas más rígida es la respuesta del yo en función de la tendencia que cada una de ellas determina, o como decimos en Gestalt, la frontera del yo se torna más rígida. Veamos ahora a nuestros dos personajes de la película como caracteres extremos de esta polaridad.

I. SOBRE LA INTROVERSIÓN Y EL PERSONAJE DE MONSIEUR DE SAINT COLOMBE.

Dice Jung al respecto de la introversión:

al introvertido se le interpone entre la percepción del objeto y su propia actuación un punto de vista subjetivo que impide que la actuación adopte un caracter correspondiente a los datos objetivos [...] La consciencia introvertida ve, desde luego, las circunstancias externas, pero escoge como decisiva la componente subjetiva. De ahí que este tipo se guíe por aquel factor del percibir y el conocer que representa la disposición subjetiva y receptiva del estímulo sensorial. [2]

El personaje de Monsieur de Sainte Colombe nos permite reflexionar sobre los extremos de la introversión, lo cual también nos ayuda a describir acerca de los aspectos esenciales del caracter de tipo introvertido.

Se sabe muy poco de la vida de este músico barroco [3], gran compositor e intérprete de la viola de gamba, quien, no obstante, nos dejo una profunda y bellísima obra para este instrumento. Más allá de la realidad o la ficción ya nos parece significativo este poco conocimiento de su vida - algo, en ocasiones, propio de los caracteres introvertidos -. Si tenemos en cuenta que una de las pocas cosas sabidas de él es que era un devoto jansenista esto también nos puede ayudar a comprender que llevara una vida retirada y con poco contacto social. El personaje ficcionado por Pascal Quignard se nos presenta como un compositor que vive retirado en su mansión con sus dos hijas. Atormentado por la pérdida de su mujer, Monsieur de Sainte Colombe aparece como un personaje austero y ascético, de tono amargado y emocionalmente seco y de un trato complejo con sus hijas con las que mantiene una difícil relación.



Único retrato de Monsieur de Sainte Colombe y Jean Pierre Mareille,
su intérprete en la película.

Marin Marais (Gérard Depardieu), al inicio de la película, nos introduce el personaje de Sainte Colombe, quien fue su maestro, de la siguiente manera:


Austeridad. No era más que austeridad y cólera. Era mudo como un pez [...] Él era la música. Cuanto hay en el mundo lo miraba a la luz de la gran antorcha que se les enciende a los moribundos [...] No encontró consuelo tras la muerte de su esposa. La quería mucho. Fue en aquella ocasión cuando compuso "la tumba de lo lamentos" [...] Poco a poco fue cerrando su puerta. Vendió su caballo y se encerró en la música [...] Encerrado en su cabaña ensayaba quince horas diarias [...] Le era embarazoso el trato con los demás

Esta actitud de encierro en sí mismo se expande también a sus hijas (Madeleine y Toinette), y como relata Marin Marais:

Temía que un hombre que se había quedado sólo no pudiera instruir bien a sus hijas. Era severo, pero incapaz de ponerles la mano encima. Las encerraba en la bodega o simplemente las olvidaba. Su padre cada vez las veía menos. Se quedaba en su cabaña sentado en el tamburete...

La torpeza de su amor se manifiesta en una escena de infancia en la que la pequeña Toinette se despierta gritando de una pesadilla. Sainte Colombe, torpe también en el contacto físico, intenta calmarla y Toinette le pregunta dónde está mamá, a lo que bruscamente el músico responde:

Tenéis que ser buenas... ¡tenéis que ser laboriosas! ¡Añoro a vuestra madre, era un soplo de alegría. No se me da bien el hablar, vuestra madre si que sabía, y sabía reir! ¡Yo... no disfruto con el lenguaje, ni la compañía de la gente ni con los libros, pero os quiero a las dos, y con eso basta!

- Sobre la reserva del yo y el aislamiento. Sobre la inflación egoica del introvertido.

De momento nos quedaremos con estos fragmentos para hablar de una característica esencial del introvertido a la que Jung llamo la reserva del yo. Una reserva que se puede entender de manera bidireccional. Por un lado como aquella en la que el interés por su propio mundo interno le desenergetiza del interés por el mundo externo y, por otro lado, en la dificultad de compartir o mostrar su propio mundo interno hacia el externo, lo cual, en ciertas circunstancias, le hace propenso a caer desmesuradamente en el aislamiento, pues realmente el mundo externo es percibido como una molestia o incluso como una amenaza. Observamos en Sainte Colombe esta tendencia claramente enfatizada en esos largos y continuados "retiros" en la cabaña donde se entrega a su melancolía y a la música.

Sainte Colombe en su cabaña
Dice Jung al respecto:

El introvertido, en efecto, no sale al encuentro del objeto, sino que se halla como en una permanente retirada ante él. Es un tipo cerrado al proceso externo, no colabora, tiene un pronunciado disgusto por la sociedad, tan pronto como se encuentra entre muchas personas. En las grandes reuniones se siente perdido y solitario. Cuanto más se le insiste, tanto mayor se vuelve su resistencia [...] Lo que haga, lo hará a su manera, excluyendo ampliamente la influencia externa. [4]

Observamos también en Sainte Colombe, y como consecuencia de lo dicho, esta típica torpeza o falta de habilidad con la que se muestra en las relaciones sociales, con las que en ocasiones se manifiesta incluso con brusquedad y desagrado manifiesto. Así se nos muestra cuando ante su virtuosismo se intenta que vaya a tocar a la corte del rey de Francia (Luis XIV)... Ante la insistencia con que esto se le urge, Sainte Colombe reacciona no sólo bruscamente sino finalmente con cólera. Y así, y ante la demanda del señor Caignet, músico de la corte, para que respete la orden de tocar ante el rey, Sainte Colombe responde:

He confiado mi vida a unos tablones perdidos en un verjel, al sonido de las siete cuerdas de mi viola y a mis dos hijas. Mis amigos son los recuerdos. Mi corte son los sauces, el agua, los peces, las flores. ¡Decidle a su majestad que en su corte no hay lugar para un salvaje!

Ante la insistencia del rey, se produce la segunda visita de Caignet, ahora acompañado por el Abad Mathieu quien le dice:

Abad Mathieu: Enterráis vuestro nombre entre pavos, gallinas y pececillos. Ocultáis un talento que nuestro señor os ha dado en el polvo y un desamparo orgulloso. Vuestra fama es conocida por su majestad. Ya es hora que queméis vuestros trajes de paño y aceptéis sus favores. Encargaos una peluca de rizos. Vuestra gorguera esta pasada de moda...

Sainte Colombe: - golpeando con la silla el suelo - ¡¡Soy yo quien esta pasado de moda!! Dadle las gracias a su majestad. ¡Prefiero la luz del sol poniente en mis manos que el oro que me ofrece! ¡Prefiero mis trajes de paño a vuestras pelucas! ¡Prefiero mis gallinas a los violines del rey! ¡¡Mis cerdos a vosotros!!

Finalmente Sainte Colombe reacciona airadamente y acaba rompiendo violentamente la silla en una buena imagen de la destrucción de los objetos externos. Estas reacciones tan impulsivas constituye uno de los problemas de la introversión cuando esta se extrema en exceso... El peso determinante de lo subjetivo que entonces se concentra en el yo produce una inflación egoica que hace que el introvertido adopte actitudes de rígido poder o de egocentrismo inamovible.

Quizá por estas características, no debe sorprendernos que sea un caso con un cierto parecido al de Julien Davenne (ver el post dedicado a "La habitación verde" - pulsar aquí para acceder -). El aislamiento de Sainte Colombe está habitado también por los muertos, pero aquí de manera distinta, ya que lo es por la imagen de su mujer fallecida, para quien finalmente compone y toca su obra. En términos psicológicos podríamos decir que la supresión de la energía proyectada sobre el mundo externo es concentrada sobre el propio mundo interno energetizando así las propias imágenes de este mundo. En lenguaje junguiano podemos decir que la concentración de la energía psíquica en su mundo interno energetiza especialmente la imagen del arquetipo de la ánima bajo la imagen de su esposa fallecida. Esta hiperconcentración de la energía en el mundo interno, previo al surgimiento posterior de la imagen, viene representado en la película por un sueño en el que Sainte Colombe se adentra y se hunde en aguas oscuras de las que ya que no volvía a salir... Justo después es cuando, interpretando una de sus obras más conocidas, La tumba de los lamentos (La tombeau des regrettes), se manifiesta la aparición de su esposa... Es muy bello el momento de esta interpretación, por ello os pongo el fragmento de la película correspondiente a este encuentro.

Los llantos de La tumba de los lamentos (Les pleures. Le tombeau des regrettes)

- Sobre la introversión del sentimiento.

Y es precisamente este último punto el que nos abre a reflexionar sobre un aspecto fundamental de Sainte Colombe, y que es su relación con su mundo emocional y con sus sentimientos, puesto que Sainte Colombe no es un hombre, por seguir el lenguaje de Jung, de pensamiento introvertido (más propio del intelectual de este tipo y del que tenéis un ejemplo en el personaje de C. S. Lewis en la película Tierra de penumbras) sino de sentimiento introvertido (más propio del artista introvertido). Es por ello aun más significativa la imagen del sueño cuando nuestro protagonista se sumerge en las aguas oscuras para  no salir más de ellas. Es la imagen que se corresponde exactamente con su vivencia aislado en la cabaña, entregado a su mundo interno hecho música, retirado practicamente del mundo al que solamente le liga sus dos hijas. Es por ello también que en un momento de la película Sainte Colombre sorprende a Madeleine y Marin Marais al decir tan sentidamente, tan intensamente, y en relación con la música y la pasión lo siguiente:

Sainte Colombe: Hay algo más! ¡Hay algo más que eso! - para diferenciarlo del "hacer música" - ¡Es la vida apasionada que vivo!
Marin Marais: - sorprendido - ¿Vos vivís una vida apasionada?
Madeleine: ¿Una vida apasionada padre? - también coge esto a la hija por sorpresa -
Sainte Colombe: - profundo silencio -
Marin Marais: ¿Maestro, hace tiempo que deseo haceros una pregunta? ¿Por qué no publicáis las melodías que tocáis?
Sainte Colombe: ¡Oh hijos míos, yo no soy compositor! ¡Nunca escribí nada! - Los rostros de Madeleine y Marais parecen no comprender nada -

¡Que bella escena! - es sorprendente como llena la pantalla la interpretación de Jean-Pierre Mareille -. En ella se resume la experimentación del sentimiento introvertido también extendido al apasionamiento introvertido - tan extraño para el mundo extrovertido, como el de éste lo es para el introvertido - y la concepción de la música para Sainte Colombe desde ese sentimiento: el no compone música, él es un vehículo a través del que la música fluye. Por eso insiste en numerosas ocasiones en la diferencia entre "hacer música" y "ser músico".

Ahora bien, sorprende oir hablar así de la música a nuestro protagonista cuando ante su hija Madeleine, ya presa de una profunda depresión melancólica y ya moribunda, nada puede expresar... En cambio ese mismo hombre le dice a Marais: "¿Tenéis corazón para sentir? ¿Sabéis para que sirven los sonidos cuando no se trata de bailar o regalarle el oído al rey? Me he conmovido por vuestra voz rota. Os admito por vuestro dolor... No por vuestro arte".

"El señor de Sainte Colombe se acercaba al lecho de su hija.Buscaba que decirle
pero no se le ocurría nada." (Narrado por Marin Marais)
¿Qué conflicto se establece con el sentimiento introvertido en relación a su exteriorización? Jung hace aquí lo que creo una profunda observación:

Dado que este sentir se somete principalmente a condiciones previas subjetivas y sólo secundariamente se ocupa del objeto, su manifestación es mucho menos destacada y por lo regular es equívoca. Es un sentir que al parecer desvalora los objetos y que por eso casi siempre se hace notar de manera negativa. La existencia de un sentimiento positivo es, por así decirlo, algo que solo indirectamente cabe inferir. No busca en ese sentido ajustarse a lo objetivo, sino sobreponerse a ello, intentando inconscientemente realizar las imágenes que están en su base. De ahí que siempre ande buscando una imagen que no cabe encontrar en la realidad, imagen que en cierto modo él ha visto antes. En apariencia resbala descuidadamente sobre los objetos, que nunca se acomodan a su meta. Aspira a una intensidad interna, a la que los objetos aportan a lo sumo un incentivo. La profundidad de este sentimiento solo cabe entreverla, pero no captarla con claridad. Es un sentimiento que hace silenciosos a los hombres, y dificilmente accesibles, pues frente a la brutalidad del objeto se retrae como una mimosa, para colmar el hondo trasfondo del sujeto. Como protección interpone juicios sentimentales negativos o una llamativa indiferencia. [4]

Uno diría que este párrafo está directamente inspirado en Sainte Colombe, o que el autor de la novela se inspiró en él para definirle como personaje. Vamos a desmenuzarlo puesto que éste párrafo requiere especial atención en función de:

1 - Es un sentir que al parecer desvalora los objetos y que por eso casi siempre se hace notar de manera negativa. La existencia de un sentimiento positivo es, por así decirlo, algo que solo indirectamente cabe inferir.

Efectivamente, hay un elemento esclarecedor para esa inferencia que Jung  nos propone y que él mismo nos propone unas frases más adelante:  La profundidad de este sentimiento solo cabe entreverla, pero no captarla con claridad. Es un sentimiento que hace silenciosos a los hombres...

En la película hay cuatro momentos clave donde la expresión de ese sentimiento positivo de Sainte Colombe justamente se manifiesta a través del silencio y, en ocasiones, acompañado de un torpe contacto físico que pretende transmitir cariño, Recordémoslas:

- Ante la muerte de su esposa... Silencio.

- Cuando Toinette reacciona abrazándole por su alegría cuando le regala una viola adecuada a su edad... tímido contacto físico respondiendo a su abrazo y... silencio.

- En la escena anteriormente comentada cuando se le pregunta por su supuesta vida apasionada... Silencio.

- Ante una Madeleine ya moribunda... Silencio y unas tímidas caricias al rostro de su hija.

Silencio y esas tímidas manifestaciones de contacto son las que nos permiten inferir la exteriorización de los sentimientos positivos de Sainte Colombe en relación a su mundo externo y sumamente concentradas en sus hijas, que como ya dije anteriormente, son sus únicos lazos con el exterior, así como también debieron serlo sus discípulos (Jung, en su época de crisis más intensa tras la ruptura con Freud, hablaba de sus pacientes como aquellos que le permitían mantenerle ciertas raíces con el mundo externo).

2 - No busca en ese sentido ajustarse a lo objetivo, sino sobreponerse a ello, intentando inconscientemente realizar las imágenes que están en su base. De ahí que siempre ande buscando una imagen que no cabe encontrar en la realidad, imagen que en cierto modo él ha visto antes.

Esto nos explica como el replegamiento sobre sí mismo, en su aislamiento, lleva al surgimiento de la imagen de imposible realización en la realidad: la imagen de su esposa que, a su vez, si se basa en la experiencia que de ella tuvo y de aquello que realmente le aportó: "A menudo pensaba en su esposa. En el ardor que ponía en todo cuanto hacía. En sus consejos que siempre eran sagaces. En sus caderas, en su vientre que le había dado dos hijas que se habían convertido en mujeres". Esto es lo dice nos dice el sueño en el que se sumerge en las aguas oscuras desde las que surge la imagen y, cuyo requisito básico, y también esencial tragedia, es abandonar el mundo externo. La esposa de Sainte Colombre se correspondería, por las razones que sea, con aquel ser humano con el que el introvertido siente confianza, seguridad y respeto.

Este aspecto nos permite también comprender una diferencia esencial entre el pensamiento introvertido y el sentimiento introvertido: la mayor facilidad de comunicación - por el acceso al lenguaje - del primero en detrimento de la dificultad que experimenta el segundo por la real complejidad del lenguaje para comunicar el sentimiento... Dificultad en relación al lenguaje, no así en relación a la música que deviene la expresión, en este caso por excelencia, de Sainte Colombe en relación con sus sentimientos. Recurrimos  nuevamente a C. S. Lewis - Tierra de penumbras - como ejemplo del tipo pensamiento introvertido y en donde la palabra fluye, si bien, y aunque bajo forma generalmente intelectualizada, como una forma velada de defensa, o como rigidificación de las convicciones propias.

Anthony Hopkins como C. S. Lewis en Tierra de penumbras

3 - y dificilmente accesibles, pues frente a la brutalidad del objeto se retrae como una mimosa, para colmar el hondo trasfondo del sujeto. Como protección interpone juicios sentimentales negativos o una llamativa indiferencia. 

Es por ello que observamos en Sainte Colombe la presencia de la ira y la cólera como manifestaciones emotivas predominantes junto a esa indiferencia que también le observamos en función del mundo externo. La contrariedad que experimenta con la perturbación que el mundo externo provoca en su mundo interno encuentra salida con este tipo de emociones también como una manera drástica de rechazarlas. En ese sentido nuestro personaje haría bueno un aforismo de Cioran: Nadie puede conservar su soledad si no sabe hacerse odioso [5]  Y, sin embargo,y como veremos, al final de la película es la soledad aquello que le duele a Sainte Colombe.

II. SOBRE LA EXTROVERSIÓN Y EL PERSONAJE DE MARIN MARAIS.

 Nos dice Jung acerca de la extroversión:

Cuando lo preponderante es orientarse por el objeto y por los datos objetivos, de suerte que las decisiones y acciones más frecuentes y principales no son condicionadas por opiniones subjetivas, sino por circunstancias objetivas, hablamos de actitud extravertida. Si tal actitud es habitual hablamos de Tipo extrovertido [...] Es cierto que tal individuo tiene puntos de vista subjetivos, pero la fuerza determinante de ellas es menos que la fuerza de las condiciones objetivas externas. De ahí que nunca aguarde toparse en su propio interior con factores absolutos, pues sólo en el exterior conoce él tales factores [... ] La entera naturaleza de ese sujeto mira hacia fuera porque a él la determinación importante y decisiva siempre le viene de fuera. [5]

A diferencia de Sainte Colombe ya hay más información disponible sobre Marin Marais, virtuoso de la viola de gamba que fue contratado como músico de la corte de Luis XIV a los veinte años, llegando tres años después a "ordinaire de la chambre du roi pour la viole", puesto que conservó hasta tres años antes de su muerte. Sus composiciones gozaron de gran popularidad y se dijo de él que  "fundó y estableció firmemente el imperio de la viola" (Hubert le Blanc, 1740). Su personaje en Todas las mañanas del mundo es quien relata sus experiencias con Monsieur de Sainte Colombe y se nos presenta como amante de su hija Madeleine a quien abandona bruscamente y sin mucho tacto siendo ello la causa de su caída en una profunda depresión mientras progresa de manera fulgurante en la corte de Luis XIV.

Marin Marais y Gérard Depardieu como su intérprete.

Al principio de la película, y después de presentarnos a Sainte Colombe como  "Austeridad. No era más que austeridad y cólera. Era mudo como un pez", sigue diciendo de sí mismo: "Yo soy un impostor... carezco de valía. He ambicionado la nada y coseché la nada. Poder, dinero... y verguenza". Creo que de la misma manera que el introvertido es finalmente asaltado por el dolor de la soledad, el extrovertido lo es por el dolor del vacío. La relación del extrovertido con el objeto viene determinado por la necesidad de influir y sentirse influido por él. Dice Jung al respecto:

La extraversión está caracterizada por el giro hacia el objeto externo, por la apertura hacia el proceso externo y su aceptación, por la aspiración tanto a influir en él como a permitir que él influya en uno, por el placer y la urgencia de estar ahí presente y colaborar, por la capacidad de soportar trabajos y ruidos de todas clases, más aun, de sentirlos como algo placentero... [6]

- El yo proyectado hacia el objeto: el olvido de sí mismo.

 A pesar de que se tiene a Marin Marais como el personaje principal de la película, lo es en su calidad de narrador de la historia de Sainte Colombe, pero no en cuanto a la profundidad del personaje. En éste sentido, está mucho menos desarrollado, y por ello no nos queda más remedio que inferir algunas cosas... Por ejemplo, nada vemos del acceso de Marais a la corte del rey ni de su fulgurante ascenso. Nada sabemos de su vida en la corte... Pero en todo caso, si tenemos suficientes elementos para inferir su actitud extravertida. Marais se nos presenta como un individuo orientado al objeto en la definición de su ser, por ello esa dura introducción que hace de sí mismo. Dinero, poder... verguenza. La ambición de dinero, poder, imagen exitosa como una manera de ser ya ponen de relieve la ausencia de la subjetividad, de aquello que no se define tanto por la relación orientada al objeto. Es esa ambición que se define a través del objeto la que lleva al extrovertido no sólo a ser influido por él sino a querer influir en él. Y esa influencia en ocasiones, y en su extremo neurótico, se transforma en clara manipulación. ¿No cabe contemplar así, y desde este punto de vista, la relación que el joven Marais mantiene con Madeleine? ¿No es Madeleine no sólo un amor, sino una manera de seguir accediendo al maestro a través de ella? Recordemos cuando ella le dice que le contará todo lo que su padre le ha enseñado o cuando Sainte Colombe le dice: Publicáis composiciones ingeniosas a las que añadís la digitación y la ornamentación que me habéis robado... ¡Que mas da...! No son más que notas blancas y negras impresas sobre un papel. El giro hacia el objeto externo adopta en ocasiones la forma del uso del objeto al que se le niega la categoría de sujeto... (el uso de Madeleine en este caso como objeto intermediario entre Marin Marais y el maestro Sainte Colombe)... Y es en ese sentido cuando la personalidad extravertida adquiere ese tono de falsedad e inautenticidad que a veces le caracteriza.

Por lo tanto, podemos ver, que en el extremo de esta actitud se halla su principal riesgo: el olvido de sí mismo. Por eso Marin Marais habla de ese: Ambicioné la nada y coseché la nada. Es decir, de tanto proyectarse en el objeto externo le pasó desapercibida su propia objetividad. Jung lo dice muy claro:

el efecto de que él toma demasiado poco en cuenta la facticidad de sus exigencias y necesidades subjetivas [...] la tendencia de su tipo va de tal modo hacia fuera que facilmente ocurre que tampoco el más advertible de todos los hechos objetivos, a saber, el estado del cuerpo, es tenido suficientemente en consideración, por ser demasiado poco objetivo, demasiado poco externo [...] El cuerpo padece a consecuencia de ello, como también padece el alma. [7]



"Ambicioné la nada y cosecha la nada."

- Sobre la extroversión del sentimiento.

Uno de los motivos de la elección de esta película fue no solo la oposición de Sainte Colombe y Marin Marais en su orientación hacia la introversión uno y hacia la extroversión el otro, sino que ambos comparten la función del sentimiento en relación a su tipo de orientación. Así si Sainte Colombe, como vimos, es sentimiento introvertido, Marais es sentimiento extrovertido y, en este sentido, es esencial para la comprensión del personaje el siguiente texto de Jung:

tan pronto como el objeto alcanza una influencia exagerada [...] el sentir extravertido absorbe demasiado la personalidad en el objeto, esto es, el objeto asimila la persona, con lo cual se pierde el caracter personal del sentir, que constituye su atractivo principal. Pues con ello, el sentir se torna frío, objetivo, indigno de crédito. Delata una intención secreta, en todo caso despierta esta sospecha en un observador imparcial. Ya no causa aquella impresión agradable y refrescante que acompaña siempre a un sentir genuino, sino que la gente barrunta que aquello es afectación o comedia, aun cuando talvez sea aun completamente inconsciente la intención egocéntrica. Tal sentir exageradamente extravertido satisface ciertamente expectativas estéticas, pero ya no habla el corazón sino meramente los sentidos, o - lo que es peor - meramente el entendimiento. Puede desde luego colmar estéticamente una situación, pero se limita a ella y no va más lejos. Si este proceso sigue avanzando, se desarrolla una disociación notablemente contradictoria del sentir: este se apodera de cualquier objeto con valoraciones sentimentales, y se establecen numerosas relaciones que internamente se contradicen entre sí. Dado que nada de este sería posible si hubiera un sujeto en cierta medida acentuado, también son oprimidos los restos de un punto de vista realmente personal. El sujeto es de tal modo absorbido por los procesos sentimentales individuales que el observador saca la abservación que ya sólo existen un proceso del sentir y no un sujeto del sentir. En este estado el sentir ha perdido completamente su originario calor humano. da la impresión de afectación, de volubilidad, de inconstancia, y en el peor de los casos de histerismo. [8]

Ambicioné la nada y coseché la nada. El texto de Jung desarrolla el darse cuenta de Marin Marais... Conseguí objetos pero en el camino perdí mi sujeto. Al final... Vacío. Cuando se lee este texto de Jung se comprende la apreciación de Sainte Colombe cuando oye tocar por primera vez a Marais y le dice lo que ya vimos anteriormente:  "¿Tenéis corazón para sentir? ¿Sabéis para que sirven los sonidos cuando no se trata de bailar o regalarle el oído al rey? Me ha conmovido por vuestra voz rota. Os admito por vuestro dolor... No por vuestro arte". Este texto es ejemplar para entender lo que significa la orientación hacia el objeto en detrimento del elemento subjetivo: se hace musica "para", no música "desde". En la música que Savall elaboró para la película podemos encontrar esta diferencia entre la música que, en un momento dado, ensaya Marais con los músicos de la corte, la Marche pour la cérémonie des turcs de Jean Baptiste Lully  (música estéticamente bella para... la corte) o Les pleures - de le Tombeau des regrette - de Sainte Colombe (música bella desde el dolor del alma). La utilización de Madeleine, la utilización de Sainte Colombe, la adaptación y utilización del mundo de la corte (tan representantivo del mundo de la forma y la máscara, de la ambición y la hipocresía), la necesidad de prestigio, de poder y de importancia... El dolor de Marais al final de la película es la consciencia de la pérdida del alma - del sujeto - en el camino de la ambición de los objetos... él mismo perdido como un objeto más entre ellos.


III. EL ENCUENTRO DE LOS OPUESTOS.

 El final de la película es de una belleza y un sentimiento intensos... Jung dijo en una ocasión que los opuestos están en conflicto permanente a la vez que se atraen con ardor... Sainte Colombe el introvertido y Marais el extrovertido representan el dolor de cada polaridad u opuesto en su extremo. Sainte Colombe, fallecida su esposa, fallecida Madeleine, Toinette casada, mora solitario en su cabaña. Marais, con honores, éxito y poder en la corte, perdido no se encuentra a sí mismo. Dice Marais tras la muerte de Madeleine:


Mi maestro dejó de hablar durante seis meses ni tampoco cogió ya su viola. Era la primera vez que sentía esa desgana. Desde el día que conocí el triste fin de Madeleine me despertaba angustiado todas las noches. Recordaba sin parar los nombres de todas aquellas melodías que ella me había confiado en secreto: El infierno, La barca de Caronte, Los llantos, La tumba de los lamentos. Me angustiaba pensar que mi maestro deseara que sus obras se perdiesen tras su muerte... Empezó a dolerme el vivir sin haberlas oído, aunque no fuera más que una vez.

Sin duda no se escapa en las palabras de Marais, y en su angustia, la proyección de su propia falta de subjetividad: No desea que su maestro muera sin dejar testimonio de su obras - de su vida -, de la misma manera que le angustia que en su obra - y en su vida - no haya rastro de él mismo.

Cada noche Marais coge su caballo y sigilosamente se acurruca al lado de los maderos de la cabaña de Sainte Colombe para ver si le escucha tocar. "Durante tres años no dejé  de pensar: ¿Tocará esta noche las melodías? ¿Es esta la noche idónea?" - dice Marais en su relato -. Pero Sainte Colombe no tocaba y a los sumo oía tan sólo sus lamentos: ¿Dónde está nuestra barca? ¿Dónde están mis lágrimas? - dice Sainte Colombe melancólico -. Sin embargo, sigue relatando Marais, la vigésimo tercera noche del año 1689:

El frío arreciaba, la tierra estaba inundada de escarcha, el viento helaba los ojos y las orejas. ¡No había ni una nube! Lo recordaré siempre. Pensé... ¡Esta noche es pura, el aire es crudo, el cielo más frío y más eterno que nunca! La luna esta llena, oigo sobre el suelo el chasquear de los cascos de mi caballo... ¡Quizá sea esta noche!

Este relato nos recuerda los versos de Hölderlin sobre el silencio, la noche y el frío del invierno en relación al espíritu:

                                 Es el reposo de la Naturaleza, y el silencio de los campos
                                 Parece el humano reino del espíritu, y más altas se muestran
                                 Las diferencias, como si la Naturaleza su alta imagen
                                 Mostrase, y ya no su dulzura de Primavera. [9]

Acurrucado en el frío de la noche Marais oye el lamento de la viola de Sainte Colombe y oye también las palabras que surgen de la pena de su soledad: Solo hablo ya con almas demasiado ancianas, con sombras que no se desplazan... Aaah! Si a parte de mi hubiera en el mundo un ser vivo que apreciase la música hablaríamos y yo moriría tranquilo. Marais decide entonces revelarse desde su ocultamiento, profundamente impresionado por las palabras del maestro. A partir de este momento surge el encuentro de Marais y Sainte Colombre como el encuentro de sujeto y objeto buscándose con ardor para complementarese ambos...

Sainte Colombe: ¿Quién suspira ahí fuera en el silencio de la noche?
Marin Marais: Un hombre que huye de los palacios en busca de la música...
Sainte Colombe: - abriendo la puerta de la cabaña ya sabiendo que es Marais - ¿Qué buscáis señor en la música?
Marin Marais: Sólo busco los lamentos y los llantos...

 Sainte Colombe deja entonces pasar a Marais en su cabaña... Éste le pide que le de una última lección, a lo que Sainte Colombre le responde que puede darle la primera... Se produce entonces el encuentro entre los dos opuestos... El introvertido en busca de escucha y de compartir (moriría tranquilo), y el extrovertido en busca de él mismo al ver el sujeto en el objeto. Sigue entonces un bello diálogo entre ambos:

Sainte Colombe: Voy a hablar... La música sirve para expresar lo que no pueden expresar las palabras. En ese sentido no es del todo humana... De modo que habéis descubierto que no es para el rey.
Marin Marais: He descubierto que era para Dios...
Sainte Colombe: Os equivocáis porque Dios habla.
Marin Marais: ¿Para el oído?
Sainte Colombe: lo que no se puede expresar no es para el oído...
Marin Marais: Para el oro, para la gloria - Sainte Colombe niega -, el silencio...
Sainte Colombe: El silencio es lo contrario del lenguaje...
Marin Marais: ¿Para los músicos rivales?
Sainte Colombe: No... No... -niega compasivamente -
Marin Marais: Para el amor... La añoranza del amor, el abandono - Sainte Colombe niega pacientemente las propuestas de Marais- ¿Para un barquillo ofrecido a lo invisible?
Sainte Colombe: Tampoco. ¿Qué es un barquillo? Algo que se ve, que tiene sabor, que se come. No es nada.
Marin Marais: Pues no lo se señor... No lo sé... Creo que hay que ofrecerle una copa a los muertos...
Sainte Colombe: Os estáis acercando...
Marin Marais: Un pequeño abrevadero para quienes el lenguaje ha abandonado... Para la sombra de los niños... Para suavizar los martillazos de los zapateros... ¡Ay Dios mio!, para los estados anteriores a la niñez... cuando se vive sin aliento y sin luz. - Sainte Colombe agarra entonces las manos de Marais fuertemente -
Sainte Colombe: Señor... Hace un momento me oistéis suspirar y mi arte morirá conmigo. Sólo me llorarán mis gallinas y mis ocas. Voy a confiaros unas arias capaces de resucitar a los muertos...

"Un pequeño abrevadero para quienes el lenguaje ha abandonado... Para la sombra de los niños... Para suavizar los martillazos de los zapateros... ¡Ay Dios mio!, para los estados anteriores a la niñez... cuando se vive sin aliento y sin luz -."

La primera vez que oí estas palabras sentí que me emocionaban profundamente y comprendí aquello que tantas veces he sentido cuando escucho cierto tipo de música, comprendí que la música llora el paraíso perdido - cuando se vive sin aliento y sin luz -. Dice Cioran: "Sólo los espíritus agrietados poseen aberturas hacia el más allá" [10]. La música, al menos cierta música, fluye de la grieta que es en sí misma la existencia y que nos acompaña bajo el sentimiento de una discordia fundamental que nos habita, el alma siente la discordia en sí misma. Toda alma es una alma herida... Quizá por ello es bueno llamar aquí los versos de Walt Whitmann en sus Cantos de Despedida quien al morir nos advierte también del retorno a ese "cuando se vive sin aliento y sin luz":

                                 A tu portal vengo muerte,
                                 quiero penetrar en tus dominios soberanos, oscuros, ilimitados,
                                 llegar a los recuerdos de mi madre, a la identidad divina, a la
                                       maternidad [11]

Entre el antes del nacer y el después del morir... tan sólo nos queda el encuentro... Sainte Colombe, Marin Marais... Ambos finalmente tocan juntos Les Pleures, Marais desempolvando la viola de Madeleine, acompañados de barquillos y vino, sus dos almas heridas hallan su momento de paz justamente en su encuentro, compartiendo uno esa música llegada de la discordia de su alma profundamente herida, de la grieta de su melancólica existencia, compartiendo el otro su genuina emoción al sentir esa música como propia, cosechando ya no la nada sino su propia alma y su propia existencia... Os recomiendo ver el fragmento de película que sigue donde ambos compositores tocan juntos y juntos se emocionan envueltos en la música, envueltos también del sentimiento de la pérdida y el encuentro.

Sainte Colombe y Marin Marais tocando juntos Les Pleures.

"En el instante en que el canto de las dos violas ascendía. Se miraron. Lloraban. La luz que penetraba en la cabaña por el tragaluz abierto en ella se había vuelto amarilla. Mientras las lágrimas les corrían lentamente por la nariz, las mejillas, los labios, se dirigieron al mismo tiempo una sonrisa". [12]

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  [1] Jung, C. G. Tipos psicológicos. Edhasa, pár. 692
  [2] Ídem anterior, pár.  691 y 692
  [3] Si alguien le interesa conocer que se sabe en realidad de Monsieur de Sainte Colombe puede encontrar información muy interesante (en inglés o francés) en http://jonathan.dunford.free.fr/html/sainte-c.htm
  [4] Ver nota 1, pár. 709
  [5] Cioran, E. M. Silogismos de la amargura. El circo de la soledad. Editorial Ariel.
  [6] Ver nota 1, pár. 1041
  [7] Ver nota 1, pár. 631
  [8] Ver nota 1, pár. 664
  [9] Hölderlin, Friedrich. Poemas de la locura. Poesía Hiperión. pág. 67
[10] Ver nota 5, En las raíces del vacío.
[11] Whitmann, Walt. Hojas de hierba. Cantos de despedida. A tu portal vengo, muerte. Editors, s.a.
[12] Quignard, Pascal. Todas las mañanas del mundo. Espasa, pág. 103

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LIBRO DE PASCAL QUIGNARD.

La película es una muy buena adaptación del libro, cuya reducido tamaño (103 páginas) permitió al mismo autor realizar una feliz adaptación como guión de la película. El libro, escrito por alguien a quien su amor por la música se hace obvio, es muy bello y se apoya, en ocasiones, en una cuidada prosa poética.









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MÚSICA DE TODAS LAS MAÑANAS DEL MUNDO

Música de la película seleccionada por Jordi Savall quien además cuenta con intérpretes como  Fabio Biondi (fundador y director de la orquesta de música barroca Europa Galante), Christophe Coin (fundador del cuarteto Mosaïques y director artístico de l'Ensemble baroque de Limoges), Montserrat Figueras (Cantante de tesitura de soprano, especializada en música medieval, renacentista y barroca. Esposa de Jordi Savall), Maria Cristina Kiehr (soprano argentina especializada en música barroca), Rolf Lislevand (laudista, vihuelista y tiorbista noruego especializado en música antigua), Pierre Hantaï y Jérôme Hantaï (Director y Clavecinista e intérprete de la viola respectivamente). Las piezas que se interpretan son las siguientes:

1. Marche pour la cérémonie des turcs (Jean Baptiste Lully)
2. Improvisation sur les folies d'Espagne (Marin Marais)
3. Prélude pour Mr. Vauquelin (Jordi Savall)
4. Gavotte du tendre (Sainte Colombe)
5. Une Jeune fillette (arr. Savall)
6. Les Pleurs (Sainte Colombe)
7. Concert à deux violes "le Retour" (Sainte Colombe)
8. La Rêveuse (Marin Marais)
9. Trosième leçon de ténèbres à 2 voix (François Couperin)
10. L'Arabesque (Marin Marais)
11. Fantasie en mi mineur (anónimo del siglo XVII)
12. Les Pleurs [Versión a dos violas] - (Sainte Colombe)
13. Le Badinage (Marin Marais)
14. Tombeau pour Mr de Sainte Colombe (Marin Marais)
15. Muzettes I - II (Marin Marais)
16. Sonnerie de Ste Geneviève du Mont de Paris (Marais)