AVISO. POR LA NATURALEZA DE LOS TRABAJOS DE ESTE BLOG, EL ARGUMENTO E INCLUSO EL FINAL DE LAS PELICULAS SON REVELADOS.

Mostrando entradas con la etiqueta intimidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta intimidad. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de julio de 2025

OH, CANADA (Paul Schrader, 2024): De una vida como ficción.

Cuando no tienes futuro solo te queda el pasado, y si tu pasado es una mentira como el mío, sobre todo para tus más allegados, una ficción, entonces no existes salvo como personaje de ficción. (Leonard Fife)

Oh, Canadá, es la última película de Paul Schrader, quien lleva a la pantalla de nuevo una novela de Rusell Banks, de quien ya había dirigido (1997) otra de sus grandes novelas: Aflicción  (1992), ya comentada en este blog (pulsar aqui para ver la entrada). La película nos muestra a Leonard Fife, un reconocido director de documentales ya mayor y enfermo, afectado de un cáncer terminal (interpretado por Richard Gere) que llegó a Canadá muy joven (interpretado por Jacob Elordi) como objetor de consciencia de la guerra de Vietnam, y cuya obra cinematográfica aparece como la de alguien políticamente comprometido. "Tu trayectoria es un emblema: el cine político" dicen Malcolm (Michael Imperioli), quien junto a Diana (Victoria Hills), quieren realizar un documental sobre su profesor y maestro y en el que quieren que "este documental hará que Leonard Fife sea relevante en la memoria colectiva canadiense como Glenn Gould. Resucitará todas sus películas, y hará que el público reflexione acerca de qué significa ser un artista comprometido. Desde tu postura contra la guerra hasta tu obra más reciente ... Quedará retratado en toda su humanidad"

La película tiene un tono decididamente experimental mostrando la inquietud de un director como Paul Schrader, quien entremezcla el recuerdo con el presente, el color con el blanco y negro y el ir y venir de recuerdos que aparecen ubicados en el tiempo de una manera no lineal, con lo que se nos destaca también el pensamiento confuso de un enfermo terminal. Sin olvidar el tono melancólico de las canciones y de la música de Matthew Houck - Phosphorescence -, que acompaña distintos momentos de la película.



I. LA DIFÍCIL INTIMIDAD. 

                                                                                                     he estado mucho tiempo contra esta noche, 
                                                                                                     he sido un desastre toda mi vida.
                                                                                                                         (Endless, - Phosphoresence -)

El párrafo con el que inicio esta entrada es el núcleo alrededor del que pivota toda la película y que, aunque nos afecta a todos, se nos presenta con claridad en seres humanos que, sea en el campo que sea, han destacado por su faceta creadora y la brecha que existe entre su creación y el ser humano como creador en toda su dimensión, algo que Leonard pone de relieve en este párrafo cuando dice que la mentira sobre el ser humano para salvaguardar la obra le deja como personaje de ficción. Es por ello que ya nos llama la atención de que es imprescindible que en el rodaje del documental esté presente su pareja Emma (Uma Thurman): porque se trata especialmente de un acto de intimidad, de esa difícil intimidad que, en ocasiones, es reconocer que hay otro ser más allá del personaje, y que su creación y la imagen que se une a ella va unida a la totalidad de su ser: a las luces y a las sombras.

Esta dificultad de reconciliar la obra con el ser humano lo muestra especialmente Emma, quien en diferentes ocasiones, y ante las revelaciones que hace de su vida Leonard, insiste a Malcolm en que no pueden hacerle esto, o intentando justificar que sus revelaciones son productos de la confusión provocada por la enfermedad y la medicación: "Esto es muy duro para mí Leo, porque ya sé que no soy yo la que está enferma, pero esto parece una especie de confusión póstuma. Estás agotado, la medicación te está emborronando la mente cariño, estás confuso, y cuentas cosas que no deberías contar ante una cámara..."  


Y, sin embargo, Leonard insiste: "habréis presenciado como le revelo a mi mujer, a mi hermosa mujer, con que tipo de hombre se casó. Será la confirmación de que entre un hombre y su esposa existió una intimidad..." Porque la intimidad solo pueder ser tal cuando es honesta, y que más honesto que poder compartir con quien se ha convivido durante más de treinta años la totalidad y no solo el personaje.

II. LA DIFÍCIL JUVENTUD: UNA HISTORIA DE ABANDONOS.

                                                                                                            Un cobarde esta mañana,

                                                                                                            oscuro tras haberse echado atrás,

                                                                                                            y ninguna explicación

                                                                                                            podría jamás explicarlo del todo. 
                                                                                                            (All of it, all, - Phosphoresence -)

Leonard se remonta a su juventud, al día en que tomo un avión para dirigirse a Vermont, para firmar el contrato de profesor de literatura en la Universidad de Goddard (Goddard College) y comprar una casa en la que se trasladarían a vivir con Alicia (Kristhine Froseth), su esposa embarazada y con su pequeño hijo Cornel. Justo al cruzar el mostrador del vuelo dice: "De pronto sentí vértigo, como si estuviera a punto de ocurrir algo, una gran revelación que afectaría a todos los pasajeros, como si el avión estuviera a punto de explotar y yo fuera a ser el único superviviente."  

A partir de ese momento Leonard nos presenta un joven inconformista que a los 18 años quiere irse de casa para ir a Cuba, pero que, en realidad es un joven sin rumbo que va dando tumbos... De camino a Cuba conoce en San Petersburgo (Florida) a Amy (Penelope Mitchell), una joven de 18 años con la que se casa a los cuatro meses, estando ya embarazada de uno mientras, paralelamente, muestra esa rebeldía arrogante y egocéntrica de un joven con aires intelectuales que sin haber escrito aún una página critica a otros novelistas de la generación anterior como James Jones, autor de "De aquí a la eternidad", o como dice el Leonard enfermo: "quiere ser considerado escritor mucho más de lo que quiere escribir".  No tarda en conocer a Amanda (Megan Mackenzie), pianista de jazz, con la que engaña a Amy y que, como cuenta ante la cámara: "No hay otra forma de escapar de dos alternativas inaceptables que creando una tercera." Y así surgió Alicia. Leonard, ante la cámara, dice de ese joven "que no sabe definir el amor porque nunca ha amado a nadie." 

Y, no obstante, ¿quién sabe amar a los veinte años? ¿Quién sabe definir lo que es el amor a esa edad? Hay todo un entramado en el que se confunden la intensidad del deseo y del sentirse deseado, el seducir y sentirse seducido, la intensidad del enamoramiento y del desamor... el sentirse importante y especial o despreciado y abandonado, la posesión y el desapego. Intensidad que se desplaza en un ir y venir entre el placer y el dolor, que llena y vacía, que daña y nos daña, para ir engendrando un sufrimiento que, con mayor o menor consciencia, progresivamente, va habitando nuestra alma.

Me imagino a Leonard Fife como uno de aquellos niños que el adolescente Holden Caufield (El Guardian entre el centeno - J. D. Salinger -) habría querido evitar que más allá de los límites del campo de centeno se abismara al precipicio, a ese precipicio que para un niño es el camino que le dirige de la adolescencia para hacerse adulto.

III. LA ENCRUCIJADA COMO HUIDA: EL ABANDONO DE SÍ MISMO.

                                        Lo que pasa con las vidas

                                        es que a veces hay que ser cruel.

                                        Es triste que sea triste,

                                        pero no dejes que eso te apague.

                                        No, para vivir hay que morir,

                                        sí, y más de una vez.

                                        Debes besarla y decirle adiós,

                                        nunca volver a esa vida.


                                        (All of it, all, - Phosphoresence -)


Tras partir en el vuelo de avión hacia Vermont, y en los dos días que pasan hasta su prevista vuelta, Leonard visita Straford, su pueblo natal, y se hospeda en la casa de su amigo pintor y también profesor del Goddard College, Stanley Reinhart. Al poco de llegar recibe la noticia de que Alicia ha perdido el segundo hijo que esperaban... Decide volver al día siguiente, pero durante la noche tiene un encuentro sexual con Gloria, la pareja de Stephen... Temprano por la mañana parte, pero al llegar a la encrucijada para tomar la dirección de vuelta a casa (Massachusetts), y tras parar por unos instantes en los que parece dudar, toma la dirección opuesta, hacia Canadá...

Es interesante pararnos en este momento, porque tenemos aquí el tema de "la encrucijada", y en el cual es esencial "la parada" (dure el tiempo que dure) previa a la decisión, puesto que ella es la que determina la consciencia con la que la decisión es tomada, es decir, entrar en un proceso de reflexión de aquello que dejamos atrás y cómo lo dejamos y de lo que significa asumir el nuevo camino. En este sentido, la encrucijada siempre nos da la oportunidad de una toma de consciencia, de una elección que nos hace partícipes de como configuramos el camino que andamos. ¿Qué nos dice de la consciencia con la que tomó su decisión Leonard, su parada ante el rótulo de la carretera?



Dos hechos de la película nos permiten observarlo:

1) En la presentación de un documental suyo, Cornel, su hijo, va a buscarle despues de treinta años sin saber nada de él, desde el día en que lo vio cruzar la puerta del aeropuerto para volar a Vermont. Tras finalizar el documental se acerca a él y le dice: "Enhorabuena, papa." Ante la sorpresa de Leonard, Cornel continua: "Soy tu hijo, Cornel." Leonard, conmocionado le pregunta a Emma quién es: "El hijo de Alicia" - le responde Emma -. "Exacto, soy tu hijo" - incide Cornel -. Leonard, visiblemente contrariado le responde: "No tengo ningún hijo. Aléjate de mí".



2) Hacia el final de la película, mientras Leonard se dirige hacia la encrucijada que finalmente le llevará a Canadá, su voz en off reflexiona: "¿Qué tenían los hombres a los que yo respetaba? ¿Qué no hice yo que Stanley, Ralph y Nick si hicieron? ¿Servir en el ejército?" Inmediatamente vemos entonces una imagen de Leo en blanco y negro que luego le enfoca en una cola de reclutamiento... Lo que allí se. nos muestra es que Leonard no fue un objetor de conciencia, sino que se hizo pasar por homosexual para evitar ser reclutado... "Cobarde" es lo que el oficial le dice al despedirle...

Y el problema no es tanto que intentara no ser reclutado, asumir que se hizo pasar por homosexual por su miedo a ir a la guerra... ¿Al final, qué sentido tuvo para tantos hombres que fallecieron y tantos a los que devolvió destrozados a la sociedad, una guerra tan absurda como la del Vietnam? ¿Hay alguna muerte más absurda para un ser humano que morir en un guerra, o a causa de una guerra? El problema es precisamente no poder asumirlo, no asumir que evadió el reclutamiento porque tenía miedo, el tener que disfrazarlo de algo heroico como "la objeción de conciencia".



                                                                            Pero yo tengo espasmos y un fuego en el vientre,

                                                                            y unos labios brillantes que, torpes, encuentran un sello
                                                                                                                       (Remain - Phosphoresence -)

Estos dos momentos nos muestran que la parada en la encrucijada entre Massachussets y Canadá de Leonard no responde a la reflexión que implica dejar un camino para iniciar otro, responde esencialmente al pánico a enfrentar una vida que jamás imaginó, pero para la que, hasta aquel momento, no le encontró un sentido, y a la que simplemente se dejó arrastrar llevado por la intensidad de algunos momentos. La decisión de Leonard es una huida y, esencialmente, una huida de sí mismo. No es la toma de un camino con la conciencia de lo que he aprendido hasta el momento de aquel que dejo. La decisión de Leonard no es como la canción dice: "Debes besarla y decirle adiós,/ nunca volver a esa vida." Leonard ni la besa ni le dice adiós, huye de ella y luego la rehúye, huye y rehúye la vergüenza y la culpa que siente de ella. que siente hacia sí mismo.

Hay otra imagen significativa de la película que da testimonio de esto y que ocurre en un bar de Stratford, donde Leonard (ya mayor) está sentado en la barra. De repente entran varios de los personajes de su juventud: Amy embarazada, Amanda, Alice con Cornel, algunos amigos, un sacerdote que estaba vinculado a sus padres... Él, sorprendido (igual que ante la presencia de Cornel), se gira y les da la espalda... Una imagen clara donde una vida (la de Canadá) no es inclusiva con la otra (la de Estados Unidos), donde una le da la espalda a la otra en una clara representacion de la disociación de Leonard. Una encrucijada elige un camino y aunque deja otro no lo borra. Nuestra vida sólo se comprende desde su totalidad.



IV. LA REDENCIÓN EN LA INTIMIDAD Y EL AMOR.

                                                                    Me abrazarás aquí hasta que no pueda permitirme tu bondad,

                                                                    Me abrazarás querida hasta que no pueda permitirme irme

                                                                                                                      (Remain - Phosphoresence -)

Finalmente, y completando el punto I, y ante la cercana frontera de la muerte, es cuando Leonard, en nombre del amor y la honestidad, elige completar su vida exponiéndose a la mirada de Emma, su compañera y su amor durante los treinta últimos años. Ante la creencia de Emma de que lo sabe todo acerca de Leonard, este le responde: "No... tu no sabes nada. No... Hay cosas que no me he contado ni a mí mismo. Es un regalo Emma, para tí, mi amor, para que me conozcas."  Finalmente Leonard puede dejar mostrarse en su totalidad ante la mirada de Emma, una mirada ante la que puede confesar su verdad, una verdad que se ha ocultado a sí mismo tanto tiempo, una mirada que le permita sostenerse en su narración, una mirada como un abrazo acogedor que sostenga la culpa y la vergüenza que ha cargado durante su vida.


                                                                                        y tu fantasma llena mi sueño,

                                                                                        y la luz que se reúne

                                                                                        se posa suave a tus pies,

                                                                                        mientras te giras para preguntarme:

                                                                                        —¿Falta mucho, amor, para que descansemos?—
                                                                                                                       (Endless - Phosphorescence -)

Ante esa frontera que es la muerte, Leonard decide llegar a ella con lo que ha sido la totalidad de su vida. No llega a la muerte como una huida, sino ante el misterio que su encrucijada nos impone. Quizá este sea uno de los sentidos de la muerte: decidir como queremos llegar a ella, qué queremos decirnos de cómo ha sido nuestra vida... Y así finaliza la película, con la muerte de Leonard acompañado por Emma y una voz en off diciendo: "Sintió que le absorbia un agujero negro del que ni la luz puede escapar. Trato de resistirse, de quedarse aqui, de mantenerse en la frontera entre un país y el otro, entre el pasado y el presente. En la noche un estertor en su garganta, una bocanada. Su cuerpo se retorció como si se sacudiera una hoja caída o una pluma"

V. UN COMENTARIO FINAL. 


Oh, Canadá no es una película fácil y no se aprecia su verdadera profundidad en un primer visionado. Es un tipo de películas que necesitan ser revisitadas para apreciar lo que transmiten y por qué su director elige hacerlo como lo hace, en este caso recurriendo a un cine más experimental. Su temática es esencialmente compleja, tanto desde un punto de vista psicológico como filosófico, y concentrar en 90' de proyección una problemática existencial como la de Leonard tiene su especial mérito. En ella podemos rastrear la desesperación del ser en tanto que se aleja de sí mismo y se desgarra, tan presente en la obra de Kierkegaard (La enfermedad mortal), o el tema de la culpa, la libertad y la finitud en Ricoeur (Culpabilidad y finitud), y que tanto caracteriza a los personajes de algunas películas de Paul Schrader. En un plano más psicológico nos recuerda a la visión de Jung (El mito del sentido) o de Frankl (El sentido de la vida) sobre el desconcierto del hombre falto de sentido, sobre el tema de la construcción del yo (por ejemplo en Lacan) o como enfrentar el sentimiento de culpa haciendo de él motivo de aprendizaje y no de castigo, elaborando el arrepentimiento y no cayendo en el abismo del remordimiento que, como en el caso de Leonard, le llava a caer en una disociación de su ser y de su historia ante su insoportabilidad. 


La dimensión humana de esta película es que su temática nos atañe a todos, pues todos sus temas forman parte inevitable de la condición humana y de su psiquismo en lo que podemos llamar, tal y como ha sido definido por el psicoanalIsta Roberto Speziale-Bagliacca (La culpa. Consideraciones sobre el remordimiento, la venganza y la responsabilidad) como el "sentimiento trágico", es decir, un sentimiento que reconoce que la condición humana es sumamente compleja y que comporta la inevitabilidad del error, y que ante esto propone sustituir la lógica del juicio y el castigo por una ética de la comprensión que, no eximiendo de la responsabilidad, aboga por la comprensión de cómo se dio el error y qué podemos aprender de él para transformarlo.



OTRAS PELÍCULAS COMENTADAS DE PAUL SCHRADER.


AFLICCIÓN (P. Schrader, 1997): Una relfexión sobre la onsesión.













BIBLIOGRAFÍA CITADA

Jaffé, Aniella. El mito del sentido en la obra de C. G. Jung. Editorial Mirach, S.L.
Kierkegaard, Soren. La enfermedad mortal. Editorial Trotta.
Lukas, Elisabeth. Victor Frankl y el sentido de la vida. Plataforma Testimonio.
Ricoeur, Paul. Culpabilidad y finitud. Editorial Trotta.
Salinger, J. D. El guardian entre el centeno. Ed.Alianza.
Speziale, Roberto. La culpa. Consideraciones sobre el remordimiento, la venganza y la responsabilidad. Ed. Biblioteca Nueva


lunes, 31 de octubre de 2022

SWALLOW (TRAGAR, Carlo Mirabella-Davis, 2019): SÍNTOMA Y CONFLICTO INTERNO.

SWALLOW (TRAGAR, 2019), la opera prima de Carlo Mirabella-Davis, toma como tema figura de su película un trastorno de conducta alimentaria poco conocido como LA PICA, que se caracteriza por la ingesta de objetos diversos que no son alimentos nutritivos (en la película vemos como Hunter - excelentemente protagonizada por Hale Bennett, cuya gama de distintos tonos y matices de expresión emocional son excepcionales -, como se traga primero una canica, luego una chincheta, y sigue con una pila, etcétera), si bien el fondo de la película, muy bien dirigido por Mirabella-Davis, nos muestra como el síntoma clínico es el resultado de un conflicto interno irresuelto en un entorno alienante.

El inicio de la película nos muestra a Hunter de espaldas desenfocada mirando al horizonte. Cuando la imagen se enfoca vemos un movimiento que se repetirá constantemente en su protagonista: ajustarse bien su perfecto peinado. Siguen luego distintas escenas sola en una casa de diseño, mientras por un instante vemos a Richie (Austin Stowell), su pareja, ajustándose una corbata. Tras otras imágenes donde vemos matar y desollar a un cordero, y como su carne es luego cocinada con esmero, llegamos, finalmente, a una cena donde asisten sus suegros y amigos de la familia. Todo ello para anunciar y celebrar, por boca de Michael (David Rasche), el padre de Richie, que éste es nombrado director ejecutivo de la empresa. Luego sigue una alabanza de Richie hacia Hunter que, dentro del entorno en el que se da, ya se sospecha que es tan formal como vacío: "Jamás lo habría conseguido sin mi hermosa novia Hunter".

A pesar de que parecería que Hunter vive en un entorno idílico, las imágenes, en esos primeros compases de la película, en la que su imagen deambula solitaria en un ambiente de diseño tan formal y frío, de colores pastel asépticos, como plastificados, y en la que ella no parece ser más que un complemento del diseño. En realidad, ya sospechamos que su situación tiene poco de idílico. En ese mismo sentido, durante la película vemos algunas escenas que recurren constantemente al equilibrio que sugiera la simetría y que, a la vez, y en relación a los personajes que se encuentran en ellas, genera una fuerte sensación de distanciamiento y frialdad.


I. LA MANIFESTACIÓN DEL TRASTORNO.

Es en este contexto que Hunter queda embarazada, y es con este que empezarán sus problemas alimentarios. Efectivamente, se ha observado que EL PICA se manifiesta, en ocasiones, con el embarazo. A partir de ese momento vamos observando dos cosas: el ninguneo con el que es tratada por sus suegros y, aunque no lo parece, también por Richie, y por otra parte el inicio de la ingesta de objetos no alimenticios como lo es su primer objeto: una canica. No obstante, hay un hecho que nos vincula el desarrollo del trastorno psíquico con el conflicto del mundo interno de Hunter, y que se trata de una frase de un libro de autoayuda que le regala Katherine, su suegra, y que dice:

Intenta hacer algo imprevisto todos los días. Anímate a intentar cosas nuevas.

La película nos deja claro que los días de Hunter no son más que una copia el uno del otro, vacíos y sin sentido y que, en realidad, el entorno no es mas que una pecera en que lo formal y aparente no deja lugar para una verdadera intimidad, una pecera en la que Hunter está encerrada.


Así, ese algo nuevo, ese algo imprevisto, será la ingesta de objetos que implican cada vez un poco más de riesgo. Ese acto, que devendrá compulsivo, será, en el fondo, el síntoma por el que Hunter pretender ser un individuo y no lo que verdaderamente es, un mero ornamento estético que ha de estar de acorde con la casa y con el entorno de Richie y sus padres. Y es así, que tras contemplar una canica, decide realizar su primera ingesta, a la que seguirá luego una chincheta, una pila, papel y demás objetos.


Un encuentro con Katherine (Elizabeth Marcel), su suegra, en una de esas frías simetrías que el director nos ofrece, pone el dedo en la llaga, cuando tras quedar claro que Hunter era una chica sencilla sin mucho porvenir profesional que tuvo "la suerte" de conocer a Richie, y con él a sus padres ("Estoy muy agradecida a Richie y a ustedes por proveerme de una base sólida para mi sustento" - le dice Hunter -), Katherine le dice:

El mejor consejo que siempre he recibido fue: FINGE HASTA QUE LO LOGRES. ¿Estas fingiendo o lo has logrado?

Ante la sorpresa de Hunter, Katherine continua: ¿Eres feliz o finges que lo eres? No sin sorpresa por el giro de la conversación Hunter contesta que sí lo es. ¿Pero lo es realmente? Todo apunta que esta pregunta pone de relieve que ella se esfuerza para ser feliz, pero el trastorno pone de relieve que no lo es. De ella se desea una apariencia que se esfuerza por mantener en un entorno que la aplasta. El síntoma pone de relieve que en su inconsciente la realidad es que finge ser feliz pero que no lo logra. En todo caso, el precio de que el fingimiento derive en logro es ser pura apariencia, lo más cercano a un no ser.


Otro momento clave es cuando en una fiesta Richie esta con unos amigos suyos, y uno de ellos le pide un abrazo. Ante su sorpresa, y objetando que es la mujer de Richie, el amigo repite: es un abrazo, sólo un abrazo, me siento solo. Ella accede entonces y observamos como con el abrazo algo de ella también parece descansar o reposar, quizá efecto de ese breve momento de afecto, encuentro e intimidad de dos seres que se sienten solos.

II. EL TRASTORNO SE DESCUBRE: HIPERCONTROL Y TRAICIÓN.

Tras una visita al ginecólogo se descubre en la ecografía que hay algún objeto extraño en su interior, lo que la lleva a la sala de operaciones de inmediato desvelándose que en su interior, efectivamente, se alojaban varios objetos extraños (una aguja imperdible, una pinza de tender, una pila, y otros). Tras esto se pone en marcha "la maquinaria familiar". Ante un Richie enojado que no entiende porque lo hizo Hunter responde: "¡No lo sé! Solo quería hacerlo y lo hice". Ante la incredulidad de Richie de que no lo hiciera antes Hunter, por primera vez, estalla en ira diciéndole: "¡¡Te digo que no lo sabía", pero ante la reacción aun más enojada e incrédula de Richie rápidamente se excusa. Este momento de rabia es el único momento en el que hasta ese momento Hunter es Hunter y no una apariencia. Aquí no finge.


A partir de este momento Hunter pasará a visitarse con Alice (Zabryne Guevara), psiquiatra y psicóloga de la familia y le pondrán a Luay (Laith Nakly), un cuidador e inmigrante sirio (huyendo de la guerra) cuya misión, en realidad, es vigilarla constantemente. Tres aspectos quisiera poner de en relación a esta fase de la película: el hipercontrol, la terapeuta y la traición.

En relación al hipercontrol.

Tras el descubrimiento de su trastorno, Richie y sus padres deciden ponerle un cuidador-vigilante con el objetivo de que no se trague ningún objeto. El resultado es que está todo el tiempo controlada, excepto cuando en el lavabo tiene ocultos algunos objetos que puede tragar. Como siempre, lo que se le dice no es lo que realmente es, si bien Hunter comprende perfectamente el objetivo de Luay, quien ya había cuidado a un miembro de la familia y que, como él mismo le dice, ya sabe por lo que está en su casa. La apariencia de ayuda que oculta la realidad del control y la vigilancia es hipócritamente justificada por su madre: "A mí me ayudaron cuando estuve embarazada, te quita bastante presión. Y aun estás recuperándote de tu estancia en el hospital. Cariño, Luay es de lo mejor que hay, NOS AYUDARÁ A AYUDARTE." 

En relación con la terapeuta.

Observamos que en los distintos momentos en los que aparece con Alice, su terapeuta, vamos conociendo algo de Hunter. En la primera ocasión se niega a hablar de su familia diciendo que fueron unos buenos padres con ella y que, en todo caso, lo único que desea es "solo quiero dejar de comerme cosas para hacer feliz a Richie y volver a nuestra vida normal", cuando en realidad su inconsciente, a través de su síntoma diría "solo quiero comerme cosas para sentir que existo dentro de esta vida anormal". 

En la segunda ocasión en la que aparece con la terapeuta, el informe médico indica que ha seguido ingiriendo objetos varios (una aguja, una piedra, una pila). Cuando le pregunta por qué lo hacer Hunter responde: "No lo sé... Me hacían sentir que controlo."  Palabras que coincidirían con "el solo quise hacerlo y lo hice" que le dijo a Richie. Una ilusión de control sobre sí misma y que, en la realidad, pone de manifiesto que no lo tiene en absoluto. En esta ocasión, y al finalizar la sesión, también le apunta que quiere hablar con ella "sobre mi madre, nuestra relación y todo eso."

En la tercera ocasión es cuando se revela el trauma de Hunter: es hija producto de una violación de su madre, quien por motivos religiosos la tuvo. De hecho Hunter la describe como: "Mi madre es una tarada religiosa de derechas. Mi familia no cree en el aborto, ni siquiera en casos de incesto o violación, así que aquí estoy." Aunque rápidamente lo compensa diciendo, con una emoción que ya nos indica lo contrario, (como hacia el final de la película se nos mostrará): "Pero mi padrastro se portó muy bien conmigo, y mi madre nunca se mostró resentida ni nada. Mis hermanas me quieren." Sorprendentemente lleva una foto del violador en su cartera. Al final de la sesión vemos como Hunter ya tiene una fuerte confianza en la terapeuta. Así, al despedirse, se dirige a ella y la abraza. En todo caso se dibuja ya que ella no es una hija deseada ni producto del amor, sino todo lo contrario, y que, como ocurre con aquellas mujeres que, como dice Hunter, son "religiosas de derecha", son mujeres que por no tener no tienen control ni de su propio cuerpo, mientras que su función como mujer quedan restringida a las ideas del cuidado del hogar y la familia y la maternidad.



La traición.

Dentro de su problema, Hunter aun verá multiplicada su sensación de estar controlada y, por decirlo claramente, violada en su intimidad, por dos actos de traición, siendo el segundo más importante que el primero.

En una fiesta por el aniversario de Richie, y a raíz de una metedura de pata de una compañera de trabajo con Hunter, esta se entera de que todos saben el problema de su trastorno. Visiblemente afectada, le dice a Richie que cómo ha podido contárselo. Este, una vez más, se justifica diciendo que ella les importa a todos y que se preocupan muchísimo por ella y que su dieta: "es un logro, un gran logro, tendrías que estar contenta" - le dice en el colmo de la hipocresía -. Sin embargo, y tras insistir Hunter en que "no puedo creer en que se lo hayas contado", aparece el verdadero Richie, quien ya visiblemente molesto por su insistencia le dice: "Vale, ¿te importaría no arruinarme la fiesta? Hablaremos de esto luego ". Y la deja plantada, a pesar de que más tarde dice quererla incondicionalmente y que va a hacer un esfuerzo por entenderla y ser más comprensivo, lo que convence a Hunter. Pero justo entonces llega la segunda y más grave traición.

En la escena que sigue al encuentro con la terapeuta donde le cuenta su historia, Hunter sorprende a Richie hablando con su terapeuta, quien le comunica que está en peligro por un sentimiento de culpa del pasado y que sólo podrá sobrepasarlo con su amor y aceptación y el de su familia. Al insistir Richie que quiere saber el motivo, la terapeuta accede a revelárselo bajo la amenaza de retirarle las visitas en nombre de un trato que se basaba en contarle todo lo relevante de su terapia. En esta ocasión nos hallamos ante una traición doble, la de Richie una vez más, y también la de la terapeuta en quién había depositado su confianza, y que viola el secreto profesional.


Bajo los efectos de esta doble traición a su intimidad, y con la sensación de estar bajo hipervigilancia, Hunter sufre un ataque de pánico, y en lo que es una imagen claramente metafórica de su realidad, se oculta bajo la cama. Sucede entonces otro hecho significativo, Luay se mete con ella bajo la cama, y al ver su desesperación le pone una mano en la espalda dándole palmadas para calmarla, a la vez que le repite "aquí está a salvo". Ella, entonces, también se la toma. Como anteriormente el abrazo con el amigo de Richie, o con la terapeuta, ahora la mano de Luay es un pequeño momento de intimidad.

El efecto de esta doble traición, junto al entorno en el que vive, refuerza su alienación bajo un sentimiento de culpa que corroe a las personas que han sufrido un trauma de estas características. Un trauma en la que se nace y se es hijo de la violencia brutal y la rigidez ideológica en lugar del deseo y el amor. Un trauma que la hace diferente para sus hermanas, así como para su madre y su padrastro. La doble traición de Richie y su terapeuta refuerzan la sensación latente de ser indigna de ser amada y de ser un problema para todos, devolviéndola a una profunda soledad llena de culpa y desesperación.  Esto la llevará, tras dejar bajo la cama a Luay dormido, a ingerir un destornillador con el que realmente se produce daño corriendo un serio peligro. Todo síntoma, como forma de un conflicto irresuelto, y aunque habla de él, es finalmente un peligro que amenaza con agravar la salud mental y física del que lo sufre, pues el síntoma habla del conflicto y surge como una resolución ficticia e inadecuada (agravada por el goce que lo acompaña) producto de la incapacidad para afrontar el verdadero problema. Sin embargo, Luay se despertará a tiempo para evitar el mal mayor.


III. LIBERACIÓN Y RECUPERACIÓN DE LA IDENTIDAD.

Tras esta nueva ingesta, Richie y familia ya preparan el siguiente paso: el ingreso en un hospital psiquiátrico. Lo que vamos a observar en esta escena es todo lo contrario de lo que Alice, la terapeuta, le dice a Richie, que Hunter necesita su amor y aceptación y el de su familia. En lugar de esto, y tras las traiciones sufridas, asistimos a su retraumatización cuando se quiere forzar  que acepte su ingreso en el hospital porque si no Richie - por boca de su padre - pedirá el divorcio. Es interesante observar como todo esto sucede bajo la mirada de Luay quien, desde su más que posible trauma de guerra, parece comprender lo que le está sucediendo a Hunter. Y así será él quien la ayudará a huir de toda la locura que la envuelve en lo que será el inicio de su camino de liberación y recuperación de su identidad. Hunter decide afrontar la raíz del conflicto sobre la que su síntoma se ha construido.

Tras su huída todo va tomando forma. Veamos:

En primer lugar Hunter abandonará el entorno en el que se ha alienado. Llamará a Richie para decirle que no piensa volver. Como siempre, y tras la aparente y manipuladora buena respuesta (te amo, te necesito, todo será distinto y vuelve), cuando esta no se ve asumida (pues el problema para Hunter no es volver sino recuperarse a sí misma), generará la verdad que se oculta tras la buena apariencia. Tras decirle un categórico "no" a volver, Richie empieza a mostrar esa verdad oculta, y así le dice: "¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a vivir en la calle? No eres buena en nada, no sabes hacer nada. Es lo que hay, es la mejor opción que vas a tener. Vuelve, o vuelves o voy a ir a por ti (en tono de amenaza). Joder que si voy a ir, puta desagradecida." Esa es la realidad que se oculta tras el amor incondicional de Richie. Cuando la muñeca que había incorporado a su vida como un mueble más empieza a ponerse en su lugar, no queda nada más que desprecio y brutalidad. Desprecio que se verá confirmado cuando ante su reiterada negativa ya estalla en gritos: "¡Vuelve aquí con mi hijo!" - ni tan siquiera "nuestro" -.


En segundo lugar asistimos a la verdad que se oculta tras la apariencia de su familia. Efectivamente, tras dejar el motel donde se ha alojado llama a su madre. Una vez más, la apariencia de las buenas formas oculta una verdad muy distinta. En principio su madre la recibe con voz dulce y cariñosa, y tras decirle Hunter que necesita verla por una emergencia, todo parece ir bien: "será genial pasar un rato juntas [...] claro bonita, siempre eres bienvenida", apariencia a la que sigue la verdad oculta: "... solo que tu hermana está aquí con su bebé recién nacido y apenas tenemos sitio." Hunter repone que no molestará, y de la misma manera que Richie, su madre les responde brutalmente: "¡Es que no hay sitio bonita!" Hunter cuelga el teléfono bruscamente. Una vez más se la hace sentir indigna de amor y un problema.

En tercer lugar llegamos a la confrontación con el padre biológico, el violador de su madre. Finalmente va a su casa y descubre que William Erwin (Denis O'hae), es un hombre ahora felizmente casado que está celebrando una fiesta de cumpleaños de su hija. Tras darse a conocer, y tras unos momentos de tensión, le pregunta porque lo hizo:

No puedo explicarlo. Estaba ido, no hay forma de justificarlo. Me sentía, me hacía sentir especial, Es como que un secreto te hace fuerte. Todos pensaban que era un tipo normal, ¡pero yo me sentía jodidamente importante, era poderoso, era dios! Y después acabé en la cárcel y me trataron como una puta mierda. Me pegaron tales palizas que tuve que llevar una colostomía, y entonces me di cuenta que no era dios, era basura.

Y tras escuchar su historia se da un diálogo propio de una reestructuración de una escena traumática:

Hunter: ¿Te avergüenzas de mí?

William: No... pero sí de lo que hice.

Hunter: ¿Soy como tú?

William: No lo sé. ¿Lo eres?

Hunter: No, pero necesito oírte decirlo.

William: No eres yo. Tù... tú no has hecho nada, no has hecho nada malo (Hunter se emociona). No es culpa tuya.


Escena sorprendente, en tanto en cuanto es finalmente el padre-violador quién devuelve la paz a Hunter. Movimiento necesario para que ella pueda retornar a sí misma y a un sano control y poder decisorio sobre sí misma y su vida.

IV. UNA VIDA QUE SE DESATASCA Y CONTINÚA SU CAMINO.

Hunter, finalmente, aborta siguiendo un camino totalmente distinto al de su madre, decidiendo por sí misma seguir con su vida lejos de Richie y su familia, lejos de su familia, lejos del mundo de la apariencia y las falsas verdades. Su imagen al final de la película es muy distinta de la imagen de la muñeca perfecta, pero alienada, que ofrece durante toda la primera parte. Su melena perfecta, constantemente reconocida, es substituida por  una melena recogida en una cola, sus elegantes vestidos por unos tejanos y una camiseta con un estampado, y con su mochila dispuesta para arrancar y seguir con su nueva vida.


Un último apunto. Swallow puede verse como una versión dramática de Alice, de Woody Allen (más en clave de comedia), que ya comentamos en este blog (pulsar aquí para acceder enlace), pues en ambos casos vemos a mujeres alienadas en entornos donde son menospreciadas y conminadas a un papel de sustento de la familia, el hogar y los hijos, pero que finalmente renuncian a todo este mundo de apariencias para tomar el control de sí mismas e intentar vivir su vida.

______________________

PELÍCULAS RELACIONADAS.
Pulsa el título de la película para acceder a ella.