AVISO. POR LA NATURALEZA DE LOS TRABAJOS DE ESTE BLOG, EL ARGUMENTO E INCLUSO EL FINAL DE LAS PELICULAS SON REVELADOS.

jueves, 11 de agosto de 2011

CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE: DE PSICÓPATAS Y ZOMBIES: EL NÚCLEO PATOLÓGICO DEL CAPITALISMO

1. CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE. 

Si el dinero es el vínculo que me liga a la vida humana, que liga a la sociedad, que me liga con la naturaleza y con el hombre ¿no es el dinero el vínculo de todos los vínculos? ¿No puede él atar y desatar todas las ataduras? ¿No es también por esto el medio general de separación? Es la verdadera moneda divisoria, así como el verdadero medio de unión […] Como el dinero, en cuanto concepto existente y activo del valor, confunde y cambia todas las cosas, es la confusión y el trueque universal de todo, es decir, el mundo invertido, la confusión y el trueque de todas las cualidades naturales y humanas. (Karl Marx) [1]

Quiero  empezar recordando el argumento de una película de 1973 titulada Cuando el destino nos alcance (Titulo en inglés, Soylent Green). En este film de Richard Fleischer nos encontramos con una tierra degradada medioambientalmente y una sociedad futura dividida entre una minoría que vive cómodamente reteniendo el poder político y económico, mientras que la mayoría de la población se hacina entre las calles malviviendo como parias sin hogar. Una empresa llamada Soylent suministra unas tabletas alimenticias que se racionan entre esta población. El argumento de la película transcurre partiendo de la investigación de un asesinato que va conduciendo a su investigador al descubrimiento de una terrible verdad: el soylent Green, las tabletas alimenticias en cuestión, son elaboradas a partir de cadáveres de seres humanos. La empresa, preocupada por generar sus beneficios y que no le falte “materia prima”, crea un lugar llamado “El hogar” en la que se invita a los parias de esa sociedad hacinada para que se suiciden a cambio de una muerte “agradable” en la que mientras agonizan se les proyectan bellas imágenes de la Naturaleza con acompañamiento musical (es célebre la imagen de Edward G. Robinson muriendo sobre una camilla ante imágenes de la Naturaleza, mientras suena la primavera de las cuatro estaciones de Vivaldi). Una buena metáfora del hombre “devorando”  al hombre (Schopenhauer) que ilustra el auténtico motor real del sistema capitalista: el máximo beneficio.

2. EL NÚCLEO PSICOPÁTICO DEL SISTEMA: LA PULSIÓN DEL MÁXIMO BENEFICIO.

Esa vuelta de tuerca del sistema que nos ofrece esta película, y en el que la materia prima de beneficio es el propio ser humano convertido en un producto como una tableta alimenticia nos permite reflexionar sobre uno de los motores fundamentales del sistema capitalista. Hay un concepto psicoanalítico que es de una naturaleza capital, me refiero al concepto de pulsión, traducción de la palabra alemana trieb cuyo significado se relaciona con conceptos como empuje, ganas, impulso o apetito, y que en términos psicológicos se entiende como la realización de una demanda y de su persistencia en el logro de su objeto hasta el final. Aplicado a nuestra sociedad esto significa que el corazón real del sistema capitalista es un pulso que se mueve al ritmo del adverbio de cantidad MÁS, y cuyo objeto final es el DINERO (con el cual el PODER va de la mano). Por lo tanto, el beneficio alrededor del cual se mueve el capitalismo no se refiere a cualquier beneficio,  sino al máximo beneficio, es decir, ganar más y más y más dinero, y cuanto más mejor, y con él ganar más poder. Esta introducción con la que he empezado tiene su importancia porque nos permite reflexionar y comprender mejor la naturaleza de ese núcleo esencial de nuestro sistema como un núcleo cuya real naturaleza es de carácter patológico, y cuyo máximo exponente de esta patología es ese lugar que le toma constantemente su pulso y que en estos días es fuente constante de noticia: LA BOLSA.

3. EL HOMO SACER DE AGAMBEN O EL HOMBRE RESIDUAL DE BAUMANN.

Una simple observación sobre el funcionamiento de la bolsa y sus dos grandes motores, el miedo y la codicia, ya nos permite observar la primera característica de la estructura patológica de éste núcleo regente del sistema, y cuya imagen psíquica que nos ayuda a representarla es la del psicópata: el beneficio no tiene remordimientos. Implacablemente su fin justifica cualesquiera que sean los medios para lograrlo. Como núcleo patológico de parecida estructura a la del psicópata, carece de cualquier sentimiento empático, lo cual implica la cosificación del otro. La maximización del beneficio como pulsión actúa como un frío e implacable robot que persigue su objetivo sin fin, retirando los atributos del ser humano para evaluarlo simplemente como “cosa humana” en función del objeto de su pulsión: más dinero. La función real de campo que estructura entonces nuestro sistema es así la relación de máximo beneficio que establecen las grandes corporaciones o empresas y los gobiernos con un entorno de “cosas humanas” que son simplemente valoradas como un medio para el logro y maximización de este beneficio. Y la máxima expresión de esta relación pulsional se da en el más dinero ya no derivado de una actividad empresarial, sino en aquel derivado más crudamente y con más avidez, de la actividad que constituye la pura especulación financiera, la actividad más psicópata por excelencia.



Esta función real de campo del sistema, como toda relación psicopática, se caracteriza por un ciclo de contacto-retirada que, basado en la pulsión de obtener el máximo beneficio, establece vínculos con las “cosas humanas” que, exceptuando matices y sutilidades, están basadas en un real último que son las relaciones de explotación. La cosificación del ser humano, el no lugar para el otro, es un elemento básico para esta explotación y que, en su caso extremo, halla su conversión en una relación tangencial en donde la “cosa humana” es reducida a “cosa prescindible”, el homo sacer de Giorgio Agamben, o el hombre residual de Baumann. Es una obviedad que antes son la estabilidad bancaria, antes son los índices de la bolsa que los seres humanos. ¡Salvemos un banco antes que salvar el hogar de una familia! ¡Apoyemos la mala gestión de los bancos, de sus especulaciones financieras… pero no las dificultades para pagar una hipoteca de muchas familias que pierden sus hogares!, o del aumento del 400% de necesidad básica de alimento que registra Caritas Diocesana este último año en Barcelona, necesidad especialmente centrada en la gente mayor, en los ancianos cuyas pensiones no llegan ni para sobrevivir.Y esto a escala local occidental, europea… Pero la explotación y la prescindibilidad ya alcanzan la dimensión del horror cuando se contemplan a escala planetaria y se incluyen los países del tercer mundo. Qué más da sacrificar unos cientos de  miles de iraquíes – reducidos a este hipócrita y criminal concepto de daños colaterales -, cuando el real que está en juego es el beneficio de la industria militar estadounidense y el control del petróleo, o el beneficio de miles de empresas de seguridad radicadas hoy en este país árabe. O qué decir de los cuantiosos beneficios de la industria farmacéutica quién, sostenida por los gobiernos occidentales que lo aceptan, transforman a millones de seres humanos en cosas prescindibles – no útiles para generar beneficio – al negarles el acceso a los medicamentos que los podrían curar. ¿Qué ocurre cuando cada año quince millones de seres humanos son reducidos al status de “cosa prescindible” cuando mueren en el hemisferio sur de enfermedades ya no graves sino fácilmente curables? ¿Cómo puede ser que en cualquier lugar del mundo uno halle una botella de Coca Cola y no encuentre medicamentos básicos? Lo real del capital es que el ser humano es una cosa prescindible cuando éste se halla en problemas, y cuando no… lo humano es una “cosa explotable” y, no lo dudemos ni un momento, la inducción al consumismo es una de las formas sutiles de explotación. Cuando el destino nos alcance nos muestra el último grado de perversidad del sistema de estructura psicópata que engendra la hegemonía del capital: la prescindibilidad reconvertida en materia prima. ¿Pero no es eso lo que John Le Carré nos pone de manifiesto en su libro El jardinero fiel (The constant gardener)  que luego fue llevado a la gran pantalla por Fernando Meirelles en el 2005 con el mismo título? Una ficción basada en la realidad que Le Carré expone en su artículo "La industria Farmacéutica: hacer el bien se ha convertido en corrupción y avaricia", y en uno de cuyos párrafos  nos cuenta:

Cuando llevaba sólo un par de días investigando el Gran Farma oí hablar del frenético reclutamiento de voluntarios del Tercer Mundo como conejillos de Indias baratos. Su papel, aunque quizá nunca lo sepan, es el de experimentar fármacos cuyas pruebas no se han aprobado todavía en Estados Unidos, y que ellos no podrán jamás comprar, incluso aunque las pruebas den -que está por verse- resultados razonablemente seguros. Después, esas personas desaparecen.

¿No es eso lo mismo que hace Soylent para producir el Soylent Green?

4. LA BOLSA:  ESPECULACIÓN E INTIMIDACIÓN.

La bolsa es quizá el lugar en el que se manifiesta la dimensión más perversa de la ideología liberal. Para ello hay que comprender bien la psicología en la que se basa. En palabras de un experto al analizar ciertos comportamientos de la bolsa se nos dice con extrema claridad que:

La explicación que se me ocurre es principalmente la psicología de la gente y el funcionamiento del binomio que domina la bolsa, avaricia y miedo. [2]

- Avaricia y especulación.

La bolsa es la gran incrustación del sistema, el engranaje a través del cual funciona ese binomio tan bien diagnosticado: la avaricia, fundamento final de la especulación, y el miedo, fundamento de la intimidación. No olvidemos que si algo se ha demostrado con el estallido de la crisis que empezó en agosto del 2007 y se propagó como un virus esencialmente en el 2008 y que ahora continua con proporciones difíciles de imaginar, es que este funcionamiento del libre mercado está dirigido por ese exceso de la pulsión del máximo beneficio que se encarna en ese primer elemento del binomio que es la avaricia, pasión humana que encarna el ideal pulsional más dinero. Esta pasión tiene su expresión en esa actividad de la bolsa conocida como especulación, o como obtener dinero a corto plazo utilizando la propia mecánica bursátil sin generar ninguna riqueza que beneficie la sociedad. Sin embargo, no es ese el menor problema, el problema es cuando la especulación, como forma de obtener dinero a toda costa, no sólo no aporta riqueza, sino que decididamente atenta contra la sociedad: el fin justifica los medios. No olvidemos que uno de los detonantes de esta crisis fue la especulación que se desató con los créditos subprime, y que, como muy bien decía un analista de la bolsa las entidades de hipotecas subprime dieron “una lección de marketing sobre cómo vender  `una mierda empaquetada´ [3]. No es este el lugar para describir el proceso… pero lo que si es importante indicar es que la crisis de la “mierda subprime”, y como en una reacción en cadena, fue poniendo de relieve la “mierda financiera” global, y como esta “mierda financiera” provocó  la gran “crisis económica” que, con un impacto de más o menos grado, afecta a todos los países occidentales u occidentalizados – para diferenciarlos de la crisis de supervivencia que afecta perennemente al tercer mundo y que, en todo caso, la crisis occidental agrava aún más -. Ese es el mensaje importante de la avaricia: no hay límite en su codicia, como no tiene límite ese pulso arrollador de la pulsión de lograr el más dinero sin tener en cuenta ninguna consideración. El desarrollo de la actual crisis financiero-económica a escala planetaria, pone esencialmente de relieve el valor de cosa entre explotable y prescindible del ser humano para la dinámica bursátil. Pero la cosa que ha puesto de relieve esta crisis, no sólo es esta dimensión de la avaricia, sino también esa dimensión del miedo que acecha tras una sutil amenaza.


- Miedo e
  intimidación.


Como si se tratara de capital líquido listo para cualquier inversión, el capital del miedo puede transformarse en cualquier tipo de rentabilidad, ya sea económica o política. (Zygmunt Baumann) [4]

Uno de los factores que agravó la actual crisis fue un acto de negación de los grandes protagonistas del mundo financiero, cuya dogma oficial era que no había riesgo de un desplome brusco, cuando, en realidad, todos los indicadores llevaban a considerar como muy serio ese riesgo (como el negacionismo en relación al cambio climático). Y este factor nos permite reflexionar sobre el significado más profundo de esta incrustación de una institución como la bolsa en el seno de una sociedad que se define como democrática. La bolsa es la materialización del fundamento final de nuestra sociedad, y este no es desde luego la libertad de los seres humanos, si se entiende esta libertad no sólo en términos individuales, sino también  como aquella que surge además de la justicia social. La bolsa es el vigía de una filosofía que entiende la libertad como una libertad individualista carente de cualquier sentido de justicia social, con lo cual deviene un tirano que nos impone, de manera más o menos maquillada y según las circunstancias su regla: la libertad de los mercados no quiere control y está por encima de las necesidades de los seres humanos concretos.

Y es aquí donde el consumismo, como un estilo de vida basado en el tener, se ha potenciado y convertido en el método más sutil de explotación del ser humano. Su gran éxito ha sido hacernos creer que la libertad y la democracia son libertad y democracia para tener, cuando la única libertad y la única democracia posibles se fundamentan en el ser, como muy bien indicó en su momento Erich Fromm en lo que calificó como la “gran mentira”:

Quizá el obstáculo más difícil para aprender el arte de vivir sea lo que llamaré la “gran mentira”. No se limita al terreno de la información humana: al contrario, esta no es más que una manifestación de la gran mentira que penetra todas las esferas de nuestra sociedad. Esos productos que se fabrican para durar poco, sobrevalorados, o realmente inútiles, si no perjudiciales para el comprador; esa publicidad que mezcla un poco de verdad con mucha falsedad, y otros muchos fenómenos sociales forman parte de esa gran estafa que la ley sólo persigue en sus manifestaciones más burdas. El valor real de una mercancía se encubre con el que indican la publicidad y el  nombre e importancia del productor. ¿Cómo podría ser de otra manera en un sistema cuyo principio básico es que la producción se base en el máximo lucro, no en la máxima utilidad para el hombre? [5]

Esta es la hipocresía fundamental que se sostiene tras el ideal del famoso “american dream” o el “American way of life”. El sueño americano, el estilo de vida americano, especula con la idea de que su sociedad, si nos lo proponemos, nos ofrece la libertad para “tener” lo que queramos, pero ojo con el ser, eso ni nos lo planteemos. La vinculación de liberalismo económico con la libertad esconde esa hipocresía fundamental: aspira a tener y olvídate de ser, porque si uno se decide por el ser, ya no puede cosificar al resto de seres humanos, no los puede “tener” o “despreciar” como “cosas” según el valor del interés propio. Del tener al ser va la mirada que descubre el esencial valor de cada ser humano por encima de cualquier miserable y mezquina necesidad de mercado.

Milton Friedman y su famosa escuela de Chicago, otra de los grandes apologetas del liberalismo económico, e inspirador de la filosofía neocon norteamericana y, todo hay que decirlo, misterioso premio Nobel por no se sabe bien qué aportación útil para la humanidad – según el sentido que Alfred Nobel deseo cuando instituyó estos premios -, constituye el máximo exponente de ese pensamiento no pronunciado en su crudeza: construyamos un eje que estructure nuestra sociedad como una sociedad libre y democrática del tener. Un pensar cuyo horror subyacente es que las necesidades del mercado y de la oferta y la demanda (y, no olvidemos, que esta necesidad está determinada por la pulsión del máximo beneficio) son prioritarias a las de los seres humanos, y que así debe ser. Y la proposición más perversa es la demanda final que se sostiene como básica para el buen funcionamiento de estos mercados: su desregulación pública y la confianza en su propia autorregulación.

La profunda perversión del sistema capitalista es plantear una demanda de déjenme hacer (el famoso laissez faire capitalista) lo que quiera, es decir, déjenme obtener los máximos beneficios posibles y ¡atención…! cuando surjan problemas graves vengan a mi rescate con el dinero público. Y ese intervencionismo estatal si es aceptado descaradamente. Y tan sólo podemos comprender la preponderancia de esa perversión si entendemos que ella se sustenta en el ejercicio del miedo como forma de intimidación. A través de la falsa libertad del tener, el liberalismo económico ejerce la posesión de la sociedad explotando a través del consumismo al ser humano. Su gran habilidad siempre ha sido, y es, la creación de estados de miedo y de paranoia fundamentados en el desplome de nuestra sociedad: atención, que nuestros valores y nuestras libertades están en peligro… Si se hunde la bolsa se hunde el sistema. Ya no vamos a poder “tener” y soñar con tener más y mejor… Tienes mucho que perder. Esa es la gran intimidación que el sistema ejerce sobre nosotros. La creación de una sociedad cuyo eje vertebral es el tener, se sustenta por el miedo que genera el perder. Y no nos damos cuenta que tras toda esta hipocresía, ya hemos perdido lo único esencial que tenemos y que es nuestro ser. Nuestro ser ha quedado hipotecado por el tener. Esa es la grave tragedia del hombre occidental y el triunfo del liberalismo económico, aspiración final del capitalismo.

5. CAPITAL Y SOCIEDAD: RELACIÓN COMPLEMENTARIA Y ENFERMEDAD.

Mi hipótesis final es que la relación que se da entre esa cara amable que intenta ofrecer el capitalismo salvaje a través de ese liberalismo económico redefinido en su versión democrática liberal es lo que en psicopatía, y hablando de los tipos de relaciones que la mentalidad psicópata establece, es definida como
una relación  complementaria, y en donde la complementación se basa en una relación de dominación en la que el psicópata se apodera de la mente del otro (no olvidemos la fascinación de Clarisse por Hannibal). Cuando cité a Antonio Aspas (ver nota 3), esté nos indicaba la importancia de la psicología de la gente, junto a la avaricia y el miedo, para comprender el funcionamiento de la bolsa. La dominación del sistema sobre el individuo se basa precisamente en el funcionamiento que este binomio de la codicia y miedo constituyen en función del tener: fomentar la codicia por el tener y el miedo a perder. Eso le permite ejercer ese efecto de posesión que tiene sobre la sociedad hasta el punto de haberse propuesto y estructurado como su eje central por encima de otras consideraciones.

Igual que el psicópata enferma la mente de su pareja complementaria, la realidad es que el capitalismo, como base del sistema, tiene el mismo efecto sobre el ser humano, con el agravante de que todo esto requiere una incrustación social que ejerce su efecto desde nuestra misma infancia. Una de las labores fundamentales que implica la propuesta capitalista es empezar cuanto antes la labor que enfatiza la pérdida del ser por la avidez del tener. Apena ver como niños y adolescentes de nuestra sociedad están ya “poseídos” por el fenómeno de la marca y, como de repente, adolescentes de doce  y trece años utilizan y exigen móviles “Blackberry” o “Iphones”, o utilizan Ipods táctiles u ordenadores de una potencia que ninguno de nosotros habría soñado hace unos años, o como de repente reclaman ropa de marca como si esto fuera un elemento de integración o marginación en relación a sus compañeros. Los propios padres andamos más preocupados por darles una formación que les dé más posibilidades competitivas en el futuro para adaptarse a una sociedad del tener, que a darles valores realmente fundamentados en el desarrollo de los valores del ser que incluye dimensiones absolutamente desconocidas por una sociedad estructurada alrededor del tener: firmeza unida a empatía, respeto por la dignidad fundamentada en la compasión, visión cósmica que implica un profundo y sagrado respeto por el fenómeno de la vida y la consciencia y, en consecuencia, la consiguiente percepción de la humildad ante el vasto infinito. Y creo que desde esta posición es inevitable no sentir la necesidad de que la libertad, la verdadera libertad vaya unida a la justicia social, no sólo entendida en términos de sociedades concretas, sino también en términos de justicia social sin fronteras.

La substitución del tener por el ser agrava la dimensión árida del vacío que se transforma en un vacío más para ser llenado que para crear. Más un vacío ávido, codicioso que nunca se calma a través de la posesión que un vacío creativo del que surge el sentido de plenitud y satisfacción. El capitalismo y su núcleo patológico fundamentado en un comportamiento pulsional del máximo beneficio nos enferma a los individuos por ese elemento de enajenación que surge de la aceptación de la “libertad” de tener y la renuncia a la libertad de ser, sin darnos  cuenta de que esa pérdida de libertad de ser tan sólo nos puede llevar a la agravación de la enfermedad psíquica. Desarraigados de la Naturaleza, desarraigados de los misterios, de la mitología y el poder que sus imágenes y narrativas nos sugerían, desarraigados del pulso vital de la existencia, enfermamos de una vida carente de sentido, de las exigencias de una sociedad del tener que no tiene ningún soporte que no sean el sentido que pretende ofrecernos a través de la noción de éxito. Vacía en sí misma de todo contenido que no se asocie al tener, a la posesión, el éxito se vincula a tener un buen trabajo, una buena casa, un buen coche, “cosas” que se tienen como también se acaban teniendo ligues, parejas, familias, hijos… Y al final, todo ello se constituye en el latente “reverso tenebroso” del éxito con las que se nos postulan: el fracaso. Justamente porque nos han enseñado a tener, nuestro temor es perder todos estos identificativos de éxito. Enfermamos de un vacío estéril que pretende simplemente llenarse de “cosas” que se poseen a través de la identificación con un cierto ideal de éxito o fracaso social que funciona como una  pulsión o un juicio, ambos sin fondo , al final de los cuales tan sólo nos aguarda la angustia y la depresión. No en vano ambas están consideradas hoy como las nuevas grandes epidemias de las sociedades occidentales. Vacíos de sentido, nuestro ser enferma de carencia, de vacío existencial. Hacia el final de su vida Jung reflexionaba sobre el sentido y nos ofrecía estas visionarias palabras:

El mundo en que nacemos es rudo y cruel, y al mismo tiempo de una belleza divina. Es cuestión de temperamento creer qué es lo que predomina: el absurdo o el sentido. Si el absurdo predomina se desvanecería en gran medida el sentido de la vida en rápida evolución. Pero tal no es – o me parece ser – el caso. Probablemente, como en todas las cuestiones metafísicas, ambas cosas son ciertas: la vida es sentido y absurdo o tiene sentido y carece de él. Tengo la angustiosa esperanza de que el sentido prevalecerá y ganará la batalla. [6]
 
Este texto de Jung creo que nos plantea la gran cuestión. Absurdo y sentido son una elección que estará en función de qué prevalecerá: pulsión de muerte o consciencia. Este es el tema que nos llevará en los dos siguientes puntos.

6. LA TIERRA DE LOS MUERTOS VIVIENTES: ¿UNA SOLUCIÓN?

Con un cierto parecido en la estructura argumental a Cuando el destino nos alcance, el viejo maestro del terror George A. Romero nos ha seguido ofreciendo a sus muertos vivientes en una de sus entregas, La tierra de los muertos vivientes (2005), como una curiosa metáfora que profundiza a cuando el destino nos alcance. En esta película los seres humanos viven concentrados en una “zona protegida” en la que malviven unos muchos, mientras unos cuantos, una élite, disfrutan de las máximas comodidades y privilegios. Fuera de esta zona merodean los muertos vivientes. Que metáfora tan sugerente de la crisis actual: los ricos, los que  intentan vivir o malvivir de mejor o peor manera en las sociedades occidentales y los zombis como el mundo de los desahuciados. A pesar de su peligro al alimentarse de carne humana, ellos sí que son objeto de verdaderas carnicerías por parte de los humanos en sus salidas en búsqueda de provisiones y otras necesidades que se hallan abandonadas en las ciudades y pueblos ahora habitados por los muertos vivientes.  Otra buena metáfora de aquello que ya hemos repetido en tantas ocasiones que los seres humanos somos para la esencia del núcleo del sistema capitalista: “cosas” humanas a los que explotar en su propio beneficio y “cosas” humanas simplemente prescindibles. Mientras que el final de Cuando el destino nos alcance es un final pesimista, pues el secreto muere con la muerte del investigador que descubre el horror final, y éste horror simplemente continúa, en La Tierra de los  muertos vivientes Romero nos ofrece un desarrollo más sorprendente: los muertos vivientes se rebelan organizadamente contra los humanos destruyendo al final la zona protegida. La película acaba en una especie de mensaje en el que cada colectividad, la de los seres humanos y la de los muertos vivientes, parece destinada a buscar su propio camino… Pero para ello fue necesario acabar con el núcleo patológico, fue necesario acabar con la “zona protegida”.

Pero volviendo a los muertos vivientes… ¿No es acaso la imagen por excelencia de un cuerpo que vive carente de ser, carente de todo soporte simbólico? El muerto viviente, ese cuerpo sin ser, es  un cuerpo que deambula poseído por un simple y básico impulso: comer, y comer carne humana, y comerla más allá de la alimentación. La carne humana nos ofrece la dimensión pulsional para el muerto viviente como un reverso de esa pulsión del máximo beneficio que caracteriza el núcleo psicopático del sistema capitalista. El muerto viviente no es más que una imagen especular de la avidez capitalista llevada a su opuesto y con una imagen muy clara: el hombre devorando al hombre. Para el muerto viviente el hombre no es más que una “cosa” de la que alimentarse, pero no sólo eso… la carne humana es como el dinero, algo que simplemente se postula como un incontenible más, un “más allá” del hambre y el alimento, un más como el dinero los es para el especulador sin escrúpulos de Wall Street o de la bolsa de Barcelona.

El ocaso de las ideologías de izquierda tras el fracaso de las revoluciones socialistas y comunistas que ha dejado a la democracia liberal, en palabras de Francis Fukuyama, como el único gobierno posible, nos lleva a preguntarnos qué nos queda por hacer. ¿Será la única respuesta posible, como ocurre en la película de Romero, que las “cosas” humanas prescindibles, conscientes finalmente de su prescindibilidad,  carguen como muertos vivientes contra el sistema? ¿Será la solución final que las víctimas del sistema, de número incontable, mueran en su ser radicalmente para devenir en cuerpos vivientes impulsados por la pulsión de satisfacer una avidez sin fondo a través de la carne humana, y que el especulador sin escrúpulos muera entre sus mandíbulas, como ante incontables filas de “cosas” humanas prescindibles murieron entre sus largas e invisibles fauces ávidas de dinero y  poder?


 
7. CAPITALISMO Y PULSIÓN DE MUERTE.

Lo verdaderamente terrorífico no está en el contenido específico oculto bajo la universalidad del Capital global, sino más bien en que el Capital es una máquina global anónima que sigue ciegamente su curso, sin ningún Agente secreto que la anime. El horror no es el espectro (particular viviente) dentro de la máquina (universal muerto), sino que la misma máquina (universal muerto) está en el corazón de cada espectro (particular viviente). (Slavoj Zizek) [7]

El reflejo del especulador de Wall Street o de la bolsa de Barcelona en la avidez del muerto viviente nos permite reflexionar sobre la naturaleza última que se aloja en el núcleo patológico del sistema: la pulsión de muerte. Este punto es fundamental para comprender la idea de libertad asociada al capitalismo y a su rostro agradable que se manifiesta a través de la democracia liberal. ¿Cómo entender dicha pulsión en este contexto?

La clave está en que el pasaje desde la “Naturaleza” a la “cultura” no es directo, en que no es posible describirlo con un relato evolutivo: algo tiene que intervenir entre los dos ámbitos, una especie de “mediador evanescente”, que no es la “Naturaleza” ni la “cultura”. Todos los relatos evolutivos presuponen tácitamente este intermediario. Nosotros no somos idealistas: este intermediario no es la chispa del logos conferida mágicamente al homo sapiens, que le permite dar forma a su ambiente simbólico virtual complementario, sino precisamente algo que, aunque ya no es Naturaleza, tampoco es todavía logos, y que el logos tiene que reprimir. Desde luego, el  nombre freudiano de este intermediario es “pulsión de muerte”. Al respecto, es interesante observar que los relatos filosóficos del “nacimiento del hombre” siempre se ven obligados a presuponer un momento de ese tipo en  la (pre)historia un momento en el cual el futuro (hombre) ya no es un animal pero tampoco  un “ser de lenguaje”, regido por la ley simbólica; se trata de un momento de Naturaleza totalmente “pervertida”, “desnaturalizada”, “fuera de carril”, que aún no es cultura. En sus escritos pedagógicos, Kant subrayó que el animal humano necesita presiones disciplinarias para domesticar una “indocilidad” ominosa que parecen inherentes a la naturaleza humana: una propensión salvaje, irrestricta, a insistir obstinadamente en la propia voluntad, a cualquier costo. Debido a esta indocilidad, el animal humano necesita un amo que lo discipline: la disciplina apunta a esta indocilidad, y no a la naturaleza animal del hombre. [8]

Este es un texto fundamental para comprender y profundizar en el de Jung (ver nota 6) y en la relación que establecía entre absurdo y pulsión de muerte y sentido y consciencia. La pulsión de muerte es ese latido que late en el trasfondo del núcleo del liberalismo económico y en su traje político presentado como democracia liberal. La pulsión de muerte, entendida como una fractura entre la Naturaleza y la cultura que deviene en esa “indocilidad” ominosa que parecen inherentes a la naturaleza humana: una propensión salvaje, irrestricta, a insistir obstinadamente en la propia voluntad, a cualquier costo. En el liberalismo económico esa indocilidad ominosa es lo que dirige al beneficio, y eso es lo que transforma el capitalismo en una pulsión esencialmente destructiva con el ser humano, la cultura y la Naturaleza. Es muy interesante este matiz que introduce Zizek de que la disciplina se dirige a esa pulsión de muerte y no hacia la Naturaleza animal del ser humano, lo cual, a su vez, marca un distintivo esencial entre pulsión e instinto. Mientras que el primero es destructivo con la vida, el segundo es conservador de ella.

La libertad que se nos propone es aquella que es dirigida por esa pulsión de muerte que en la irrefrenable satisfacción de su demanda de libertad de mercados no respeta a nada ni a nadie… porque el objetivo final es la satisfacción del beneficio a cualquier costo. Y esto es lo que late en el concepto de libertad propuesto por el liberalismo económico. En las reflexiones que Milton Friedman hace en esa especie de biblia liberal que es su libro Capitalismo y libertad, y en una forma muy académica y “filosófica” puede observarse el núcleo violento de ese pensamiento:

.…en una sociedad, la libertad no dice relación con lo que un individuo debe hacer con la suya; no es una ética comprehensiva. En realidad, uno de los objetivos principales del liberal es dejar los problemas éticos al individuo para que él se las entienda con ellos. Los problemas éticos "realmente" importantes son los que se le presentan al individuo en una sociedad libre: qué debe hacer con su libertad. [9]

En la esencia de ese pequeño párrafo reside su violencia, puesto que en su trasfondo late el siguiente reclamo y afirmación: ¡Liberad la pulsión de muerte! El peligro de esta tergiversación de Friedman es en qué medida hay que despejar qué es libertad y qué indocilidad ominosa, o dicho en términos más psicológicos, comportamiento psicópata. Esa violencia puede observarse más claramente expresada en las posturas más radicales del liberalismo como es el pensamiento anarcocapitalista, en el que, por ejemplo, encontramos declaraciones como la siguiente:

Para llegar a una situación de libertad y bienestar no sólo se ha de desnacionalizar sólo las empresas de comunicaciones, trasporte, construcción… porque si son privadas funcionarán mejor para el consumidor y para ellas mismas, sino también todos aquellos servicios que responden a una necesidad real. Efectivamente, mil veces mejor sería la educación si el cien por cien de ésta fuese privada; igual que las carreteras, la sanidad o incluso la seguridad (representada actualmente por el monopolio de la policía) y la justicia. La absoluta privatización de los productos y servicios reales (bienes económicos) no sólo garantizaría una plena eficiencia, sino una mayor elección para el consumidor. De igual forma, tampoco quedarían clases sub–marginales excluidas de estas necesidades. El precio y cantidad no serían únicos; la calidad y la utilidad del productor y consumidor se adaptarían a los dos. El ajuste sería total, pagando cada uno aquellos servicios que desea obtener y no teniendo que vivir, como actualmente ocurre, a expensas del resto de la sociedad.

Bienestar no es intervencionismo ni coacción. El bienestar sólo surge de la interacción de los individuos entre ellos. El individuo no necesita de un tercero para mediar por él o para defenderlo. Sólo la propuesta de un sistema capitalista basado en un Laissez Faire radical, o lo que es lo mismo, sólo la libertad absoluta y compulsiva pueden llevar a lo que se define como un “conjunto de las cosas necesarias para vivir bien”. [10]

Afortunadamente, el radicalismo fundamentalista siempre aflora en el lenguaje. El señor Valín, parece que poseído por un momento de euforia, nos lanza el inevitable panfleto liberal en nombre de la libertad y nos dice: Sólo la propuesta de un sistema capitalista basado en un Laissez Faire radical, o lo que es lo mismo, sólo la libertad absoluta y compulsiva pueden llevar a lo que se define como un “conjunto de las cosas necesarias para vivir bien”. ¿A qué se refiere el señor Valín con eso de la “libertad absoluta y compulsiva”? Porque ese es el verdadero asunto, el auténtico asunto de la libertad liberal… Si una libertad es compulsiva ya no es libertad, es pulsión… pulsión de muerte.



8. LA PARADOJA FINAL: DEPENDEMOS DE AQUELLO QUE NOS DESTRUYE.


En la década de 1990, las grandes proclamas republicanas de retorno a la política sirvieron, en esencia, para sostener las decisiones de los gobiernos, al mismo tiempo que refrendaban la desaparición de lo político ante las exigencias de la ilimitación mundial del capital, y sirvieron también para denostar como retraso “populista” a todo combate político contra esa desaparición. Sólo quedaba entonces atribuir, con ingenuidad o cinismo, la ilimitación de la riqueza al apetito devorador de los individuos democráticos, y considerar a esa democracia devoradora como la gran catástrofe por la cual la humanidad se destruye a sí misma. (Jacques Rancière) [11] 

La articulación de nuestra sociedad alrededor del capital,  como bien indica Zizek, y más allá de las ideologías y filosofías que se articulan con ella, o contra ella, presentan un estilo de monstruosidad cuya metáfora la podemos hallar en la ciencia ficción moderna en el tema de las máquinas u ordenadores que, a partir de un momento dado inician y siguen inexorablemente una acción por sí mismas y en la que el ser humano es un elemento prescindible (por ejemplo en Terminator o Capitán Sky y el mundo del futuro) o explotable (por ejemplo en Matrix), y que como dice Zizek acerca del capital, actúan como una máquina anónima que sigue ciegamente su curso (ver nota 8). Resulta así que la gran paradoja del capital responde a algo intrínsecamente humano que es a su vez su núcleo más inhumano: la pulsión de muerte. Su gran fuerza es que invoca a través de una ideología de la libertad fundamentada en el tener, y en el ejercicio de la autoridad basada en una variación del tener que es el poder, la  implacabilidad pulsional que nos habita y su insaciabilidad. Es por ello que la antimagen del zombi es un buen reflejo de la cara seductora del capitalismo a través de la democracia liberal… Un hambre y una voracidad que no se sacian nunca. Y este elemento es fundamental para entender bien porque algo que se nos propone aparentemente tan vital y dinámico como el capitalismo es a la vez tan mortífero como un cáncer: la vida destruyéndose a sí misma en nombre no evidentemente de la libertad ni de la justicia social sino del beneficio y el poder. Nuestra sociedad se estructura alrededor de un núcleo que la consume, justamente como un cáncer: dependemos de aquello que nos destruye. ¿Qué hacer contra toda esta locura? 

9. ¿QUÉ HACER? SER, JUSTICIA SOCIAL Y TRANSPARENCIA.

El fracaso histórico del desarrollo práctico de la ideología socialista y comunista con sus excesos obsesivo-paranoicos, cuya manifestación más evidente fue el control hipertrofiado y un inflacionado poder basado en el culto personalista (Stalin, Tito, Ceaucescu, Castro, Mao…) nos indican que no es tan fácil oponerse a la locura capitalista SIN DESARROLLAR OTRA – el poder enloquece -, y más cuando esta ha sabido disimularse tras el valor de la democracia parlamentaria. Aquí esbozo una línea que es, a mi entender, un camino posible y que se fundamenta en dos aspectos que considero fundamentales, uno a nivel social y otro a nivel individual:  el valor de la real democracia como fuerza subversiva contra el deseo de poder y el valor subversivo del ser contra el tener.

NOTAS.

[1] Marx, Karl. Manuscritos: Economía y filosofía. Editorial Alianza, págs. 178 y 179
[2] Aspas, Antonio en su blog Buy & Hold 15-03-2010 en rankia.com
[3] Blog de Fernan2. Titulización de hipotecas subprime y crisis subprime en www.rankia.com
[4] Bauman, Zygmunt. Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre. Ensayo Tusquets, pág. 23
[5] Fromm, Erich. Del tener al ser. Paidós Biblioteca Erich Fromm, pág. 25
[6] Jung, C. G. Recuerdos, sueños y pensamientos. Seix barral & Biblioteca breve, pág. 362 
[7] Zizek, Slavoj. En defensa de la intolerancia. Ediciones Sequitur, pág. 59 
[8] Zizek, Slavoj. El espinoso sujeto. El centro ausente de la ontología política. Espacios del Saber 20. Paidós, pág. 47
[9] Friedman, Milton. Capitalismo y libertad. Traducción Harald Beyer en Selección de escritos políticos y económicos de Milton Friedman, en Revista de Estudios Públicos nro. 60. Chile
[10] Valín, Jorge. Lassez faire, Capitalismo y libertad. www.jorgevalin.com 
[11] Ranciére, Jacques. El odio a la democracia. Amorrortu editores, pág. 101
[12] Ver nota anterior, págs. 66 y 67 
________________________________ 


DOCUMENTALES DE INTERÉS: 

INSIDE JOB - 2011 -

Este documental de Charles Fergusson se centra en los cambios de las industria financiera en las décadas pasadas que han llevado a la crisis y los movimientos políticos hacia la desregulación, y como la evolción de ámbitos financieros complejos como el mercado de derivados permitieron grandes incrementos en el riego financiero adoptado, al permitir eludirl las regulaciones que tenían como fin controlar el riesgo sistémico. Al describir el desarrollo de la crisis, la cinta también examina el conflicto de intereses del sector financiero, sugiriendo que se trata de una práctica que en muchas ocasiones se oculta al público. La cinta también indica que estos conflictos atañen a las agencia de calificación de riesgo lo mismo que a los académicos que son pagados como consultores sin informar al respecto en sus ensayos, oscureciendo y exacerbando la situación que condujo a la crisis.




LA DOCTRINA DEL SHOCK - 2011 -

Este documental dirigido por Michael Winterbottom y Mat Whitecross sobre el libro de Naomí Klein "La doctrina del shock: el auge del capitalismo del desastre". Es una película sobre los orígenes de las teorías radicales de Milton Friedman, profesor de la universidad de Chicago, y su puesta en práctica, durante los años cuarenta, en países tan dispares como el Chile de Augusto Pinochet, la Rusia de Yeltsin, la Gran Bretaña de Thatcher y, más recientemente, en Afghanistán e Irak. The Shock Doctrine pone al descubierto el lado más oscuro de la ideología de Friedman, tan impopular que sólo pudo imponerse mediante la tortura y la represión.

 DOCUMENTAL COMPLETO: la doctrina del shock



  
LA CORPORACIÓN - 2003 -

Este documental de Jennifer Abott, Marc Achbar y Joel Bakan es un documental canadiense de 2003 sobre la corporación multinacional moderna. A partir de la constatación de que las empresas modernas, amparadas por el estatus de personas jurídicas, han ido adquiriendo derechos propios de los seres humanos personas físicas, el documental analiza la conducta social de las empresas a través de diversos ejemplos, y utilizando los criterios psiquiátricos con los que un psiquiatra evaluaría la conducta y la salud mental de un individuo cualquiera. La evaluación de la "personalidad" de la persona jurídica que es la corporación, a partir de los criterios del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV), establece un paralelismo entre la conducta de la corporación moderna con ánimo de lucro y el comportamiento de un psicópata clínicamente diagnosticado. Las prácticas corporativas examinadas encajan con los síntomas que el DSM-IV considera definitorios de la psicopatía.

DOCUMENTAL COMPLETO: La corporación 


NO LOGO: EL PODER DE LAS MARCAS - 2003 -

Documental dirigido por Naomí Klein basado en su propio libro analiza una tendencia muy clara en el comportamiento de las corporaciones multinacionales: Esta tendencia se resume en que las corporaciones estarían cada vez menos interesadas en vender productos, sino que lo que venden son modos de vida e imágenes. Así observa como en muchos casos la manufactura de mercancías con el nombre de famosas marcas, como Nike por ejemplo, son subcontratadas a otras compañías, mientras la corporación en sí se enfoca exclusivamente en el marketing de marca. El objetivo principal es asociar la marca a una imagen de prestigio o de vida atractiva. Así se puede asociar la marca con una celebridad, por ejemplo, o inclusive invadir el espacio público con publicidad omnipresente. A veces se llega a nombrar edificios públicos con nombres de marcas, realizando así una penetración de las marcas y la publicidad en niveles de claro autoritarismo y colonización de los espacios públicos.

DOCUMENTAL COMPLETO:

No logo: el poder de las marcas (Parte 1)
No logo: el poder de las marcas (Parte 2)
No logo: el poder de las marcas (Parte 3) 
No logo: el poder de las marcas (Parte 4) 


CAPITALISMO: UNA HISTORIA DE AMOR - 2009 -

Con humor e indignación, "Capitalismo: una historia de amor" plantea una pregunta tabú: ¿cuál es el precio que paga Estados Unidos por su amor al capitalismo? Hace años, ese amor parecía absolutamente inocente. Sin embargo, hoy el sueño americano se parece cada vez más a una pesadilla, cuyo precio pagan las familias, que ven esfumarse sus puestos de trabajo, sus casas y sus ahorros. Moore nos lleva a las viviendas de personas normales y corrientes, cuyas vidas se han visto trastocadas, mientras busca unas explicaciones en Washington y en otros lugares. Y lo que descubre son los síntomas demasiado familiares de un amor que acaba mal: mentiras, malos tratos, traiciones y 14.000 puestos de trabajo perdidos cada día. Pero Moore no se rinde y nos invita a sumarnos a su lucha, incansable y llena de optimismo.



OTROS DOCUMENTALES DE INTERÉS:


LA TRAMPA: ¿QUÉ SUCEDIÓ CON NUESTRO SUEÑO DE LIBERTAD?
(Adam Curtis, 2007)


Parte 1. Jode a tu compañero 
Parte 2. El robot solitario 
Parte 3. Te forzaremos a ser libre





  

ZEITGEIST: THE MOVIE
(Peter Joseph, 2007) 

documental completo en castellano 










DEUDOCRACIA (DEBTOCRACY)
(Katerina Kitidi y Aris Hatzistefanou, 2011)

El documental trata sobre la crisis financiera global iniciada en 2008, la crisis económica de Grecia de 2010, el contexto europeo de la Crisis del euro en 2010, los antecedentes en otros países y las posibles soluciones que podrían resolver el problema que no están siendo consideradas por el gobierno del país griego y estarían radicalmente alejadas de las medidas impuestas por la Comunidad Económica Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo: realización de auditorias sobre la deuda, calificación de la misma -deuda odiosa y deuda externa legal-, responsabilidad en la contratación de créditos, anulación de la deuda 

Documental completo subtitulado al castellano 
 


Stephane Hessel

¡¡ INDIGNAOS!! PROGRAMA EMITIDO POR RTVE1. 

Programa emitido por RTVE1 sobre la figura y el fenómeno de Stephane Hessel (autor del libelo Indignaos!! y del más reciente Comprometeos!!) con la participación o recuerdo de otros pensadores como Nicolás Sartorius, Ernesto Sábato, José Antonio Marina, etc... Y sobre la importancia de despertar de esta anestesia en la que nos mantenemos frente a un poder implacable para quién el ser humano no cuenta sino como factor de explotación.

Pulsa aquí para ver el programa RTVE1 sobre Stephane Hessel: Indignaos!! 

miércoles, 3 de agosto de 2011

LOS PÁJAROS DE HITCHCOCK Y EL SUPERYÓ MATERNO


1. LA ESCENA PUNTO DE PARTIDA.  

Quisiera empezar este comentario tomando como punto de partida una escena de la película que se produce después del célebre ataque de los pájaros sobre la gasolinera de Bahía Bodega, cuando Mitch (Rod Taylor) y Melanie (Tippi Hedren) entran en el bar en el que, justo antes del ataque, habían estado hablando con otras gentes sobre los ataques de los pájaros. En su interior hallan a un grupo de personas refugiadas en un pasillo. Pronto se observa como esas personas posan sus miradas sobre Melanie, miradas algunas llenas de ira, de enfado y suspicacia, miradas otras temerosas y aterrorizadas. Una de esas personas, la mujer madre de dos niños, increpa histéricamente a Melanie acusándola de ser la responsable de los ataques de los pájaros, ya que estos empezaron justo con su llegada a Bahía Bodega. La acusa de ser alguien infernal y perversa… Y si bien Melanie la abofetea, la buena mujer no va desencaminada pues no le falta cierta razón en su observación.

2. LAS DOS IRRUPCIONES Y LAS DOS TRAMAS: SU NEXO DE UNIÓN.

No nos pasa desapercibido que la aparición de los pájaros sobre Bahía Bodega coincide con la llegada de Melanie a ese pueblo. Es más, ella misma es el primer objeto al que un pájaro ataca justo al volver de casa de Mitch tras intentar dejarle de incógnito los famosos periquitos con los que se inicia la trama de la historia, intento de pasar desapercibida fallido ya que Mitch se da cuenta y la persigue en coche mientras ella se dirige con un bote  fueraborda a la orilla opuesta. Y es esa coincidencia que la buena señora en el bar ya nos observa la que constituye el primer punto de reflexión de mi trabajo. Efectivamente, la irrupción de los pájaros en Bahía Bodega se nos presenta como una forma paralela a la irrupción de Melanie en el universo de la familia Brenner. Esa doble irrupción cabe contemplarla como un camino paralelo que se establece entre la irrupción de la naturaleza sobre la civilización y la irrupción del deseo perturbador sobre un determinado orden familiar. Y es precisamente ese primer ataque en el que coinciden el pájaro y Melanie el nexo de unión entre las dos tramas que concurren en esta película. La trama que podríamos llamar evidente, una trama que podríamos llamar ecológica, al estilo de películas de catástrofes, la historia de los pájaros; y la trama subyacente que constituiría la historia de los pájaros sin los pájaros, la historia de la familia Brenner y la de su perturbación con la llegada de Melanie.

3. LAS IRRUPCIONES Y LA EXTRAÑEZA  DE LAS PERTURBACIONES.
Hay un claro paralelo en el primer ataque del pájaro a Melanie y su llegada al Universo familiar de Mitch: la extrañeza. Extrañeza que se produce al aparecer una perturbación en un orden supuestamente establecido, y perturbación entendida como la manifestación de un comportamiento anormal en alguno de los elementos del orden establecido. Obviamente el ataque de la gaviota sobre Melanie es una de esas “extrañezas”. Mitch lo manifiesta muy claro cuando le dice que “es extraño, parece haberla atacado deliberadamente.”
El ataque, y la extrañeza que conlleva, es el nexo de unión entre dos momentos clave de esa escena. El primero de ellos se produce cuando, tras dejar los periquitos en el interior de la casa, Melanie se dispone a volver a la otra orilla. Este momento coincide con la vuelta de Mitch a casa desde el granero en el que se hallaba. Al entrar en la casa y ver los periquitos Mitch sale corriendo y empieza a mirar a su alrededor hasta que presta su atención al bote en el que se halla Melanie. Con prisa vuelve a entrar en la casa y sale con unos prismáticos para observar el bote. Y es en este preciso momento cuando entre ambos se cruzan algunas gaviotas en vuelo y se oye claramente y por primera vez el ruido de sus gorjeos. Mitch observa entonces a Melanie a través de los prismáticos y, sonriendo ampliamente al reconocerla en el bote, se da la vuelta y se sube a su coche para dar con ella en el pequeño puerto del que partió. Instantes antes de llegar – cuando él ya la espera en el atracadero - es cuando se produce el ataque.
El segundo momento es esa escena de máxima tensión que acontece cuando, tras curar Mitch la herida de Melanie en su cabeza, aparece Lidia  - Jessica Tandy -, la madre de Mitch. Su reacción ante la presencia de Melanie es manifiestamente turbada y contrariada. Se hace obvio que la presencia de Melanie y la actitud de Mitch – quien la invita a cenar a casa - se le aparecen como un elemento perturbador, un elemento que pone en alerta un orden establecido.

4. LOS PRECEDENTES Y EL ORDEN ESTABLECIDO: EL PAPEL DE ANNE.
El segundo ataque de un pájaro se produce tras una charla de Melanie con Anne (Suzanne Pleshette), la maestra del pueblo y antigua novia de Mitch. Melanie se alberga en su casa por una noche, y tras volver de la cena en casa de los Brenner Anne le habla de su historia con Mitch y de la relación de éste con su madre. La conversación nos muestra a Anne como víctima de Lidia – y también de Mitch -, sobretodo porque es durante la época en que Mitch y Anne se conocen cuando muere el padre de Mitch con el siguiente derrumbe de Lidia. La valoración que hace Anne nos presenta una esposa que tras la muerte de su esposo no resiste la idea de la soledad y que, desde esa perspectiva, experimenta la posibilidad del hijo que sigue su camino con otra mujer como un abandono que la lanza a esta soledad. Es interesante esta precisión, en el sentido de que no se trata de una mujer celosa y posesiva de su hijo en una dimensión competitiva de su amor, sino que su dimensión se sitúa en la desesperación y el temor de sentirse abandonada, lanzada a la soledad. Hay en esa conversación, y desde esa misma perspectiva indicada por Anne, un momento interesante para comprender el orden existente:
Anne: Elle no tiene miedo de perder a Mitch, sino de sentirse abandonada.
Melanie: Deberían decirle que ganaba una hija.
Anne (riendo): No… Ella ya tiene una hija.

La observación de Anne es interesante pero mal formulada. En realidad esta frase se podría reformular de manera distinta: el miedo a sentirse abandonada le hace temer la pérdida de Mitch. Lidia no necesita una “nueva hija”, lo que necesita es no perder al hombre que la protege.  Mitch es elevado al rango de la figura protectora que el padre representaba como esposo para Lidia y así ocupa el lugar del “hombre de la familia”. Esta elevación a la que hago referencia aparece confirmada en la escena previa al ataque de los pájaros a la casa de los Brenner, cuando Lidia, histérica, asedia a preguntas a Mitch a las cuales este, lógicamente nervioso, no sabe que responder. En el clímax ella reacciona diciéndole:

¡¡No sabes…!! ¡¡Cuando sabrás…!! ¡¡Cuando hayamos muerto como Ana!! ¡Si estuviera tu padre aquí…!

Y es esta elevación lo que una vez más hace a Lidia también celosa y posesiva. Son unos celos y una posesividad que se anclan precisamente en esa dimensión de la desesperación y el temor de no saber que hacer con la propia vida. Se trata del tipo de mujer que Slavoj Zizek nos describe en su comentario sobre esta película y de la factura que paga el hijo:

La tragedia de un hijo que paga con el caos de su vida sexual lo que en aquellos días [1] se describía como la incapacidad de la madre para “vivir su propia vida”, para “gastar su energía vital”, y el colapso emocional de esa madre cuando alguna mujer finalmente logra sacarle el hijo…

 … el drama emocional de un hijo que enfrenta a una madre posesiva que trata de pasarle a él el coste de su propio fracaso .[2]
Anne ya nos lo indica al inicio del relato de su historia con Mitch cuando dice que quizá nunca hubo nada entre Mitch y ninguna chica. Así se nos aparece el orden establecido de la familia Brenner que tiene en Lidia a su veladora. La historia de Anne nos pone sobre la pista de la influencia de Lidia sobre Mitch que se puede aun observar en la escena antes citada en la que éste la invita a cenar – Mitch sabe muy bien que esta invitación no va a ser bien recibida por su madre -.
Sin embargo, el momento crítico coincidente con el segundo ataque llega  cuando tras una llamada telefónica de Mitch éste invita de nuevo a Melanie al cumpleaños de su hermana Katty – Verónica Cartwright -. Hay un momento en el que Melanie duda de si ir, y la duda reside en si esta decisión debería corresponder a Lidia. El diálogo continúa tal y como sigue:
Anne: Prescinda de Lidia. ¿Desea usted asistir?
Melanie: … Si.
Anne: Entonces vaya
Melanie: Gracias Annie.

Y en ese instante se produce el ataque del pájaro a la puerta de la casa. Justo en el instante en que Melanie antepone su deseo al orden de Lidia. Justo en el momento en que con ese si Melanie desvela su interés – su deseo – por Mitch y se transforma así, definitivamente – al prescindir de Lidia – en la irrupción perturbadora del universo familiar de Lidia.

5. SOBRE LOS PERSONAJES DE MELANIE Y MITCH.

Evan Hunter – el guionista adaptador de la historia - en uno de lo comentarios acerca de cómo se hizo la película nos habla de la elección de los personajes. Melanie, una dama de la alta sociedad algo alocada, y Mitch, un abogado que en Palabras de Hunter “representa la noción de la integridad y la impasibilidad”. Desde el principio de la película hasta después de la cena, Mitch se erige en dos veces juez de Melanie. Una por sí mismo en la pajarería cuando conociéndola acepta la broma que Melanie pone en marcha al hacerse pasar por vendedora de pájaros, la otra a instancias de su madre – a través de sus comentarios acerca de la idoneidad de esa mujer para él -. Nos encontramos ante el típico caso de la seducción de la ley por el deseo, la seducción de la “integridad y la impasibilidad” por parte de esa cierta inocencia con la que se disfraza el deseo caprichoso y juguetón. Siguiendo a Kierkegaard podemos ver en Melanie un ejemplo del estadio estético, una definición precursora del principio del placer de Freud, mientras que Mitch lo sería del estado ético, precursor del principio de la realidad.

Es por eso que en la escena que he elegido como punto de partida inicial de este comentario, la mujer que grita a Melanie la acusa de ser infernal y perversa. Es el desafío indirecto del deseo de Melanie al orden de Lidia lo que dentro de ese orden la transforma en una irrupción perversa, una irrupción infernal. Melanie lo intenta de nuevo donde Anne fracasa ante la relación que existe entre el desamparo materno y la culpa del hijo que, ante ese hecho, asume la responsabilidad del “amparo” entendido en términos de no abandono. En uno de los momentos de la conversación entre Melanie Y Anne ésta le indica que Lidia tiene miedo y que desconfía de cualquier mujer por lo que ella no le puede dar a Mitch: amor. Como en toda esta conversación Anne intuye bien pero interpreta mal. El problema no es sólo de Lidia, quien sí probablemente quiera a su hijo, aunque como en muchas ocasiones lo quiera mal, torpemente y de forma egoísta. El problema lo es también Mitch quien no puede entregarse al amor de otra mujer como relación estable de pareja sin sentir esa misma relación como una traición al miedo de la madre de perder su “amparo”, ser culpable de la angustia materna de su miedo al desamparo como mujer. Anne apunta a Lidia y parece disculpar a Mitch, pero éste tiene mucho que ver en como acepta quedar enganchado a esa telaraña de culpa engendrada por su madre, y ese enganche y esa telaraña forman parte de Mitch: el superyó materno.
La escena de la playa, en la fiesta de Katty, y en la conversación que mantienen Mitch y Melanie, se nos pone de relieve una situación especular más entre ambos personajes: del exceso materno al defecto. Tras hablar Melanie de sus ocupaciones durante la semana, y tras hablarle de una tía suya, me parece importante transcribir la continuación del diálogo en el que Mitch continúa tal y como sigue:
Mitch: Necesita usted la protección de una madre.
Melanie: Pero no de la mía…
Mitch: ¡Oh… Lo siento!
Melanie: No tiene porque sentir nada. Mi madre, no pierda usted el tiempo. Nos dejo cuando yo tenía once años y se fue con un hotelero del este. Usted si que sabe lo que es el cariño de una madre.
Mitch: Si… es cierto.
Melanie: Es mejor sentirse abandonado.
Mitch: No, creo que es mejor ser amado… Pero… ¿no la ve nunca?
Melanie: Ni se donde está.

 Después de esa escena, donde nos aparece una Melanie distinta, una Melanie más afectada, y una Melanie que también sabe del abandono – Mitch observa que no todo es broma ni alocamiento en ella -, y un Mitch absolutamente inconsciente del lado perverso de su madre, se produce el tercer ataque de los pájaros. Sin embargo, y momentos antes de ese ataque, es muy interesante ver que nos muestra la cámara. Vemos primero a Mitch y Melanie bajando de la playa con esa Melanie que también se siente abandonada y con esa visión de ella más afectada en Mitch. Luego la cámara se desplaza de ellos hacia Anne quien se queda mirándoles no sin cierta envidia reflejándose en su expresión. Luego, girándose ligeramente, observa a Lidia que sale del interior de la casa con la tarta de cumpleaños, y tras otro breve desplazamiento de la cámara, vemos finalmente a Lidia también observándoles con una mirada que refleja su desconfianza y temor. Justo en ese momento empieza el ataque de los pájaros sobre la fiesta de Katty – a quien una gaviota es la primera en atacar -.

La cámara nos parece trazar lo que podríamos llamar como la línea de la imposibilidad. Por un lado Mitch y Melanie cuya atracción mutua va en ascenso. Por otro Anne… testimonio del abandono de Mitch en el intento de compartir el amor con otra mujer. Y finalmente la madre posesiva desde su miedo al abandono como desamparo. O en otras palabras, la madre como responsable de la imposibilidad del hijo para seguir su vida afectiva. Anne como el cadáver resultante de la incapacidad de Mitch para salirse de la telaraña materna de culpa. Melanie como la irrupción perversa en ese mundo de miedo que trata de protegerse bajo un orden “de las cosas”.

6. SOBRE LA VERDADERA PERVERSIÓN

El siguiente ataque de los pájaros ocurre en casa de los Brenner cuando, a través de la situación que se da, Lidia parece poner palabras a su mirada inquieta de la escena anterior. Ante la insistencia de Mitch, y también de Katty, su hija pequeña, para que Melanie se quede a dormir aquella noche, Lidia no regatea en encontrar medios para que no lo haga ante su nuevo desasosiego. Es en ese momento cuando Melanie ve un gorrión en la chimenea y cuando de ella penetran en la casa infinidad de gorriones que les atacan. Hay una imagen en esa escena que ya habla por sí sola, antes del ataque, cuando Lidia, ante la pregunta de Katty acerca de que les sucede a sus periquitos, Lidia responde, tapando la jaula con un trapo, “lo que a todos los pájaros”. Y hay que contemplar esa imagen en relación con la siguiente escena que aquí queremos comentar: el famoso travelling en el que Hitchcock nos ofrece, en un plano rápido y entrecortado, el acercamiento al rostro con las cuencas vacías del Sr. Foster, un granjero de la zona:



Creo que esa escena re-sitúa, en relación con Lidia, la real perversión de la situación: la perversión del aparente orden establecido.  O como dice Zizek:
La figura terrorífica de las aves corporiza una discordia fundamental en lo real, una tensión irresuelta en las relaciones intersubjetivas […] El padre está ausente, la función paterna (la función de la ley pacificadora, el Nombre-del-padre) está suspendida, y llena ese vacío el superyó materno “irracional”, arbitrario, feroz, que bloque la relación sexual normal. [3] 
Y esto nos permite entrar en el mundo de los pájaros desde un punto de vista simbólico, y más en concreto con ese mundo donde el símbolo se referencia a un ser humano, el mundo de los sueños. Me parece una buena opción preguntarnos sobre los pájaros de la película como si se tratara de un posible sueño de Mitch. Esos pájaros encarnan una de sus características biológicas reales: la voracidad. Y siguiendo al símbolo del pájaro como un símbolo que nos habla de las relaciones entre el cielo y la tierra [4], esa relación entre la voracidad y la relación propiamente entre el cielo y la tierra no dejan de representar la relación del superyó de Mitch con su yo en una de sus características: el aplastamiento. La voracidad que llega y nos aplasta desde “arriba”. Es aquí inevitable recordar las imágenes de las arpías, figuras mitológicas con cabeza de mujer y cuerpo de rapaz, “raptoras de niños y almas” [5] y que simbolizaban “tanto los tormentos obsesivos que hace sufrir el deseo, como los remordimientos que siguen a su satisfacción” [6]. Recordemos las poderosas imágenes de Norman Bates – Psicosis - en la escena en la que habla con Marion en la recepción del hotel. Los enfoques constantes de Hitchcock con los pájaros disecados a su alrededor, como alrededor también de Marion tienen un carácter profundamente perturbador.

Mi postulado es que hay una clara relación entre la imagen de Lidia tapando “lo que hacen todos los pájaros”, las cuencas vacías de Foster – relación entre el velar y no ver – y una cierta continuidad entre esas cuencas vacías y las cuencas vacías de la madre de Norman Bates en psicosis. La ceguera del hijo como el deseo perverso de Lidia, y Lidia como el reflejo activo de la madre de Norman. La ceguera de Lidia hacia su propio deseo perverso.

Lacan ya nos situó en ese contexto en 1959:
Si hay menos perversión en las mujeres que en los hombres, es porque ellas satisfacen su grandeza perversa en su relación con los hijos. [7]
Jung, al hablarnos acerca del arquetipo de la madre, nos dice acerca del complejo materno en el hombre un tema que es importante acerca del tipo de mujer que caracteriza a Lidia:
Esa mujer primero vive para los embarazos y luego pegada a los hijos, pues sin ellos no tiene razón de ser […] El eros sólo esta desarrollado como relación maternal; como relación personal es, a cambio, inconsciente. Un eros inconsciente se presenta siempre como poder, por lo que este tipo, a pesar de su exhibición de autosacrificio maternal, es incapaz de llevar a cabo ningún verdadero sacrificio, antes bien, con una en ocasiones despiadada voluntad de poder, hace prevalecer su instinto maternal hasta destruir la personalidad y la vida personal de los hijos. Cuanto más inconsciente de su propia personalidad es una madre de ese género, tanto mayor y más desaforada es su inconsciente voluntad de poder. [8] (la cursiva es mía).
Jung comenta a pie de pagina, al respecto de este párrafo, que “donde falta el amor, el poder ocupa el lugar vacío” [9]. Este texto deviene importante porque nos liga el deseo perverso de la madre con la voluntad de poder que caracteriza a esa mujer y a los aspectos resultantes del superyó materno que se engendra en el hijo o, en su versión femenina, la hija. Esa simbología del aplastamiento, de la voracidad lo he visto reflejado en varias ocasiones a lo largo del tiempo en los sueños de mis pacientes. Recuerdo el sueño de una mujer, que tras los resultados de un conflicto con su madre en los que ella se había mantenido por primera vez firme en su resolución, tuvo un sueño que me recordó la famosa escena del avión (esos modernos sustitutos de los pájaros en nuestros sueños) persiguiendo y abalanzándose sobre Cary Grant (en el papel de Roger Thornhill) de la película de Hitchcock Con la muerte en los talones.


En el sueño de la paciente ella está con una amiga andando por un paseo frente al mar. De repente veía en el cielo un avión enorme que volaba bajo. Lo ve como pasa por encima de ellas y mi paciente exclama con terror que el avión les va a caer encima. La amiga le decía que tranquila, que eso no ocurrirá. El avión da la vuelta y vuelve desde el mar volando cada vez más bajo. La paciente exclama que va a caer encima de ellas. El avión se precipita entonces hacia donde están ellas, pasando por encima suyo, pero para estrellarse unos cientos de metros más adelante sin que ellas sufran daño alguno. Un mes después de este sueño, esa paciente sufría un fuerte golpe afectivo por parte de su madre – una dura culpabilización emocional que coincidiría con la despiadada voluntad de poder que nos indicaba Jung - que inauguró un importante período de distanciamiento que a la postre fue necesario para que su relación se regularizara dentro de unos márgenes más aceptables.
Otro símbolo del que muestro un dibujo realizado por un paciente masculino a partir de un sueño, revela esta presencia del superyó materno como una tela de araña con un ojo en su centro, un ojo siempre acechante, inquisidor.

Y sobre ese dibujo escribió además la siguiente poesía titulada OJOS:

                                     Están si estar...
                                   pero siento en las paredes de mi casa sus ojos
                                       como atentos azores acechando sin descanso...
                                       día y noche,
                                                           día y noche.

                                       Y resuenan sus palabras no pronunciadas
                                       en el eco de los espacios.
                                       Y en el silencio su voz está presente...
                                       día y noche,
                                                           día y noche.

                                        Y desde el silencio, como una sombra invisible,
                                        ordena y ordena.
                                        Y yo sin saberlo acato y cumplo ordenes
                                        día y noche,
                                                           día y noche.

                                         Hay una extensa sombra
                                         que se extiende como una telaraña                                          
                                         cubriéndome y cubriéndome
                                         día y noche,
                                                            día y noche.

Veamos que en la poesía también aparece el azor, el ave rapaz. Por eso la foto al lado de la poesía en un paralelo de esa persecución implacable en la que Los pájaros acaban convirtiéndose. Pero volviendo a nuestra araña recordemos que la famosa “mujer fatal” es llamada en ingles spider woman, y así la araña se nos relaciona con el símbolo de “la mujer hechizante, de esa virago satánica, cuya meta consiste en la destrucción del macho” [10]. En ese sentido, la madre a la que nos referimos en este trabajo es también una spider woman, una madre que acecha y abraza a su hijo como una presa.
En la película esa dimensión que mostramos en los sueños de pacientes reales que acabamos de citar puede observarse en la imagen del ataque a la escuela, cuando Melanie, sentada en el banco, se inquieta por el vuelo de un cuervo, y al darse la vuelta contempla aterrorizada la escena de los cuervos acechantes a su espalda:
O en el no menos famoso ataque de la gasolinera, donde tras la explosión de ésta tenemos la famosa imagen de los pájaros contemplando amenazantes la imagen incendiada desde el cielo, y que como el superyó se transforman en ese ojo que todo lo ven, que acechando sin descanso siempre se hallan prestos para atacar, tan prestos como el aeroplano de Roger Thornhill – Con la muerte en los talones – o del avión o el ojo que todo lo ve extendiéndose como una tela de araña de mis pacientes.
7. LA MUERTE DE ANNE: LA MUERTE DE UNA MUERTA EN VIDA.
La consecuencia del ataque de los pájaros a la escuela y la gasolinera contiene, entre otros elementos dramáticos, la muerte de Anne frente a la puerta de su casa. Aunque más allá del elemento dramático que su muerte aporta a la película, otro aspecto que se revela destacable es que la muerte de Anne culmina lo que ya era un estado de su vida. Anne ya estaba muerta, era una muerta en vida. En el diálogo que se da entre ella y Melanie, el mismo en el que hablan de la relación de Mitch y Lidia, Melanie le pregunta porqué sigue aun en Bahía Bodega, a lo que Anne le responde: “Para estar cerca de Mitch… Sabía que todo había terminado entre nosotros pero quería vivir cerca de él. Reconozco que sigo apreciándolo mucho y no quiero perder su amistad… nunca”. Anne se trata de la mujer que realmente queda enredada en la telaraña que madre e hijo trenzan, pero se enreda porque fundamentalmente queda enredada en su propia telaraña: la falta de sentido para su propia vida. Anne representa la propia incapacidad para aceptar la frustración que esta situación la depara para continuar más creativamente con su vida. La cuestión es… ¿Depende la amistad con Mitch de esa cercanía establecida al quedarse como maestra en Bahía Bodega? En todo caso, si cabe deducir de esto que donde esté Lidia estará Mitch… Y es desde ahí donde de ella nos llega un mensaje claro: allí estaré yo esperando. Jugando el rol de la amiga abnegada, la amiga sacrificada que estará allí esperando el día que la madre no esté. Anne sacrifica su vida ensalzando a Mitch como víctima y culpando a Lidia como verdugo. Pero en el fondo Anne es un reflejo oculto de Lidia, la mujer sacrificada cuyo sacrificio no tiene otro objeto que dar sentido a una vida que por sí misma no puede arrancar, por ello el amor que promete Anne es un amor peligroso, un amor no muy distinto del amor de Lidia. Ese juego de miradas en la fiesta de Katty ya nos indica una cierta familiaridad entre la aparente lejanía de Anne y Lidia. Lidia no quiere perder al hijo que representa algo más que su hijo, como Anne no quiere perder el amigo que representa  algo más que una buena o fuerte amistad.
8. EL ATAQUE FINAL Y LA CALMA DE LOS PÁJAROS.
Y así, después del ataque a la gasolinera, nos dirigimos hacia el desenlace final que tiene como inicio el momento culminante en que una Lidia presa del pánico acusa a su hijo de no saber que hacer, recordemos:
¡¡No sabes…!! ¡¡Cuando sabrás…!! ¡¡Cuando hayamos muerto como Anne!! ¡Si estuviera tu padre aquí…!
He aquí el picotazo del pájaro materno en acción: la humillación del hijo. La incapacidad: ¡¡Cuando sabrás…!! La culpabilización: ¡¡Cuando hayamos muerto como Anne!! Y la humillación por comparación: ¡Si estuviera tu padre aquí…!. Esta es la violencia de la que es capaz y de la que sólo la intervención de Katty logra apartarla. El dolor de la hija pequeña, el grito de ¡mamá!  como un ¡mamá para ya…! – y que actúa como dolor y grito silenciado de Mitch – permite a Lidia “darse cuenta” de su acción. Finalmente, y después de una tensa espera se produce el ataque más brutal de los pájaros que se saldan con el terrible ataque a Melanie en el cuarto del piso superior.
Mi película particular me dice que este escenario final tiene dos objetivos. El primero establece un paralelo entre la historia de Lidia, Mitch y Melanie con la de Lidia, Mitch y Anne en el aspecto de que la primera es una amplificación de la otra. El ataque de los pájaros a Melanie muestra la agresividad y la violencia de Lidia hacia cualquier mujer que intente apartarle de su hijo, mientras que la Melanie herida, rasgada a picotazos nos mostraría el otro lado de Anne, la Anne que tras Mitch perece, como muerta en vida, en su perseverancia, en su espera de una vida que tiene que llegarle a través del otro, del Mitch libre de la madre. La Melanie herida sería la amplificación de esa Anne muerta en vida. Es en éste sentido que creo que Los pájaros tiene la particularidad de presentarnos a través de lo catastrófico y horrible lo catastrófico y horrible de muchas actitudes sórdidas que transcurren con la máxima naturalidad a lo largo de nuestra vida neurótica. Tras el horror del aspecto traumático de los pájaros transcurre un horror mucho más cotidiano pero no por ello menos traumático. Ese es, a mi entender, la genialidad de la película de Hitchcock, el hacer coincidir una aparente sencilla historia cotidiana con una representación de su aspecto traumático, un tal y como las cosas suceden pero a la inversa: aquí el elemento traumático se impone a la historia cotidiana, como si lo catastrófico transformara en inconsciente la historia cotidiana.
Y en este contexto… ¿Cómo entender el final de la película? Mi posición al respecto es la de que se trata de una tregua. En el comentario de Slavoj Zizek acerca de esta película nos propone verla como los pájaros sin los pájaros. Y ello le sirve para proponernos que:
… las aves, lejos de funcionar como un “símbolo” cuya significación podría detectarse, por el contrario bloquean, enmascaran, en virtud de su presencia masiva, la “significación” de la película; su función es hacer que olvidemos, durante sus ataques vertiginosos y fulminantes, cuál es en última instancia nuestro tema: el triángulo de una madre, su hijo y la mujer que él ama. Para que el espectador ingenuo percibiera con facilidad la “significación” de la película, los pájaros sencillamente tendrían que haber sido excluidos. [11]

Y continúa Zizek:
Hay un detalle clave que respalda nuestra interpretación. Al final del film, la madre de Mitch “acepta” a Melanie como esposa del hijo, da su consentimiento y abandona su rol de superyó (según lo indica la fugaz sonrisa que ella y Melanie intercambia en el auto). Por ello en ese momento todos pueden abandonar la casa amenazada por los pájaros: estos ya no son necesarios, su papel ha terminado. [12]

Mi lectura no es tan “final feliz” como Zizek propone. En realidad la imagen final de la película nos sugiere algo contrario a lo que el nos propone. ¿Si los pájaros no son necesarios, si su papel ya ha terminado, porque continúan allí expectantes, por qué el final de la película acaba con el coche de Melanie yéndose por la carretera, pero con los pájaros aun allí? Si algo nos deja claro la película es que acaba con la presencia de los pájaros. De hecho, en el final original propuesto por el guionista Evan Hunter, la dimensión del ataque de los pájaros da la sensación de alcanzar una dimensión global en la que la actitud de los pájaros se resume en esa actitud vigilante, acechante, dando la sensación de que el desastre puede iniciarse en cualquier momento, y de las que nos quedan los esbozos de Harold Michelson. En el guión abundan frases como las siguientes:

Un grupo de garzas, en la orilla del agua, de pie, aguardando silenciosamente… 


Se acercan a una barcaza abandonada, está cubierta por un grupo de gaviotas aguardando… 



Una barricada ha sido levantada frente al porche, y un hombre yace sobre ella, muerto, con una pistola en sus manos. El porche está cubierto de pájaros que aguardan.  A través… Cuando toma – Mitch - la dirección  lenta y cautelosamente, a lo largo del tortuoso camino del pueblo. Los pájaros están posados en algunos cables aun en pie, mirando, aguardando.

Yo entreveo en la reacción de Lidia algo parecido a la reacción ante las cuencas vacías del granjero Foster: Lidia puede expresar comprensión y compasión tan sólo ante la visión de una Melanie traumatizada psíquica y físicamente y que con una mirada de niña abandonada parece reclamar la protección de una madre… ¿Qué ocurrirá más adelante cuando las cosas vuelvan a su cauce? No obstante, y al final lo más importante. El superyó materno que encarna Lidia es el superyó introyectado de Mitch, tragado en la psique de Mitch. Mi visión es que los pájaros son ese superyó que Mitch lleva en su psique, que desde ahí le vigilan y la picotean cuando es conveniente. Un superyó que lleva consigo vaya donde vaya. La historia de Mitch y Melanie acaba aquí pero, en realidad, todo está aun por empezar, y la presencia final de los pájaros en la película sugiere tan sólo eso: una tregua ante una visión traumática.



[1] Zizek sitúa este marco dentro de los dramas típicamente norteamericanos de la década de los 50.
[2] Zizek, Slavoj. Mirando al sesgo. Una introducción a Jacques Lacan a través de la cultura popular. Espacios del Saber, 12. Editorial Paidós, págs. 172 y 173
[3] Ídem anterior, págs, 164 y 165
[4] Ver en ese aspecto la acepción ave en el Diccionario de símbolos de Jean Chevalier & Alain Chervrant. Editorial Herder.
[5] Pierre Grimal. Diccionario de mitología griega y romana.
[6] Ver nota 4, la acepción de arpía.
[7] Jacques Lacan (clase inédita correspondiente al seminario el deseo y su interpretación) y citado por Philippe Julien en Psicosis, perversión, neurosis. La lectura de Jacques Lacan. Amorrortu editores, pág. 123
[8] C. G. Jung.  Obras completas, vol. 9/I Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Los aspectos psicológicos del arquetipo de la madre. Editorial Trotta, par. 167
[9] Ídem anterior, nota a pie de página
[10] Ver nota 4, acepción araña.
[11] Ver nota 2, pág. 174.
[12] Ídem anterior