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sábado, 8 de febrero de 2014

DECÁLOGO 2 (Krzysztof Kieslowski, 1990): Decálogo II. No tomarás en falso el nombre del Señor, tu Dios


COMPASIÓN VS. CULPA.


No tomarás en falso el nombre del Señor, tu Dios. Porque el Señor no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso (Éxodo, 20, 7)

Vamos a ver ahora el segundo capítulo de Decálogo dedicado al segundo mandamiento de la ley mosaica. La problemática de Decálogo 2 se enmarca, como indica muy bien Slavoj Zizek, sobre el tema de la mentira, una temática que envuelve también a Decálogo 4 y Decálogo 9:

... todas ellas giran alrededor del mismo problema: ¿es aceptable mentir (o incluso vivir una mentira) para conservar la paz o para salvar a una persona del pecado? ¿Puede uno construir la propia vida sobre una mentira formativa fundamental? [1]

La visión sobre la relatividad de este tipo de respuesta nos la ofrece Kieslowski a través de estos tres decálogos y, como siempre, nos muestra la absurdidad de enfrentar los juicios desde posiciones absolutistas. Podemos entender el ejercicio que hace Kieslovski con las leyes mosaicas como un ejercicio de flexibilización de introyectos tal y como los entendemos en psicoterapia, es decir, que el marcado carácter absolutista de las creencias, manejado por el superyó, no deja lugar al matiz necesario que las circunstancias y situaciones requieren.

Aleksander Bardini como el médico

Decálogo 2 nos plantea la historia de un médico (Aleksander Bardini) en cuyo bloque de apartamentos en el que vive lo hace también Dorokta Geller (Krystyna Janda), la mujer de Andrzej (Olgierd Lukascewicz), un alpinista que es paciente suyo y que agoniza en el hospital y que todo hace pensar que le queda poco para morir. Ambos son conscientes de que viven en el mismo bloque. En ocasiones el doctor encuentra a Dorota en el pasillo y ya podemos observar la tensión que ella siente, hasta que una tarde se presenta a su apartamento para hablar con él acerca de la enfermedad de su marido. Quiere saber si sobrevivirá. El médico, no sin cierta tensión entre ambos, le dice que éste no es el lugar para responder a esta pregunta, y que vaya al hospital los miércoles por la tarde, que es el lugar en el que se le dará la evaluación de la situación de su marido. Más tarde, en otro encuentro en la escalera, el médico finalmente asiente en verla antes. Ahí se desvela el motivo de sus urgencias... Dorokta es concertista de violín en una orquesta y dice que tiene con Andrzej un matrimonio feliz y, a pesar de que el médico se resiste a dar un pronóstico todo y la extrema gravedad de la enfermedad de su marido, ella insiste en saber si se va a morir. Como el médico se niega a ello, Dorokta le cuenta definitivamente la verdad de su urgencia:

No podía tener hijos. Estoy de tres meses, pero mi marido no es el padre. Si aborto, sé que no tendré otra oportunidad. Si mi marido se recupera, no puedo tener este niño. El padre del niño es alguien muy especial. No se... No se usted... si puede pasar que uno ame a dos personas a la vez. Bueno... se puede. ¿Lo comprende?

Krystyna Janda como Dorokta

El médico le responde que las probabilidades son muy escasas, y también que en ocasiones ha visto recuperarse casos que se daban por desahuciados. Que no puede decirle algo absolutamente seguro. Dorokta intenta contarle entonces lo que le ocurre con su amor por los dos hombres y el sentimiento de culpa implícito en la situación que vive:

¿Sabe? Mi marido me dio tranquilidad y seguridad. El otro... Bueno... Nadie debería desear tenerlo todo. Es vanidoso. ¿Cree usted en Dios?

Él le responde que tiene una especie de dios personal que le basta... Un dios privado le responde ella. El asiente. Finalmente le dice: "Entonces pídale la absolución". Justo en ese momento se observa especialmente turbado al médico, mirando entonces una foto de su familia - con la que ya nos imaginamos que algo ocurrió -. A su vez Dorokta recibe la visita de un alpinista que le trae la mochila de Andrzej revelándose contra él por adelantar con su gesto su posible muerte, a la vez que más tarde recibe una llamada de su amante - descubrimos entonces que el amante es un músico - cuya voz se escucha a través del contestador. Ante este panorama Dorokta decide abortar.

I. EL DESEO DE TODO, EL CASTIGO Y LA RENUNCIA CONSCIENTE.

El planteamiento de Kieslowski se nos muestra en su extrema complejidad: una mujer que ama a dos hombres por sus cualidades distintas mediado por un embarazo del amante que le permitiría realizar un deseo que Dorokta creía imposible (tener un hijo). Inapelablemente la situación conlleva la renuncia de ese todo que Dorokta afirma tener con los dos hombres. Tener el hijo con el músico y separarse de Andrzej. Abortar y quedarse con Andrzej si sobrevive. Tener el hijo y no quedarse con ninguno... O quizá tener el hijo y quedarse con Andrzej. En todo caso el universo de la renuncia se muestra inevitable para Dorokta. Cualquier aparente solución pasa por renunciar a algo que ama: Andrzej, el amante o el hijo...

- La crueldad del superyó.

Sin embargo, también tenemos la alternativa que se nos muestra en una conversación telefónica de Dorokta con su amante, cuando esta le dice que ha decidido abortar. La voz del amante le dice entonces que ocurrirá si aborta y muere Andrzej. Ella también le dejará a él. Una Dorokta que en silencio, lenta, lánguidamente, cuelga el teléfono - mientras se oye la voz del amante: "¡Dorokta! ¡Te quiero!" - no deja lugar a dudas sobre esta cuestión: ya le ha dejado. Esta renuncia, la más drástica de todas coincide con el deseo de absolución de Dorokta que sólo encuentra salida a través del castigo: tú, que todo lo deseaste, te quedarás ahora sin nada. Tu que quisiste vivir el todo, vivirás ahora la nada. Esta opción nos muestra la decisión inconsciente que lleva al castigo como intento inútil de absolución. Un castigo que nos muestra la crueldad implacable del superyó y de sus introyecciones. Presa de sus remordimientos esta es la solución que, en Dorokta, toma forma:

El remordimiento es la inquietud que despierta la memoria de una culpa, crecida clandestinamente en la oscuridad. Culpa singular, repetitiva, que se caracteriza por ser siempre pródiga en nuevos desquites, revertidos sobre la propia persona.

Esta culpa pone en evidencia el accionar de un castigador interno, que cumple sus funciones de tortura en el propio sujeto, con eficiencia y fidelidad, en forma alternada o permanente. [2]


Desde un punto de vista de las leyes mosaicas Dorokta se enfrenta a la violación del quinto mandamiento ("No matarás") en la cuestión del aborto, y a la violación del sexto mandamiento  ("No cometerás adulterio"). Esto se observa claramente en el sufrimiento de Dorokta: sentir que traicionó a Andrzej y que tiene que abortar un hijo deseado y finalmente abandonar el amante. El resultado del castigo, del castigo implacable deriva en toda una serie de daños añadidos que no hacen sino ahondar aun más en el sentimiento de culpa que deriva así en un remordimiento interminable.

- La imposibilidad de la renuncia consciente.

La película pone de relieve un punto de dificultad insoslayable para Dorokta: ante la presión de su superyó la imposibilidad de asumir la renuncia consciente con la consiguiente asunción de responsabilidad sobre sus propios actos. Es el refugio donde, en ocasiones, se refugia el "deseo de todo" cuando éste se halla mediatizado por la culpa: la clandestinidad y el ocultamiento, el engaño. Distintos elementos confluyen en este punto, entre los que podemos destacar la dificultad de sostener el daño causado al otro, la crítica e incluso el rechazo social o el problema de género, etc. El embarazo de Dorokta se revela entonces como una contingencia que inapelablemente conlleva una toma de decisiones que, no obstante, siguen manteniendo su necesidad de que el amante no sea conocido, por ello necesita saber si Andrzej morirá (pues ella no desea dejarlo si vive). Y ante la duda sostenida por el médico decide abortar (renunciado así a su deseada maternidad). Elige dañarse antes que dañar. Obsérvese que en este caso la tensión que sufre Dorokta es la tensión a la que es sometido su yo por mantener su imagen (el ideal del yo) por encima de la responsabilidad. Hay una escena que dota de toda su simbología a esta situación. Tras hablar primero con el amigo alpinista acerca de Andrzej y después con su amante, Dorokta empuja un vaso con una infusión hasta el borde la mesa dejando que se precipite al suelo... La imagen capta entonces como éste se resquebraja y se rompe a trozos. Si aborta y Andrzej muere nada queda.


Todo se rompe.

II. NO TOMARÁS EN FALSO EL NOMBRE DEL SEÑOR, TU DIOS.

Sin embargo, nuestro médico va a intervenir en el asunto. Pronto observamos que es un hombre solitario, que vive sólo en su apartamento. Su soledad sólo es rota por su profesión y el contacto con la señora de la limpieza, a quien comienza a contarle una historia que al final de la película se desvela como la historia de cómo perdió a toda su familia durante la guerra, en una explosión que acabó con todos ellos . Tenemos como referente ese momento en que tras escuchar la historia de Dorokta mira una foto de su familia. Más tarde, y ante la mirada del "ángel del destino" (ver decálogo 1), los análisis microscópicos de Andrzej muestran que su enfermedad mejora ante la sorpresa del médico y uno de sus ayudantes. Este es un momento clave, puesto que en ese instante las perspectivas de mejora son evidentes y el médico sabe que afirmar ese punto es, indirectamente, confirmar el aborto de Dorokta. Es entonces cuando se produce el hecho determinante. En un encuentro con la mujer el médico afirma que Andrzej morirá, y cuando entonces Dorokta le pide que lo jure él lo hace... sabiendo lo que esto implica.

¡Que interesante este desarrollo de la película! ¿Cuál es la motivación del médico para mentir y jurar en falso en un asunto que, en principio, no le incumbe? ¿Por qué intervenir y manipular una decisión que le incumbe a Dorokta? No cabe duda de que la consecuencia de su juramento en falso proviene de la proyección de su propio dolor, del dolor causado por la pérdida de su familia, un dolor que en todo caso no desea para Dorokta. El médico actúa como el remedio más eficaz contra la presión culpabilizadora del superyó que encamina implacablemente a la "necesidad de castigo", actúa como mirada compasiva. No desea el "vaso roto" para Dorokta, el castigo que añade al dolor más y más sufrimiento. Dorokta ama a su pareja, ama a su amante y desea el hijo que lleva... La mentira del médico, su falso juramento deriva en esta ocasión en generador de vida y, en todo caso, en acceso a la renuncia por parte de la mujer. Dorokta tendrá a su hijo y, en todo caso, deberá elegir con quien sigue, Andrezj o el amante, y en todo caso tendrá opción de preservar una familia. El final de la película deja entrever su decisión cuando un Andrzej ya más recuperado le dice al médico que al milagro de su recuperación se une ahora que tendrán un bebé (¿sabe lo que significa eso? - dice Andrzej -).


Andrzej: "Y además vamos a tener un bebé. ¿Sabe lo que significa eso?"

En todo caso, la intervención del médico, deja a Dorokta la decisión de si a partir de ahora continuará preservando su relación con Andrzej a costa de sostener la mentira de la verdad de su embarazo y la pérdida de su amante, o si deberá sostener el dolor de Andrzej si tener ese hijo le abre a la posibilidad de elegir su amante para continuar su camino: una segunda oportunidad para elaborar la renuncia y asumir la responsabilidad de la decisión que tome.

III. LEY, COMPASIÓN Y LIBERTAD. Sobre la propuesta de ley del aborto en España.

Dice el catecismo de la iglesia católica:

Las promesas hechas a otro en nombre de Dios, comprometen el honor, la fidelidad, la veracidad y la autoridad divinas. Deben ser respetadas en justicia. Ser infiel a ellas es abusar del nombre de Dios y, en cierta manera, hacer de Dios un mentiroso. [3]

Y en otro parágrafo nos dice:

El juramento, es decir, la invocación del nombre de Dios como testigo de la verdad, sólo puede prestarse con verdad, con sensatez y justicia. [4]

Nuestro médico ciertamente miente. ¿Más es su mentira por ello insensata e injusta?  ¿Su mentira es acaso peor que el castigo que Dorokta está a punto de infringirse a sí misma? ¿No es acaso la falta a la ley de no tomar en falso el nombre Dios una falta no exenta de compasión? ¿El juramento en falso del médico que hace de Dios un mentiroso no lo hace acaso también compasivo? ¿No le ofrece a Dorokta una segunda oportunidad? La representación clásica de la justicia que nos la presenta con los ojos vendados se suele interpretar como que su administración es igual para todos. Sin embargo, en muchas ocasiones, creo que también cabe añadirle otra lectura: la administración de la justicia es ciega en el sentido en que dichas leyes se administran sin matiz ni consideración. 

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(*) VER LA PELICULA EN YOUTUBE:  https://gloria.tv/post/HvYx4UX4YhMM3JtA4eZa4zoBn

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[1] Zizek, Slavoj. Lacrimae Rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio. Debate.
[2] Kancyper, Luis. Resentimiento y remordimiento. Lumen tercer milenio. pág. 83
[3] Catecismo de la Iglesia Católica, par. 2147
[4] Ídem anterior, par. 2154

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SERIE DECÁLOGO (pulsar en título para acceder a la entrada)

Decálogo 1. Yo, el señor, soy tu Dios. Ese frágil absoluto.
Decálogo 2. No tomarás en falso el nombre del señor, tu  Dios. Compasión vs. culpa.
Decálogo 3. Santificarás las fiestas. Resentimiento, envidia y reparación.



martes, 7 de enero de 2014

DECÁLOGO (Krzysztof Kieslowski, 1990): Ese frágil absoluto

Con la presente entrada vamos a iniciar el comentario de una obra fundamental del cine y de su autor, El Decálogo del director polaco Krzysztof Kieslowski, autor de otras emblemáticas cintas como la trilogía Rojo, Azul y Blanco o La doble vida de Verónica. Decálogo es una serie creada por su autor para la televisión polaca y en el que cada uno de los diez episodios, de  unos cincuenta minutos aproximadamente, se fundamenta en cada uno de los diez mandamientos de la ley mosaica.

La interpretación de esta obra nos abre, como siempre, a nuestra propia subjetividad, si bien siempre disponemos de los comentarios dejados por el propio autor acerca de ella, así como de su personalidad y algunas de sus creencias. Así hallamos en una entrevista que le realizaron en la web la siguiente declaración acerca de por qué Kieslowski no se consideraba un artista sino un artesano:

Los verdaderos artistas son los que encuentran respuestas. El conocimiento del artesano se limita a sus habilidades. Por ejemplo, yo sé mucho sobre lentes, la sala de edición. Sé para que sirven los diferentes botones de la cámara. Más o menos se como utilizar un micrófono. Eso lo sé, pero no es verdadero conocimiento. Conocimiento real es saber cómo se vive, para qué vivir... Cosas como esas. [1]

De ello quizá ya podemos deducir que Kieslowski no se considera un hombre con respuestas... por lo menos por aquello que tradicionalmente entendemos como "grandes respuestas" a los enigmas de la condición humana y de su existencia o del sentido de esta. Algo parecido encontramos en su motivación para realizar su Decálogo cuando siendo preguntado por su interés por el lema de la revolución francesa de libertad, igualdad y fraternidad, responde:

Precisamente por la misma razón que me intereso por el Decálogo. En diez frases, en diez mandamientos se expresa lo esencial de la vida. Y estas tres palabras, libertad, igualdad y fraternidad, realizan lo mismo. Millones de personas murieron por estos ideales. Decidimos ver cómo estos ideales son realizados en la práctica así como su significado hoy en día. [2]

Si bien, y finalmente, quizá una de sus creencias fundamental, y que nos ayudan a comprender a Kieslowski, también en función de lo dicho anteriormente, de inspiración esencialmente existencialista, a lo Kierkegaard, dice lo siguiente:

La fe es la libertad, porque significa la posibilidad de elección, es una elección continua. La religión elimina esta posibilidad. Le dice muy claramente al hombre: tienes que vivir así y asá, tienes que hacer esto y lo otro, tal día tienes que estar en la iglesia y tal otro no comerás carne. La fe no presupone nada de todo esto. En general no se dedica a la esfera de los deberes. La fe es tu propia relación, tu propia imagen de ese alguien a quien llamamos dios y que existe en cada uno de nosotros. De otra forma no podría explicarse el sentido de nuestra vida. Acumular bienes, traer el mundo a las siguientes generaciones para que ellas puedan acumular más bienes, es demasiado poco para creer en algún sentido de la vida. [3]

Kieslowski decía de sí mismo "Yo soy alguien que no sabe, alguien que está en busqueda". Kieslowsky desconfiaba profundamente de curas, políticos, maestros y psicólogos, a quienes veía como "mostradores de camino", Él apostaba definitivamente para encontrarlo a través de su propia experiencia, camino no exento de un cierto pesimismo vitalista cuando al preguntarle por su éxito respondió:

No. Soy un éxito profesionalmente. Pero en el real sentido de la palabra, como yo lo entiendo, no. Yo entiendo el éxito como el logro de tus deseos. Y nunca puedo hacer esto, porque yo deseo estar en paz conmigo mismo. Aunque nunca lo estaré. [4]


Kieslowsky. Foto y autógrafo.

Conforme avancemos en el comentario de los diez episodios de Decálogo profundizaremos tanto en la personalidad de Kieslowski como en los contenidos de esta obra.

- Sobre la serie Decálogo.

Como decía al principio Decálogo es una serie de diez capítulos realizada para la televisión polaca en 1990 y que reflexiona sobra cada uno de los mandamientos de la ley mosaica. Una reflexión que trata de una lectura actualizada de cada uno de ellos a través de lo que podríamos llamar un "modelo ejemplar" a través del cual Kieslowski realiza su enfoque particular. Mucho se ha hablado, por parte de sus intérpretes, acerca de si, exactamente, cada serie del decálogo se corresponde con el mandamiento mosaico, pero para mi es clara la coreespondencia entre episodios y mandamiento, por lo que me voy a ajaustar a ese enfoque. Para comprender la esencia de Decálogo es interesante la siguiente opinión de Kieslowski:

Creo que la integridad es una combinación extremadamente complicada y nunca en última instancia se puede decir 'fui honesto' o 'no fui honesto'. En todas nuestras acciones y en todas las diferentes situaciones en que nos encontramos, nos encontramos en una posición en la que no hay realmente ninguna salida - y aunque la hay, no es una mejor salida, una buena manera, sólo es relativamente mejor que las otras opciones, o, por decirlo de otra manera, es el mal menor. Esto, por supuesto, define integridad. Uno quisiera ser honesto en última instancia, pero uno no puede. Con todas las decisiones que tomas cada día, no puedes ser honesto en última instancia.

Eso es algo sobre lo que reflexionamos mucho en Decálogo. ¿Qué, en esencia, es correcto y qué erróneo? ¿Qué es una mentira y qué es verdad? ¿Qué es honesto y qué deshonesto? ¿Qué actitud tener hacia ello? [5]


Como veremos, Decálogo plantea un diálogo entre la moral y la ética y la dificultad de juzgar ciertos hechos cuando de verdad se comprenden los factores que en ellos intervienen. Dadas sus características no es de extrañar que Bergman la seleccionara entre las cinco películas de las que más se benefició.

I. DECÁLOGO I. Yo, el Señor, soy tu Dios. (*)


Yo, el Señor, soy tu Dios,
que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para tí otros dioses delante de mi. No te harás imagen ni escultura alguna, no de lo que hay arriba en los cielos,  ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto. Porque yo, Yahvé tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos (Éxodo, 20, 1-6) [6]


DECÁLOGO 1 (mi episodio favorito de la serie) nos cuenta la historia de un padre (Henryk Baranowsky) y su hijo Pawel (Wojciech Klata), un niño precozmente curioso e inteligente, que están  fuertemente unidos y que comparten, supuestamente alimentada por el padre, una gran pasión por la ciencia y la razón, y cuya representación por excelencia en la película es EL ORDENADOR con el cual padre e hijo resuelven problemas. Junto a ellos cabe destacar la presencia de su tía Irena (Maja Komorowska), hermana del padre y que, como contraposición a éste - profesor de linguística que sólo cree en lo que se puede medir -, es una mujer creyente en Dios.

I.1. Dios, muerte y sentido: Yo, el Señor, soy tu Dios

El padre de Pawel representa el tipo de mentalidad científica que sólo cree en aquello que se puede medir y contar. Una mañana, tras solucionar mediante el ordenador un problema que el padre le pone a Pawel, y yendo luego de camino a la escuela, se encuentra el cadáver de un perro abandonado... Ese encuentro con la muerte suscita en el niño las inevitables preguntas sobre su por qué y su sentido:

Pawel: ¿Porqué se muere la gente?
Krzysztof: De un ataque al corazón, de cáncer, por un accidente o de viejo.
Pawel: Me refería a qué es la muerte.
Krzysztof: ¿La muerte? El corazón deja de bombear sangre y no llega al cerebro. Y luego todo se detiene, se para... muere y se termina.
Pawel: ¿Y entonces que queda?
Krzysztof: Las acciones. El recuerdo de lo que hiciste, tu recuerdo. El recuerdo es importante. Recuerdas a alguien por dar brincos o por ser buena persona. Recuerdas la cara, la sonrisa que tenía, si le faltaba un diente. Es demasiado temprano Pawel. ¿Qué esperas de mi? Es muy temprano.
Pawel: Dejemos que su alma descanse en paz. No has dicho nada del alma.
Krzysztof: Es una forma de despedirse. El alma no existe.
Pawel: La tía Irena dice que sí...
Krzysztof: Algunos encuentran la vida más fácil creyendo esto.
Pawel: ¿Y tú?
Krzysztof: ¿Yo? De hecho no lo sé... ¿En qué estas pensando?
Pawel: Esta mañana estaba contento por haber resuelto el problema. Y vino una paloma a comerse las migas. Cuando encontré aquel perro muerto de camino a la tienda me arrodillé y pensé: ¿Para qué sirve? ¿Para qué saber cuanto tarda Peggy en coger a Gustavo? - en referencia al problema matemático resuelto en la mañana -. No tiene sentido.
Krzysztof: ¿Qué perro? 
Pawel: El de los ojos amarillos. Siempre estaba en la basura. Daba mucha pena, ¿sabes? [...] Quizá se encuentre mejor dondequiera que esté.



Pawel y  Krzysztof

Veamos la inquietud de un niño ante el hecho de la muerte y el padre que no tiene respuestas para él, salvo las objetivas sobre el hecho de la muerte, tan sólo el recuerdo parece ser su respuesta a la inquietud de Pawel. Contrariamente a su padre, tía Irena le da otra respuesta tras mostrarle unas fotos de Juan Pablo II (Karol Wojtyła) cuando Pawel le pregunta: ¿Crees que entiende el sentido de la vida? Le cuenta a Irena que su papá le dijo que esto sirve para hacer la vida más fácil... Y el diálogo sigue:

Irena: La vida significa poder llegar a hacer algo por los demás. Ayudarles. Si haces las cosas bien, si ayudas a alguien, te sientes necesario. Y así la vida se hace más fácil. Hay acciones pequeñas y grandes. Hoy a tí te gustaron los raviolis, y eso me hizo feliz. La vida es un regalo, un obsequio, ¿sabes?

Pawel le pregunta entonces por ella y por su padre... Irena ve claramente en su pregunta el porqué siendo hermanos son tan diferentes, a lo que la tía le responde:

Irena: Nos criaron en una familia católica. Pero tu padre se dio cuenta muy pronto de que muchas cosas se podían contar y ser medidas. Y empezó a creer que todo podía ser así. Y aun sigue creyéndolo. A veces tendrá sus dudas pero no lo admitirá nunca. Una vida como la de tu padre es más racional. Pero eso no significa que Dios no exista. Incluso para tu padre. ¿Entiendes?
Pawel: No del todo...
Irena: Dios es... algo muy simple. Eso si tienes fe.
Pawel: Y tú... ¿Crees en Dios?
Irena: Si
Pawel: ¿Y quién es él?


Irena entonces le abraza tiernamente y le pregunta que siente justo en ese momento. Pawel le responde que la quiere. A lo que Irena le responder que exacto, que eso es Dios.

Pawel con tía Irena consultando el ordenador.

Vemos en cada uno de estos personajes, Krzysztof el padre y en Irena la tía, dos posiciones que a la luz del mandamiento quedan bien definidas. Krzysztof es el padre que no cree en Dios y que "por delante de él" coloca a la Ciencia con sus "virtudes": racional, explicativo, verificativo, objetivo y analítico; mientras que Irena es la mujer creyente que, en su apreciación de la vida como un regalo y en su creencia de Dios como el amor, cumple los preceptos fundamentales que este primer mandamiento exige del católico y que son conocidas como las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. La presencia de la cruz aparece en algunos momentos de la película para recordarnos estos valores cristianos. Entre la extensa simbología de la cruz está aquella en la que a cada extremo de los maderos se le adjudica uno de estas virtudes junto a la perseverancia.


Dios y la Cruz

I.2. No habrá para tí otros dioses delante de mi.

En la primera mitad de la película se nos muestra la estrecha relación entre Pawel y su padre (la madre, de la que si bien se habla parece hallarse extrañamente ausente). Juntos hacen problemas, utilizan el ordenador para sus cálculos, le acompaña a la Universidad, juegan al ajedrez... En un momento dado se escenifica la presencia del ordenador como el nuevo falso ídolo cuando éste parece encenderse sólo. El padre, tratando al aparato de colega, le pregunta socarronamente qué quiere y, misteriosamente, se escribe en la pantalla del ordenador "I am ready" (Estoy listo). El ordenador como moderno ejemplo de la Ciencia es elevado aquí al nuevo ídolo, la nueva imagen que  Krzysztof  ha puesto por delante de Dios. Dice el moderno catecismo de la Iglesia Católica:

La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios [...] de poder, de placer, de la raza o de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. [...] El idólatra "aplica a cualquier cosa, en lugar de a Dios, la noción indestructible de Dios" [7]

El ordenador como el nuevo ídolo, la red... La divinización de la máquina cradora hoy de universos virtuales. Quizá el mayor "pecado" del padre es cuando ante sus alumnos de la Universidad, y ante su hijo dice hablando de la lengua:

Según Elliot, la poesía es todo aquello que es intraducible. Pero, ¿él tiene razón? Imaginen un traductor que ha adquirido el conocimiento total sobre las palabras o una lengua. Un traductor dotado de memoria ilimitada a la que se puede acceder en cualquier momento. Usado de manera convencional puede utilizarse como un ordenador, aparentemente capaz de discernir el 0 y el 1. De modo no convencional, está dotado de inteligencia. Puede seleccionar, que es un acto de elección, y quizá incluso un acto de voluntad. Yo creo que un ordenador, programado de manera apropiada, podría tener su gusto, preferencias estéticas, personalidad...

¿No nos recuerda a HAL 9000 de 2001 una odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968), o incluso a David, el muchacho-androide de Inteligencia Artificial (Steven Spielberg, 2001) o a los androides de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) y tantos otros ejemplos que el cine nos ha traído a sus pantallas? Pero el problema que se nos presenta aquí es doble. No sólo, y siempre desde el punto de vista del primer mandamiento de la ley mosaica, se nos presente al ordenador como nuevo idolo sino que con la afirmación que hace el padre frente a su clase se eleva al hombre al mismo status de creador (como vimos en la entrada dedicada al Golem: la sombra del creador [8]).

I.3. Porque yo, Yahvé tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos...

Un detalle que se observa en la película es que suceden pequeños hechos impredecibles y que nos van llevando al suceso fundamental de la película... A parte del misterioso hombre que está sentado frente al lago helado frente a una hoguera, y del que ya hablaremos, la leche de la nevera se corta al echarla en el café, un envase se congela en tan sólo una hora en la ventana, el ordenador parece encenderse solo, un frasco de tinta negra que se rompe misteriosamente y se vierte manchando las notas y los libros de  Krzysztof, siendo este último suceso el que prologa la tragedia que sigue y que se constituye "aparentemente" en el castigo por el pecado del padre en el hijo: Pawel muere al ceder el suelo helado de un lago sobre el que patina. Y el horror y desesperación para el padre es que fue él quien realizó el cálculo en el ordenador y que mostraba, con los datos consultados con el Instituto meteorológico, que ese suelo podía llegar a sostener hasta 257 kilos.

La mancha de tinta sobre las notas y libros de  Krzysztof

¿Es esa mancha negra (cuya forma nos recuerda una desgarradura) metáfora de la emergencia de un Dios vengativo, de un Dios "celoso" que ejecuta el castigo amenazado sobre el hijo del idólatra padre? Un desesperado Krzysztof, al final de la película, en un arrebato de furia, carga contra dios derramando los cirios que hay sobre un altar y sucede un nuevo hecho curioso... la cera derramada se vierte también sobre un cuadro de la Virgen María (la Madonna de Chestokowa) en forma de lágrimas que surgen de sus ojos... ¿Significa esto, como dice Zizek en su comentario sobre Decálogo 1, que "el signo de la compasión divina por la desgracia del héroe, sólo tiene lugar cuando este llega al fondo de la desesperación y rechaza a la propia divinidad"? [9] En realidad y, siguiendo el pensamiento de Pascal, ese Dios busca el amor a través de la amenaza y el miedo, por lo tanto creamos en él y amémosle "por si acaso". En realidad a ese Dios tan sólo se le puede temer. Pero la cosa iría aún más lejos... ¿El celo de Dios por ser reconocido como único es llevado hasta este punto de extrema de violencia? Veamos:

- El padre sufre el castigo a través de su  hijo, un niño.
- Un niño que, en su inquietud, le pide a la tía, y el padre lo aprueba respetando su voluntad, que tome clases de religión en una cercana iglesia.
- Y finalmente la tía, fiel creyente, es privada del amor que siente por su sobrino y del que siente éste por ella... ¿Es ese el Dios del amor que ella predica?

Krzysztof  ante el altar de la virgen de Chestokowa que va a sufrir su furia

Demasiado perverso para ser cierto, a menos que le demos la razón a Lovecraft o a los gnósticos cuando decían que la naturaleza del Universo es esencialmente perversa. Llegados aquí recuerdo de manera aproximada un aforismo de Cioran en el que dice que cuando se busca sentido a la vida empiezan los problemas. Pero la cuestión es... ¿es a ese Dios perverso que es Yahvé, perversamente superyoico, vengativo y celoso, culpabilizador y castigador, a quién Kieslowski nos quiere mostrar?

I.4. LA RESPUESTA DE LO REAL.

Siempre hay alguien por encima de uno: más allá de Dios se eleva la propia Nada.
                                                                                                     
                                                                                                                       Emile Cioran [10]


Es de sobras conocido que Kieslowski no simpatizaba precisamente con la Iglesia Católica y tanto su particular credo como su definición de fe ya la vimos en la nota 3. Creo que nos aproximamos más a la lectura que Kieslowski nos ofrece cuando se dice acerca de "Decálogo":

Decálogo es un excepcional pulso al catolicismo polaco. Para ser claros, es polémica con la religiosidad falsa y superficial. Es también una provocación dirigida contra un cierto infantilismo religioso, contra la amenaza de la religión como un escape de la propia responsabilidad hacia la propia vida y la de los otros. [11]

En Still alive (Maria Zmarz-Koczanowicz, 2006), un documental dedicado a él realizado tras su muerte, oímos a Kieslowski decir lo siguiente en relación a su época de filmación de documentales:

Un par de veces, en algunos filmes, especialmente en los documentales, conseguí filmar alguna parte de verdad. No ocurre a menudo. En los documentales filmo a personas que no se las pueden arreglar, que siguen algo sin saber por qué. Aquellos que, según dicen, son vulnerables, débiles y no se las pueden arreglar con lo que se encuentran. Somos todos nosotros, no nos las podemos arreglar con lo que nos rodea. Eso es la vida.

La mancha de tinta sobre las notas y libros de  Krzysztof no es más que la emergencia de lo que Lacan llamó lo Real, aquello que no se puede simbolizar, su emergencia deviene un "inexplicable" para el ser humano, un inexplicabe en términos de un "sinsentido". La mancha de tinta negra sobre "el conocimiento" no es más que la imposibilidad del conocimiento para dar cuenta de la complejidad de la existencia humana y sus avatares. Pero no sólo sobre el conocimiento "racional-lógico-científico" sino sobre la "fe-esperanza-caridad" del propio Dios del amor de Irena. Zizek lo dice con claridad:

... es crucial no leer Decálogo 1 como una simple afirmación de la naturaleza engañosa y poco fiable del falso dios de la razón y la ciencia: su lección NO es que, cuando falla la fe en el faso ídolo de la ciencia (encarnado en el ordenador personal del padre), entramos en una dimensión religiosa más "profunda". Al contrario, cuando la ciencia nos falla, nuestro fundamento religioso se desmorona también con ella. [12]

Cuando fallan los supuestos falsos ídolos solo hallamos el silencio de Dios, ese silencio que incluso atormentó a Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) en su visita a los campos de exterminio de Auschwitz y Birkenau... ¿Dónde estaba Dios cuando el pueblo judío sufrió el holocausto? Pero no sólo eso... ¿Dónde estaba Dios cuando doscientos millones de africanos sufrieron el horror de la esclavitud? y tantos y tantos otros más ¿dónde estaba Dios...? ¿Dónde está Dios cuando muere un niño? Por eso Cioran coloca por encima de Dios, en el fondo de cualquier Dios, la Nada.

El trasfondo del planteamiento de Kieslowski parece estar más en el terror que el ser humano siente por el "azar"... Con el hecho de que, en ocasiones, las cosas suceden porque suceden sin ningún trasfondo más. El azar nos lanza a la vivencia más específica del sinsentido. El filósofo alemán Rudiger Safranski narra el desconcierto del poeta y dramaturgo alemán del romanticismo Heinrich von Kleist, cuando pudo morir a causa del rebuzno de un burro que espantó a los caballos del carruaje y lo hizo volcar. Cita las siguientes palabras de una carta que el poeta escribió a su amada Wilhelmine:

¿Depende la vida de un hombre del rebuzno de un asno? Si en este momento todo hubiera terminado, ¿habría vivido para eso? ¿Es este el sentido que el Creador le ha dado a esta oscura y enigmática vida terrenal? (1801) [13]

Por ejemplo, Zizek relata que en el guión de Decálogo se especifica que el lago cede al peso de Pawel porque que la central eléctrica que se halla cerca vierte agua caliente en él por la noche. Eso en principio salvaría la lógica de la ciencia y lo dejaría en el error humano - para mayor desesperación del padre -, pero en todo caso pondría de relieve que el ser humano no puede considerar todas las variables posibles que pueden incidir en el desencadenamiento de un accidente... Pero más allá de esto la muerte de Pawel nos lanza al sinsentido o, en todo caso, sólo nos queda refugiarnos en "los misteriosos designios del Señor", un sentido que, en todo caso, sólo Él conoce. Hechos como estos son los que, curiosamente, hacen escribir e Cioran - uno de los grandes apologetas del sinsentido - el siguiente aforismo: El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad [14[. Sin embargo, y siguiendo el pensamiento de Jung de que la completitud incluye la incompletitud, de la misma manera el orden incluye el caos, el azar:  Jaques Monod y François Jacob ya nos lo mostraron hace años en relación a la biologia y, más en concreto, con la genética molecular. De la misma manera que hallamos en la física atómica el famoso principio de incertidumbre de Heisenberg o el aun mas interesante teorema de Godel en las matemáticas.

Surge la  muerte de Pavel como ese mancha de tinta negra que atraviesa la lógica y el conocimiento del padre pero que atraviesa también a Dios y surge como "la respuesta de lo real", ese concepto postulado por Lacan junto a lo imaginario y lo simbólico y que define aquello que está excluido de la realidad (construida esencialmente por lo imaginario y lo simbólico), lo que carece de sentido, lo irrepresentable. Las pequeñas emergencias de lo real, lo inesperado y no comprensible que se suceden en la película desembocan en lo real insoportable como es la muerte de Pawel al ceder el suelo del lago... Es el rostro de  Krzysztof cuando tras la muerte de su hijo contempla la pantalla encendida del ordenador que de nuevo muestra "I am ready" (Zizek nos relata una vez más que en el guión original  Krzysztof se dirige al ordenador - que le ilumina con su siniestra pantalla verde - y le pregunta por qué ha permitido que el niño muera. Insiste en que quiere comprender...) El mismo Krzysztof que luego destruye el altar... No hay respuestas ni de uno ni de otro.

 Krzysztof ante la pantalla del ordenador. 

I.5. LA MIRADA COMPASIVA: ética vs. moral

Antes ya mencioné la presencia de un personaje que aparece hasta en seis ocasiones en la película y que luego, representado por el mismo actor (Artur Barcis) en personajes siempre aparentemente ocasionales, aparece en distintos episodios de Decálogo (con la excepción de decálogo 7 y 10). En Decálogo 1 su aparición es siempre delante del lago en el que Pawel muere y, de hecho, la película empieza así, enfocando la cámara a un hombre que enfundado en su abrigo se calienta frente a una hoguera sentado frente al lago en el que Pawel morirá... Parece ser que Kieslowski le llamó al principio "Angel del destino":

El caracter enigmático del "Ángel del destino" aparece en algunas escenas decisivas de Decálogo, durante momentos en los cuales el destino de sus protagonistas es determinado. El angel del destino da unidad a la serie y le añade una dimensión casi metafísica. El montaje sugiere a menudo que el ángel es consciente de la compljidad de la acción de un personaje. Silenciosamente advierte las consecuencias de la acción sin intervenir directamente: a veces él desaprueba ciertas acciones y siente pena por lo que está pasando[15]

El hombre del lago: El Ángel del destino.

Creo que este misterioso personaje encarna sobretodo la mirada compasiva por la condición humana y su complejidad, la empatía por el dolor y el sufrimiento que ella nos acarrea y a la que tan sensible era Kieslowski por su propia experiencia - de la que habló muy poco -. Mentenía opiniones como la que sigue:

El sufrimiento une a la gente, mientras que la opulencia y la riqueza la dividen. En nuesro tiempo el éxito está de moda. Y para ser fuerte y exitoso tienes que deshacerte de todos tus escrúpulos. Y cuando haces esto, te quedas sólo, porque pierdes tus amigos. La debilidad no está de moda. la compasión no está de moda. Estas últimas son cualidades que unen a la gente. [16]

Este personaje nos habla a través de su silencio dejando así paso a sus breves miradas y expresiones... La compasión es una forma de "mirar" y de "ver". Danusia Sok, una profunda conocedora de Kieslowski (le entrevistó en varias ocasiones entre Diciembre de 1991 y Mayo de 1992 y posteriormente en otoño de 1993, tras el lanzamiento de tres colores) nos dice en relación a las opiniones de Kieslowski sobre Decálogo:

Decálogo es un intento de narrar diez historias sobre diez o veinte personajes que - atrapados en una lucha precisamente por hallarse en unas determinadas circunstancias, circunstancias que son ficticias pero que podrían ocurrir en la vida - de repente se da cuenta que están dando vueltas y vueltas en círculo, que no están logrando lo que quieren. Nos hemos vuelto demasiado egoístas, demasiado enamorado de nosotros mismos y nuestras necesidades y es como si todos los demás de alguna manera hubieran desaparecido en el fondo. Hacemos mucho por nuestros seres queridos - supuestamente - pero cuando miramos hacia atrás en nuestros días, vemos que aunque hemos hecho todo para ellos, no hemos tenido la fuerza ni nos hemos tomado el tiempo para llevarlos en nuestros brazos, simplemente tener una cierta palabra para ellos o decir algo tierno. No tenemos tiempos para dejarnos llevar por los sentimientos, y creo que es donde radica el problema real. El tiempo para apasionarse, que está estrechamente vinculado con los sentimientos. Nuestras vidas se escapan a través de nuestros dedos. [17]


Admirador del estilo aforístico de Nietzsche y de Cioran siempre he intentado plagiar un poco su estilo en mis breves incursiones en ese campo. En una ocasión escribí: "Dios nos debería conceder el cielo sin reservas por el simple hecho de haber sido lanzados a la existencia". Cuando escribí esto era desde esa consciencia de la complejidad de la condición humana. La mirada del "Angel del destino" es una mirada consciente de dicha complejidad. La existencia del ser humano no es una cuestión nada fácil y el dolor y el sufrimiento nos acompañan ya no sólo en su dimensión neurótica (inevitable por otra parte dada dicha condición humana) sino que también en una dimensión puramente existencial. Siento una gran afinidad con Kieslowski quien ve en la consciencia de la vulnerabilidad ("Somos todos  nosotros") la fuente de la compasión.

Y eso nos lanza a una valoración más profunda de lo que podríamos llamar consciencia ética versus consciencia moral:

Y en este sentido estricto, el tema de Kieslowski es la ética, NO la moral: en cada uno de los episodios de su decálogo se produce el paso de  la moral a la ética. El punto de partida es siempre un mandamiento moral, y es a través de la violación de este mandamientio como el héroe o la heroína descubren la dimensión propiamente ética.[18]

Y para entendernos rápido en este sentido indicaremos que la ética es la reflexión sobre la moral. Es decir, que la consciencia compasiva, más establecida en lo ético, permite contemplar el sentido de las leyes morales y su extensión en tanto en cuanto ley. Y eso es tan válido desde la esfera psicológica como a la social. Observemos que esto tiene una implicación sumamente importante y que Jung ya entrevió con claridad. El paso que va de la dimensión moral a la ética es la que va de "Dios (Ley) como sentido absoluto" al más rlativo "¿Qué sentido deseo para mi vida?". En términos psicológicos sería el trabajo que la consciencia compasiva establece para enfrentarse a la rigida y amenazante consciencia moral propia del superyó.

En Decálogo 1, la vivencia dramática del padre y de la tía de Pawel, el traspaso que va de lo moral a lo ético es el cuestionamiento en sí de las supuestas certezas absolutas sean del tipo que sean. Decálogo 1 nos abriría a la esencia del cuestionamiento que en el resto de episodios van a sufrir los mandamientos mosaicos como Leyes rígidas y absolutas. El paso que va de lo moral a lo ético pasa justamente por una mayor comprensión de la condición humana y de la vulnerabilidad que la acompaña: la incertidumbre que acompaña en sí misma la propia existencia y ante la cual sólo nos queda esa mirada compasiva que nos abre a una mayor comprensión de la propia condición humana y de la complejidad de su existencia. Quisiera acabar con unos versos de Walt Withman (mi siempre estimado Withman) que ya cité en la entrada dedicada a "Las horas (I)" y que tienen que ver con esa mirada y esa expresión que observamos en el "Angel del destino" de Kieslowski:

Me siento a contemplar todos los dolores del mundo, y toda la
Opresión y vergüenza,
oigo los sollozos compulsivos, secretos, de los jóvenes en
Conflicto con ellos mismos, arrepentidos de sus actos,

veo en el arroyo a la madre ultrajada por sus hijos, que muere
Abandonada, extenuada, desesperada,
veo la mujer ultrajada por su marido, veo al infame seductor
de las jóvenes,

observo el encono de los celos y del amor desdeñado que intenta
ocultarse, veo estos espectáculos sobre la tierra,
veo los efectos de las batallas, de la peste, de la tiranía, veo
a los mártires y a los prisioneros,

observo el hombre del mar y a los marineros echando suertes
para ver cual morirá para salvar la vida de los otros,
observo las humillaciones y degradaciones impuestas por los
orgullosos a los obreros, a los pobres, a los negros;

todas estas cosas, todas las vilezas y agonías sin fin me siento
a contemplar,
a ver, a oír, y permanezco mudo.

¡Oh mi yo! ¡Oh vida!, de sus preguntas que vuelven,
del desfile interminable de los desleales, de las ciudades llenas
de necios,
de mí mismo, que me reprocho siempre (pues, ¿quién es más
necio que yo, ni más desleal?)
de los ojos que en vano ansían la luz, de los objetos despreciables,
de la lucha siempre renovada,
de los malos resultados de todo, de las multitudes afanosas y
sórdidas que me rodean,
de los años vacíos e inútiles de los demás,
la pregunta, ¡Oh mi yo!, la pregunta triste que vuelve – qué
de bueno hay en medio de todas estas cosas, oh, mi yo, oh
vida?

Que estás aquí – que existen la vida y la identidad,
Que prosigue el poderoso drama, y que puedo contribuir con un
verso.


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(*) VER LA PELICULA EN YOUTUBE:
https://gloria.tv/post/UKKXbArHYZZm1rk4JSC74jM4P

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[1] Ver entrevista completa en la excelente web en inglés dedicada a Krzysztof Kieslowsky por Peter Jacobs: http://www.petey.com/kk/docs/intrview.txt
[2] Ídem anterior.
[3] Macías, Humberto. Decálogo, una propuesta vital de Krzysztof Kieslowski. Tesis de licenciatura en Filosofía. Puede hallarse en internet en: http://kino.tij.uia.mx/~humberto/TESISKK.pdf
[4] Shulman, Ken. Preguntas sin respuesta. Revista Newsweek (Español) 5 Mayo 1995. Fuente: ver nota 3
[5] Sok, Danusia. Kieslowski on Kieslowski. Faber and Faber Ltd. Pág. 149. La traducción es mía.
[6] La Biblia de Jerusalén.
[7] Catecismo de la Iglesia Católica, par. 2113-114
[8] Ver entrada pulsando El golem: la sobra del creador.
[9] Zizek, Slavoj. Lacrimae rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio. Ed. Debate, pág. 20
[10] Cioran. Emile. Ese maldito yo. Tusquets editores
[11] Haltof, Marek. The cinema of  Krzysztof Kieslowski. Variations on destiny and chance. Wallflower press, citando a Katarzina Jablonska, pág. 120 La traducción es mía.
[12] Ídem anterior, pág. 18
[13] Safranski, Rudiger. Cuanta verdad necesita el hombre? . Ensayo Tusquets Editores, pág. 44 y 45
[14] Ver nota 10
[15] Ver nota 11, pág. 128
[16] Ver nota 3
[17] Ver nota 5. págs. 145 y 146
[18] Ver nota 9, pág. 35 


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SERIE DECÁLOGO (pulsar en título para acceder a la entrada)

Decálogo 1. Yo, el señor, soy tu Dios. Ese frágil absoluto.
Decálogo 2. No tomarás en falso el nombre del señor, tu  Dios. Compasión vs. culpa.
Decálogo 3. Santificarás las fiestas. Resentimiento, envidia y reparación.

martes, 15 de mayo de 2012

DELITOS Y FALTAS: WOODY ALLEN, EL HUMOR Y LA VIOLENCIA COTIDIANA.


La película Delitos y faltas (Crimes and Misdemeanours, 1989) es una película de Woody Allen que constituye para mí un cierto punto y a parte. Realizada entre películas más bien de corte serio como Septiembre, Otra mujer o Alice constituye una película más perturbadora de lo que parece, y en la que lo serio y el humor alcanzan un profundo equilibrio en el que precisamente se sustenta el significado más profundo de la película. Equidistante del humor un tanto bufón de películas como Toma tu dinero y corre, El dormilón, La última noche de Boris Grushenko  o Bananas, así como de la bergmaniana Interiores, o de ese humor más trágico de Annie Hall o Manhattan, Delitos y faltas constituye una reflexión de calibre sobre la condición humana con tintes más Nietzscheanos (es inevitable la referencia a obras como el Anticristo o Así habló Zarathustra). Hay en ella también influencias de Bergman (utilizó para esta pelicula a Sven Nyvquist, el fotógrafo que colaboró en un gran número de sus películas), así como de Dostoyevsky (Crimen y castigo) y, sin duda, constituye una de las películas más interesantes de Allen.

Delitos y faltas se construye sobre dos historias paralelas. La de Judah Rosenthal (interpretado por un excelente Martin Landau, protagonista de las conocidas series de finales de los sesenta y de los setenta Misión imposible y Espacio 1999), un afamado oftalmólogo y la de Cliff Stern (interpretado por el propio Woody Allen), un realizador de documentales con buenas finalidades pero de escasa repercusión y éxito y cuyas vidas se cruzarán hacia el final de la película a través del rabino Ben (interpretado por Sam Waterston – Los gritos del silencio -), paciente y amigo del primero y cuñado del segundo. Veamos en primer lugar ambas historias por separado y de que manera utiliza Allen la seriedad para la primera y el humor para la segunda, así como los personajes relacionados con ellos.

1. LA HISTORIA DE JUDAH ROSHENTAL Y LO SERIO: EL DELITO.

Martin Landau como Judah
Judah Rosenthal es un afamado oftalmólogo, filántropo y, aparentemente, perfecto padre de familia y esposo que descubre, al llegar a casa después de un homenaje que se le ha realizado, que Dolores (Anjelica Houston), su amante, le ha escrito una carta a su mujer para explicarle la realidad de la situación que la une con su marido. A partir de aquí se inicia la trama en la que Dolores pretende el absurdo de lograr el amor de Judah chantajeándolo no sólo con su mujer, sino también con algún lio financiero un tanto turbio. La presión que Dolores ejerce sobre Judah le lleva a pensar en asesinarla, si  bien mediante la ayuda de su hermano mafioso Jack, quien contrata a un asesino para librarse de Dolores. Jack, un individuo claro en este sentido le dice:

Tú no te enteras de los que pasa en el mundo. Estás aquí sentado con tus cuatro acres y tus amigos ricos, y ahí afuera, en el mundo real es todo muy distinto […] y yo no soy tan fino como para tratar de  no ver la realidad. Nunca he podido estar al margen de las cosas…
Tú nunca has servido para hacer de duro. No te gusta ensuciarte las manos, pero por lo visto esa mujer existe y el problema no se va a esfumar.

Jack es como su propio lado más sombrío, el señor Hyde al que se opone Ben, el rabino que le pide que confíe en la posibilidad de perdón y reparación. En una escena impactante en donde presa de sus dudas acerca de si seguir con el plan de Jack, Ben aparece como su conciencia moral y le dice:

A veces cuando hay verdadero amor y verdadero reconocimiento de una falta puede haber también perdón […] Tendrás que confesar la falta y esperar comprensión. Yo no podría seguir viviendo sino creyera de todo corazón en una estructura moral con significado real y en la misericordia y en cierta clase de poder superior, si no no habría base que nos guíe la vida. Y te conozco lo suficiente como para saber que también hay en ti un átomo de este sentimiento.

Pero Judah no confía en el perdón de su mujer y ve todo su mundo burgués derrumbarse por esa “debilidad” de haberse dejado seducir por Dolores, una histérica emocionalmente necesitada y desequilibrada, tal y como la define que le pone inevitablemente en contacto con “el mundo real”:

Ben: ¡Es una vida humana! ¿Crees que dios no lo ve?
Judah: Dios es un lujo que yo no puedo permitirme.
Ben: Ahora hablas como tu hermano Jack.
Judah: Jack vive en el mundo real. Tú vives en el mundo de los cielos. Yo logré librarme del mundo real pero, de repente me ha alcanzado.
Ben: Tienes una aventura con ella por placer y luego, cuando ya tienes bastante, quieres barrerla debajo de la alfombra.
Judah: No hay otra solución que la de Jack Ben, aprieto un botón y ya puedo volver a dormir por las noches.
Ben: ¿Podrás dormir con eso? ¿Eso eres tú realmente?
Judah: No voy a permitir que esa neurótica me destruya.
Ben: La Ley Judha, sin ley todo son tinieblas.
Judah: ¡Hablas como mi padre! ¿Pero de qué sirve la ley si me impide recibir justicia? Es justo lo que me está haciendo… ¿Es esto lo que yo merezco?

Y así procede a pedirle a Jack que busque al individuo que acabará con la vida de Dolores. El resto de la película evoluciona desde su sentimiento de culpa hasta, como bien dice al final, su “racionalización”. En la magistral escena final donde se encuentran por única vez Judah y Cliff, el primero, en una especie de confesión velada bajo el argumento de una posible película, le dice:

Todo el mundo lleva sobre su conciencia actos terribles. ¿Qué esperabas que hiciera, ir a entregarse? La vida real es así, En la vida real lo racionalizamos y lo rechazamos o no podríamos seguir viviendo.

Y aquí, desde luego, hay que entender racionalización como la manipulación desde la razón para justificarse, para explicarse aquello que se necesita oír para dar cuenta de las acciones realizadas… Se trata de la racionalización como mecanismo de defensa orientado a evitar la censura, el sentimiento de culpa. Judha, desde luego, lo utiliza convenciéndose a sí mismo de la solidez de sus argumentos: “¡Hablas como mi padre! ¿Pero de qué sirve la ley si me impide recibir justicia? Es justo lo que me está haciendo… ¿Es esto lo que yo merezco?”.

La escena acaba con un Judha partiendo felizmente con su mujer y hablando de cómo será la boda de su hija…

2. LA HISTORIA DE CLIFF STERN Y EL HUMOR: LAS FALTAS.

Woody Allen como Cliff
Cliff es un realizador de documentales de escasa repercusión cuya mujer (Wendy, Joanna Gleason) es la hermana del rabino Ben y de Lester (Alan Alda), contrariamente a él un productor de gran éxito y multimillonario  de series y culebrones de gran consumo al que desprecia profundamente. Sin embargo, pronto se observa cierta inconsistencia en Cliff, puesto que no tarda en verse en su desprecio no sólo un desprecio ideológico sino que también la envidia de su éxito (algo que su mujer ya observa). Si bien en Jack podemos ver la sombra de Judha, en Lester podemos ver el yo ideal – como proyección social – de Cliff. Debido a sus problemas económicos Cliff se ve, en el colmo de las propuestas, a aceptar un trabajo de Lester que trata de rodar un documental apologético de él mismo para un programa de mentes creativas. En el desarrollo de éste conoce a Halley Reed (Mia Farrow) de quien se enamora, a la vez que pone de relieve la crisis de su matrimonio con Wendy. Halley de repente entra en la vida de Cliff como la posibilidad de reconocimiento. Lo significativo de Cliff es su definición permanentemente en contraposición a Lester. Esto es significativo en sí mismo y característico del mecanismo de defensa de la proyección: el desprecio y ridiculización que Cliff prodiga constantemente a Lester no es más que la proyección del desprecio y ridículo que siente por sí mismo, la proyección de su propia desvalorización en su opuesto. No es de extrañar que Allen ponga en boca de Cliff la siguiente expresión acerca de Lester: “Le quiero como a un hermano. Como Caín a Abel.”. Sin embargo, justamente Lester también desea a Halley, lo cual aun acentúa más la actitud de inconsistencia de Cliff.

El momento clave de todo este despropósito aparece en el momento en el que Cliff le pasa a Lester los primeros rodajes del documental que ya lleva grabados: una mofa de Lester. Obviamente es despedido. Falta a su compromiso y se queda sin el dinero.  Al mismo tiempo declara su amor a Halley quien, no obstante, le dice que parte hacia Londres por motivos de trabajo pero también como su necesidad de tomar perspectiva.

Finalmente, en la fiesta final nos enteramos de que Wendy se separa de Cliff, a la vez que en la misma fiesta Lester aparece con Halley presentándola como su novia para su consternación. En un momento en el que ambos se encuentran a solas Halley le dice:

Halley: El no es como tú crees… Es maravilloso, es tierno y cariñoso y romántico…
Cliff: Y un triunfador, eso es lo que es… Es rico y tiene éxito
Halley: Ten mejor opinión de mi ¿quieres?
Cliff: Siempre tuve una excelente opinión de ti, hasta hoy. Mira... antes nos reíamos de ese hombre, de sus programas tontos, de su modo de hablar.
Halley: Es un encanto
Cliff: Mi peor temor hecho realidad.

Halley le devuelve entonces una carta de amor que le escribió diciéndole que no es su destinataria adecuada, manifestándose entonces una de las mayores inconsistencias de Cliff: la carta es en gran parte una copia de otra de James Joyce. Cliff no puede confiar ni en las palabras que surgen  desde sí mismo, y éste es su auténtico drama.

Luego se produce el encuentro entre Judha y Cliff. Hay un momento en el que Cliff, tras oír la historia de Judah - “ahora esta libre del todo. Su vida ha vuelto por completo a la normalidad. Vuelve a su mundo protegido de riqueza y privilegios” - le dice que entonces “sus peores angustias se cumplen”. Es muy interesante observar esa expresión de las peores angustias (o temores) que se cumplen en función de su propio caso o del de Judah. En el primero, es la elección de Halley sobre Lester la que deriva en la peor angustia de Cliff en tanto lo que significa para él  mismo. Sigue inevitablemente poniendo el énfasis en lo exitoso de Lester, en una Halley que cae seducida por su dinero y por ser un tipo triunfador, no pone, en ningún momento, la consciencia en su inconsistencia propia y las actitudes, las faltas, que eso le lleva a cometer. En la segunda, la peor angustia se refiere a tener que vivir con el sentimiento de culpa por el atroz asesinato cometido. Sin embargo Judah ya ha racionalizado su historia, y como bien dice: “La gente arrastra consigo sus pecados, o puede que tenga un mal momento… pero pasa pronto y con el tiempo todo se olvida”.

3. LA RELACIÓN ESPECULAR ENTRE JUDHA Y CLIFF: DELITOS Y FALTAS.

No pasa desapercibida la relación especular entre Judah, que comete un asesinato (crimes, crimen, delito grave) y Cliff autor de faltas (Misdemeanours, falta, delito menos grave), es decir faltas entendidas en el sentido de poca gravedad, de pecadillos o pequeñas fechorías. Y, no obstante, es Judah quien, por lo menos a priori, conserva todo su mundo sin mella a pesar del grave delito cometido, mientras que Cliff, a pesar de sus faltas de poca monta, parece recibir un castigo mucho mayor: pierde a su mujer, pierde a Halley y se queda sin trabajo y sin documental. Parece que Woody Allen nos pone ante la tesitura de un Universo sin justicia y sin ley, absolutamente indiferente:

Lo que digo realmente, y lo digo con toda claridad, sin ningún mensaje esotérico de por medio, es que tenemos que aceptar que vivimos en un universo sin Dios y que la vida carece de sentido y que a menudo es una experiencia terrible, brutal y sin esperanza, y que las relaciones amorosas son durísimas, y que aun así tenemos que encontrar la manera, no sólo de hacer frente, sino de llevar una vida decente y moral. [1]

No obstante, creo que esta lectura es esencialmente insuficiente. Más allá de los evidentes silencio de dios bergmaniano o de la nietzscheana muerte de dios creo que uno de los temas fundamentales que aquí se nos plantea es la diferencia entre la conciencia inmoral (Judah) y la inconsciencia moral (Cliff). Judah sabe lo que ha hecho, sabe las fuerzas que le dirigen en cada momento y sabe incluso de la falsedad de su racionalización… Judah puede elegir en todo momento. Cliff, sin embargo, vive inconsciente de las fuerzas que le determinan y sus decisiones son tomadas sobre un fundamento absolutamente inconsciente: Lester es el espejo de su propia proyección. La acción de Cliff se dirige finalmente hacia sí mismo, si  bien de manera inconsciente, y esa acción inconsciente si parece, trágicamente, llevar a Cliff a su propia perdición. Es quizá por eso que Woody Allen aplica el humor a su historia, finalmente la más trágica, pues como dice Lester al principio de la película: lo cómico es tragedia más tiempo. Ese recurso es habitualmente aplicado por Allen en muchos de sus películas y adopta, por ejemplo, la típica forma de un comentario jocoso en una situación trágica, como por ejemplo el siguiente fragmento extraído de La última noche de Boris Grushenko:

Como me metí en este trance nunca lo sabré. Es realmente increíble… seré ejecutado por un crimen que jamás cometí. Claro que… ¿No va toda la humanidad en el mismo bote? ¿No es toda la humanidad ejecutada al fin por un crimen que no cometió? La diferencia es que todos los hombres van… finalmente. Pero yo iré a las seis de la madrugada de mañana. ¡Tenía que ir a las cinco! pero tengo un abogado listo… consiguió indulgencia.

Parecería que el mensaje de Allen tiene que ver con la conciencia… Como que lo trágico se refiere a lo inconsciente, como que desde esa perspectiva el destino parece ineludible, mientras que desde la conciencia, esta nos expone a lo circunstancial, a lo contingente, a que los delitos se descubran o no en función de los distintos elementos que deben darse, o no, para su desvelamiento. Judah escapa porque en su acción entra en juego la decisión consciente, Cliff cae de pleno en el mundo real precisamente porque decide inconscientemente tropezándose literalmente con las consecuencias de su visión mediocre y fracasada sobre sí mismo.

En todo caso, la historia de Cliff, como también la de Dolores, la amante de Judah, nos habla de la agresividad y la violencia cotidiana que transcurre en esos flujos de actitudes, comportamientos y decisiones ejecutadas desde lo inconsciente.

4. SOBRE LOS PERSONAJES DEL RABINO BEN Y EL PROFESOR LEVY: EL SILENCIO DE DIOS Y EL UNIVERSO INDIFERENTE.
Sam Wasterton como el Rabino Ben
Ben, el amigo y paciente de Judah y cuñado de Cliff, es un rabino que se erige en la voz de la estructura moral trascendente: la moral que deviene de dios. Sin embargo, aquello en lo que pone acento la película es que esa tragedia que se registra en el ser humano individual proveniente de sus faltas determinadas inconscientemente, no parece encontrar una justa respuesta en las faltas, delitos y horrores determinados conscientemente o colectivamente: el tan traído silencio de Dios. ¿Por qué Dios no responde a las atrocidades que son causadas por el ser humano? ¿Por qué en ocasiones, y no siempre, llega la justicia cuando la atrocidad ya se ha perpetrado? Benedicto XVI pronunció un discurso similar en el año 2006 en el campo de concentración de Auschwitz:
Tomar la palabra en este lugar de horror, de acumulación de crímenes contra Dios y contra el hombre que no tiene parangón en la historia, es casi imposible; y es particularmente difícil y deprimente para un cristiano, para un Papa que proviene de Alemania. En un lugar como este se queda uno sin palabras; en el fondo sólo se puede guardar un silencio de estupor, un silencio que es un grito interior dirigido a Dios: ¿Por qué, Señor, callaste? ¿Por qué toleraste todo esto? [3]
Sea como sea el holocausto judío, el salvaje esclavismo al que fueron sometidos los africanos (se han propuesto 60 millones de secuestrados, de los cuales 24 millones fueron a parar a América, 12 millones a Asia y 7 millones a Europa, mientras que los 17 millones restantes fallecerían en las travesías), el reciente genocidio en Ruanda, las pestes negras de la edad media, y un largo y largo y largo  etcétera no ponen de relieve el silencio de dios en el holocausto sino el silencio de dios a lo largo de todas las atrocidades históricas cometidas… incluidas las cometidas en su nombre.
Martin S. Bergmann como L. Levy
Hay otro personaje, el profesor Louis Levy (interpretado en la realidad por el profesor de psicología clínica de la Universidad de Nueva York, Martin S. Bergmann), protagonista del documental de Cliff que nos trasmite en sus breves apariciones una visión distinta. Personaje definido como vitalista situa al ser humano enfrentado a un universo indiferente. Al sentimiento religioso de Ben cuando dice: “Yo no podría seguir viviendo sino creyera de todo corazón en una estructura moral con significado real y en la misericordia y en cierta clase de poder superior, si no no habría base que nos guíe la vida” Levy le respondería:

Pero debemos recordar siempre que nosotros cuando nacemos necesitamos mucho amor para convencernos de que hay que seguir viviendo y una vez conseguido ese amor suele durarnos. Pero no olvidemos que el universo es un lugar muy frío. Somos nosotros que lo revestimos con nuestros sentimientos y, desde luego, en ciertas condiciones nos parece que todo esto ya no vale la pena.
No deja de ser curioso el destino de ambos personajes: Ben, el rabino, se vuelve ciego y el profesor Lévy con todo su vitalismo se suicida. Efectivamente, Ben enceguece pues es la única manera con la que puede seguir manteniendo sus creencias puesto que la realidad no las sostiene. Como suelen decir en ocasiones los cristianos: los designios del señor son inescrutables. Cosas así son el único sostén del silencio de dios. Dice al respecto de esta película Daniel Gerber en su brillante comentario:

La realidad organizada por las creencias no puede ser aceptada más que al precio de una total ceguera. Así, para seguir creyendo, Ben debe estar ciego… [4]
Por el otro lado el profesor Levy, con su inesperado suicidio, parece indicar que la frialdad y la indiferencia del universo puede, en ocasiones, con el amor, un amor que no dura siempre y con el que no sólo revestimos el universo (odio, agresividad, desesperación, sufrimiento también lo revisten), para convencernos de seguir viviendo. Siguiendo una vez más a Daniel Gerber, Levy se opone a Ben pues…
… recuerda esta limitación de la divinidad cuando habla de lo imprevisible de los acontecimientos: precisamente porque no hay garante universal, porque no hay garantías últimas, es decir, otro que pudiera darnos plena seguridad, vivimos siempre confrontados a la violencia de lo imprevisible.
Quizá por eso el cristianismo tuvo que recurrir a la vieja escatología para premiar a los “buenos” y castigar a los “malos” después de la muerte con la promesa del cielo y la amenaza del infierno. La justicia de dios no se realiza en este mundo sino en el otro… Algo parecido ocurre con la rencarnación. El ser humano, desde siempre, huye de la tiranía del azar, de la violencia de lo imprevisible porque ese enfrentamiento con la falta de sentido se torna insoportable para la existencia humana. Levy abunda en un mensaje no siempre suficiente pero que parece único y que un pensador radical como Slavoj Zizek recoge en su obra en unas palabras que siempre me han impactado por lo reales que las siento:
… lo esencial de la afirmación de que incluso si llegara a tener todo el conocimiento, sin amor no sería nada, no es meramente que con amor, sea algo. Con amor, también soy nada, si así puede decirse, una nada humildemente consciente de sí, una nada que se enriquece por paradoja por el conocimiento mismo de su carencia. Sólo un ser menesteroso, vulnerable es capaz de amor: el misterio final del amor es así que la falta de completitud  es en cierto sentido más alta que la completitud. Por un lado, sólo un ser imperfecto, menesteroso, ama: amamos porque no sabemos todo.[5]
Pero el acceso a ese tipo de amor es el trabajo de toda una vida y, como le ocurre a Louis levy, a veces eso no da la fuerza suficiente para continuar.
5. NOSTALGIA E IDEALIZACIÓN.
En un momento del film el profesor Levy hace el siguiente comentario:
Comprenderán que lo que pretendemos en realidad al enamorarnos es una paradoja muy extraña. La paradoja consiste en que al enamorarnos estamos buscando el rencuentro con todas o algunas de las personas que quisimos de pequeños. Por otro lado le pedimos a nuestros seres amados que corrijan todos los errores que aquellos lejanos padres o hermanos cometieron con nosotros, así que ese amor contiene en sí una contradicción: la de volver al pasado y la de deshacer el pasado.
¿Y no es acaso eso lo que se observa en la relación de Cliff con su sobrina? Se trata de una relación imposible y que, precisamente por imposible deviene en satisfactoria. En ella se encuentran presente y pasado, hombre y niña, la pizza y el viejo cine en el que ven viejas películas que nos recuerdan ese presente hecho de nostalgias imposibles, la paradoja de volver al pasado y la de deshacerlo, de nostalgias como las que evoca la letra de Lucía, la canción de Joan Manel Serrat que dice:
No hay nada más bello que lo que nunca he tenido
nada más amado que lo que perdí
perdóname sí hoy busco en la arena
esa luna llena que arañaba el mar
Esa misma paradoja de Levy es la que está implícita en estos versos de la canción: “No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí”, a la que puede oponérsele otro de Joaquín Sabina, la de su canción Con la frente marchita y que dice: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”, y que como dice Daniel Gerber:
Es la nostalgia por un pasado idealizado, evocado sobre todo por medio de la pista sonora que nos lleva a esa visión romántica con canciones de Cole Porter, Irving Berlin, Noel Coward y otros, que produce también otro contrapunto: el pasado presente. El mundo árido y desagradable del presente nos hace añorar el mundo del pasado […] También la nostalgia se hace presente en el culto por las viejas películas y el viejo cine de Greenwich Village, que es como el pequeño oasis en medio de una sórdida realidad. [5]
Y así Cliff y su sobrina devienen en esa relación satisfactoria porque ejemplifica y porque la trasciende al platonizarla, el famoso aforismo lacaniano: no hay relación sexual. Aforismo que hay que entender en el sentido de la asimetría que relaciona al hombre con la mujer no transformándolos precisamente en complementarios: cuando se trata de varones y mujeres, sea cual fuere la naturaleza, modalidad e intensidad de un encuentro sexual no será como el encastre de las dos piezas de un rompecabezas de dos piezas. Siempre habrá algo que sobre o que falte, algún elemento tercero estorbando la unión sin interferencias. [6]
Sorprende una película que en una hora y veintisiete minutos aborde tantos temas y de una manera tan profunda. Conciencia, justicia y felicidad; tragedia e inconsciencia, religión y sinsentido, moral y amoralidad, nostalgia e idealización. En fin… una gran película.
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[1] Eric Lax. Conversaciones con Woody Allen. Editorial Lumen
[3] Gerber, Daniel. El psicoanálisis en el malestar de la cultura. Editorial Lazos
[4]  Zizek, Slavoj. El frágil absoluto. Editorial Pre-textos, nro. 579
[5] Ver nota 3