AVISO. POR LA NATURALEZA DE LOS TRABAJOS DE ESTE BLOG, EL ARGUMENTO E INCLUSO EL FINAL DE LAS PELICULAS SON REVELADOS.

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lunes, 3 de agosto de 2015

LA CINTA BLANCA (DAS WEISSE BAND, Michael Haneke, 2009): La identificación con el agresor y la génesis del mal.

Necesitamos más entendimiento de la naturaleza humana, porque el único verdadero peligro que existe es el hombre mismo, él es el gran peligro, y es una lástima que no estemos conscientes de ello. No sabemos nada sobre el hombre, sabemos muy poco. Su psique debería ser estudiada ya que somos el origen de toda maldad posible. (C. G. Jung)

En este ocasión me dispongo a comentar una película del CINE en mayúsculas. Se trata de La cinta blanca (Das weisse band, 2009), del director alemán Michael Haneke. Rodada originalmente en color y "lavada" posteriormente en un fascinante blanco y negro, su argumento nos muestra como la violencia toma al ser humano partiendo de entornos opresivos y autoritarios donde la humillación y la continua vejación a la dignidad y al respeto constituyen el caldo de cultivo ideal para los fundamentalismos de todo tipo. El argumento transcurre en el pequeño y aparentemente idílico pueblo de Eichwald (un lugar ficticio), entre julio de 1913 y agosto de 1914, es decir, el mismo mes y año en el que se desencadenó la primera guerra mundial. Haneke traza una obra de precisión en las relaciones de los más de veintidós personajes que forman parte del argumento de la película, veintidós personajes que, magistralmente, adquieren una especial densidad caracteriológica.

La Cinta blanca nos ofrece una dura explicación y reflexión sobre la generación de la violencia que partiendo de los estratos más autoritarios de la sociedad se extienden como un tsunami hacia todos sus recovecos. Efectivamente, hay dos figuras fundamentales en los que ley y violencia se dan la mano: el barón (Ulrich Tukur),  amo y señor del pueblo y de sus tierras, un personaje egoísta y despótico y la baronesa (Ursina Lardi), personaje cuyo contacto con los jornaleros y campesinos es objeto de desprecio y desdén; y el líder espiritual - como el mismo se define -, el pastor (un excelente Burghart Klaussner). Las actitudes injustas, caprichosas en la administración de sus leyes del primero ante una serie de sucesos que le afectan y la implacabilidad sádica del segundo actúan como un virus sobre todas la población, pero especialmente, y como se verá en el desarrollo de la película, entre sus jóvenes adolescentes.

I. LEY Y VIOLENCIA.

- Sobre la situación de la infancia y la adolescencia.

Los sucesos son narrados por el maestro de escuela (Christian Friedel). Todo empieza con un accidente premeditado que sufre el médico del pueblo quien cabalgando su caballo es derribado por un fino cable, prácticamente invisible, con el que el animal tropieza. Sigue entonces la película con dos escenas donde ya se nos ofrece el trato que es deparado a los niños y adolescentes por parte de los adultos. Especialmente dura es la segunda de ellas, en las que el pastor nos introduce a la relación que los introyectos (las creencias que son "tragadas" sin ningún tipo de discriminación o flexibilización) tienen con la generación de la culpa y la aplicación del castigo. Transcribámosla para comentarla luego :

El pastor
Ninguno hemos cenado nada hoy en esta mesa. Al ver que se hacía de noche y no aparecíais vuestra madre ha salido llorando a buscaros por el pueblo. ¿Creéis que podíamos comer y beber creyendo que os había pasado algo? ¿Creéis que podemos comer y beber ahora que os presentáis y que nos soltáis una mentira como disculpa? No sé que es más triste, o vuestra ausencia o vuestro regreso. Nos acostaremos con el estómago vacío. Estaréis de acuerdo conmigo que vuestro comportamiento no puede quedar impune si queremos convivir respetándonos mutuamente. Así que mañana por la mañana a esta misma hora os daré diez golpes de vara delante de vuestros hermanos. Mientras reflexionar sobre la gravedad de vuestra falta [...] Vuestra madre y yo pasaremos una mala noche porque mañana os tendré que hacer daño. Los golpes nos dolerán a nosotros más que a vosotros [...] Cuando eráis pequeños vuestra madre os ponía una cinta en el pelo u os la ataba al brazo. El color blanco de la cinta os recordaba la inocencia y la pureza. Creía que a vuestra edad la virtud y la decencia llenaba vuestros corazones y que ya no necesitábais tal recordatorio. Estaba equivocado...

Los hijos adolescentes del pastor, Martin (Leonard Proxauf) y Klara (Maria-Victoria Dragus) son sus protagonistas. En este párrafo tenemos un claro ejemplo de la relación del introyecto con el juicio, la culpa y el castigo, o más concretamente, la carga de la culpa y la vinculación del castigo con la humillación y la vejación. Simplemente brutal. A la falta propiamente, se le añaden las cargas por el dolor causado ya no sólo por el sufrimiento de la familia, sino que, además, se les hace responsables a los jóvenes infractores de que como consecuencia de este malestar esta noche "nos acostaremos con el estómago vacío". Esta noche nadie cenará. También se les hace responsables del dolor de tener que aplicar el castigo y, junto a todo esto, la humillación de su aplicación - a la vez que ejemplo - ante la madre  y los hermanos, así como la renovada utilización de la marca de la "cinta blanca". Paradójico el discurso de la inocencia y la pureza ante una actitud y unos hechos tan extremadamente sádicos.

"Nos acostaremos con el estómago vacío"

Posteriormente asistimos a una típica escena de Haneke donde lo que no se ve, pero se oye, nos muestra el horror aun más si cabe. Tal y como el pastor anuncia, al día siguiente, a la misma hora, se inicia el ritual del castigo. Primero vemos a la madre acompañando a Clara y Martin, los dos hijos castigados, hacia el salón donde aguarda el resto de la familia. Luego vemos salir a Martin y dirigirse al despacho del padre del que sale con la vara de castigo y volver a entrar en el salón. La puerta se cierra e instantes después empezamos a oír los golpes de la vara y, un poco más tarde, los gritos de dolor de uno de los hijos.

A todo esto los sucesos siguen aconteciendo. Una mujer muere de un extraño accidente en la serrería del barón, lo que genera una cadena de acontecimientos que afectará especialmente a la familia del granjero Felder (Branko Samarowsky), quien a raíz de la acción de su hijo Max al vengarse este de la muerte de su madre destruyendo el campo de coles del barón, perderá su trabajo así como la de su hija Frieda (Birgit Minichmayr)  en casa del barón. Sin trabajo y con ocho bocas que alimentar acabará suicidándose al ahorcarse. La violencia también se observa entre padre e hijo a raíz de estas consecuencias. Las bofetadas y el maltrato físico se hace presente en cada situación que Haneke nos presente.

La familia del granjero Felder.
Paralelamente a estos sucesos desaparece también el hijo del barón, Sigi (Fion Muter), quien es encontrado posteriormente en la vieja serrería "atado, con los pantalones bajados y las nalgas ensangrentadas por los azotes que le habían dado" (narra el maestro de la escuela). A raíz de todo esto, las consecuencias no son sólo para la familia Felder . si bien se demuestra que no es Max, el hijo del granjero quien maltrató a Sigi -. También resultan despedidos, sin ninguna razón, el tutor de Sigi y Eva (Leonie Benesh), tutora de los mellizos del barón y la baronesa y la mujer de la que se enamora el maestro que nos narra la historia. Una vez más la arbitrariedad fascista en el ejercicio de la autoridad.

Entre estas escenas va surgiendo también la figura del pastor y el ejercicio brutal y humillante de la autoridad, esta en nombre de Dios, sobre sus hijos adolescentes. Asistimos así a una segunda escena donde una vez más contemplamos la relación de la ley con la humillación y la violencia con la que vemos al pastor interrogando a su hijo Martin para que reconozca que su extraña actitud en los últimos tiempos viene determinado por un comportamiento pecaminoso: la masturbación. Con un supuesto ejemplo tomado de otra comunidad de la que es pastor le relata todas las desgracias de un joven. Y así le dice:

¿De dónde crees tú que procedían los cambios que llevaron al muchacho a tan terrible final? [...] El muchacho había visto a otro abusar de los nervios más delicados de su propio cuerpo. Ahí donde la ley de Dios ha elevado barreras sagradas. El chico imitó tales acciones, y era incapaz de dejarlo. Destruyó todos lo nervios de su cuerpo y eso le llevó a la muerte. Solo quiero ayudarte. Te quiero con todo mi corazón. Se sincero Martin... ¿Por qué te has puesto rojo al oír la historia del pobre muchacho?

Martin... por qué lloras. ¿Quieres que te ahorre la confesión?

Martin finalmente confiesa que si se masturba, y la ayuda de aquel que "le quiere de todo corazón" se concreta en ligarle las manos a unas correas cada noche al ir a dormir.

Más tarde será  Klara quien sufrirá otro de los escarnecimientos de su padre en los que la lógica de la humillación y la culpabilización a través del dolor llevará a su hija a que se desvanezca. Tras llegar a una clase en la que los chicos están jugando alborozados, sigue otro de los torturantes discursos del pastor:

El día de hoy es muy triste para mí. Dentro de muy poco vamos a celebrar la fiesta de vuestra confirmación. Desde hace meses me esfuerzo por familiarizaros con la palabra de Dios y en convertiros en personas responsables según su espíritu. ¿Y con quién me encuentro hoy al llegar aquí? ¡Con monos gritando, sin disciplina ni dignidad, tan infantiles como los niños de siete años con los que compartís esta aula! Sin embargo, lo que me entristece más es el hecho de que mi propia hija tenga el papel protagonista de este lamentable espectáculo. Durante el último año le puse una cinta blanca en el pelo. El blanco es, como todos sabéis, el color de la inocencia. Esa cinta debía ayudar a Clara a evitar los pecados, el egoísmo, la envidia, la impudicia, la mentira y la pereza. A comienzos de este año fui lo bastante ingenuo como para creer que en el año de su confirmación habría madurado y que no necesitaría la cinta. Creí en su sentido de la responsabilidad como hija del líder espiritual (Es en este momento que Clara, de cara a la pared al fondo de la clase se desvanece).


Creí en su sentido de la responsabilidad como hija del líder espiritual.


Una vez más nos encontramos con la misma fórmula: humillación pública, y públicamente es mostrada la tristeza y frustración de una hija que defrauda sus expectativas y compromete su posición como líder espiritual.

- Sobre la situación de la mujer.

Un elemento importante en la película es también el trato deparado a la mujer en aquellos tiempos. Voy a citar textualmente unos párrafos de Peter Handke (un coetáneo de Haneke. Ambos nacieron en 1942, en plena guerra mundial) quien partiendo de la historia y suicidio final de su madre, describe impecablemente que era el ser mujer en estos entornos:

Nacer mujer en un mundo así ya es de antemano algo mortal. Sin embargo, se puede decir también que es tranquilizador; por lo menos no hay ningún miedo al futuro. En las ferias, las mujeres que echaban la buena ventura solo se lo tomaban en serio cuando leían el futuro en la mano de los chicos; en las mujeres este futuro no era más que una broma.

Ninguna posibilidad, todo previsto de antemano: pequeños coqueteos, una risa ahogada, unos momentos de azoramiento. Luego, por primera vez, la cara lejana, controlada con la que una empezaba de nuevo a ocuparse de la casa; los primeros hijos; quedarse un poco después del trabajo de la cocina; que por principio no la escuchen a una; ir dejando cada vez más de escuchar a los otros; hablar sola, luego las molestias en las piernas, varices, un murmullo en el sueño solo, cáncer de matriz, y con la muerte se cumplen por fin los destinos de la Providencia. No olvidemos que los distintos pasos de un  juego al que en aquella región jugaban mucho las niñas se llamaban así: Cansancio / Agotamiento / Enfermedad / Enfermedad grave / Muerte. [1]


Observamos este mundo de la mujer en toda la película precisamente por sus silencios (que por principio no la escuchen a una). Lo observamos en Eva, cuidadora de los mellizos del barón, una joven de diecisiete años tímida y aun espontánea. Lo observamos en Frieda, la hija mayor del granjero Felder, pero especialmente en la señora Wagner (Susanne Lothard), que cuida del doctor y sus hijos y que tiene un hijo retrasado, que también es su amante y a la que desprecia brutalmente. Lo observamos también la hija del doctor, Anna (Roxane Duran), la joven adolescente de 14 años víctima de los abusos sexuales de su padre. Todas las mujeres con el pelo recogido, vestidas de negro desde el cuello hasta la punta de los pies... La escena entre el doctor y la señora Wagner es esencial en este sentido.

Escena del doctor con la señora Wagner

Violencia, rencor, envidias, venganza, perversidad... todo se da en el "idílico" pueblo de Eichwald.

II. VIOLENCIA Y PROYECCIÓN.

El final de la película nos va mostrando poco a poco el papel que los adolescentes tienen en la trama de violencia. Vemos a Klara, tras el desmayo sufrido, matando el pajaro de su padre y dejándoselo sobre la mesa con las tijeras clavadas en forma de cruz.



Posteriormente la joven Erna (Janina Fautz) habla de manera sospechosa con el maestro acerca de sus "sueños premonitorios" sobre algunos accidentes que sucedieron: dijo haber soñado algo que realmente sucedió, que alguien dejaba una ventana abierta en pleno invierno en la habitación donde dormía su hermano recién nacido. Previamente se había observado el disgusto de uno de los hermanos ante su nacimiento.También dice que ahora ha soñado que a Karli, el  hijo retrasado de la señora Wagner, le sucederá algo muy grave, cosa que efectivamente sucede cuando lo hallan víctima de una paliza brutal.



Unas escenas más tarde vemos una nueva escena de violencia que tiene como víctima de nuevo a Sigi, a quien el hijo adolescente del administrador lo tira en al río para robarle su flauta.


El maestro, intrigado por la repentina desaparición del pueblo de la señora Wagner (quien dice que Karli sabe quienes fueron sus verdugos) y del doctor y sus hijos, y tras reflexionar sobre el comportamiento de algunos jóvenes y por "los sueños premonitorios" de Erna, empieza a ligar cabos y a establecer la temible conexión entre los actos violentos sucedidos y los jóvenes adolescentes como Klara, Martin, los hijos del administrador y otros... Algunas escenas se relacionan entonces con claridad, como el disgusto del joven hijo del administrador al saber el nacimiento de su hermano, o que la violencia infringida a Sigi es la misma que la que sufrieron Klara y Martin (los golpes en las nalgas)... Evidentemente nada se puede demostrar, si bien se hace evidente. Y mientras todos estos hechos se suceden, Haneke los liga con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, espoleta desencadenante de la primera guerra mundial con las posteriores declaraciones de guerra del Imperio Austro-Húngaro a Serbia y de Alemania a Rusia y Francia mientras invadía Bélgica. El maestro intenta comentar estos hechos al Pastor quien le amenaza con denunciarle por plantear tamaña "atrocidad".


Las palabras finales del maestro dicen: "El pastor no volvió a mencionar nuestra conversación y su amenaza de denunciarme al parecer nunca la llevó a cabo. El año 1917 me llamaron a filas. Después de que acabara la guerra vendía la casa de Wassendorf, heredada de mi ya difunto padre y con ese dinero abrí una sastrería en la ciudad. ¡Nunca volví a ver a nadie del pueblo!".



III. IDENTIFICACIÓN CON EL AGRESOR. RAÍCES DE LA VIOLENCIA Y LA SUMISIÓN.

SANDOR FERENCZI.
Esta película es un excelente ejemplo de uno de los posicionamientos posibles en relación con las introyecciones. Efectivamente, y como vemos en la película, un tipo de autoridad como la ejercida por padres al estilo del Barón, el Pastor, o del administrador, o el doctor, o incluso la del granjero Felder, que a parte de violencia incluye el abandono emocional, genera un tipo de introyectos altamente violentos, cargados de sentimiento de culpa y castigo, así como de una fuerte agresividad que puede manifestarse en dos direcciones, una introyectada hacia uno mismo como autoinculpación y autocastigo  (forma autoagresiva), que implica también el desarrollo de una forma extrema de sumisión y acatamiento que incluyen el control y la hipersensibilidad hacia el agresor, y cuya descripción parte esencialmente de los trabajos de Sandor Ferenczi; y otra proyectada hacia lo exterior como tendencia a culpar y ejercer la misma agresividad sufrida hacia otros (forma heteroagresiva), postulada esencialmente por Anna Freud, y a la que, en todo caso, cabe considerar como una extensión de los estudios de Ferenczi (generalmente y durante mucho tiempo no reconocido por el psicoanálisis freudiano). El mecanismo, tal y como se ha descrito, recibe el nombre de identificación con el agresor. A nuestros efectos me parece sumamente interesante el siguiente texto de Anna Freud en relación nuestra película:

ANNA FREUD.
Un yo que, con el auxilio de este mecanismo de defensa, atraviesa esta particular vía de desarrollo, introyecta las autoridades críticas como superyó y puede así proyectar hacia afuera sus impulsos prohibidos. Tal yo será intolerante con el mundo externo antes que severo consigo mismo. Aprende lo condenable, pero mediante este proceso de defensa se escuda contra el displacer de la autocrítica. La indignación contra los culpables del mundo externo sírvele como precursor y sustituto de sus sentimientos de culpa; y automáticamente se acrecienta cuando la percepción de la propia culpa cobra mayor intensidad. [2]

Es decir la identificación con el agresor surge de la combinación de la introyección de las leyes formuladas por poderes superiores que actúan como autoridades humillantes y violentas, también por lo que Ferenczi llamó terrorismo del sufrimiento (obvio en el caso del Pastor) y la proyección de la culpa. Es de esa manera que, como dice Anna Freud "continua el ataque activo sobre el mundo externo". Este mecanismo es el que hallamos fundamentalmente en los actos violentos que cometen los adolescentes de la película (Klara, Martin, los hijos del administrador y otros...)

La versión de la identificación con el agresor propuesta por Ferenczi tiene un claro ejemplo en las mujeres de la película que tan precisamente nos describió Peter Handke. En palabras del psicoanalista Jay Frankel, quien ha profundizado en los estudios de Ferenczi, destaca que la identificación con el agresor también se basa en las actitudes de complacencia, acomodación y sumisión, destacando las tres acciones que constituyen la identificación con el agresor:

Primero, nos sometemos mentalmente al atacante.  Segundo, este sometimiento nos permite adivinar los deseos del agresor, penetrar en la mente del atacante para saber que está pensando y sintiendo, para poder anticipar exactamente lo que el agresor va a hacer, y de esta manera saber como maximizar nuestra propia supervivencia. Y tercero, hacemos aquello que sentimos que nos salvará: por lo general, nos hacemos desaparecer a nosotros mismos a través de la sumisión y una complacencia calibrada con precisión, en sintonía con el agresor. Todo esto sucede en un instante. [3]

Los abusos del doctor a su hija Anna.

Obviamente la identificación con el agresor no asegura por sí misma librarse de la agresión de éste, por lo cual el único recurso que queda es encontrar como hacer tolerable o sostenible lo verdaderamente insoportable, Es por ello que junto a la identificación hallamos  dos mecanismos que suelen acompañarlo para sopotar esta insoportabilidad como son la disociación y la introyección.

- El paso de lo individual a lo colectivo: la banalidad del mal.


¿Por qué Haneke vincula estos "hechos" de un pequeños pueblo con el desencadenamiento de la primera guerra mundial, o con las posteriores hechos que determinaron el desarrollo de movimientos totalitarios como el fascismo o el stalinismo? Fue Erich Fromm quien ya exploró el tema en su libro "Miedo a la libertad" (1941) sobre la renuncia a la propia libertad a cambio de apoyarse en figuras fuertes y poderosas. Buscamos refugio en algo más grande que nosotros para evitar que la condición humana se las tiene que ver con la soledad y la responsabilidad sobre la propia vida y las propias decisiones. Así nos encontramos con movimientos de masa como los descritos en este blog en el comentario a la película "La ola" (pulsa aquí para acceder a la entrada) inspirados en figuras autocráticas como lo fueron Hitler o Stalin, o como también lo fueron Mussolini o Franco. Jay Frankel hace el siguiente comentario en su extenso estudio:

Estamos todo el tiempo borrando nuestra particularidad en nuestras interacciones sociales con figuras simbólicamente fuertes en cuya presencia nos volvemos temerosos, dóciles, enmudecidos o tontos: médicos, jefes, celebridades, expertos, gente que lleva uniformes o trajes. Nos volvemos pacientes complacientes, empleados dóciles (incluso si estamos resentidos), consumidores voraces, anuncios corporativos andantes, ciudadanos pasivos. La identificación con el agresor desempeña un papel cuando nos quedamos helados por el tono enfadado de alguien, probablemente incluso si se nos tranquiliza con una sonrisa seductora. La amenaza que recorre todas estas situaciones es que automáticamente ponemos a un lado nuestros propios pensamientos, sentimientos, percepciones y juicios, y hacemos (y lo más importante, pensamos y sentimos) lo que se espera de nosotros. Dado lo extendido que en definitiva puede estar cierto grado de identificación con el agresor, sugiero que la identificación con el agresor forma generalmente parte de los aspectos inconscientes de la comunicación que transcurre de manera continua entre las personas que intercactúan. [4]

Observemos que las palabras de Frankel prácticamente consituyen el soporte psicológico de la banalidad del mal propulsada por la filósofa Hannah Harendt (ver entrada en este blog pulsando aquí). Es más, encontramos aquí la relación entre la sumisión descrita por Ferenczi y la agresividad descrita por Anna Freud y que, bajo ciertas circunstancias hace que ciertos individuos aparentemente "normales" pueden llegar a ser capaces de cometer atrocidades. El caso de Adolf Eichmann fue el modelo ejemplar del tema que inspiró a la filósofa. La identificación con el agresor y la psicología de masas se juntan aquí para dar cuenta de ese aspecto destructivo que anida en ese aparente "hombre normal".

La línea de continuidad que va del pueblo de ficción de Eichwald y sus personajes a la primera guerra mundial y al surgimiento de los totalitarismos como el nazismo o el stalinismo y sus consecuencias, es la línea maestra que traza Haneke desde lo individual a lo colectivo. Es por ello que quisiera concluir esta entrada con unas palabras dichas en el que podemos considerar el escrito fundacional de la identificación con el agresor, palabras de Sandor Ferenczi:

... me agradaría que a partir de ahora concedieran más importancia a la manera de pensar y hablar de sus niños, de sus pacientes y de sus alumnos, tras los cuales se ocultan críticas, de forma que pudieran aclarar la confusión de lenguas y aprovecharan la ocasión para aprender muchas cosas. [5]
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[1] Handke, Peter. Desgracia impeorable. Editorial Alianza. Biblioteca Handke, págs. 19 y 20
[2] Freud, Anna. El yo y los mecanismos de defensa. Paidós psicología profunda, pág. 131
[3] Frankel, Jay. Explorando el concepto de Ferenczi de identificación con el agresor. Su rol en el trauma, la vida cotidiana y la relación terapéutica. Ver artículo pulsando aquí.
[4] Ídem anterior
[5] Ferenczi, Sandor. Confusión de lenguas entre el adulto y el niño. En Tomo IV OC. Editorial Espasa-Calpe, pág. 149

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PELÍCULAS RELACIONADAS

LA OLA (Die Welle, 2008)
Dennis Gansel.

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HANNAH ARENDT (2012)
Margarethe Von Trotta

AQUÍ para acceder entrada

domingo, 27 de octubre de 2013

HANNAH ARENDT (II): SOBRE LA VIGENCIA DE SU DISCURSO FINAL.

 REFLEXIONES EN TORNO A LA INTROYECCIÓN CIUDADANA.


Discurso de Hannah Arendt (Bárbara Sukova)
en la Universidad de Chicago.
Hace poco que ha salido el DVD de la película Hannah Arendt (Margarethe von Trotta, 2012) que ya comenté en este blog el pasado més de agosto (pulsar aquí para verlo). He revisto de nuevo una película que no deja de sorprenderme por su profundidad dado el tema que trata y la dimensión filosófica de su personaje. Deseaba la aparición del DVD porque quería incluir en el post que escribí su discurso final como un elemento de primera magnitud de la película. Sin embargo, tan sólo oirlo me parecía pobre simplemente incluirlo en el post a "vuelo pasado". Escuchándolo de nuevo se me confirmaba la pobreza de esta solución y no sólo eso, sino también la importancia que tiene en sí mismo y la vigencia de sus palabras en la actualidad. Es por ello que finalmente me he decidido a dedicarle un post a ese discurso final que Hannah Arendt dedica a sus alumos de la Universidad de Chicago. Vayan por ello dos largos fragmentos de él:

Cuando el New Yorker me encargó que cubriera me encargó que cubriera la información del juicio a Adolf Eichmann yo supuse que el tribunal tenía un sólo objetivo: cumplir las exigencias de la justicia. No era una tarea sencilla porque el gran tribunal se enfrentaba a un crimen que no había sido tipificado en los códigos de sus leyes y con un criminal de un tipo que la sociedad no había visto desde los procesos de Nuremberg. Aun así, el tribunal quiso definir a Eichmann como a una persona enjuiciada por sus actividades. No tenían la intención de juzgar el sistema, ni la historia ni ningún "ismo", ni siquiera el antisemitismo, tan sólo a la persona. El problema vino cuando el nazi Adolf Eichmann rechazó insistentemente cualquiera posición que tuviera que ver con lo personal, como si no tuviera nada por lo que ser castigado o perdonado. El protestaba, una y otra vez, ante las acusaciones del fiscal diciendo que él nunca había llegado a hacer nada por iniciativa propia, que jamás había tenido intenciones de ningún tipo, buenas o malas, que él solo había cumplido órdenes. Este argumento, habitual de los nazis, demuestra claramente que el mal más grande del mundo puede ser cometido por cualquiera y que para hacerlo no es necesario tener ningún motivo o fuertes convicciones o corazones crueles o intenciones malévolas... basta simplemente CON NEGARSE A SER PERSONA. Y por esto a este fenómeno le he llamado la BANALIDAD DEL MAL.

[...]

Como ustedes ya saben yo soy judía. Muchos me han atacado por odiar a los míos o defender a los Nazis, o simplemente despreciarles...  Y ese no es ningún argumento. Asesinato moral es su nombre... tan sólo he querido reconciliar la increíble mediocridad del hombre con las terribles consecuencias. Intentar comprender no significa perdonar. Así que toda mi responsabilidad es comprender y será también la responsabilidad de cualquiera que desee escribir o estudiar sobre éste o cualquier otro tema. Desde Sócretes y Platón entendemos que EL PENSAMIENTO ES ALGO ASÍ COMO EL DIÁLOGO SILENCIOSO QUE EL ALMA TIENE CONSIGO MISMA. Al negarse a ser una persona Eichmann pasó a ser su propia víctima renunciando sin saberlo a una de sus grandes facultades: la capacidad de pensar. Y COMO CONSECUENCIA CUANDO DEJÓ DE PENSAR DEJÓ DE DISCERNIR. Fué la incapacidad de pensar la que  hizo posible que muchos hombres, digamos normales y corrientes, cometiesen actos de barbarie a una escala enorme, actos que antes nunca se habían visto jamás. Es cierto, he tratado estos temas desde una perspectiva esencialmente filosófica. La esencia del pensamiento, del pensamiento al que me refiero no es el conocimiento, si no el que distingue entre el mal y el bien, entre lo bello y lo feo, y lo que yo busco es que el pensar de fuerza a las personas para que puedan evitar los desastres en aquellos momentos en los que todo parece perdido.

I. PENSAMIENTO Y REFLEXIÓN: Manipulación, normatización y libertad.

Creo que la dimensión que tenemos que entender acerca del concepto de pensamiento que Hannah Arendt nos lanza en su discurso, tan bella y poéticamente expresado como "el diálogo silencioso que el alma tiene consigo misma" se corresponde con el concepto de reflexión. Y, en ese sentido, me parece muy interesante la definición que hace Jung de la reflexión:

Reflexio significa "doblar hacia atrás", y psicológicamente, indicaría que el reflejo que lleva al estímulo hacia su descarga instintiva es interferido por la psiquización... Así, en vez del acto compulsivo aparece cierto grado de libertad, y en lugar de la predicción surge algo relativamente imposible de predecir en cuanto el efecto del impulso. [1]

Este "doblar hacia atrás" es lo que devuelve el espejo (la consciencia) sobre aquello que le es lanzado para ser reflejado. Y, evidentemente, lo que Jung nos dice es que lo que se devuelve no es exactamente el reflejo exacto de aquello que se proyecta sobre ella precisamente por el efecto de su paso y sostenimiento en la conciencia y para la evaluación de sus efectos sobre ella (sosteniendo así el pensamiento, el sentimiento y el instinto). Tenemos aquí un buen ejemplo de la diferencia entre el hombre normatizado, el hombre que no reflexiona y devuelve simplemente lo que se le refleja y el hombre que reflexiona y que, en consecuencia, o bien pueda reflejar su libertad de pensamiento devolviendo la apreciación de la evaluación de su experiencia o, y esto es lo más problemático, también devolviendo un reflejo distinto cuyo efecto está basado en su capacidad para la manipulación. La reflexión nos ofrece estas dos posibilidades por igual: libertad de pensamiento y capacidad para la manipulación. Lo cual también se transforma en libertad para dialogar o manipulación para engañar. La primera se basa en el fortalecimiento de la libertad de los seres humanos, la segunda se fundamenta en su capacidad para normatizarles o manipularles. En el artículo dedicado anteriomente a esta película tenemos un ejemplo del hombre que reflexiona y manipula precisamente en el caso de Ernst Janning, el juez alemán protagonista de "El juicio de Nuremberg" (Stanley Kramer, 1961) quién reflexionando y dándose cuenta perfectamente de los peligros de la ideología nazi no sólo no actua contra ella sino que contemporiza con y participa de sus engaños. Siguiendo con el ejemplo de la misma película hallamos en el juez Haywood (Spencer Tracy) el hombre que reflexiona (y que, en consecuencia, está por encima de los intereses políticos norteamericanos que en la película intentan evitar una sentencia desfavorable a Janning) y que ejerce su función de juez privilegiando también su libertad. lo que finalmente le lleva a decir: Ante los pueblos del mundo permítanme ustedes que proclame nuestro fallo a aquello que defendemos: JUSTICIA, VERDAD Y EL RESPETO QUE MERECE EL SER HUMANO.

De la misma manera que en el anterior post dedicado a esta película puse la interpretación de Burt Lancaster como Janning en su declaración ante el tribunal, voy ahora a poneros la no menos impactante de Spencer Tracy como el juez Haywood en su veredicto:

Veredicto del juez Haywood (Spencer Tracy)
- El Juicio de Nurember (Stanley Kramer 1961) -

En el discurso de Hannah Arendt encontramos la siguiente declaración:  el pensamiento al que me refiero no es el conocimiento, si no el que distingue entre el mal y el bien, entre lo bello y lo feo, y lo que yo busco es que el pensar de fuerza a las personas para que puedan evitar los desastres en aquellos momentos en los que todo parece perdido.  Creo que su comentario también podemos contemplarlo bajo la concepción que Jung hace de la reflexión cuando la define como "un instinto cultural" que, en sus palabras incluiría la búsqueda de significado. No es mera acumulación de conocimiento sino la transformación de éste en significado, es decir, y como dice Hanna Atendt, en discernimiento.

Hoy en día vivimos tiempos en donde la dualidad político-económica nos enfrenta, o nos debería enfrentar como ciudadanos, al continuo ejercicio del discernimiento. Sin incluir ni mucho menos a todos los políticos ni a todo el pensamiento político-económico, hay que tener claro que una parte importante de la política que hoy se nos ofrece es un teatro anunciado tras un telón de supuesta democracia que lo vela, y cuya representación nos requiere el continuo ejercicio del discernimiento, el continuo ejercicio de la "reflexión" sobre los mensajes que nos mandan los representantes del mundo político y económico, sobre aquello que nos dicen y sus verdaderas motivaciones, es decir, sobre un significado que el propio mensaje vela o disimula. Hoy en día estamos bajo un contínuo ejercicio de normatización por parte de la política y, sobretodo, por parte del etéreo poder económico del que la primera es, en ocasiones, un simple títere, y que hoy en día se despersonaliza bajo el difuso nombre de "los mercados" o "el sistema financiero". Y es por ello que, en un claro ejercicio de verdadera democracia, los ciudadanos debemos querer ser más personas que nunca y resistir contra ese ejercicio contínuo de normatización y engaño, de descarada manipulación que nos implica una cierta actividad política y el poder económico con el que anda en ocasiones estrechamente vinculada. El ejercicio de la democracia ciudadana se instala en las palabras del juez Haywood cuando dice aquello que defiende: justicia, verdad y el respeto que merece el ser humano.

II. SOBRE EL PROCESO DE INTROYECCIÓN CIUDADANA.

Todo aquel que haya seguido un proceso psicoterapéutico sabe que una parte de este proceso tiene que ver con el cuestionamiento de ciertas creencias de origen externo cuya rigidez y carga emocional (esencialmente vinculadas al sentimiento culpa, el miedo y el dolor) limitan de distintas maneras algunos comportamiento o actitudes fundamentales para el desarrollo de la propia vida. El mecanismo por el cual estas creencias de origen externo se establecen en nuestra psique como propias es conocido como introyección.

Hoy en día podemos observar este mismo proceso en la gestión de los intereses políticos y económicos y en muchos de los mensajes, más o menos grotescos, más o menos sutiles,  lanzados por los gobiernos y partidos políticos de nuestras flamantes democracias parlamentarias en lo que llamo el proceso de introyección (léase también intoxicación) ciudadana. Obviamente el proceso de introyección (intoxicación) ciudadana (en el que los mass media y su propia perversión tienen mucho que ver) tiene un simple y llano objetivo: su manipulación interesada. En un claro ejercicio de que el fin justifica los medios, la captación del voto, la implementación ideológica, desviar la atención de temas espinosos o crear un estado de miedo o de falsa euforia con objetivos de diferente tipo estarían entre algunas de las motivaciones que se ocultan tras los mensajes que caracterizan a dicho proceso. Por ello, y de la misma manera que ocurre en el proceso psíquico, estas introyecciones cabe considerarlas como verdaderas intoxicaciones. Quisiera recordar aquí unas palabras de Ernst Janning (El juicio de Nuremberg) que ya vimos en el anterior post dedicado a esta película:  Teníamos una democracia, si, pero corrompida por elementos que la componían. Por encima de todo existía miedo. Miedo al presente, miedo al futuro, miedo de nuestros vecinos... Miedo de nosotros mismos. Cuando leo estas palabras no puedo evitar ver cuanto me resuenan en la situación actual del Estado español. Una democracia corrompida, el miedo como ingrediente esencial y la creación del "enemigo" como el elemento de distracción necesaria. Hoy la política española es el caldo de cultivo ideal, la gran oportunidad para todos los ávidos de poder, para todos los tiburones de la política y la economía. Es el gran momento para la introyección (intoxicación) ciudadana y para que cada cual sirva a sus propios y reales intereses que, evidentemente, no son los de esos ciudadanos.

- El voto: logro y límite del ciudadano en la democracia representativa.

El voto: logro y límite de la  ciudadanía.
Si bien, y durante mucho tiempo, se nos ha argumentado el mantra de que la democracia representativa es el menos malos de los sistemas, nos encontramos aquí con uno de las primeras y fundamentales introyecciones que los ciudadanos debemos reconsiderar: que como hoy estamos mejor que en el pasado se nos pide que no mareemos más la perdiz. A la realidad objetiva del logro fundamental que ha sido el ejercicio del voto en la democracia se une la tergiversación política que se hace de ello. El gran ejercicio de normatización y anestesia ciudadana al que hoy asistimos es que la democracia comienza y acaba con el voto, de tal manera que el gran logro de la participación ciudadana se convierte a su vez en el límite de su participación en lo político. El conflicto que Hannah Arendt ya destacó en sus estudios entre los partidos revolucionarios y los consejos populares (por ejemplo en la Revolución rusa), en el que los primeros no veían con entusiasmo sus funciones (hasta llegar a aplastarlos de manera despiadada y violenta) es el mismo problema que se sigue perpetuando en la democracia:

El conflicto entre estos dos sistemas, el de los partidos y el de los consejos, ocupó un lugar privilegiado en todas las revoluciones del siglo XX. Lo que se ponía en juego era el problema de la representación frente a la acción y la participación. Los consejos eran órganos de acción, los partidos revolucionarios eran órganos de representación y, aunque los partidos revolucionarios reconocieron sin mucho entusiasmo a los consejos como instrumentos de la "lucha revolucionaria", intentaron en plena revolución apoderarse de ellos desde dentro; sabían muy bien que ningún partido, por revolucionario que fuese, sería capaz de sobrevivir a la transformación del gobierno en une verdadera república soviética. Desde el punto de vista de los partidos, la necesidad de acción era transitoria y estaban seguros de que, tras la victoria de la revolución, toda acción ulterior sería innecesaria o subversiva. [2]

Hoy  hallamos, por ejemplo en nuestra democracia, el mismo fenómeno de hostilidad parlamentaria en relación a las iniciativas legislativas populares (ILP). Baste el dato de sobras conocido: desde 1983 el congreso ha tumbado todas las ILP (66 iniciativas) y, curiosamente, la única aprobada ha sido la de la declaración de interés cultural de las corridas de toros. No hace falta que añadamos mucho porque el congreso, con mayoría absoluta del PP, ha aceptado y aprobado esta iniciativa con sorprendente celeridad (os recomiendo, para ver el alcance de la banalización de este recurso, el programa 30' de TV3 que dedicó a las ILP - pulsar aquí para acceder el video -). No hace falta tampoco ver la reacción del gobierno hacia los movimientos y organizaciones ciudadanas que se manifiestan democraticamente como es, en nuestro Estado, la PAH (Plataforma por los afectado de la hipoteca) o la ANC (Asamblea Nacional de Catalunya) y el movimiento independentista catalán, o recientemente el movimiento de profesores, maestros, padres y alumnos en las Baleares contra la reforma educativa del presidente del PP José Ramón Bauzá.

El introyecto básico de la democracia representativa y de sus partidos requiere que a través del ejercicio del voto los ciudadanos se aletarguen y se mantengan en su silencio político. A través del sistema de partidos representativos y a través de la acción que, al paso que vamos, no pasará de la mera acción folclórica del voto, se perpetúa la distancia secular entre gobernantes y gobernados:

una vez más la función gubernamental se ha convertido en el privilegio de unos pocos, únicos que pueden "ejercer sus virtuosas disposiciones" (como Jefferson llamaba todavía al talento político del hombre). El resultado es que el pueblo debe sucumbir al "letargo, precursor de la muerte para la libertad pública" o preservar "el espíritu de resistencia" frente a cualquier tipo de gobierno que haya elegido, ya que el único poder que conserva es "el poder de reserva de la revolución" [3]

Es necesario despertar del letargo al que desde la política "profesional" se nos conmina a la ciudadanía. Es por ello que hoy es tan necesario el ejercicio del pensamiento (reflexión y discernimiento) que Hannah Arendt reclama. El hombre y la mujer normal y corriente que somos los ciudadanos como sujetos políticos no puede "despersonalizarse politicamente" en esa especie de abulia, de desidia política, de ese letargo que tan necesario le es a la política de los políticos. La banalidad del mal que Arendt nos propuso a través del caso de Adolf Eichmann se transforma también en la banalidad política del ciudadano: el dejar suceder por omisión. Solo retomar nuestra responsabilidad como ciudadanos en la política nos aleja de la mediocridad de la que la filósofa nos alerta:  tan sólo he querido reconciliar la increíble mediocridad del hombre con las terribles consecuencias. Es necesario resistir a la mediocridad ciudadana que gobiernos y algunos políticos, y todo un sistema financiero-económico que ha tenido la virtud de poner en marcha un poder deslocalizado, etéreo pero omnipresente, intenta imponernos.

III. LA INTROYECCIÓN CIUDADANA REQUIERE DE LA DESCONFIANZA Y EL MIEDO.

Paolo Flores d'Arcais
En una de las temáticas del programa de TV3 "Amb filosofía" (Con filosofía) se trató acerca del poder (Pulsar aquí para acceder al video). Uno de sus participantes fue Paolo Flores d'Arcais, el filósofo, periodista y editor de la revista italiana Micromega, y que cita un elemento clave en el estadio actual de las relaciones entre la ciudadanía, la política y ese oscuro poder que es el poder financiero:

para las democracias occidentales, la relación entre la soberanía de los ciudadanos y la soberanía de las finanzas no sólo es un problema de actualidad, sino un problema de mucho peso. Es evidente que allí donde mandan las finanzas, la soberanía de los ciudadanos declina, desaparece, queda entre paréntesis, ES UNA MENTIRA. Hoy estamos en un círculo vicioso, ya que los ciudadanos han sido expropiados de su verdadera soberanía. El aparato de los partidos, los partidos de los profesionales de la política, ya no son instrumentos en manos de los ciudadanos y se han convertido en un poder autónomo que se dirige a los ciudadanos sólo para pedir el voto y, en realidad, tienen sus propios intereses, que son los intereses del sistema. [4]

Valentí Puig
Otro de los participantes en este programa de TV3 fue Valentí Puig [5], escritor, articulista y analista político. Valentí Puig define el poder como la bestia... En términos psicológicos podríamos decir que el poder adquiere en el ser humano una forma pulsional que lo posee y que le lleva a que su ejercicio tienda entonces a no tener límite y a imponerse, de manera más o menos explícita, de forma tiránica. El ejemplo en las democracias lo tenemos en el ejercicio que hace un partido en el gobierno de la mayoría absoluta... No hace falta abundar mucho más sobre el tema. Y respecto al posicionamiento en relación al poder dice Valentí Puig:

El poder ha sido en cierta manera una bestia incentivada por determinadas ideologías, por ejemplo el totalitarismo, y una bestia perseguida y asediada por otras maneras de entender la vida política como [...] del sistema constitucional liberal. ¿Qué diferencia hay? El totalitarismo deja libre la gran bestia, prefiere la masa a la persona, y el sistema demoliberal prefiere las personas a la masa y se pregunta, aunque aun no exista la democracia o el sufragio universal de qué manera se puede controlar el poder. Y esta es la gran pregunta. [5]

Y esta pregunta incluye la cuestión fundamental. Y es que mientras haya la dicotomía entre gobernantes y gobernados el control del poder será necesario y que, como bien nos indicaba Hannah Arendt (ver nota 3), sólo esto es posible mediante "el espíritu de resistencia" ciudadana.

Sin embargo este espíritu de resistencia necesita, como hemos visto, del principio de la reflexión y el discernimiento por un lado y, sobre todo, sobreponerse a la desconfianza y al miedo - aliados fundamentales del ejercicio del poder -, y que constituyen los factores de dispersión que pretenden enajenar y dispersar dicho principio de resistencia ciudadano mediante la introyección de creencias que especulan con esa desconfianza y ese miedo.

La historia del nacionalsocialismo alemán y del stalinismo en la Unión soviética se caracteriza por el sentido de oportunidad que Hitler y Stalin tuvieron para aprovecharse del desconcierto, del miedo y la desconfianza en la que sus respectivos pueblos se hallaban para, postulándose como Padre-Dios-Lider introyectarlo, es decir, intoxicarlo de creencias cargadas de resentimiento y de odio, y dirigirlo contra el "enemigo" que se creó para la ocasión, el culpable de todos los males. Ambos fenómenos totalitarios han caracterizado una de las desgraciadas novedades del siglo XX. Es por eso que una característica de estos sistemas autocráticos se fundamenta en la psicología de masas que ya describimos en el post dedicado a la película de "La ola" (pulsar aquí para ver post) y, sobretodo, en la creación de una masa de acción que se orienta hacia la destrucción del "enemigo". En cuanto a la creación de éste, es muy fácil cuando el miedo y la desconfianza imperan, y la facilidad con la que se realiza dicha creación es mostrada espléndidamente por Sam Keen en su poesía La creación del enemigo:

Comienza con un lienzo en blanco
Esboza en él siluetas de hombres, mujeres y niños


Hunde la brocha en el pozo de tu propia oscuridad
Dibuja en la cara de tu enemigo la codicia, el odio y la crueldad
que no te atreves a reconocer como propias

Ensombrece todo asomo de simpatía en sus rostros
Borra cualquier resto de la miríada de amores, esperanzas y miedos
que residen en el calidoscopio de su corazón infinito

Deforma su sonrisa en una mueca cruel Arranca la carne de sus huesos
hasta que sólo quede el abstracto esqueleto de la muerte
Exagera cada rasgo humano hasta metamorfosearlo
en bestia, alimaña, insecto

Rellena el fondo de tu lienzo con los demonios y figuras malignas
que alimentan nuestras pesadillas ancestrales

Cuando tu cuadro esté completo podrás matarlos sin culpa y despedazarlos sin sentir vergüenza. Lo que has destruido, simplemente, es un enemigo de tu Dios [6] 


Hoy observamos  los efectos del miedo y la desconfianza en la articulación de dos acciones claras en las democracias representativas: el ascenso de la extrema derecha con sus clásicos discursos ultranacionalistas y populistas con el ingrediente esencial del "enemigo", y la creciente radicalización de la manipulación y criminalización de los movimientos democráticos ciudadanos por parte de los gobiernos y partidos de las democracias representativas, esos entes autónomos, como decía Paolo Flores d'Arcais, alejados del ciudadano y entregados tan sólo a sus intereses de voto y, consecuentemente a sus cuotas de poder. Y finalmente, y desgraciadamente, hoy tenemos que buscar, como diría Valentí Puig, la bestia del poder en ese sistema financiero y en sus "misteriosos mercados" que hoy por hoy son el nuevo totalitarismo maquillado de democracia, un totlitarismo que saliendo de la esfera política se ha hecho una bestia sin rostro que ejerce una nueva violencia refugiado en ese espeso magma de la globalización.

III. REFLEXIÓN Y RESISTENCIA COMO PRINCIPIOS DE LA ACCIÓN CIUDADANA.

Henry David Thoreau
Si  la  capacidad de  desobediencia  constituyó
 el  comienzo de la historia humana, la obediencia podría muy bien, como he dicho, provocar el fin de la humanidad. Erich Fromm (7)

Justamente cuando el desconcierto, el miedo y la desconfianza imperan es  cuanto más necesario se hace la reflexión y el discernimiento por un lado y el principio de resistencia por el otro... Estos dos recursos son los recursos del ciudadano que no sólo desea ser introyectado por el dúo político-económico sino que también desea poner límites al ejercicio del poder.

De la reflexión y el discernimiento ya hemos hablado como el mecanismo por el cual se procede al desvelamiento de las introyecciones de todo aparato político-económico y esencialmente de gobierno. Del principio de resistencia es importante hablar puesto que es el elemento fundamental de la participación y acción ciudadana. Para ello citaré una frase de Henry David Thoreau que se complementa con el pensamiento que Hannah Arendt reclama al ser humano:

¿Debe el ciudadano someter su conciencia al legislador por un solo instante, aunque sea en la mínima medida? Entonces, ¿para qué tiene el hombre su conciencia? Yo creo que debiéramos ser hombres primero y ciudadanos después. Lo deseable no es cultivar el respeto por la ley, sino por la justicia. La única obligación que tengo derecho a asumir es la de hacer en cada momento lo que crea justo. [8]


Ese es el pensamiento que teme todo poder político, de hecho, todo poder en general: el de ciudadanos que sean primero hombres y mujeres con conciencia y que se preocupen más por la libertad y la justicia que por las instituciones y las leyes. Que asuman una posición de responsabilidad ante el poder que eligen que les gobierne en el ritual del voto y que la acción política no acabe en el simple ritual. Las instituciones y las leyes son administrativas, mientras que la libertad y la justicia como voluntad política de los ciudadanos se corresponde con la ética. El principio de resistencia (o desobediencia civil como también es conocido) unido al principio de asociación deviene así en la verdadera fuerza que  los ciudadanos tienen frente al poder político y económico. Es justamente ese poder el que desde la democracia representativa odia (Jacques Ranciére, 2006) el ejercicio de la democracia ciudadana:

El crimen democrático contra el orden de la filiación humana es, ante todo, un crimen político, es decir, simplemente la organización de una comunidad humana sin vínculos con Dios padre. [9]

Este comentario del filósofo político francés pone de relieve el disgusto del poder político cuando el ciudadano decide hacer política: el poder quiere que el ciudadano se mantenga como un niño dependiente y sobre todo obediente y tolera mal cuando de repente decide crecer y oponerse a su dominio. Es entonces cuando la democracia representativa se vuelve especialmente virulenta ante esos accesos de madurez ciudadana acusándola en muchas ocasiones de anti-democrática o como, por ejemplo, la acusación de anti-constitucional del estado español ante el "problema del independentismo catalán" y su voluntad de realizar una consulta que, por otro lado es plenamente democrática (y deseada por el 80% de los ciudadanos que viven en Catalunya). Veamos aquí los argumentos de otro lider de la desobediencia civil: el matemático y filósofo ingles Bertrand Rusell:


Bertrand Rusell
Quienes critican la forma particular de desobediencia civil que estoy intentando justificar mantienen que las violaciones de la ley, aun cuando puedan estar justificadas bajo un régimen despótico no pueden nunca estar justificadas en una democracia. No encuentro en absoluto válida esta aseveración. Hay muchos casos en los que gobiernos nominalmente democráticos dejan de hacer efectivos principios que los amigos de la democracia respetarían. Tomemos por ejemplo el caso de Irlanda antes de alcanzar la independencia. Formalmente los irlandeses tenían los mismos derechos democráticos que los británicos. Podían enviar sus representantes a Westminster y defender su postura mediante todos los procedimientos democráticos admitidos. Sin embargo, a pesar de ello, estaban en minoría, que habría sido permanente si se hubieran limitado a los métodos legales. Ganaron su independencia violando la ley. Si no la hubieran violado, no habrían podido ganar. 

Y sigue con el siguiente texto: 

 

Hay muchas otras formas por las que los gobiernos nominalmente democráticos dejan de serlo en la práctica. Una gran cantidad de cuestiones son tan complejas que sólo un pequeño número de expertos puede comprenderlas. Cuando se suben o se bajan los tipos de interés, ¿qué proporción del electorado puede juzgar si era correcto o no hacerlo? Y si alguien que no tenga una posición oficial critica la acción del Banco de Inglaterra, los únicos testigos con la suficiente autoridad serán las personas responsables de lo que se ha hecho o las estrechamente relacionadas con ellas. No sólo en cuestiones financieras: todavía más en cuestiones militares y diplomáticas, hay en todo estado civilizado una técnica de ocultamiento ampliamente desarrollada. Si el gobierno quiere que un hecho determinado no sea conocido, casi todos los medios de comunicación le ayudan en el ocultamiento. En tales casos, sucede frecuentemente que la verdad sólo llega a ser conocida, si es que llega a serlo, por medio de persistentes y sacrificados esfuerzos que acarrean vilipendio e incluso deshonra personal. En ocasiones, si el asunto suscita suficiente pasión, la verdad llega a ser conocida al final. Así ocurrió, por ejemplo, en el caso Dreyfus. Pero si el asunto es menos sensacional, el votante ordinario será probablemente dejado en la ignorancia. 

 

Por estas razones, la democracia, aun cuando mucho menos susceptible a los abusos que la dictadura, no es en absoluto inmune a los abusos de poder por parte de la autoridad o de intereses corruptos. Si se quiere preservar libertades valiosas es necesario que exista gente dispuesta a criticar a la autoridad e incluso, si se da el caso, a desobedecerla. [10]




Bertrand Rusell y la desobediencia civil


Dentro de este apartado que conlleva "persistentes y sacrificados esfuerzos que acarrean vilipendio e incluso deshonra personal"  tenemos los casos recientes de las revelaciones hechas por Julian Assange (Wikileaks) o de Bradley Meaning o Robert Snowden. 

Y así podríamos seguir nombrando los argumentos de la la reflexión y el discernimiento llevado a la resistencia ciudadana tanto como posición individual, pero sobretodo también como acción colectiva. La desobediencia civil ha sido argumentada y apoyada como necesaria por intelectuales como Jurgen Habermas, Noam Chomsky, Norberto Bobbio, Erich Fromm (quien argumenta con precisión el desarrollo de la humanidad y la civilización gracias a la desobediencia), Michael Randle (pionero de las acciones de desobediencia y protesta no violentas, junto a Bertrand Rusell, en Gran Bretaña), Andrew Arato, Jean l. Cohen o la misma Hannah Arendt, o su puesta en acción en reconocidos activistas como Mahatma Gandhi, Martin Luther King o Nelson Mandela. 

Hoy en día reside en la resistencia ciudadana ante la política y, especialmente, ante ese oscuro poder financiero de los mercados el mensaje del juez Haywood:  JUSTICIA, VERDAD Y EL RESPETO QUE MERECE EL SER HUMANO. 
 

BIBLIOGRAFÍA
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[1] Sharp, Daryl. Lexicon junguiano. Editorial cuatro vientos. Ver acepción sobre la reflexión
[2] Arendt, Hannah. Sobre la revolución. Alianza Editorial. Libro de bolsillo, págs. 452 y 453
[3] Ídem anterior, pág. 393
[4] D'Arçais, Paolo Flores. (Cervignano del Friuli, 1944) Filósofo y periodista y editor de la revista Micromega. Su pensamiento tiene como inspiradores a Albert Camus y, precisamente, a Hannah Arendt. Flores d'Arcais fue uno de los principales impulsores del movimiento cívico italiano llamado de los girotondi, que en 2002 intentó impulsar los valores de democracia y legalidad que, a su juicio, corrían peligro por el gobierno de Silvio Berlusconi.
[5] Puig, Valentí (Palma de Mallorca, 1949) es un periodista, narrador, poeta, crítico literario, novelista y ensayista que escribe en catalán y español. Licenciado en Filosofía y Letras.
[6] Keen, Sam. Encuentro con la Sombra, Ed. Kairós.
[7] Fromm, Erich. La desobediencia como problema moral (artículo)
[8] Thoreau, Henry David. Del deber de la desobediencia civil. Editorial Pi.
[9] Ranciére, Jacques. Odio a la democracia. Amorrortu editores.
[10] Rusell, Bertrand. Desobediencia civil y guerra nuclear (artículo)

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ENTRADAS RELACIONADAS


HANNAH ARENDT: Adolf Eichmann o el sujeto normatizado.
Director: Maragarethe Von Trotta
Actores: Barbara Sukowa, Axel Milberg, Janet McTeer, Julia Jentsch

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lunes, 20 de mayo de 2013

IT (ESO): LA INFANCIA ES OTRA COSA (PARTE I)

PRIMERA PARTE. SOBREVIVIENDO A LA INFANCIA [1]


Sin embargo un día de estos habrá que entrar a saco la
podrida infancia
no el desván
allí apenas habitan los juguetes rotos los álbumes de
sellos el ferrocarril rango o sea la piel reseca de
la infancia
no la fotografías y su letargo sepia
habrá que entrar a saco la miseria.

La infancia es otra cosa - Mario Benedetti -



Vamos a comentar IT (Eso)  - dirigida por Tommy Lee Wallace, 1990 - película de terror basada en la obra del mismo título de Stephen King - publicada en 1986 -. Inicialmente hecha para la televisión, IT ha ido con el tiempo convirtiéndose en una película de culto del cine de terror. Como ya he mostrado en este blog con algunas otras películas de este género, estas nos pueden servir como ejemplo sobre el que reflexionar acerca de algunas claves del mundo psicológico. De entrada la historia de IT nos narra la historia de un grupo de compañeros que se conocieron en la infancia y que compartieron unos terroríficos sucesos que acontecieron en la ciudad de  Derry - ciudad ficticia creada por Stephen King -, en el estado de Maine, Nueva Inglaterra. Sucesos que pasados treinta años vuelven a unirlos como adultos. Se establece así una relación entre esos adultos y la infancia que compartieron alrededor de esos hechos terroríficos y de un personaje siniestro que los representa: Pennywise, el payaso, uno de los personajes más populares de la película interpretado por Tim Curry. Basta una observación ligeramente atenta para que no nos pase desapercibida la relación entre la infancia de los personajes y los adultos en los que se han convertido y la estructura que tanto la película como el libro tiene de viaje de retorno que es a la vez un viaje iniciático para efrentarse a los terrores del pasado, viaje del que no todos podrán salir bien parados. La película se inicia con la llamada de Mike Hanlon a todo el grupo de compañeros (al que llamaron el club de los perdedores) que se vieron envueltos con esos sucesos, lo que sirve para referenciarnos a cada uno de los personajes tanto como con el adulto que son como con el niño que fueron.

I. PAISAJES Y PERSONAJES DE LA PELÍCULA.

Para introducirnos en la película recurriremos primero a una descripción de los espacios en los que esta se desarrolla y de sus personajes. En estas películas es interesante el sentido metafórico que podemos adjudicar a algunos de esos elementos de la película. A ellos vamos a referenciarnos alternando visiones que nos llegan tanto de la película como del libro.

- Sobre la ciudad de Derry. 

¿Es posible que toda una ciudad esté embrujada? ¿Embrujada como se supone que lo están algunas casas?
No digo un edificio de esa ciudad ni la esquina de una calle ni una pista de baloncesto en un parque, con el aro sin red sobresaliendo hacia el crepúsculo, como algún oscuro y sangriento instrumento de tortura. No digo sólo una zona, sino todo. Todo lo que hay allí.
¿Es posible?
El adjetivo que se usa en inglés para estos casos es haunted. Veamos sus derivaciones:
Haunted: "Visitado con frecuencia por fantasmas o espíritus".
Haunting, el adjetivo correspondiente: "Que vuelve a la mente con insistencia; díficil de olvidar".
To haunt, el verbo: "Perseguir o aparecer con frecuencia, especialmente fantasmas". Pero la palabrita se usa para mucho más. ¡Veamos! "Lugar visitado con frecuencia: nidal, guarida, querencia..." El subrayado  es mío, por supuesto.
Y una más. Esta, cómo la última, es una definición de haunt como sustantivo, y la que más me asusta, "Sitio donde comen los animales".


Derry

Stephen King
Derry entra en la tradición de las ciudades ficticias que han caracterizado las obras de terror de algunos autores de este género. Al estilo de la mítica Arkham de Lovecraf - cuya Universidad de Miskatonic contaba con el misterioso lema de Ex ignorantiam Ad Sapientiam; Ex Luce Ad Tenebras (De la Ignorancia a la Sabiduría; de la Luz a las Tinieblas) -, Derry es el tipo de ciudad que se establece como la última frontera existente entre la cordura y la locura, entre la razón y la pesadilla, entre la luz y las tinieblas o, en términos psicológicos, entro lo consciente y lo inconsciente. Pero como en todo lugar fronterizo hay lugares, grietas, intersticios por los que los espacios que se separan también se interconectan, lugares donde la emergencia de lo siniestro se hace entonces manifiesta. En términos psicológicos Derry, como frontera, ejercería la función de censura que la consciencia ordinaria ejerce habitualmente sobre los contenidos inconscientes como, por ejemplo ocurre con los sueños y su dificultad para recordarlos e incluso una vez recordados para olvidarlos. Por eso, como se dice en un momento de la película, las gentes de Derry olvidan o se inhiben de los extraños y terroríficos sucesos que en ella ocurren aparentando el aire de una tranquila ciudad.

- Sobre Los Barrens (las tierras baldías).

El sudoeste era el sitio donde la tierra descendía abruptamente hacia la zona que los habitantes de Derry denominaban Los Barrens. Los Barrens, que no tenían nada de yermos, eran una franja de dos kilómetros y medio de ancho por cuatro y medio de largo [...] El Kenduskeag corría por el centro de Los Barrens. La ciudad había crecido hacia el nordeste y a ambos lados de ese sector, pero el único vestigio de urbanización allá abajo era la bomba número tres de Derry (instalación municipal para bombear las aguas residuales) y el vertedero municipal. Desde el aire, Los Barrens parecían una gran daga verde señalando hacia el centro de la ciudad.

Los Barrens y la bomba de aguas residuales

Veamos pues que tanto las características de Los Barrens, como su disposición, aparecen como algo que penetra la ciudad (en forma de daga) llegando hasta su centro. La vegetación densa de esta zona, el río que corre por su centro y la bomba de aguas residuales nos ponen en contacto con el submundo que habita la ciudad, el mundo de las cloacas a modo del vertedero, de las aguas residuales que moran en nuestro inconsciente por debajo de la fachada de normalidad sobre la que pretende instalarse nuestra consciencia ordinaria (nuestro Yo). Los Barrens, con su frondosidad y con esa bomba que nos pone en contacto con el submudo de las cloacas, devendrían así uno de esos intersticios o grietas por las que el mundo de lo inconsciente penetra en la consciencia en un intento de zarandearla para sacarla de su ilusión de normalidad.

- Sobre el payaso pennywise: la emergencia de lo siniestro.


El payaso Pennywyse
El payaso pennywise (Tim Curry) es el personaje siniestro que encarna el misterio de Derry: la desaparición y el asesinato de niños - y en ocasiones, también de adultos - sin resolver. Estas desapariciones parece que vienen precedidas de la aparición de este personaje que tras la máscara del payaso esconde a un personaje monstruoso. Pennywise, que habita en los fondos, en las cloacas como se deduce de algunas de sus apariciones, ya nos pone en conexión con esa dimensión de lo siniestro que ya Freud estudió en su monografía dedicada a este tema en 1919. La imagen del payaso corresponde el llamado payaso Augusto, es decir, al tipo de payaso impertinente y travieso. El suele ser el protagonista de todas las catástrofes y accidentes que suceden en el escenario. Aunque el payaso es un personaje relacionado con la infancia y la risa, hay niños que también les tienen miedo, sobretodo por lo exagerado de su máscara que hace pensar en qué se oculta tras ella, cual es la verdadera identidad que se oculta tras la máscara. Existe incluso una fobia a los payasos: la coulrofobia.

Como sabemos, el estudio de Freud acerca de lo siniestro parte de la etimología de la palabra alemana que la define: Umheimlich. Para no alargarnos en este sentido diríamos que la conclusión del análisis que hace Freud vincula aquellas manifestaciones que siendo de naturaleza espantosa o angustiante, no obstante se relacionan con lo extremadamente cercano, lo familiar. Lo siniestro surge cuando aquello que debería estar oculto se manifiesta, o en términos psicológicos cuando aquello que está reprimido de repente se hace presente con toda su carga de angustia y espanto (el retorno de lo reprimido). Y, por lo tanto, y como consecuencia de lo reprimido, lo siniestro no surge por la emergencia de algo nuevo sino justamente por todo lo contrario, por la emergencia de algo antiguo que forma parte de nuestra vida anímica y que solamente fue excluida de ella por efecto de la represión. Dice Freud concluyendo:

lo siniestro en las vivencias se da cuando complejos infantiles reprimidos son reanimados por una impresión exterior, o cuando convicciones primitivas superadas parecen hallar una nueva confirmación. [2]

El payaso Pennywise representa perfectamente esta mezcla de lo familiar con lo espantoso, de lo aparentemente agradable con lo básicamente funesto y  horroroso. Como adultos nos cuesta comprender lo que es la psicología infantil, y si seguramente la infancia es en ocasiones un paraíso, ciertamente en ocasiones es también un infierno. En los versos de Benedetti:

                                            la infancia es otra cosa

                                            por ejemplo la oprobiosa galería de rostros
                                            encendidos de entusiasmo puericultor y algunas
                                                   veces de crueldad dulzona
                                            y es (también la infancia tiene su otoño) la caída de
                                                   las primeras máscaras
                                            la vertiginosa temporada que va de la inauguración
                                                   del pánico a la vergüenza de la masturbación
                                                   inicial rudimentaria
                                            la gallina asesinada por los garfios de la misma
                                                   buena parienta que nos arropa al comienzo de
                                                   la noche.
                                            [...]
                                            la noche como la gran cortina que nadie es capaz de
                                                   descorrer y que sin embargo oculta la prestigiosa
                                                   momia del provenir.


En la película IT todos sus protagonistas adultos han olvidado los sucesos que ocurrieron en Derry durante su infancia, todos tienen esos hecho absolutamente olvidados, es decir, reprimidos. Pero como nos dice Freud, algo proveniente del exterior las "reanimará".

- El club de los perdedores.

El club de los perdedores es el grupo de niños de doce años que vive los terrores de Derry en su infancia. Cada uno de ellos tiene la capacidad de poder ver el payaso y también el ser que se disimula tras él: un ser monstruoso y devorador, el devorador de niños como el mismo se define en un momento dado. Bill, Ben, Beverlie, Richie, Eddie, Mike y Stan son los componentes de este grupo que intentarán enfrentarse a IT (ESO). IT tiene la peculiaridad de presentarse a ellos no sólo como el payaso pennywise, sino también - en un tema clásico del cine de terror y de ciencia ficción - de presentarse ante ellos como una representación de sus miedos más profundos: "Soy cada una de las pesadillas que habéis tenido. Soy vuestro peor sueño hecho realidad. Soy una muestra viviente de todo lo que teméis" - les dice el payaso -.

El club de los perdedores: Beverlie, Richie, Ben, Mike, Bill, Stan y Eddie
De su enfrentamiento con IT saldrán todos vivos y pondrán al monstruo en jaque: la fuerza y la unión de su amistad podrá con el terror del payaso, pero no tanto como para vencerle... IT simplemente huye y desaparece. Ante la duda de si acabaron con él o no Bill Denbrough (Jonathan Brandis), el lider del grupo, conmina a sus compañeros a volver si el monstruo retorna a Derry: "Prometedme... Prometedme que si no está muerto volveréis". Y todos prometen volver.

Cuando el Bill Denbrough adulto (interpretado en le película por Richard Tomas) recuerda esta época parece hacerse eco de los versos de Benedetti en "La infancia es otra cosa", en especial cuando en el libro de Stephen King reflexiona:

... el pensamiento predecible vino acompañado de un profundo horror inesperado. Recordaba su niñez como un tiempo nervioso, lleno de temores, no sólo por el verano de 1958, en que siete de ellos se habían enfrentado al terror, sino por la muerte de George, el profundo sueño en el que sus padres parecían haber caído después de su muerte, las burlas por su tartamudez, Bowers, Huggins y Chris, que los perseguían continuamente [...]

... y la simple sensación de que Derry era fría, de que Derry era dura, de que a Derry le importaba un cuerno si ellos vivían o morían, y mucho menos si triunfaban o no sobre el payaso Pennywise...

- Bowers, Higgins y Chris: el límite entre lo neurótico y lo psicopático.

Bowers, Higgins y Chris encarnan el mundo del futuro psicópata. Se trata de - especialmente en Bowers - del niño adolescente que está poseído por el odio, sin la más mínima muestra muestra de sentimiento de culpa, carente de todo sentimiento empático y de caracter abusador y perseguidor, y siempre pensando en como humillar, desafiar o dañar. Característico del mecanismo de la identificación con el agresor - se define al padre de Bowers como loco y agresivo -, Bowers no es más que el reflejo del mundo que vive en su hogar: locura, dominación y violencia. Ellos definen el límite en el que la influencia del entorno demarca aquello que separa lo neurótico de lo psicopático, entendido este último término como un tipo de trastorno antisocial de la personalidad. En ocasiones se les ha llamado "loco moral" o "loco sin delirio", y aunque poseen una capacidad clara para el juicio y la evaluación del bien y del mal, lo que está claro es que estos límites no son para ellos.

Chris, Bowers y Higgins

II. EL CLUB DE LOS PERDEDORES Y LOS MECANISMOS NEURÓTICOS DE DEFENSA.

Veamos ahora la relación que tanto la película como el film establece con el adulto y el niño, y como a través de ellos podemos observar el mecanismo de defensa sobre el cual articulan su vida como adultos, más allá de que todos ellos son víctimas de la represión (o desensibilización gestáltica), es decir, el mecanismo o proceso psíquico por el que se mantienen en el inconsciente representaciones, ideas, pensamientos, deseos o recuerdos vinculados con afectos y emociones esencialmente dolorosas o angustiantes. En un nivel metafórico podemos ver en esta fase que aquellos niños que vencieron a IT, se corresponden con ese niño que a todos nos representa y que sobrevive los terrores a los que se enfrenta en su infancia, pero sin salir indemnes y sin acabar con sus monstruos que ahora nos habitan como fantasmas, es decir, salimos esencialmente neuróticos.

- Bill Denbrough: el desplazamiento.


Bill es el lider del grupo. Como adulto Bill (Richard Tomas) es un famoso escritor de novelas de terror casado con Audra, una famosa actriz de cine (interpretada por Olivia Hussey). Sin embargo, el Bill de la infancia (interpretado por el prematuramente desaparecido Jonathan Brandis) corresponde a ese Bill lleno de temor que tras la muerte de su hermano Georgie a manos de Pennywise se enfrenta a un mundo vacío en el que practicamente no existe para sus padres: Ellos emanaban frío en ambas direcciones y el calentador de Bill no alcanzaba para tanto. Tenía que irse porque ese tipo de frío le helaba las mejillas y lo hacía lagrimear. En ese mundo de Derry Bill es objeto de burla por su tartamudez, y en su interior habita un inevitable sentimiento de culpa que lo acompaña tras la muerte de su hermano.

Bill desvía los elementos reprimidos de su infancia y, esencialmente, la culpa que siente por la muerte de su hermano Georgie, a través de la literatura de terror donde puede proyectar como elementos fantasiosos sus recuerdos y afectos reprimidos. Nos hallamos pues ante el mecanismo del desplazamiento.

- Beverly Marsh: la introyección.


Beverly es la única chica del grupo. La Beverly adulta (interpretada por Anette O'toole) es una afamada diseñadora de moda que, no obstante, es víctima de su pareja, un hombre dominante y maltratador física y psicológicamente, de la misma manera que la Beverly niña (Emily Perkins)  lo fue de su padre en la infancia. En la obra de Stephen King, el narrador dice de Beverly que cuando veía en su pareja aparecer el rostro del maltrato: Lo que veía ella en ocasiones era cierta bestia sin rostro. No tenía rostro, pero si nombre: Autoridad. Beverly es además la típica chica discriminada por sus orígenes de clase baja. En la obra de Stephen King la relación de Beverly con su padre llega más lejos, y a través de la madre se deja entrever la posibilidad de abusos sexuales. Tanto ahora de mayor, como antes de niña, se deja entrever esa perversa relación entre el maltrato y el ser amado.

Beverly está dominada, en consecuencia, por el mecanismo neurótico de defensa de la introyección basado en su propia desvalorización y el poco respeto por sí misma derivada de la dominante y violenta actitud paterna (la autoridad, la bestia sin rostro)  hacia ella de la que finalmente se hace merecedora.

- Ben Hanscom: la compensación.


Ben Hascom (John Ritter) es un conocido y exitoso arquitecto que aparece en la portada de la revista Time. Sin embargo, se le observa una cierta tendencia al alcoholismo - más acentuado en la obra literaria -. Es presentado también como un individuo solitario y un tanto excéntrico. El Ben de la infancia (Brandon Crane) se nos presenta como el niño víctima de las burlas por su gordura, pero no sólo eso, vive de prestado en la casa de una tía que les acoge junto a su madre tras la muerte en la guerra de su padre. Veamos una descripción que Stephen King nos hace en su libro: 

allá vivía una hermana de mi madre que se ofreció a hospedarnos hasta que saliéramos del paso. No fué muy agradable. Mi tía Jean era una maldita avara que se pasaba la vida diciéndole a uno cuál era su lugar en el gran plan de las cosas y que suerte teníamos que mi madre tuviera una hermana tan caritativa y que suerte la nuestra de no vernos obligados a depender del subsidio de paro y todas esas cosas. Yo estaba tan gordo que le daba asco. No me daba tregua: Ben, tendrías que hacer más ejercicio. Ben te dará un ataque cardíaco antes de los cuarenta años si no bajas de peso. Considerando que en el mundo mueren tantos niños de hambre, Ben debería darte verguenza [...] Lo curioso es que tambiñen sacaba a relucir a los niños muertos si no dejaba el plato bien limpio, 

No es de extrañar que de camino a Derry el arquitecto, ahora delgado y bien parecido manifieste que se siente digerido por su propio pasado.

Probablemente Ben sea el más difícil de determinar, si bien su tendencia al alcoholismo, su incapacidad afectiva (como le reconoce en un momento a Beverly) nos hace pensar en un más que probable mecanismo neurótico de compensación, es decir, compensar deficiencias reales o imaginarias destacando en otros campos. La soledad afectiva con la que creció Ben es compensada por la inteligencia que ya muestra desde los primeros instantes y que le llevan a destacar como adulto como el gran arquitecto que es. Pero el problema es obvio, compensar no significa equilibrar, con lo cual el problema de base sigue esencialmente irresuelto.


- Eddie Kaspbrack: la retroflexión somática (la vuelta contra sí).



Eddie (interpretado por Dennis Cristopher) es un adulto que en la película sigue en el mismo estado que cuando niño (interpretado por Adam Farizl), es decir, un niño fagocitado por su madre (en el libro Eddie esta casado con otra mujer a la que se define como "estar casado con su madre") que ha creado un negocio de alquiler de limusinas. Eddie corresponde exactamente al niño que, en palabras de Jung, es víctima de una madre que:

... primero vive para los embarazos y luego pegada a sus hijos, pues sin ellos no tiene razón de ser [...] El eros está sólo desarrollado como relación maternal; como relación personal es, a cambio, inconsciente. Un eros inconsciente se presenta siempre como poder, por lo que este tipo, a pesar de su exhibición de autosacrifcio maternal, es incapaz de llevar a cabo ningún verdadero sacrificio, antes bien, con una en ocasiones despiadada voluntad de poder, hace prevalecer su instinto maternal hasta destruir la personalidad y la vida personal de sus hijos. Cuanto más inconsciente de su propia personalidad es una madre de ese género, tanto mayor y más desaforada es su insconsciente de voluntad de poder. [3]

Es significativo que mientras Eddie realiza su viaje de retorno a Derry manifiesta explicitamente una sensación: El hogar es el sitio donde, cuando vas, tienes que enfrentarte finalmente a eso escondido en la oscuridad. Mostrándosenos nuevamente esa inevitable relación de lo familiar con lo siniestro.

Producto de la presión materna y de una imago materna introyectada altamente posesiva y controladora, Eddie está bajo constante presión de tener que evitar los impulsos agresivos que en él se manifiestan... Es por ello que observamos en él un caracter esencialmente retroflector (la vuelta contra sí del psicoanálisis).

- Mike Hanlon: el aislamiento (o la retroflexión narcisista)


El Mike Hanlon adulto (interpretado por Tim reid) vive solo en una modesta casa y es el bibliotecario de Derry. Es el único del grupo que continuó en la ciudad derivando así, como veremos más adelante, en la memoria del grupo: el que puede recordar. El Mike de la infancia (Marlon Taylor) se corresponde al chico de color que, a parte de las condiciones míseras de existencia, es víctima de las actitudes y persecuciones así como serias amenazas  racistas por parte de algunos otros chicos como veremos más adelante. Mike, desde muy joven, siente un profundo interés por la historia de Derry y, desde muy pronto, empieza a descubrir extrañas historias sobre la ciudad que parecen suceder periódicamente y la también extraña actitud de sus habitantes hacia ellas, como si les dominara una extraña amnesia (represión, o incluso negación).

Mike Hanlon se nos presenta como un hombre refugiado en sí mismo y en su pequeño mundo... sin grandes necesidades ni deseos... refugiándose en su biblioteca con un cierto aire de autosuficiencia, aspectos que, finalmente, caracterizan el mecanismo neurótico de defensa del aislamiento o, como decimos en gestalt, de la retroflexión narcisista (a diferencia de la somática que sería el caso de Eddie Kaspbrack)

- Richi Tozier: la desviación o deflexión.


Richie Tozier (Harry Anderson) es un cómico y showman de la televisión que también vive sólo, si bien es obvio que es un artista de éxito. Corresponde al típico chico (interpretado por Seth Green) hiperactivo y que se esconde de su miedo a través de la ironía, el chiste y la broma... Aunque su perfil no está tan desarrollado como los demás forma parte también del chico que es blanco de los abusos de los más fuertes y, aunque brevemente, en la obra de Stephen King se muestra la incomprensión con la que viven sus padres su extraño, hiperactivo e impertinente caracter.

Richi Tozier construye su defensa a través de la desviación o desplazamiento, o como decimos en Gestalt, del mecanismo neurótico de defensa de la deflexión, es decir desenergetizando a través de distintas maneras de desviación los contenidos perturbadores a otros que no lo son.

- Stan Uris: la intelectualización.



Stan Uris es el chico (interpretado por Ben Heller) que, de manera parecida a Mike Hanlon, sufre la discriminación por judío: Los chicos le llamaban Stanley Urina. "Eh, Urina. Eh maldito asesino de Cristo. ¿A dónde vas? ¿A que uno de tus amigos maricones te la chupe". Refugiado en la fuerza de la razón es el que más se opone a los hechos terrorificamente fantásticos que todos ellos se ven obligados a vivir. Es presisamente debido a la excesiva rigidez de su refugio en lo racional que el adulto en el que se ha convertido (Richard Masur), satisfechamente acomodado y feliz con su pareja, que la llamada de Mike Hanlon convocándolo para cumplir la promesa le lleva a no resistir esa nueva confrontación con el horror y se suicida. Él es la primera víctima de IT. En la reunión en la que se juntan por primera vez de nuevo los perdedores ahora como adultos Eddie dice de Stan:   

Stan era [...] una persona ordenada, de las que tienen sus libros separados en obras de ficción y no ficción... y por orden alfabético en cada caso. No recuerdo dónde estábamos ni que hacíamos, pero creo que fue hacia el final de las cosas. Dijo que podía soportar el miedo pero que detestaba estar sucio. Para mi, esa era la esencia de Stan. Tal vez la llamada de Mike fue demasiado. Tal vez vio sólo dos opciones: conservar la vida y ensuciarse o morir limpio. Tal vez la gente no cambia tanto como pensamos. Quizá... quizá sólo nos volvemos más rígidos.

La historia de Stan es la de la persona que refugia su historia de dolor y verguenza en el esfuerzo a  través de la intelectualización (como mecanismo neurótico de defensa), y que antes de permitir que la frontera que se constituye entre el orden y el caos, entre lo consciente y lo inconsciente pueda aflojarse elige esencialmente morir.

- Apunte final.

Observemos que, curiosamente, ninguno de ellos mantiene, con la excepción de Bill y Stan relaciones de pareja satisfactorias, y que ninguno de ellos tiene hijos... Todos andan refugiados en unas vidas en general carentes de sentido a pesar de sus éxitos más o menos profesionales, pero en todos ellos se intuye algo de profundamente insatisfactorio con su propia vida, una insatisfacción hecha de una huída hacia delante cuando no de un estancamiento vital (¿No es acaso esto en lo que acaba desembocando lo neurótico?).

III. UNA REFLEXIÓN FINAL SOBRE EL ALMA INFANTIL.

Pennywise representa a la perfección esa relación de lo siniestro con lo familiar, la imagen de algo que relaciona lo infantil con lo estrechamente familiar a la vez que también lo horroroso. Hay que hablar claro y sin rodeos, y tampoco sin recurrir a los extremos. Hay un Pennywise que acecha a cada niño durante su infancia y primera adolescencia. ¿Dónde se halla Pennywise? Como dice Benedetti:  la gallina asesinada por los garfios de la misma buena parienta que nos arropa al comienzo de la noche. El rostro amable del cuidador (padre, madre, abuelo o abuela, tio o tía, educador, entrenador, canguro, etc) puede, de repente, transformarse en el rostro devorador del alma infantil. ¿O acaso no es para una psique, para una alma infantil, horroroso sufrir la humillación, la violencia, el chantaje emocional, la decepción, la indignidad de la vejación, el cuestionamiento de la afectividad, la manipulación interesada que trata de condicionarla, el abuso, el maltrato, el mundo incomprensible del adulto que le rodea con todas sus manifestaciones, a veces brutales, tan ignorantes de la sutil fragilidad y vulnerabilidad que hay tras cada niño desde que es ya un bebé? Eso nos hace reflexionar la película IT y el libro de Stephen King al estilo de lo que Zizek nos comenta acerca de la presencia de los pájaros en la película de Hitchcock, y donde el payaso Pennywise y el horror que habita Derry dan  forma a una discordia fundamental en lo real, una tensión irresuelta en las relaciones intersubjetivas [12] que, en este caso, tienen como figura a la relación e influencia del mundo adulto sobre el mundo infantil caracterizada por una sorprendente falta de empatía y sensibilidad, una reflexión que se halla tan clara en los versos de Benedetti dedicados a esa "podrida infancia" que guste, o no, también existe.



Pennywise, entre lo familiar y lo horroroso: LO SINIESTRO



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[1] Las citas del libro lo son de: King, Stephen. IT (Eso). Editorial debolsillo.
[2] Freud, Sigmund. Lo siniestro (1919). Biblioteca Nueva, OC Volumen III, pág.2503
[3] Jung, C. G.  Obras completas, vol. 9/I Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Los aspectos psicológicos del arquetipo de la madre. Editorial Trotta, pág. 84
[4] Zizek, Slavoj. Mirando al sesgo. Una introducción a Jacques Lacan a través de la cultura popular. Espacios del Saber, 12. Editorial Paidós, págs. 164