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sábado, 11 de octubre de 2014

ESTAN VIVOS (THEY LIVE, John Carpenter, 1988): la dificultad y el dolor del despertar (COMENTARIO ACTUALIZADO 2026)


Yo como del cubo de la basura todo el tiempo. El nombre de este basurero es ideología. La fuerza material de la ideología me impide ver lo que estoy comiendo efectivamente. No sólo estamos esclavizados por la realidad. La tragedia de nuestro dilema en el interior de la ideología es que cuando creemos que escapamos a nuestros sueños en ese momento  nos encontramos en la ideología. (S. Zizek. Documental The pervert's guide to ideology) [1]

Como dice Slavoj Zizek, la película de John Carpenter "Están vivos" (They live, 1988) es una de las obras maestras olvidadas  - yo matizaría curiosamente olvidadas - de lo que él llama el Hollywood de izquierdas. En todo caso se trata, junto a "La cosa" (The thing, 1982) y En la b
oca del miedo (In the mouth of madness, 1995)
, de una de las mejores películas de éste director, que fue también su guionista (con el pseudónimo de Frank Armitage), a quien admiro especialmente por su manera de contar historias de terror y ciencia ficción con originales guiones y presupuestos de bajo nivel. Mi objetivo al tratar esta película, a la que ya he mencionado puntualmente en diferentes ocasiones en este blog, responde a tres motivos: rendir mi pequeño homenaje a John Carpenter, recuperar la plena vigencia del desvelamiento del verdadero rostro del capitalismo disfrazado de democracia que nos propone, y recuperar su valor metafórico para comprender lo real de nuestra estructura psíquica y, en los dos casos, la dificultad y el dolor que supone el despertar del sueño que en ambos casos vivimos para adentrarnos en el más allá del mundo de la ideología que tiene su paralelo psíquico en términos como el ideal del yo y el yo ideal (psicoanálisis), la persona o máscara (análisis junguiano) o el autoconcepto (psicoterapia gestalt), por citar aquellos modelos psicológicos que me son  más próximos.



Yo como del cubo de la basura todo el tiempo. El nombre de este basurero es
 ideología (S. Zizek - en la imagen - en The pervert's guide to ideology)

I. LA REALIDAD Y LO REAL.

John Carpenter
El argumento de Están vivos se constituye como un claro antecedente de la emblemática película Matrix (Hermanos Wachowski, 1999), si bien la película de Carpenter va mucho más lejos en su denuncia social. John Nada (Roddy Pipper) - a partti de ahora Nada -, su protagonista, es un personaje sin hogar que viaja de un lado a otro con su mochila buscando trabajo aquí y allá. A su llegada a Los Ángeles pronto se tropieza con un sacerdote que lanza un extraño sermón de tono apocalíptico en la calle:

¡Utilizan su lengua para engañar! ¡El veneno de la serpiente está bajo sus labios! ¡Su boca está llena de amargura y maldiciones! Y en el pasado sólo hubo ruina y miseria... ¡El temor a Dios nunca ha existido para ellos. Se han apoderado de los corazones y de las mentes de nuestros dirigentes... ¡Los ricos y los poderosos les pertenecen! ¡Nos han cegado con la mentira! Nuestro espíritu humano se ha corrompido ¿¡Por qué les rendimos culto!? Porque más allá del límite de nuestra vista se alimentan de nosotros posados sobre nuestros cuerpos desde que nacemos hasta que morimos. Nos tienen controlados, son nuestros dueños, nos poseen. ¡Despertad, están a vuestro alrededor y en vuestro interior!

Nada encuentra trabajo en la obra donde conoce a John Armitage (Keith David, un habitual de las películas de Carpenter) - a partir de ahora Armitage -. Este le lleva a Chesterville, un lugar donde se alojan los indigentes en tiendas de campaña y chabolas, y donde alguna organización de caridad les da comida. Pronto Armitage describe la situación de crisis por la que pasa el país y la resume con la frase: "La ley del dinero. Quien maneja el dinero hace la ley". Ante ese Armitage más indignado, Nada se nos muestra como un individuo conformista que cree en el sueño americano: "Seguiré trabajando para ganar algo esperando mi oportunidad. Yo creo en América, respeto las reglas. En estos tiempo todo el mundo pasa apuros". Es decir, el individuo, en palabras del sacerdote, dormido en la domesticación social.

Sin embargo, y como veremos posteriormente, Armitege corresponde al tipo de hombre insatisfecho y quejoso, pero que afincado en la queja se queda también en la impotencia, sumido en la inmovilidad.

Al llegar la noche, pronto Nada observa unas extrañas interferencias en la televisión en las que aparece un hombre que, como el sacerdote, sigue con un extraño discurso:


Frank Armitage (Keith David) y John  Nada (Roddy Pipper) en Chesterville


Al llegar la noche, pronto Roddy observa unas extrañas interferencias en la televisión en las que aparece un hombre que, como el sacerdote, sigue con un extraño discurso:

Nuestros impulsos están siendo dirigidos. Vivimos en un estado de conciencia provocada artificialmente, y nosotros no podemos [interrupción]... Estas manipulaciones de la gente fueron identificadas hace ocho meses por un reducido número de científicos que vieron que estas señales procedían de [interrupción]... Los pobres y los marginados continúan creciendo. Ya no existe ni la justicia racial ni los derechos humanos. Han creado una sociedad represiva y nosotros somo sus cómplices involuntarios. Nos han hecho sentir indiferencia hacia nosotros mismos y hacia los demás, solamente pensamos en nuestro bienestar. Tenemos que [interrupción]... Están intentando destruir por todos los medios nuestra conciencia. Nos han rodeado de amigos... Por favor, tienen que comprender que no estarán a salvo hasta que logremos descubrirles. Ese es su método principal de supervivencia. Nos mantienen dormidos, hacen que seamos egoístas y no nos damos cuenta. 

Mientras, Nada observa al sacerdote que vio anteriormente a su llegada a Los Ángeles con otras personas de la comunidad reuniéndose en una iglesia cercana a las chabolas. En otra interferencia posterior oímos: "Están acabando con nuestra adormecida clase media. Cada día hay más pobres, ya no tenemos identidad. Se están apoderando de nosotros, nos están convirtiendo en esclavos..." Cada vez que se producen estas interferencias los espectadores sufren de un fuerte dolor de cabeza (como veremos, efecto de la represión al ver más allá de la aparente realidad). Nada entra en la Iglesia y descubre que es allí desde donde un grupo de personas emite estas interferencias a la vez que, descubre unas cajas que no tienen tiempo de abrir y ver su contenido...

Durante la noche siguiente se produce el desmantelamiento de Chesterville por parte de las fuerzas policiales, a parte de la detención y posible muerte de algunos agitadores (el personaje que sale en la interferencias o el sacerdote ciego). Nada huye y se refugia en un edificio abandonado ante la extrema dureza de la carga policial y la destrucción de las chabolas.


La carga policial en Chesterville

Cuando ya todo ha pasado, Nada vuelve a la iglesia donde descubrió las cajas, coge una de ellas y se refugia en un callejón cerrado para descubrir su contenido. Ante su decepción, la caja simplemente contiene gafas oscuras de sol. Cogiendo una de ellas empieza a andar por las calles de Los Ángeles hasta que, en un momento dado, se las pone. Es entonces, cuando al mirar el suelo, se da cuenta que con las gafas ve en blanco y negro. Sorprendido se las quita y luego vuelve a ponérselas y mira hacia la ciudad y ante su sorpresa se da cuenta que las gafas revelan, en ese mismo blanco y negro, que las vallas publicitarias ocultan mensajes distintos de los que aparentemente publicitan. Así, en la imagen aparente de una valla publicitaria sobre una empresa informática, aparece con las gafas la palabra OBEDECED. Luego mira otra valla que dice "VEN AL CARIBE", y tras ponerse de nuevo las gafas aparece "CASAROS Y REPRODUCIROS". Y así en otros casos en los que simples anuncios se transforman en sentencias como: NO PENSÉIS, CONSUMID. Finalmente mira la ciudad más extensamente y... OBEDECED, CONSUMID, RESIGNAOS, MIRAD LA TV, SOMETEOS, NO PENSÉIS, COMPRAD, NO DESPERTÉIS, NO CUESTIONÉIS LA AUTORIDAD, NO A LA IMAGINACIÓN... Tras la realidad de la vida convencional de la ciudad, la gafas de Nada descubren lo real que se esconde tras ella. Veamos ahora la escena en toda su extensión ya que no tiene pérdida:


El comentario de Zizek al respecto nos dice:

Según dicen, vivimos en una sociedad pos-ideológica. Somos interpelados, es decir, dirigidos por la autoridad social, no como sujetos que deben cumplir su cometido y sacrificarse, sino como sujetos de los placeres: realiza tu verdadero potencial, sé tú mismo, lleva una vida satisfactoria... Cuando te pones las gafas ves la dictadura en democracia, el orden invisible que sustenta tu aparente libertad. [2]

La realidad es así una forma de percibir que viene determinada por nuestros propios mecanismos de percepción, y también nuestros propios mecanismos psíquicos. En cambio, lo real es aquello que surge cuando la realidad queda despojada de los mecanismos bajo la que es percibida e interpretada. Recordemos el ejemplo de la película por excelencia en este sentido: MATRIX. La realidad percibida a través de Matrix, y lo real de la dominación mecánico-informática para quien el ser humano no es más que una simple pila energética.

Una visión que en nada nos es ajena a los psicoterapeutas, psicoanalistas, etcétera. puesto que en el plano del individuo ocurre algo parecido entre la ilusión de identidad del yo y "el orden invisible" que lo soporta, y que no son más que las creencias introyectadas e identificaciones que gestiona nuestro superyó y los contenidos pulsionales de nuestro inconsciente, y ante los cuales los mecanismos de defensa que aplicamos definen la ilusión del yo, y no sólo del yo sino también del otro y la de los significados sociales. Siguiendo a Zizek:

... esta es precisamente la ilusión definitiva. La ideología no se nos impone simplemente, la ideología es nuestra relación espontánea con el entorno social, cómo percibimos cada significado y demás. En cierta forma gozamos nuestra ideología. [3]

¿No es esta finalmente la elección del personaje de Cypher - Cifra en Matrix, quien ante "el despertar" de lo real desvelado tras la ilusión de Matrix elige, tras negociar - a costa de traicionar a sus compañeros - con el temible agente Smith, su retorno a la ilusión? Y esto nos permite introducirnos a un tema decisivo: la dificultad del despertar.


Cypher eligiendo la ilusión de Matrix

II. LA DIFICULTAD DEL DESPERTAR. SOCIEDAD Y ENFERMEDAD PSÍQUICA.

Cuando se ve por primera vez la película de Están vivos sorprende la famosa escena de la pelea entre Nada y Armitage para lograr que éste último se ponga las gafas oscuras. La escena dura unos seis minutos y es claramente una metáfora de la "resistencia y el dolor de despertar". Dice nuevamente Zizek:

Salir de la ideología hace daño, es una experiencia dolorosa. Debes forzarte a hacerlo [...] Puede parecer irracional... ¿por qué este tipo [Armitage] rechaza tan violentamente ponerse las gafas? Es como si estuviera al tanto de vivir naturalmente en una mentira, que las gafas le harán ver la verdad, pero que esta verdad puede ser dolorosa, puede destrozar muchas de sus ilusiones. Esta es una paradoja que tenemos que aceptar. La extrema violencia de la liberación, debes ser forzado para ser libre. Si confías simplemente en tu espontáneo sentido del bienestar o lo que sea, nunca conseguirás liberarte [...] La libertad duele.


¡¡Ponte las gafas!!

El periódico El país publicaba recientemente un artículo del filósofo Byung-Chul Han titulado ¿Por qué hoy no es posible la revolución? Y en él Byung-Chul, en el mismo sentido que Zizek, reflexiona:


Byung-Chul Han
El sistema de dominación neoliberal está estructurado de una forma totalmente distinta. El poder estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor, es decir, cautivador. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un oponente, un enemigo que oprime la libertad ante el que fuera posible la resistencia. El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en su propia persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad.


Es ineficiente el poder disciplinario que con gran esfuerzo encorseta a los hombres de forma violenta con sus preceptos y condiciones. Es esencialmente más eficiente la técnica de poder que se preocupa de que los hombres por sí mismos se sometan al entramado de la dominación. Su particular eficiencia reside en que no funciona a través de la prohibición y la sustracción, sino a través del deleite y la realización. En lugar de generar hombres obedientes, pretende hacerlos dependientes. [4]

Es la postura de Nada antes de ponerse las gafas, cuando le dice a John que seguirá trabajando y esperando su oportunidad, pero también es la misma resistencia que muestra John a ponérselas, todo y su aparente belicosidad... el personaje donde todo queda en mera queja y definitivamente en la impotencia.

- Sobre la resistencia psicológica. Sociedad y enfermedad psíquica.

Quisiera ahora comparar tanto las palabras de Zizek y Byung-Chul Han con un concepto psicológico que recibe el mismo nombre: resistencia. Se entiende este concepto justamente como la actitud que el yo mantiene en muchas ocasiones frente a la posibilidad de despertar, o por decirlo de otra manera, a la oposición que el yo mantiene a que accedan a él los contenidos de su inconsciente. Decía Freud al respecto: "Los mecanismos de defensa contra los antiguos peligros retornan en la cura como resistencia a la curación, lo cual es debido a que la misma curación es considerada por el yo como un nuevo peligro" [5]. Como Freud apunta, sin con ello agotar la complejidad del fenómeno de la resistencia, sus orígenes son varios, y así en su trabajo Inhibición, síntoma y angustia (1926) destaca cinco tipos de resistencia, tres de las cuales son atribuidas al yo: la represión, la resistencia de transferencia y el beneficio secundario de la enfermedad. Una cuarta es atribuida al ello y se refiere a la acción del inconsciente a través de la compulsión a la repetición, y una quinta y última que es atribuida al superyó a través de la generación del sentimiento de culpa y la necesidad de castigo.

Dos tipos de resistencia me parecen esenciales, tanto en el planteamiento de la película, así como de la reflexión de la sociedad de rendimiento, como Byung-Chul Han denomina nuestro modelo social. La primera, y evidente, es la que el sujeto, abandonado a sí mismo, queda enfrentado a su superyó, quien bajo el sentimiento de culpa infringe al yo su propia auto-explotación:

El sujeto de rendimiento está libre de un dominio externo que lo obligue a trabajar o incluso que lo explote. Es dueño y soberano de sí mismo. De esta manera, no está sometido a nadie, mejor dicho, sólo a sí mismo. En este sentido, se diferencia  del sujeto de obediencia. La supresión de un dominio externo no conduce hacia la libertad; más bien hace que la libertad y la coacción coincidan. Así, el sujeto de rendimiento se abandona a la libertad obligada o a la libre obligación de maximizar el rendimiento. El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en auto-explotación. Esta es mucho más eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento de libertad, El explotador es al mismo tiempo el explotado. Víctima y verdugo ya no pueden diferenciarse. Esta autorreferencialidad genera una libertad paradójica que, a causa de las estructuras de obligación inmanentes a ella, se convierte en violencia. Las enfermedades psíquicas de la sociedad de rendimiento constituyen precisamente las manifestaciones patológicas de esta libertad paradójica. [6]

En un contexto como el descrito, la supuesta libertad que nos entrega a nosotros mismos nos entrega, a su vez, a la violencia superyoica, quien transforma la libertad en una obligación, y así sus potenciales logros en una cuestión de éxito o fracaso. Esa autopresión, llevada a su implacable extremo compulsivo propio del superyó, tiene como resultante dos de las grandes epidemias de nuestra sociedad: las crisis de ansiedad y la depresión, así como otras enfermedades psíquicas derivadas:

La depresión [...] se desata en el momento en el que el sujeto de rendimiento ya no puede poder más. Al principio, la depresión consiste en un cansancio del crear y poder hacer. El lamento del individuo depresivo, "Nada es posible", solamente puede manifestarse dentro de una sociedad que cree que "Nada es imposible". No-poder-no-poder-más conduce a un destructivo reproche a sí  mismo y a la autoagresión. El sujeto de rendimiento se encuentra en guerra consigo mismo y el depresivo es el inválido de esta guerra interiorizada. La depresión es la enfermedad de una sociedad que sufre bajo el exceso de positividad. Refleja aquella humanidad que dirige la guerra contra sí misma. [7]

El famoso "yes, we can..." se transforma en un temible imperativo que no da lugar ni espacio para "No, we cannot...", y que hace impensable el "we don't want...". Lo son también algunos de los temibles mantras con los que el pensamiento positivo se nos presenta.

La segunda resistencia que se observa es la vinculada a la ventaja secundaria: el dolor de renunciar "al sueño" por llegar, o a la comodidad de la "resignación" para enfrentarse a la crudeza de lo real. Es la duda de Neo a tomar la pastilla azul o la resistencia de Armitage a ponerse las gafas.


¿Pastilla roja o azul: lo real o un un sueño de realidad?

Muchos psicoterapeutas sabemos que la resistencia por ventaja secundaria es una resistencia formidable bajo la que se oculta, en muchas ocasiones, el miedo a vivir o a enfrentar la vida con la dimensión que conlleva de asumir la libertad y la responsabilidad real que ello comporta... Están vivos ejemplifica perfectamente uno de los "males" de renunciar al sueño en detrimento de lo real: el fin de la esperanza, el fin de la ilusión. Lo ejemplifica muy bien Nada al principio de la película. Y éste es otro de los grandes temas de nuestra sociedad: La esperanza de la oportunidad o el cmbio por llegar. El apuro de hoy puede ser la oportunidad de mañana. Dejar de soñar es renunciar al sueño de la oportunidad que la sociedad capitalista de rendimiento ofrece. La crisis es una oportunidad es el mantra neoliberal. Que la encuentres o la aproveches depende de tí.

La renuncia al sueño es el nuevo peligro que presiente el yo... ¿Qué hay más allá del sueño? El desierto de lo real, por seguir la célebre frase de Morfeo en Matrix. ¿Cómo hay que entender en este contexto el desierto de lo real?

III. EL DESIERTO DE LO REAL Y LA PULSIÓN DE MUERTE.

El desierto de lo real es aquello que hallamos tras el rostro amable (actualmente ya ni eso) del neoliberalismo que no es más que el rostro compulsivo de la avidez, el rostro de la pulsión de muerte. No deja de ser interesante que los alienígenas de Carpenter que se encuentran tras la ilusión de la realidad estén representados como muertos vivientes, una especie de zombis descarnados.


Los alienígenas de Estan vivos.

Zombis descarnados para quien el ser humano y la Tierra no son más que "inversión". Se dice en Están vivos:

Ellos son inversores. La Tierra es sólo un planeta más. Su tercer mundo... Nosotros somos sus recursos naturales. Quieren agotar el planeta y después marcharse. Quieren convertirnos en seres indiferentes. Desean eliminarnos. Podríamos ser animales de compañía, podríamos ser comida, pero lo que verdaderamente somos es ganado.

Tras el sueño de realidad hallamos un mundo simplemente en descomposición dominado por una sociedad que se ha tornado en si misma pura pulsión. Los inversores de Carpenter son los mercados, auténticos zombis implacables, pura pulsión, cuya saciedad insaciable de beneficios consume la Tierra y los seres humanos para quien estos no son más que simple ganado al que explotar a través de un sueño de libertad reconvertido en auto-explotación, la auto-explotación por alcanzar el sueño de una libertad imposible, una libertad paradójica que se formula como una ley implacable: Sé libre. Es la misma paradoja que implica el imperativo del debes amar: ¿Desde cuándo un sentimiento complejo como el amor puede exigirse como una ley? ¿Desde cuándo la libertad puede ser exigida bajo una forma imperativa? Este mundo en descomposición que se presenta como lo real tras el sueño de realidad que el neoliberalismo impone es lo que Byung-Chul identifica como "sociedad del cansancio". Compárese el siguiente texto del filósofo coreano con el texto del sacerdote o del hombre que aparece en las interferencias televisivas citados más arriba:

El cansancio de la sociedad de rendimiento es un cansancio a solas, que aísla y divide [...] el "cansancio que separa" - dice citando a Handke - [...] Este cansancio que separa atormenta "con la incapacidad de mirar y con la mudez". Solamente el Yo llena por completo el campo visual:

No, no le hubiera podido decir: "Estoy cansado de ti", ni siquiera un simple "¡Cansado!" (lo que como grito común, tal vez nos hubiera podido liberar de nuestros infiernos particulares): estos cansancios nos quemaban la capacidad de hablar, el alma.

Estos cansancios son violencia, porque destruyen toda comunidad, toda cercanía, incluso el lenguaje: "Aquel tipo de cansancio - sin habla, como tenía que seguir siendo - forzaba a la violencia. Esta tal vez se manifestaba sólo en la mirada que deformaba al otro". [8]

Y a lo que añadiría la mirada en la que uno se deforma así mismo. Es por eso que lo real de nuestra sociedad, más que nunca, es la enfermedad psíquica y el deterioro del planeta. Somos una sociedad alienada y enferma, la sociedad de la ansiedad y la angustia, la sociedad de la depresión... también la sociedad de la somatización y el suicidio:

Después de la crisis asiática, Corea del Sur estaba paralizada. Entonces llegó el FMI y concedió crédito a los coreanos. Para ello el gobierno tuvo que imponer la agenda liberal con violencia contra las protestas. Hoy apenas hay resistencia en Corea del Sur. Al contrario, predomina un gran conformismo y consenso con depresiones y síndrome de Burnout. Hoy Corea del Sur tiene la tasa de suicidios más alta del mundo. Uno emplea violencia contra el mundo en lugar de querer cambiar la sociedad. La agresión hacia el exterior que tendría como resultado una revolución cede ante la autoagresión. [9]

El cansancio existencial abate hoy a unos y a otros... mientras "los inversores" - léase los mercados - se alimentan de esa energía que lleva inexorablemente al cansancio como máxima expresión del fracaso propio, del fracaso del "tú puedes", o del "querer es poder", o "siempre puedes esforzarte un poco más", o "el ya descansarás cuando mueras". Nos agotamos como los seres humanos de Matrix, nos agotamos como las pilas que Morfeo le muestra a Neo, y ya agotadas simplemente somos consumibles desechables.



Hoy son estos los cambios que se pretenden en nuestra sociedad con la excusa de la crisis... No creo exagerar ni un ápice si digo que nuestra sociedad camina hacia un esclavismo de bajo nivel que se esconde bajo esa "libertad paradójica" que la sociedad neoliberal ofrece con su rostro amable, y bajo el cual se ocultan salarios de indigencia, horarios de explotación camuflados, prestaciones en deterioro, deterioro de la sociedad de bienestar... Profesionales de la psicoterapia asisten cada día en sus consultas a la ansiedad de pacientes que sufren este abuso y que temen enfermar por la consecuencias que ello les puede comportar y que, además, se castigan por no saber salir de esa situación.

La película y el guion de John Carpenter, basada en  el cuento de Ray Nelson Eight o'clock in the morning (A las ocho en punto de la mañana, escrito en 1963) [10], es una película que adelanta las consecuencias de la explosión de la invasión neo-liberal que comenzó con el mandato de Ronald Reagan (1981-1989) y de Margaret Thatcher (1979-1990), y que ha culminado en la actual crisis que no es más que un fracaso del sistema neoliberal en sí mismo y que, una vez más, paradójicamente, no ha servido más que para afianzar las doctrinas neoliberales llevándolas aun más a su extremo. Acabo este post con una imagen de la película que nos muestra el único objetivo del liberalismo:


THIS IS YOUR GOD: ESTE ES TU DIOS.


IV. DOCE AÑOS DESPUES

Han pasado doce años desde que escribí este comentario. Hoy en día nuestros problemas se multiplican, es decir, el sistema ha ido colapsando cada vez más tras el fracaso de transparencia y de gestión de los supuestos partidos democráticos (corrupción, incompetencia, sometimiento al voto a basa de aparcar la transparencia, incumplimiento de promesas). Y todo aparenta a que nos acercamos al problema como Nada o Armitage. 

 

Armitage, el quejoso pero impotente, el que se siente víctima de la injusticia pero que no se revoluciona, es el que corre el riesgo de acercarse a los nuevos amos que prometen que nos lo van a solucionar todo, y cuyo discurso se basa en negar lo evidente (por ejemplo, la grave crisis climática, el problema del control de la IA, el de la información en las redes sociales y el acceso de estas a los niños y adolescentes, etcétera), reduciendo la libertad en nombre de una supuesta seguridad o de supuestas creencias presentadas como verdades (es decir, ejercer control sobre la libertad e independencia del individuo y del ciudadano) y creando enemigos a los que responsabilizar de todos los males, distrayendo así al ciudadano de la turbidez y ocultamiento de sus verdaderos objetivos (dominación, control, engaño, imposición de una uniformidad violenta, etcétera), es decir, el actual mensaje de la ultraderecha y la extrema derecha, así como de los peligrosos tecnoligarcas (Elon Musk, Peter Thiel, Alex Karp, Jeff Bezos, Sam Altman, Mark Zuckerberg, etcétera) acompañado de su conocida actitud de vender calumnias y mentiras bajo el gran invento de las “realidades alternativas”. 

 

Por otro lado, tenemos a los Nada que, resignadamente, siguen esperando no se sabe bien qué oportunidad o qué cambio, bajo, como decimos en catalán, el lema de “qui dia passa any empeny” (quien día pasa año empuja), es decir, “mañana será otro día”,  el “ir tirando” o el “vivir al día” que, a todos los efectos, también les son muy útiles a los nuevos amos que surgen.

 

Leía hace poco un texto de Leónidas Donskis, del libro “La maldad liquida” (2016), escrito en colaboración con Zygmunt Bauman, que dice:


Existe la sospecha muy extendida, de que las elecciones se han convertido en un engañabobos» (Ivan Krastev). Un juegos de simulaciones lo llamaría yo, en el que todos los jugadores participan de un engaño de prestidigitador. Los políticos fingen gobernar mientras que quienes ostentan el poder económico fingen ser gobernados. Para mantener las formas, la gente se acerca a regañadientes a los colegios electorales cada pocos años simulando ser ciudadanos. «Administrar la economía» es una de las funciones que se supone que todavía tienen los gobiernos electos, pero administrar la economía es una de esas ficciones a las que los políticos recurren con mayor ahínco. Y no es extrañar, pues el inevitable fracaso en dicha gestión siempre puede ser excusado con facilidad al atribuirlo a unas recónditas leyes del mercado o una igualmente misteriosa relación de intercambio comercial. Y desde el momento en que todas las facetas de la vida humana quedan ya reducidas a su aspecto económico, cualquier incumplimiento de una promesa puede ser autoexonerado con explicaciones de este tipo. [11]


Y un poco después cita una frase basada en el Don Giovanni de Mozart (escrita por el libretista Lorenzo da Ponte) que expresa a la perfección cuál es una parte de la situación de los ciudadanos en relación con el Estado, los mercados y los nuevos amos que parecen surgir, de las redes sociales y la IA, y que dice:“Quien soy yo tú no sabrás, pero yo lo averiguaré todo de ti.” Sin embargo, creo que pasados ​​diez años de cuando fueron pronunciadas, hoy más que nunca habría que añadir: “Quien soy yo tú no sabrás, pero yo lo averiguaré todo de ti y te engañaré tanto como pueda.”

 

Zizek o Byung-Chul Han tienen razón: descubrir la verdad duele, hacerse libre duele, y hacerse responsable aun duele más, porque todo lo que ocurre tambien es nuestra responsabilidad. Y, sin embargo, no creo que quede otro camino: activismo social o sometimiento. No querer aceptar el dolor de abandonar el conformismo y la resignación se paga con convertirse en zombis sin criterio ni reflexión. Hay que hacer un esfuerzo para pensar que será de nuestros hijos y nuestros nietos. Ellos bien valen ese esfuerzo: atreverse a doler para reaccionar.


NOTAS
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[1] Zizek, Slavoj. The pervert's guide to ideology (Guía ideológica para perversos). Documental
[2] Ídem anterior
[3] Ídem anterior
[4] El país. Byung Chul Han (24-09-2014). Para ver enlace para el artículo pulsa AQUÍ
[5] Freud, Sigmund. Análisis terminable e interminable. OC. Biblioteca nueva Tomo 3
[6] Han, Byung-Chul. La sociedad del cansancio.Capítulo 3. Más allá de la sociedad. Pensamiento Herder
[7] Ídem anterior.
[8] Idem anterior. Capítulo 9. La sociedad del cansancio.
[9] Ver nota 4.
[10] Ver enlace para leer relato en: http://qbitacora.wordpress.com/2008/07/14/ray-nelson-eight-oclock-in-the-morning-en-espanol/
[11] Zygmunt Bauman  & Leónidas Donskis. La maldad líquida. Paidós estado y Sociedad, pág. 33

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GUIA IDEOLÓGICA PARA PERVERSOS.
Documental de Slavoj Zizek / Sophie Fiennes.

Información: http://www.thepervertsguide.com/ideology/index.html

Excelente documental del filósofo y psicoanalista Slavoj Zizek quien a través del cine nos presenta aquello que se esconde tras nuesros sueños, o como el mismo dice: "los mecanismos que dan forma a lo que creemos y a como nos comportamos".





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LIBRO PARA PROFUNDIZAR:

LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO (2012)
Byung-Chul Han

Byung-Chul Han es una de las voces filosóficas más innovadoras que ha surgido en Alemania. Afirma en este brillante libro (maravillosamente claro) que nuestra sociedad esta sufriendo un silencioso cambio de paradigma: el exceso de positividad implantado por el neoliberalismo que nos conduce en realidad a una sociedad del cansancio.

domingo, 27 de octubre de 2013

HANNAH ARENDT (II): SOBRE LA VIGENCIA DE SU DISCURSO FINAL.

 REFLEXIONES EN TORNO A LA INTROYECCIÓN CIUDADANA.


Discurso de Hannah Arendt (Bárbara Sukova)
en la Universidad de Chicago.
Hace poco que ha salido el DVD de la película Hannah Arendt (Margarethe von Trotta, 2012) que ya comenté en este blog el pasado més de agosto (pulsar aquí para verlo). He revisto de nuevo una película que no deja de sorprenderme por su profundidad dado el tema que trata y la dimensión filosófica de su personaje. Deseaba la aparición del DVD porque quería incluir en el post que escribí su discurso final como un elemento de primera magnitud de la película. Sin embargo, tan sólo oirlo me parecía pobre simplemente incluirlo en el post a "vuelo pasado". Escuchándolo de nuevo se me confirmaba la pobreza de esta solución y no sólo eso, sino también la importancia que tiene en sí mismo y la vigencia de sus palabras en la actualidad. Es por ello que finalmente me he decidido a dedicarle un post a ese discurso final que Hannah Arendt dedica a sus alumos de la Universidad de Chicago. Vayan por ello dos largos fragmentos de él:

Cuando el New Yorker me encargó que cubriera me encargó que cubriera la información del juicio a Adolf Eichmann yo supuse que el tribunal tenía un sólo objetivo: cumplir las exigencias de la justicia. No era una tarea sencilla porque el gran tribunal se enfrentaba a un crimen que no había sido tipificado en los códigos de sus leyes y con un criminal de un tipo que la sociedad no había visto desde los procesos de Nuremberg. Aun así, el tribunal quiso definir a Eichmann como a una persona enjuiciada por sus actividades. No tenían la intención de juzgar el sistema, ni la historia ni ningún "ismo", ni siquiera el antisemitismo, tan sólo a la persona. El problema vino cuando el nazi Adolf Eichmann rechazó insistentemente cualquiera posición que tuviera que ver con lo personal, como si no tuviera nada por lo que ser castigado o perdonado. El protestaba, una y otra vez, ante las acusaciones del fiscal diciendo que él nunca había llegado a hacer nada por iniciativa propia, que jamás había tenido intenciones de ningún tipo, buenas o malas, que él solo había cumplido órdenes. Este argumento, habitual de los nazis, demuestra claramente que el mal más grande del mundo puede ser cometido por cualquiera y que para hacerlo no es necesario tener ningún motivo o fuertes convicciones o corazones crueles o intenciones malévolas... basta simplemente CON NEGARSE A SER PERSONA. Y por esto a este fenómeno le he llamado la BANALIDAD DEL MAL.

[...]

Como ustedes ya saben yo soy judía. Muchos me han atacado por odiar a los míos o defender a los Nazis, o simplemente despreciarles...  Y ese no es ningún argumento. Asesinato moral es su nombre... tan sólo he querido reconciliar la increíble mediocridad del hombre con las terribles consecuencias. Intentar comprender no significa perdonar. Así que toda mi responsabilidad es comprender y será también la responsabilidad de cualquiera que desee escribir o estudiar sobre éste o cualquier otro tema. Desde Sócretes y Platón entendemos que EL PENSAMIENTO ES ALGO ASÍ COMO EL DIÁLOGO SILENCIOSO QUE EL ALMA TIENE CONSIGO MISMA. Al negarse a ser una persona Eichmann pasó a ser su propia víctima renunciando sin saberlo a una de sus grandes facultades: la capacidad de pensar. Y COMO CONSECUENCIA CUANDO DEJÓ DE PENSAR DEJÓ DE DISCERNIR. Fué la incapacidad de pensar la que  hizo posible que muchos hombres, digamos normales y corrientes, cometiesen actos de barbarie a una escala enorme, actos que antes nunca se habían visto jamás. Es cierto, he tratado estos temas desde una perspectiva esencialmente filosófica. La esencia del pensamiento, del pensamiento al que me refiero no es el conocimiento, si no el que distingue entre el mal y el bien, entre lo bello y lo feo, y lo que yo busco es que el pensar de fuerza a las personas para que puedan evitar los desastres en aquellos momentos en los que todo parece perdido.

I. PENSAMIENTO Y REFLEXIÓN: Manipulación, normatización y libertad.

Creo que la dimensión que tenemos que entender acerca del concepto de pensamiento que Hannah Arendt nos lanza en su discurso, tan bella y poéticamente expresado como "el diálogo silencioso que el alma tiene consigo misma" se corresponde con el concepto de reflexión. Y, en ese sentido, me parece muy interesante la definición que hace Jung de la reflexión:

Reflexio significa "doblar hacia atrás", y psicológicamente, indicaría que el reflejo que lleva al estímulo hacia su descarga instintiva es interferido por la psiquización... Así, en vez del acto compulsivo aparece cierto grado de libertad, y en lugar de la predicción surge algo relativamente imposible de predecir en cuanto el efecto del impulso. [1]

Este "doblar hacia atrás" es lo que devuelve el espejo (la consciencia) sobre aquello que le es lanzado para ser reflejado. Y, evidentemente, lo que Jung nos dice es que lo que se devuelve no es exactamente el reflejo exacto de aquello que se proyecta sobre ella precisamente por el efecto de su paso y sostenimiento en la conciencia y para la evaluación de sus efectos sobre ella (sosteniendo así el pensamiento, el sentimiento y el instinto). Tenemos aquí un buen ejemplo de la diferencia entre el hombre normatizado, el hombre que no reflexiona y devuelve simplemente lo que se le refleja y el hombre que reflexiona y que, en consecuencia, o bien pueda reflejar su libertad de pensamiento devolviendo la apreciación de la evaluación de su experiencia o, y esto es lo más problemático, también devolviendo un reflejo distinto cuyo efecto está basado en su capacidad para la manipulación. La reflexión nos ofrece estas dos posibilidades por igual: libertad de pensamiento y capacidad para la manipulación. Lo cual también se transforma en libertad para dialogar o manipulación para engañar. La primera se basa en el fortalecimiento de la libertad de los seres humanos, la segunda se fundamenta en su capacidad para normatizarles o manipularles. En el artículo dedicado anteriomente a esta película tenemos un ejemplo del hombre que reflexiona y manipula precisamente en el caso de Ernst Janning, el juez alemán protagonista de "El juicio de Nuremberg" (Stanley Kramer, 1961) quién reflexionando y dándose cuenta perfectamente de los peligros de la ideología nazi no sólo no actua contra ella sino que contemporiza con y participa de sus engaños. Siguiendo con el ejemplo de la misma película hallamos en el juez Haywood (Spencer Tracy) el hombre que reflexiona (y que, en consecuencia, está por encima de los intereses políticos norteamericanos que en la película intentan evitar una sentencia desfavorable a Janning) y que ejerce su función de juez privilegiando también su libertad. lo que finalmente le lleva a decir: Ante los pueblos del mundo permítanme ustedes que proclame nuestro fallo a aquello que defendemos: JUSTICIA, VERDAD Y EL RESPETO QUE MERECE EL SER HUMANO.

De la misma manera que en el anterior post dedicado a esta película puse la interpretación de Burt Lancaster como Janning en su declaración ante el tribunal, voy ahora a poneros la no menos impactante de Spencer Tracy como el juez Haywood en su veredicto:

Veredicto del juez Haywood (Spencer Tracy)
- El Juicio de Nurember (Stanley Kramer 1961) -

En el discurso de Hannah Arendt encontramos la siguiente declaración:  el pensamiento al que me refiero no es el conocimiento, si no el que distingue entre el mal y el bien, entre lo bello y lo feo, y lo que yo busco es que el pensar de fuerza a las personas para que puedan evitar los desastres en aquellos momentos en los que todo parece perdido.  Creo que su comentario también podemos contemplarlo bajo la concepción que Jung hace de la reflexión cuando la define como "un instinto cultural" que, en sus palabras incluiría la búsqueda de significado. No es mera acumulación de conocimiento sino la transformación de éste en significado, es decir, y como dice Hanna Atendt, en discernimiento.

Hoy en día vivimos tiempos en donde la dualidad político-económica nos enfrenta, o nos debería enfrentar como ciudadanos, al continuo ejercicio del discernimiento. Sin incluir ni mucho menos a todos los políticos ni a todo el pensamiento político-económico, hay que tener claro que una parte importante de la política que hoy se nos ofrece es un teatro anunciado tras un telón de supuesta democracia que lo vela, y cuya representación nos requiere el continuo ejercicio del discernimiento, el continuo ejercicio de la "reflexión" sobre los mensajes que nos mandan los representantes del mundo político y económico, sobre aquello que nos dicen y sus verdaderas motivaciones, es decir, sobre un significado que el propio mensaje vela o disimula. Hoy en día estamos bajo un contínuo ejercicio de normatización por parte de la política y, sobretodo, por parte del etéreo poder económico del que la primera es, en ocasiones, un simple títere, y que hoy en día se despersonaliza bajo el difuso nombre de "los mercados" o "el sistema financiero". Y es por ello que, en un claro ejercicio de verdadera democracia, los ciudadanos debemos querer ser más personas que nunca y resistir contra ese ejercicio contínuo de normatización y engaño, de descarada manipulación que nos implica una cierta actividad política y el poder económico con el que anda en ocasiones estrechamente vinculada. El ejercicio de la democracia ciudadana se instala en las palabras del juez Haywood cuando dice aquello que defiende: justicia, verdad y el respeto que merece el ser humano.

II. SOBRE EL PROCESO DE INTROYECCIÓN CIUDADANA.

Todo aquel que haya seguido un proceso psicoterapéutico sabe que una parte de este proceso tiene que ver con el cuestionamiento de ciertas creencias de origen externo cuya rigidez y carga emocional (esencialmente vinculadas al sentimiento culpa, el miedo y el dolor) limitan de distintas maneras algunos comportamiento o actitudes fundamentales para el desarrollo de la propia vida. El mecanismo por el cual estas creencias de origen externo se establecen en nuestra psique como propias es conocido como introyección.

Hoy en día podemos observar este mismo proceso en la gestión de los intereses políticos y económicos y en muchos de los mensajes, más o menos grotescos, más o menos sutiles,  lanzados por los gobiernos y partidos políticos de nuestras flamantes democracias parlamentarias en lo que llamo el proceso de introyección (léase también intoxicación) ciudadana. Obviamente el proceso de introyección (intoxicación) ciudadana (en el que los mass media y su propia perversión tienen mucho que ver) tiene un simple y llano objetivo: su manipulación interesada. En un claro ejercicio de que el fin justifica los medios, la captación del voto, la implementación ideológica, desviar la atención de temas espinosos o crear un estado de miedo o de falsa euforia con objetivos de diferente tipo estarían entre algunas de las motivaciones que se ocultan tras los mensajes que caracterizan a dicho proceso. Por ello, y de la misma manera que ocurre en el proceso psíquico, estas introyecciones cabe considerarlas como verdaderas intoxicaciones. Quisiera recordar aquí unas palabras de Ernst Janning (El juicio de Nuremberg) que ya vimos en el anterior post dedicado a esta película:  Teníamos una democracia, si, pero corrompida por elementos que la componían. Por encima de todo existía miedo. Miedo al presente, miedo al futuro, miedo de nuestros vecinos... Miedo de nosotros mismos. Cuando leo estas palabras no puedo evitar ver cuanto me resuenan en la situación actual del Estado español. Una democracia corrompida, el miedo como ingrediente esencial y la creación del "enemigo" como el elemento de distracción necesaria. Hoy la política española es el caldo de cultivo ideal, la gran oportunidad para todos los ávidos de poder, para todos los tiburones de la política y la economía. Es el gran momento para la introyección (intoxicación) ciudadana y para que cada cual sirva a sus propios y reales intereses que, evidentemente, no son los de esos ciudadanos.

- El voto: logro y límite del ciudadano en la democracia representativa.

El voto: logro y límite de la  ciudadanía.
Si bien, y durante mucho tiempo, se nos ha argumentado el mantra de que la democracia representativa es el menos malos de los sistemas, nos encontramos aquí con uno de las primeras y fundamentales introyecciones que los ciudadanos debemos reconsiderar: que como hoy estamos mejor que en el pasado se nos pide que no mareemos más la perdiz. A la realidad objetiva del logro fundamental que ha sido el ejercicio del voto en la democracia se une la tergiversación política que se hace de ello. El gran ejercicio de normatización y anestesia ciudadana al que hoy asistimos es que la democracia comienza y acaba con el voto, de tal manera que el gran logro de la participación ciudadana se convierte a su vez en el límite de su participación en lo político. El conflicto que Hannah Arendt ya destacó en sus estudios entre los partidos revolucionarios y los consejos populares (por ejemplo en la Revolución rusa), en el que los primeros no veían con entusiasmo sus funciones (hasta llegar a aplastarlos de manera despiadada y violenta) es el mismo problema que se sigue perpetuando en la democracia:

El conflicto entre estos dos sistemas, el de los partidos y el de los consejos, ocupó un lugar privilegiado en todas las revoluciones del siglo XX. Lo que se ponía en juego era el problema de la representación frente a la acción y la participación. Los consejos eran órganos de acción, los partidos revolucionarios eran órganos de representación y, aunque los partidos revolucionarios reconocieron sin mucho entusiasmo a los consejos como instrumentos de la "lucha revolucionaria", intentaron en plena revolución apoderarse de ellos desde dentro; sabían muy bien que ningún partido, por revolucionario que fuese, sería capaz de sobrevivir a la transformación del gobierno en une verdadera república soviética. Desde el punto de vista de los partidos, la necesidad de acción era transitoria y estaban seguros de que, tras la victoria de la revolución, toda acción ulterior sería innecesaria o subversiva. [2]

Hoy  hallamos, por ejemplo en nuestra democracia, el mismo fenómeno de hostilidad parlamentaria en relación a las iniciativas legislativas populares (ILP). Baste el dato de sobras conocido: desde 1983 el congreso ha tumbado todas las ILP (66 iniciativas) y, curiosamente, la única aprobada ha sido la de la declaración de interés cultural de las corridas de toros. No hace falta que añadamos mucho porque el congreso, con mayoría absoluta del PP, ha aceptado y aprobado esta iniciativa con sorprendente celeridad (os recomiendo, para ver el alcance de la banalización de este recurso, el programa 30' de TV3 que dedicó a las ILP - pulsar aquí para acceder el video -). No hace falta tampoco ver la reacción del gobierno hacia los movimientos y organizaciones ciudadanas que se manifiestan democraticamente como es, en nuestro Estado, la PAH (Plataforma por los afectado de la hipoteca) o la ANC (Asamblea Nacional de Catalunya) y el movimiento independentista catalán, o recientemente el movimiento de profesores, maestros, padres y alumnos en las Baleares contra la reforma educativa del presidente del PP José Ramón Bauzá.

El introyecto básico de la democracia representativa y de sus partidos requiere que a través del ejercicio del voto los ciudadanos se aletarguen y se mantengan en su silencio político. A través del sistema de partidos representativos y a través de la acción que, al paso que vamos, no pasará de la mera acción folclórica del voto, se perpetúa la distancia secular entre gobernantes y gobernados:

una vez más la función gubernamental se ha convertido en el privilegio de unos pocos, únicos que pueden "ejercer sus virtuosas disposiciones" (como Jefferson llamaba todavía al talento político del hombre). El resultado es que el pueblo debe sucumbir al "letargo, precursor de la muerte para la libertad pública" o preservar "el espíritu de resistencia" frente a cualquier tipo de gobierno que haya elegido, ya que el único poder que conserva es "el poder de reserva de la revolución" [3]

Es necesario despertar del letargo al que desde la política "profesional" se nos conmina a la ciudadanía. Es por ello que hoy es tan necesario el ejercicio del pensamiento (reflexión y discernimiento) que Hannah Arendt reclama. El hombre y la mujer normal y corriente que somos los ciudadanos como sujetos políticos no puede "despersonalizarse politicamente" en esa especie de abulia, de desidia política, de ese letargo que tan necesario le es a la política de los políticos. La banalidad del mal que Arendt nos propuso a través del caso de Adolf Eichmann se transforma también en la banalidad política del ciudadano: el dejar suceder por omisión. Solo retomar nuestra responsabilidad como ciudadanos en la política nos aleja de la mediocridad de la que la filósofa nos alerta:  tan sólo he querido reconciliar la increíble mediocridad del hombre con las terribles consecuencias. Es necesario resistir a la mediocridad ciudadana que gobiernos y algunos políticos, y todo un sistema financiero-económico que ha tenido la virtud de poner en marcha un poder deslocalizado, etéreo pero omnipresente, intenta imponernos.

III. LA INTROYECCIÓN CIUDADANA REQUIERE DE LA DESCONFIANZA Y EL MIEDO.

Paolo Flores d'Arcais
En una de las temáticas del programa de TV3 "Amb filosofía" (Con filosofía) se trató acerca del poder (Pulsar aquí para acceder al video). Uno de sus participantes fue Paolo Flores d'Arcais, el filósofo, periodista y editor de la revista italiana Micromega, y que cita un elemento clave en el estadio actual de las relaciones entre la ciudadanía, la política y ese oscuro poder que es el poder financiero:

para las democracias occidentales, la relación entre la soberanía de los ciudadanos y la soberanía de las finanzas no sólo es un problema de actualidad, sino un problema de mucho peso. Es evidente que allí donde mandan las finanzas, la soberanía de los ciudadanos declina, desaparece, queda entre paréntesis, ES UNA MENTIRA. Hoy estamos en un círculo vicioso, ya que los ciudadanos han sido expropiados de su verdadera soberanía. El aparato de los partidos, los partidos de los profesionales de la política, ya no son instrumentos en manos de los ciudadanos y se han convertido en un poder autónomo que se dirige a los ciudadanos sólo para pedir el voto y, en realidad, tienen sus propios intereses, que son los intereses del sistema. [4]

Valentí Puig
Otro de los participantes en este programa de TV3 fue Valentí Puig [5], escritor, articulista y analista político. Valentí Puig define el poder como la bestia... En términos psicológicos podríamos decir que el poder adquiere en el ser humano una forma pulsional que lo posee y que le lleva a que su ejercicio tienda entonces a no tener límite y a imponerse, de manera más o menos explícita, de forma tiránica. El ejemplo en las democracias lo tenemos en el ejercicio que hace un partido en el gobierno de la mayoría absoluta... No hace falta abundar mucho más sobre el tema. Y respecto al posicionamiento en relación al poder dice Valentí Puig:

El poder ha sido en cierta manera una bestia incentivada por determinadas ideologías, por ejemplo el totalitarismo, y una bestia perseguida y asediada por otras maneras de entender la vida política como [...] del sistema constitucional liberal. ¿Qué diferencia hay? El totalitarismo deja libre la gran bestia, prefiere la masa a la persona, y el sistema demoliberal prefiere las personas a la masa y se pregunta, aunque aun no exista la democracia o el sufragio universal de qué manera se puede controlar el poder. Y esta es la gran pregunta. [5]

Y esta pregunta incluye la cuestión fundamental. Y es que mientras haya la dicotomía entre gobernantes y gobernados el control del poder será necesario y que, como bien nos indicaba Hannah Arendt (ver nota 3), sólo esto es posible mediante "el espíritu de resistencia" ciudadana.

Sin embargo este espíritu de resistencia necesita, como hemos visto, del principio de la reflexión y el discernimiento por un lado y, sobre todo, sobreponerse a la desconfianza y al miedo - aliados fundamentales del ejercicio del poder -, y que constituyen los factores de dispersión que pretenden enajenar y dispersar dicho principio de resistencia ciudadano mediante la introyección de creencias que especulan con esa desconfianza y ese miedo.

La historia del nacionalsocialismo alemán y del stalinismo en la Unión soviética se caracteriza por el sentido de oportunidad que Hitler y Stalin tuvieron para aprovecharse del desconcierto, del miedo y la desconfianza en la que sus respectivos pueblos se hallaban para, postulándose como Padre-Dios-Lider introyectarlo, es decir, intoxicarlo de creencias cargadas de resentimiento y de odio, y dirigirlo contra el "enemigo" que se creó para la ocasión, el culpable de todos los males. Ambos fenómenos totalitarios han caracterizado una de las desgraciadas novedades del siglo XX. Es por eso que una característica de estos sistemas autocráticos se fundamenta en la psicología de masas que ya describimos en el post dedicado a la película de "La ola" (pulsar aquí para ver post) y, sobretodo, en la creación de una masa de acción que se orienta hacia la destrucción del "enemigo". En cuanto a la creación de éste, es muy fácil cuando el miedo y la desconfianza imperan, y la facilidad con la que se realiza dicha creación es mostrada espléndidamente por Sam Keen en su poesía La creación del enemigo:

Comienza con un lienzo en blanco
Esboza en él siluetas de hombres, mujeres y niños


Hunde la brocha en el pozo de tu propia oscuridad
Dibuja en la cara de tu enemigo la codicia, el odio y la crueldad
que no te atreves a reconocer como propias

Ensombrece todo asomo de simpatía en sus rostros
Borra cualquier resto de la miríada de amores, esperanzas y miedos
que residen en el calidoscopio de su corazón infinito

Deforma su sonrisa en una mueca cruel Arranca la carne de sus huesos
hasta que sólo quede el abstracto esqueleto de la muerte
Exagera cada rasgo humano hasta metamorfosearlo
en bestia, alimaña, insecto

Rellena el fondo de tu lienzo con los demonios y figuras malignas
que alimentan nuestras pesadillas ancestrales

Cuando tu cuadro esté completo podrás matarlos sin culpa y despedazarlos sin sentir vergüenza. Lo que has destruido, simplemente, es un enemigo de tu Dios [6] 


Hoy observamos  los efectos del miedo y la desconfianza en la articulación de dos acciones claras en las democracias representativas: el ascenso de la extrema derecha con sus clásicos discursos ultranacionalistas y populistas con el ingrediente esencial del "enemigo", y la creciente radicalización de la manipulación y criminalización de los movimientos democráticos ciudadanos por parte de los gobiernos y partidos de las democracias representativas, esos entes autónomos, como decía Paolo Flores d'Arcais, alejados del ciudadano y entregados tan sólo a sus intereses de voto y, consecuentemente a sus cuotas de poder. Y finalmente, y desgraciadamente, hoy tenemos que buscar, como diría Valentí Puig, la bestia del poder en ese sistema financiero y en sus "misteriosos mercados" que hoy por hoy son el nuevo totalitarismo maquillado de democracia, un totlitarismo que saliendo de la esfera política se ha hecho una bestia sin rostro que ejerce una nueva violencia refugiado en ese espeso magma de la globalización.

III. REFLEXIÓN Y RESISTENCIA COMO PRINCIPIOS DE LA ACCIÓN CIUDADANA.

Henry David Thoreau
Si  la  capacidad de  desobediencia  constituyó
 el  comienzo de la historia humana, la obediencia podría muy bien, como he dicho, provocar el fin de la humanidad. Erich Fromm (7)

Justamente cuando el desconcierto, el miedo y la desconfianza imperan es  cuanto más necesario se hace la reflexión y el discernimiento por un lado y el principio de resistencia por el otro... Estos dos recursos son los recursos del ciudadano que no sólo desea ser introyectado por el dúo político-económico sino que también desea poner límites al ejercicio del poder.

De la reflexión y el discernimiento ya hemos hablado como el mecanismo por el cual se procede al desvelamiento de las introyecciones de todo aparato político-económico y esencialmente de gobierno. Del principio de resistencia es importante hablar puesto que es el elemento fundamental de la participación y acción ciudadana. Para ello citaré una frase de Henry David Thoreau que se complementa con el pensamiento que Hannah Arendt reclama al ser humano:

¿Debe el ciudadano someter su conciencia al legislador por un solo instante, aunque sea en la mínima medida? Entonces, ¿para qué tiene el hombre su conciencia? Yo creo que debiéramos ser hombres primero y ciudadanos después. Lo deseable no es cultivar el respeto por la ley, sino por la justicia. La única obligación que tengo derecho a asumir es la de hacer en cada momento lo que crea justo. [8]


Ese es el pensamiento que teme todo poder político, de hecho, todo poder en general: el de ciudadanos que sean primero hombres y mujeres con conciencia y que se preocupen más por la libertad y la justicia que por las instituciones y las leyes. Que asuman una posición de responsabilidad ante el poder que eligen que les gobierne en el ritual del voto y que la acción política no acabe en el simple ritual. Las instituciones y las leyes son administrativas, mientras que la libertad y la justicia como voluntad política de los ciudadanos se corresponde con la ética. El principio de resistencia (o desobediencia civil como también es conocido) unido al principio de asociación deviene así en la verdadera fuerza que  los ciudadanos tienen frente al poder político y económico. Es justamente ese poder el que desde la democracia representativa odia (Jacques Ranciére, 2006) el ejercicio de la democracia ciudadana:

El crimen democrático contra el orden de la filiación humana es, ante todo, un crimen político, es decir, simplemente la organización de una comunidad humana sin vínculos con Dios padre. [9]

Este comentario del filósofo político francés pone de relieve el disgusto del poder político cuando el ciudadano decide hacer política: el poder quiere que el ciudadano se mantenga como un niño dependiente y sobre todo obediente y tolera mal cuando de repente decide crecer y oponerse a su dominio. Es entonces cuando la democracia representativa se vuelve especialmente virulenta ante esos accesos de madurez ciudadana acusándola en muchas ocasiones de anti-democrática o como, por ejemplo, la acusación de anti-constitucional del estado español ante el "problema del independentismo catalán" y su voluntad de realizar una consulta que, por otro lado es plenamente democrática (y deseada por el 80% de los ciudadanos que viven en Catalunya). Veamos aquí los argumentos de otro lider de la desobediencia civil: el matemático y filósofo ingles Bertrand Rusell:


Bertrand Rusell
Quienes critican la forma particular de desobediencia civil que estoy intentando justificar mantienen que las violaciones de la ley, aun cuando puedan estar justificadas bajo un régimen despótico no pueden nunca estar justificadas en una democracia. No encuentro en absoluto válida esta aseveración. Hay muchos casos en los que gobiernos nominalmente democráticos dejan de hacer efectivos principios que los amigos de la democracia respetarían. Tomemos por ejemplo el caso de Irlanda antes de alcanzar la independencia. Formalmente los irlandeses tenían los mismos derechos democráticos que los británicos. Podían enviar sus representantes a Westminster y defender su postura mediante todos los procedimientos democráticos admitidos. Sin embargo, a pesar de ello, estaban en minoría, que habría sido permanente si se hubieran limitado a los métodos legales. Ganaron su independencia violando la ley. Si no la hubieran violado, no habrían podido ganar. 

Y sigue con el siguiente texto: 

 

Hay muchas otras formas por las que los gobiernos nominalmente democráticos dejan de serlo en la práctica. Una gran cantidad de cuestiones son tan complejas que sólo un pequeño número de expertos puede comprenderlas. Cuando se suben o se bajan los tipos de interés, ¿qué proporción del electorado puede juzgar si era correcto o no hacerlo? Y si alguien que no tenga una posición oficial critica la acción del Banco de Inglaterra, los únicos testigos con la suficiente autoridad serán las personas responsables de lo que se ha hecho o las estrechamente relacionadas con ellas. No sólo en cuestiones financieras: todavía más en cuestiones militares y diplomáticas, hay en todo estado civilizado una técnica de ocultamiento ampliamente desarrollada. Si el gobierno quiere que un hecho determinado no sea conocido, casi todos los medios de comunicación le ayudan en el ocultamiento. En tales casos, sucede frecuentemente que la verdad sólo llega a ser conocida, si es que llega a serlo, por medio de persistentes y sacrificados esfuerzos que acarrean vilipendio e incluso deshonra personal. En ocasiones, si el asunto suscita suficiente pasión, la verdad llega a ser conocida al final. Así ocurrió, por ejemplo, en el caso Dreyfus. Pero si el asunto es menos sensacional, el votante ordinario será probablemente dejado en la ignorancia. 

 

Por estas razones, la democracia, aun cuando mucho menos susceptible a los abusos que la dictadura, no es en absoluto inmune a los abusos de poder por parte de la autoridad o de intereses corruptos. Si se quiere preservar libertades valiosas es necesario que exista gente dispuesta a criticar a la autoridad e incluso, si se da el caso, a desobedecerla. [10]




Bertrand Rusell y la desobediencia civil


Dentro de este apartado que conlleva "persistentes y sacrificados esfuerzos que acarrean vilipendio e incluso deshonra personal"  tenemos los casos recientes de las revelaciones hechas por Julian Assange (Wikileaks) o de Bradley Meaning o Robert Snowden. 

Y así podríamos seguir nombrando los argumentos de la la reflexión y el discernimiento llevado a la resistencia ciudadana tanto como posición individual, pero sobretodo también como acción colectiva. La desobediencia civil ha sido argumentada y apoyada como necesaria por intelectuales como Jurgen Habermas, Noam Chomsky, Norberto Bobbio, Erich Fromm (quien argumenta con precisión el desarrollo de la humanidad y la civilización gracias a la desobediencia), Michael Randle (pionero de las acciones de desobediencia y protesta no violentas, junto a Bertrand Rusell, en Gran Bretaña), Andrew Arato, Jean l. Cohen o la misma Hannah Arendt, o su puesta en acción en reconocidos activistas como Mahatma Gandhi, Martin Luther King o Nelson Mandela. 

Hoy en día reside en la resistencia ciudadana ante la política y, especialmente, ante ese oscuro poder financiero de los mercados el mensaje del juez Haywood:  JUSTICIA, VERDAD Y EL RESPETO QUE MERECE EL SER HUMANO. 
 

BIBLIOGRAFÍA
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[1] Sharp, Daryl. Lexicon junguiano. Editorial cuatro vientos. Ver acepción sobre la reflexión
[2] Arendt, Hannah. Sobre la revolución. Alianza Editorial. Libro de bolsillo, págs. 452 y 453
[3] Ídem anterior, pág. 393
[4] D'Arçais, Paolo Flores. (Cervignano del Friuli, 1944) Filósofo y periodista y editor de la revista Micromega. Su pensamiento tiene como inspiradores a Albert Camus y, precisamente, a Hannah Arendt. Flores d'Arcais fue uno de los principales impulsores del movimiento cívico italiano llamado de los girotondi, que en 2002 intentó impulsar los valores de democracia y legalidad que, a su juicio, corrían peligro por el gobierno de Silvio Berlusconi.
[5] Puig, Valentí (Palma de Mallorca, 1949) es un periodista, narrador, poeta, crítico literario, novelista y ensayista que escribe en catalán y español. Licenciado en Filosofía y Letras.
[6] Keen, Sam. Encuentro con la Sombra, Ed. Kairós.
[7] Fromm, Erich. La desobediencia como problema moral (artículo)
[8] Thoreau, Henry David. Del deber de la desobediencia civil. Editorial Pi.
[9] Ranciére, Jacques. Odio a la democracia. Amorrortu editores.
[10] Rusell, Bertrand. Desobediencia civil y guerra nuclear (artículo)

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Director: Maragarethe Von Trotta
Actores: Barbara Sukowa, Axel Milberg, Janet McTeer, Julia Jentsch

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