AVISO. POR LA NATURALEZA DE LOS TRABAJOS DE ESTE BLOG, EL ARGUMENTO E INCLUSO EL FINAL DE LAS PELICULAS SON REVELADOS.

Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de mayo de 2021

FAMILY LIFE (Vida en familia, Ken Loach, 1971): Sobre la madre fálica, el doble vínculo o comunicación paradójica y la sociedad alienizante.

 

Family life (1971) es una de las primeras películas de Ken Loach que aborda un tema parecido 
al que comentamos recientemente en otra película de la misma época: Una mujer bajo influencia (1974) de John Cassavetes (pulsar aquí para ver entrada). Sin embargo, y a diferencia de esta, Family Life nos permite contemplar la gestación del trastorno psíquico dentro de las familias de origen. Esta película de Ken Loach, como la de Cassavetes, reflexiona sobre la importancia del entorno en la génesis del trastorno psíquico, la insuficiencia del abordaje psiquiátrico clásico, en contraposición con las ideas de la antipsiquiatria de aquellos días y las deficiencias de las instituciones psiquiátricas como los sanatorios mentales. Incluye, a su vez, distintos elementos que hemos abordado también en este blog a través de diferentes películas (Shine, el esplendor de un genio - Scott Hicks, 1996 -; Cisne negro - Darren Aronofsky, 2013 -; Aflicción - Paul Schrader, 1997 -, por citar algunas), pero la considero una de las más estremecedoras por su crudeza y por la intensidad de los personajes que la fundamentan, sostenidos por excelentes interpretaciones dentro de la peculiar manera de dirigir de Ken Loach (utiliza, por ejemplo, personas que representan más las características del personaje que busca que actores que los interpreten)..

Family Life nos narra el descenso a los infiernos de su joven protagonista, Janice Bailden (interpretada por Sara Ratclif), la pequeña de dos hermanas (la mayor ya está fuera de casa), atrapada el entorno asfixiante de una familia conservadora,  puritana y tiránica, compuesto por Mr. Bailden (Bill Dean), un padre autoritario y violento, si bien mero instrumento de la verdadera protagonista, Mrs. Bailden (Grace Cave), una madre tiránica, culpabilizadora y manipuladora que confunde constantemente a Janice para que "sea como debe ser", es decir, "para que sea como ella quiere que sea". Mrs. Bailden, con la colaboración de su esposo, se corresponde con lo que antiguamente se llamó madre, y por extensión en este caso, familia, esquizafrenógena, concepto propuesto por la psicoanalista Frida Fromm-Reichman en 1948, para describir aquellas madres, familias, o también entornos, generadores de esquizofrenia.



I. EL DOBLE VÍNCULO O COMUNICACIÓN PARADÓJICA.

La película, tras una introducción donde vemos a Janice retirada por un policía de una estación de metro por lo que considera un comportamiento extraño, parte del conflicto familiar que surge con el embarazo de Janice, y que nos propone magistralmente un ejemplo del llamado doble vínculo o comunicación paradójica, que se caracteriza por lanzar a una persona mensajes que se contradicen, o como también se dice, la paradoja como contradicción. La escena aborda la discusión basada en la voluntad de Janice de querer tener a su hijo y la oposición de sus padres. En esta escena inicial se observan ya varias cosas:

1) Los claros ejemplos de la comunicación paradójica o doble vínculo, y de como estos llevan a Janice a la confusión y a dudar de ella misma.
2) La desvalorización constante del criterio de Janice por parte de su madre de una manera fría e implacable (la actriz, una mujer sin experiencia interpretativa elegida por Loach, borda el papel).
3) Las reacciones violentas y humillantes del padre que degradan la dignidad y autoestima de Janice.

Veamos la escena:

Madre: Lo que es seguro que no lo quiere.
Janice: ¿Quién dice que no lo quiero?
Madre: Pues serías imbécil si lo quisieras.
Padre: ¿Qué hacemos? ¿Qué aborte?
Madre: Haz el favor de no mencionar esta palabra en esta casa. Es horrible, poco cristiano.
Padre: 
Janice: Entonces esto lo soluciona todo, ¿no?
Madre: El caso es que no deberías tenerlo. ¿Te das cuenta de que esto cambiará tu vida?
Janice: ¡No voy a matar a mi hijo! Está aquí, es parte de mi, no lo voy a matar.

Vemos aquí el primer ejemplo de mensaje paradójico. Por un lado la madre habla de una forma extremadamente moralizada y horrorizada sobre el aborto (deberían deshacerse de la gente que lo practica), mientras que por el otro incita a su hija a que lo haga. Como veremos, esto pone a Janice en la situación de ser una de esas personas que aborta, y a las que su madre desprecia, mientras que si no lo hace desobedece lo que sus padres le dicen. Haga lo que haga es culpable. Es importante observar, que este tipo de relación parte de la infancia, lo cual explica los posteriores efectos psíquicos que tiene sobre un individuo.


Padre:
¿Y quién eres tú para decidir? 
Madre: ¿Quién va a educar el niño¿Quién va a comprar y a pagar todo lo que necesita? ¿Te das cuenta de eso? ¿Ni siquiera sabes mantenerte a ti? ¿Imagínate a otra persona?
Janice: Ya me las arreglaré.
Madre: ¿Y cómo te las vas a arreglar? No tienes ni idea de lo que significa todo esto. Si tuvieras sentido común seguirías nuestro consejo y verías que lo que creemos es lo mejor para ti. Dices que lo quieres pero yo sé que no. Y yo sé lo que es bueno para ti. 
Janice: Cualquiera diría que puedes leer mi pensamiento.
Madre: Ya, pues pueda que lo lea, pues eres parte de mí.

Observemos en este fragmento la desvalorización del criterio de Janice tanto por parte del padre (¿quién eres tú para decidir?), como aun más, y más sutilmente, por parte de la madre, que la confronta afirmando que ella no sabe lo que realmente ella quiere y que ella si, y que el sentido común debería acoger sin duda su propuesta. Como veremos, esta es la base de otro mensaje paradójico, pues por un lado se le exige responsabilidad, y por otro se le niega constantemente su capacidad para tenerla. Por otro lado, responsabilidad es, desde el punto de vista de los padres, renunciar a tener todo criterio personal y acoger el de los padres (que saben lo que ella quiere), lo cual equivale a una verdadera renuncia de toda responsabilidad y autonomía, a la vez que torna sospechosa esa frase de la madre cuando dice: eres parte de mí. Como veremos más adelante este "parte de mi" caracteriza a las llamadas "madres fálicas", una de las formas de la "madre terrible" junguiana.

Ante la persistencia de Janice por tener a su hijo, sigue la consabida tanda del chantaje emocional:

Madre:
¿Cómo crees que nos vamos a sentir viéndote ir por ahí así?
Janice: Me iré de aquí.
Madre: ¡Oh, claro, muy bonito! Te hemos educado durante todos estos años y quieres irte de casa, así, sin más. Te estás comportando como una niña consentida.
Janice: ¿Quién dice que estoy equivocada?
Madre: Claro, la señorita sabe juzgar si está o no equivocada. Es la decisión más importante que has tenido que tomar. Y tiene que ser lo que tú quieras. A veces me pregunto si realmente utilizas la cabeza para pensar. Dices una cosa y yo se que no es lo que quieres. Dices que lo quieres, pero yo sé lo que es mejor. Eres mi hija, y sé exactamente lo que quieres.

Sencillamente brutal. A parte del chantaje emocional, una vez más aparece la comunicación paradójica: tiene que ser lo que tú quieres, pero lo que dices no es lo que quieres; dices lo que quieres, pero yo sé lo que es mejor, sé exactamente lo que quieres.

La anulación del criterio, la falsa moral, la imagen por encima de todo, la posesividad sobre la hija... A pesar de todo, Janice, ya mucho menos decidida, sigue diciendo: ¿pero el está aquí, o no? - señalándose el vientre -. Es entonces cuando aparece el padre, verdadero títere y guardaespaldas de la madre para decir: De buena gana te mataría. Con Janice dudando, sólo hay que acabar el proceso de aplastamiento con una dosis más de chantaje emocional a cargo de su madre: Mira como has hecho enfadar a tu padre. Y a mí. ¿No hemos hecho lo que hemos podido por ti? Hemos intentado guiarte por el camino que debías ir. ¿O no? ¿Te hemos fallado?

Cuando la resistencia de Janice cede surge entonces la conclusión de Mrs. Bailden: ¿No lo ves? Te contradices todo el tiempo. De manera parecida a David Helfgott, la historia del niño prodigio del piano llevado a la gran pantalla por Scott Hicks (Shine, el esplendor de un genio), que es presa de un padre anulador, finalmente abortará, siendo este punto el que desencadenante del "tratamiento" de una hija que suponen enferma tras un nuevo episodio de comunicación paradójica en la que Janice llega tarde en plena lluvia, acompañada de su amigo Tim (Malcom Tierney). Al llamar a casa Mrs. Bailden la recrimina: "¿Qué es esto de llegar a casa a estas horas de la mañana, despertando a la vecina con esa maldita máquina? Ya que has estado fuera tanto tiempo, puedes continuar ahí fuera." Y cierra la ventana. Janice, pensando que no la abrirá vuelve con Tim. Aguarda un tiempo, pero no baja. Sin embargo, un poco después aparece Mrs. Bailden abriendo la puerta cuando Janice ya se ha ido. Más tarde, cuando vuelve a casa, se encuentra con la actitud ignorante de sus padres, para después acusarla de lo mucho que han sufrido: "No hemos pegado ojo pensando donde estarías [...] Bajaba para abrirte y ya te habías largado tan lejos como pudiste." Presa entonces de la ira, Janice la acusa de habérsele cargado su hijo mientras la amenaza con un cuchillo. Esta escena es la desencadenante de llevarla al médico que, a su vez, la derivará a un psiquiatra poco corriente: el Dr. Donaldson.

II. EL TRATAMIENTO PSICOTERAPÉUTICO.

Janice es ingresada en un hospital donde la atenderá un psiquiatra que está introduciendo un nuevo tratamiento, más basado en la psicoterapia individual y grupal, que en el tratamiento biológico propio de la psiquiatria, el doctor Donaldson, interpretado por un verdadero psiquiatra de la nueva corriente de la antipsiquiatría, Michael Rydall. Pronto veremos distintos efectos en esta fase de la película.

1) En primer lugar, y de modo casi de documental, veremos las entrevistas que Donaldson realiza a ambos padres, descubriendo la rigidez y las razones indiscutibles e inamovibles de la madre, sostenidas por un padre que, como ya hemos dicho, no es más que un verdadero títere violento: el lado ejecutor de la violencia materna. No obstante, en la entrevista con el psiquiatra, Mr. Bailden dice de ella: Siempre creí que Vera se interponía entre Janice y yo. Y añade: cuando Janice era un renacuajo solíamos pasarlo muy bien juntos. Cuando era muy pequeña, pero de alguna manera, esto no le gustaba a Mrs. Bailden. Y también comenta que cuando era pequeña  fue ella quien les mantuvo unidos. Habla también de su excesivo puritanismo, confesando veladamente una vida sexual insatisfactoria. No obstante, concluye que "siempre ha inculcado en las niñas lo que está bien y lo que está mal en asuntos de hombres".



2) En una escena de terapia de grupo se dialoga sobre el estado de irrealidad del yo de casos como el de Janice, y siguiendo el ejemplo que vimos en Shine, el esplendor de un genio, vemos en su caso un paralelo de lo que Luis Kancyper denomina centauros, es decir, la resultante de la presión de la madre sobre Janice hace que su personalidad tenga la cabeza de la madre en su cuerpo, que simplemente ejecuta lo que su cabeza-madre dicta. Una de las participante del grupo dice acerca de esta situación:

Paciente: Dicen que piensan que soy mala, y yo creo que soy yo misma. Mi yo, yo que dicen que es autodestructivo. Son ellos [...] Ellos no saben quién soy yo. El "yo" que ellos dicen que estoy destrozando, es ellos.
Terapeuta: ¿Quieres destrozarles?
Paciente: De verdad que no los quiero en mí, No los quiero en mí. De verdad que no los quiero en mí.

Lo que la paciente quiere decir es que quiere deshacerse de unos padres que más allá de su acción externa, siguen también como resultado de una fuerte interiorización de ellos, lo que en el caso de Janice, y debido al doble vínculo practicado por la madre, deviene en un estado confusional casi permanente. Donaldson se lo dice en una de sus sesiones: Es uno de esos casos en los que no soportas un reproche de tus padres, y te molesta tanto que crees o que te vas, o haces lo que te dicen, o de nuevo te sumerges en un mar de confusión.



3) En la escena que sigue es importante observar como el doctor Donaldson intenta que Mrs. Bailden considere que aquello que ella llama "lo mejor" para su hija, quizá no lo sea para ella. Tras toda una declaración de lo que ella cree que ocurre con una juventud que ha perdido el norte y sobre la importancia de controlarla, es interesante el diálogo que se establece entre ambos, Veamos algunos momentos de dicho diálogo

Madre: A veces me tumbo en la cama por la noche y pienso que ya no volveremos a nuestro tranquilo remanso del hogar,
Donaldson: ¿Cree que es un asunto de volver al pasado?
Madre: Si, porque éramos una familia feliz. No teníamos todo este jaleo.
Donaldson: Pero están unidos. Janice quiere separarse, irse, vivir su vida.
Madre: Bueno, si cree que con esta terapia es capaz de hacerlo, la dejaré ir con mucho gusto y veré que pasa.
Donaldson: Si, pero usted tiene que ser capaz de aceptarlo, porque cuando su hija se separa, usted también debe se capaz de hacerlo.

El terapeuta intenta hacer ver a Mrs. Bailden que la separación de la que habla no afecta a Janice, sino a ella como madre. La referencia al pasado indica la dificultad para asumir por la madre que Janice crece y desea su independencia y crear su autonomía, aun al precio de equivocarse. No obstante, para una madre del tipo de Mrs. Bailden, aceptar esta separación es muy difícil, y de hacerlo nunca es de buena gana, como sucede en relación con Barbara, la hermana de Janice, quien prácticamente no soporta a sus padres a los que, en una escena muy tensa, culpa de la presión que ejercieron sobre ella y que ejercen sobre su hermana. Para este tipo de madre, el amor está aplastado por el poder, y su relación con los hijos sólo la entiende como una relación de dominio y posesión, generalmente disfrazada de sacrificio y un victimismo manipulativo. Veamos como sigue el diálogo:

Madre: De repente, de ser una chica buena, feliz en su vida...
Donaldson: Si, pero lo que usted llama "feliz", ella... ¿cree de verdad que está de acuerdo con usted?
Madre: Creí que no había nada malo en ello, hasta que...
Donaldson: ¿Sólo cuando está de acuerdo con usted piensa que no le pasa nada?
Madre: Sí, no hacía esta cosas diabólicas que hace ahora, y lo que hace ahora es diabólico.
Donaldson: Sí, pero quizás lo que llama diabólico es aquello con lo que no está de acuerdo

Nuevo apunte del terapeuta en la que indica a la madre lo que significa no estar de acuerdo con ella, el no ser como ella quiere que sea, característica de la llamada "madre fálica", que detenta a sus hijos negándoles su subjetividad y causándoles, así, serias dificultades (estragos en lenguaje psicoanalítico) que pueden derivar en el posterior desarrollo de distintos trastornos, siendo los más graves los correspondientes a las posiciones psicóticas. Continuemos con el diálogo:

Madre: Como tener un aborto. ¿Estaría de acuerdo si fuera su hija?
Donaldson: ¿Fue decisión suya?
Madre: Bueno, ¿qué más se podía hacer? Habría arruinado su vida. Y no solo soy yo la que lo dice, los que la conocen también.
Donaldson: Si, pero esta es otra cuestión, ¿no cree?
Madre: Lo que puedo decir es que todo lo que hice, lo hice por su bien. Y eso es lo que creí que era mejor. Pero no puede tener las dos cosas.
Donaldson: Nadie puede tener las dos cosas. Siento decirle que pienso que usted quiere las dos cosas. Usted quiere que sea responsable, pero también quiere que haga lo que usted quiere.
Madre: No tanto lo que yo quiero como lo que creo es mejor.
Donaldson: Es lo mismo. ¿No cree?
Madre: Quizás...
Donaldson: Porque lo que cree que es bueno, a lo mejor a ello no se lo parece.

Se nota que quien esta interpretando el papel es un terapeuta real. En este fragmento desenmascara la comunicación paradójica que la madre utiliza. Primero desvelando la contradicción entre el juicio de una hija que tiene que abortar pero que, curiosamente, no por su decisión, sino por la de su madre. Un ejemplo de la contradicción general en la que Mrs. Bailden se halla: Usted quiere que sea responsable, pero también quiere que haga lo que usted quiere. Pero tratándose de una madre fálica, la realidad que reside en su inconsciente es: si, no quiero que mi hija se haga responsable porque quiero que dependa de mí, que haga, efectivamente, lo que yo quiero. La quiero sometida a mí. De la misma manera que la consabida frase de "lo hice por su bien" no es correcta, es "lo hice por mi bien". Tampoco lo sería "es lo mejor para ella", sino "es lo mejor para mí".



Donaldson intenta ayudar a Janice en su camino  desvelando su mecanismo de defensa y a orientarla hacia el camino a encontrar. En un fragmento de terapia con ella le dice: 

De alguna forma, haciéndote la loca, aislándote del mundo, es la única manera en que puedes ser tú. Es uno de esos casos en los que no soportas un reproche de tus padres, y te molesta tanto que crees o que te vas, o haces lo que te dicen, o de nuevo te sumerges en un mar de confusión. Y debemos encontrar la manera de ayudarte a enfrentarte a ellos y no a odiarlos porque desaprueben lo que haces. Y esto lleva tiempo.

Bonita frase final aplicable a muchos casos que los terapeutas nos encontramos en nuestras consultas.

III. INGRESO PSIQUIÁTRICO Y VUELTA A LA "NORMALIDAD".

Para desgracia de Janice, el hospital donde trabajo el Dr. Donaldson no le renueva el contrato para seguir con su nuevo método de tratamiento. Intereses de la psiquiatría clásica, representada por el Dr. Carswell, y "hechos administrativos" del hospital se imponen al reconocimiento del valor que su nuevo método aporta. Así Janice se verá tratada, de repente, con medicación psiquiátrica y electroshocks. El Dr. Carswsell, quien la diagnostica esquizofrenia, le dice a sus padres:

Esta clínica es diferente, y nuestro tratamiento también lo es. Nuestro objetivo es que gente como Janice salga del hospital y pueda hacer una vida normal [...] pronto se la devolveremos.

Como si devolverla a una vida "normal" fuera volver con sus padres y trabajar en una cadena de envasado de chocolatinas. En realidad, se trata de devolver al paciente a una vida "normatizada". La realidad del mundo que vive se nos muestra cuando su amigo Tim quiere regalarle un cuadro que ha pintado. Janice no puede aceptarlo porque sus padres no lo aceptarían. Tim le muestra entonces las casas de un barrio y define muy bien dos cosas: 1) ¿En realidad es cuerdo aquello que llamamos normal? y, 2) la definición de la familia como "centros de entrenamiento." Es esa la supuesta "normalidad" para la que el Dr. Carswell recupera a Janice. 



Tim dice algo que, independientemente de las clases sociales, afecta por igual a cada clase en sus distintas formas. Y eso entronca no tanto con los padres y la familia en sí, sino con en el coste que lleva implícito la adaptación social y el peso que lo colectivo nos impone. La familia, como célula social, esta determinada por la sociedad en la que vive, y esta, inevitablemente, la transforma en el transmisor primario de sus demandas.

Bajo esas presiones, sólo es cuestión de tiempo que Janice empeore de nuevo. "¡Maldita perra! Estas loca de atar", le dice su padre, después de que con Tim pintaran de azul algunas hojas del jardín y sus enanitos decorativos, y de finalmente romper un reloj de mesa de su padre (un reloj "logrado" después de 25 años de trabajo y que el Sr, Pendegast se lo regaló), que deciden llevarla de nuevo al Dr. Carswell. Asistimos luego a la reacción de aislamiento que Donaldson indicaba a Janice. Ella quiere quedarse en el psiquiátrico porque no quiere a sus padres y no tiene a dónde ir. 

Después de incidentes cada vez más graves con sus padres, y en las que el padre la insulta y la agrede fisicamente, deciden ingresarla definitivamente en el psiquiátrico. Allí, de nuevo, ahora con la Dra. Garfield, le indican cual es el camino a seguir: "... hay que encontrar un puesto en el mundo, en la sociedad, ya sabes, hacer amistades, casarse, formar una familia." 

A partir de este momento, y tras un breve intento de rescate por parte de Tim, con la posterior denuncia de los padres exigiendo su ingreso en el hospital, Janice empeoraré inexorablemente hasta que al acabar la película, el Dr. Carswell la mostrará en una clase de medicina, diciendo a los estudiantes lo siguiente:

Para ilustrar algunas cosas que hemos explicado, he traído a una jovencita. En cierto modo, es una historia corriente: vida agradable, casa cómoda, infancia feliz, ningún síntoma de inestabilidad psíquica, hasta llegar a los 20. Desde entonces, ha tenido varios trabajos. En las observaciones de su historial clínico se incluye bloqueo mental, autismo, apatía emocional y obediencia automática. Que nosotros sepamos, no hay ninguna conexión entre los síntomas y el entorno en el que ha vivido. Vamos a hacerla pasar:

 


EN FIN... SOBRAN LAS PALABRAS.

IV. UNA REFLEXIÓN FINAL.

Uno de los motivos por los cuales se abandonó el concepto de madre - o familia, o entorno - esquizofrenógena es porque se consideró que culpabilizaba a las madres, familias o entornos. Como otros profesionales que trabajan con pacientes que sufren distintos tipos de trastornos, no comprendo porque se rechazan ciertas evidencias que muchos de nosotros hemos comprobado por el simple hecho de ser molestas. Muchos de los casos con lo que he tenido oportunidad de trabajar (trastornos psicóticos, disociativos, bipolares, trastornos de personalidad, etcétera) muestran que, más allá de los factores genéticos y neurofisiológicos que podemos invocar, no por ello podemos obviar su relación con entornos de desarrollo y crecimiento en muchas ocasiones verdaderamente enloquecedores y tóxicos, humillantes, violentos y abusivos, despreciativos, rechazadores, etcétera.  Al respecto quisiera indicar dos reflexiones:

1) Como se ha demostrado en varias ocasiones, la psicoterapia, sin oponerse al tratamiento biológico y psiquiátrico, pero no considerándolo único y exclusivo, puede aportar mucho más que la misión que a veces se le supone - bajo la hegemonía psiquiátrica - de simplemente facilitar al enfermo la convivencia con su trastorno y aportarle técnicas conductuales y psicoeducativas  que le permitan llevar su problema, individual y socialmente lo mejor posible. No obstante, los resultados obtenidos por métodos como la psicoterapia del diálogo, desarrolladas por psicólogos finlandeses, han puesto de relieve la importancia no sólo de tratar al enfermo, sino también al entorno, y como el "tratamiento" de este último beneficia al enfermo en su recuperación (ver los datos que aporté al respecto al comentar la película de Una mujer bajo influencia de Cassavetes) hasta poder prescindir de la medicación psiquiátrica (lo cual, parece ser, no es del agrado de las farmacéuticas). Francamente, la reducción de ciertos trastornos psicológicos a una cuestión "científica" meramente genética y neurofisiológica, obviando la importancia del entorno, me parece poco "científica".

2) La idea de que ciertas maneras de contemplar la enfermedad mental culpabiliza las madres, los padres o las familias me parece un punto de vista simplista que obvia el verdadero problema de fondo: la de nuestras sociedades y las demandas que implica a los individuos que la constituyen y que, de manera enloquecedora, son acompañadas, por parte de sus gobiernos e instituciones, a parte del modelo socioeconómico, de un modelo de comunicación paradójica contradictoria constante, donde se dice una cosa y se practica otra. Sociedades que, en consecuencia, implican una educación orientada no a crear individuos con capacidad crítica e inquietud social, sino a crear individuos productivos y competitivos adornado con una falsa idea de libertad. Una educación sin educación emocional, o con una mala educación emocional - y acerca de cómo impartirla habría mucho de que hablar -. ¿Y qué decir acerca de la educación emocional de los adultos para comprender un poco la psique infantil, o la psique adolescente, orientada a relacionarse con ellas para tratarlas mejor de cómo se las trata habitualmente? No son las madres no los padres ni las familias las culpables, o no exclusivamente es su responsabilidad, lo es una sociedad que tiende a crear sujetos alienados y que, consecuentemente, genera también padres alienados.

lunes, 9 de noviembre de 2020

ESTOY PENSANDO EN DEJARLO (CHARLIE KAUFMAN, 2019): Trastorno psíquico y entorno social. Consecuencias.

Hubo un tiempo en que el prado, el huerto y los 
arroyos, 
la tierra, y cada paisaje corriente,  
    me parecían,
    ataviados de luz celestial,  
con la gloria y la frescura de un sueño.  
Ahora ya no sucede como en tiempos pasados;  vaya a donde vaya,  de día o de noche,
las cosas que solía ver ya no soy capaz de verlas. [1]

Fragmento de "Oda: Insinuaciones de inmortalidad en los recuerdos de temprana infancia." (William Wordsworth)

Jake (Jesse Plemmons) cita, en el primer largo diálogo en el coche entre él y Lucy (Jessie Buckley), este poema de William Wordsworth, y del que tomo sus primeros versos para reflexionar sobre ésta discutida película de Charlie Kaufman, "Estoy pensando en dejarlo" estrenada en Netflix, ya que dentro de la complejidad narrativa y simbólica de la película, ésta esencialmente creo que la podemos contemplar desde estos primeros versos. Estructuraremos nuestra reflexión partiendo de las escenas en las que la película se divide.

I. PRIMERA ESCENA: EN EL COCHE.

La primera escena, que toma aproximadamente los primeros veinte minutos de la película nos presenta a los dos personajes clave: Lucy y Jake. Y aunque más allá de presentarnos una pareja que llevan poco tiempo juntos, camino de conocer a los padre de él, una buena pregunta que nos surge, conforme avanzan estos primeros minutos, es quien representa cada uno de ellos en realidad. Quisiera destacar que en esa primera escena hay algunos elementos que nos hacen pensar en especial sobre Lucy:

- Al empezar la película vemos a Lucy, mientras espera a Jake, inquietarse ante las palabras que llegan de un hombre mayor (El posterior portero del Instituto protagonizado por Guy Boyd) que se halla tras una ventana: "Las presunciones son correctas. Noto como mi temor crece lentamente..." - dice el anciano - "Este es el momento de las respuestas. Sólo una pregunta, una pregunta a la que responder" - continúa, aunque ahora más joven -.

- En segundo lugar observamos que Jake parece oír el pensamiento de Lucy: "Estoy pensando que tengo que dejarlo".

- En tercer lugar, Jake le dice a Lucy que Wordsworth escribió una serie de poemas a una mujer que lleva su mismo nombre, Lucy, "una preciosa e idealizada mujer que muere joven". Y añade: "ideal como tu". Extraigo unos versos de uno de los poemas que Wordsworth le escribió:

                                              ¡Qué deprisa se acabó la carrera de mi Lucy!  
                                              Murió, y me dejó a mí  
                                              este brezal, esta calma, 
                                              este escenario silencioso;  
                                              la memoria de lo que fue  
                                              y nunca volverá a ser.

- En cuarto lugar, la dificultad de Lucy con los tiempos. No tiene claro cuanto hace que sale con Jake, aunque hace poco. No recuerda la última vez que fue en coche... "no recuerdo tantas cosas últimamente", añade.

- Finalmente, el tremendo poema que recita (y que corresponde a "Bonedog" - Hueso de perro - un poema del libro de Eva Haralambidis-Doherty, de su poemario Rotten Perfect Mouth, libro que aparecerá más tarde), pues parece que a parte de estudiante de medicina es poeta, un poema que habla de la desolación de una vida, y de la que, por razones que luego comentaré, extraigo los siguientes versos: 

                                              Suspiras contra la arremetida de días iguales,
                                              el mismo día a la vez... y... bueno... has vuelto.
                                              El sol sube y baja como una puta cansada,
                                              el clima inmóvil como un miembro roto
                                              mientras sigues envejeciendo.
                                              Nada se mueve a parte de las mareas de sal
                                              a la deriva en tu cuerpo.
                                              Tu visión se nubla,
                                              llevas tu propio clima encima.
                                              La gran ballena azul, una oscuridad esquelética.

Jake se identifica plenamente con esta poesía: "Es como si hubieras escrito sobre mí" ¿Por qué? Hablemos ahora de Jake.


                                                                             Lucy

Jake esta relacionado con el conserje de la escuela que aparece desde el primer momento en la película, y en esta primera parte empezamos a ver su relación en dos momentos que lo dejan muy claro. El primero, cuando el conserje va en su coche y la cámara enfoca una bolsa en la que parece llevar su desayuno y en la que vemos un rostro de una mujer payaso con corona, rostro que encontraremos de nuevo en un anuncio de una heladería en la carretera antes de llegar a casa de los padres de Jake.

El segundo se trata del musical preferido de Jake, Oklahoma. Mientras el anciano conserje barre el teatro del instituto donde trabaja, se realiza un ensayo de este musical por parte de algunos alumnos.


                                                                 El conserje del instituto.

II. LA SEGUNDA ESCENA: EL INTERMEDIO EN EL ESTABLO.

Antes de entrar en la casa de los padres de Jake hay una escena que se desarrolla en un establo de la granja, una escena intermedia que parece hablar de la vida sin sentido y de la muerte en vida. Hay tres elementos que me parecen destacables. La primera de ellas es cuando Lucy, al observar las ovejas encerradas en su corral, piensa:

Hay algo triste y deprimente aquí dentro, y apesta. Me pregunto como será lo de ser oveja. Pasarse toda la vida en este mísero lugar sin hacer nada, comiendo, cagando, durmiendo una y otra vez.

El segundo momento es cuando contempla unos corderos muertos que están allí, abandonados en estado de congelación.

Y la tercera es el relato terrible que hace Jake acerca del sacrificio de unos cerdos que sucedió antaño en la granja  y que eran devorados vivos por una gusanos.

Tres símbolos que podemos relacionar con una vida pobre y carente de sentido, con una infancia en la que se empezó a gestar la pobreza de esta vida, en que la vida ya se "congeló", a la vez que se apunta con la imagen de los cerdos devorados  por los gusanos algo que fue corroyendo la vida de Jake. Corrosión que iremos comprendiendo en la medida en que nuestra reflexión avance.


                                                                           Lucy y Jake

III. TERCERA ESCENA: EN CASA DE LOS PADRES DE JAKE.

Volver a casa
es terriblemente solitario...
y piensas con cariño
en la opresiva presión barométrica
del lugar de donde acabas de llegar,
porque todo es peor cuando estás en casa.
Piensas con nostalgia en los bichos
que se aferran a las plantas...
las largas horas en el camino,
la asistencia de carretera y los helados,
las formas peculiares de ciertas nubes
y los silencios,
porque no querías regresar.

(Hueso de perro. Eva H. D.)

En esta tercera escena se confirma la identificación en dos aspectos:

La identificación de Lucy-Louise (en esta escena se llama Louise) con Jake a través de varios detalles:

1) La foto en color en la pared de un niño-niña con la que ambos se identifican y cuyo rostro cambia en función de quien la mira.

2) El descubrimiento del libro de Eva H. D. "Rotten Perfect Mouth" (Boca perfectamente podrida) en la habitación de infancia de Jake, del cual procede el poema que Lucy-Louise narra como suyo en la escena del coche.

3) De la misma manera vemos que, al bajar al sótano, los cuadros que la Lucy-Louise pintora (y física cuántica) muestra como suyos no lo son, corresponden al pintor romántico americano Ralph Albert Blakeloc, y que al pie de un póster de una exposición suya, podemos ver distintos lienzos firmados por Jake en un intento de imitar su obra.

Otra característica de esta escena, es evidente, son los desplazamientos temporales con los padres de Jake, magníficamente interpretados por Toni Collete, como la madre, y David Thewlis, como el padre, y que nos permiten contemplar un aspecto que podríamos relacionar con los cerdos devorados por los gusanos y al que referí como una imagen que representaba la corrosión sobre la infancia por parte de una familia desestructurada e insana.

Efectivamente, en la primera parte de esta escena, la que podemos llamar escena de la cena, vemos el rechazo que Jake experimenta por sus padres, presentados como una pareja extraña, decadente y enferma. Observamos como Jake rechaza repetidas veces el contacto de su madre, o como a su padre le saluda dándole la mano.

Sin embargo, en las otras escenas, le observamos dándole pacientemente de comer a su madre, definitivamente ya muy enferma, cuidando a su padre (afectado de un tipo de demencia con cuerpos de Lewy), o asistiendo a su madre en la cama (ya fallecida), a la vez que Lucy-Louise habla con el padre ya muy mayor y aquejado por la demencia antes citada, de la misma manera que, en otro momento, vuelve a encontrarse con la madre ahora más joven, o posteriormente, junto el lecho en que se halla la madre muerta, con el padre, también más joven.


                                                                        La familia de Jake

Para acabar de comprender esta escena, creo que es importante relacionar también a Jake-Lucy-Louise con el anciano Jake, cuyas referencias son evidentes:

En primer lugar vemos al inicio de esta escena al anciano viendo bailar a una pareja al estilo del musical Oklahoma, y posteriormente, lo vemos viendo en televisión, mientras come, lo que parece ser una comedia de Robert Zemeckis, una escena romántica protagonizada por unos jóvenes llamados Yvonne (Colbi Minifie) y su novio (Jason Ralph). Más tarde, Lucy-Louise recibirá una llamada de Yvonne, y que al escuchar su mensaje oirá la voz del anciano Jake dándole un confuso mensaje, mensaje que, posteriormente y tras una llamada de Louise se formulará más claro. Oímos las voz del anciano diciendo:

Sólo hay un asunto que resolver. Tengo miedo, me siento un poco loco. No estoy lúcido, las presunciones con correctas. Noto como crece mi miedo. Es tan sólo una pregunta, una pregunta a la que responder.

Es importante esa referencia a las comedias románticas de Zemeckis como comprenderemos al final de nuestra reflexión.

En segundo lugar, y posteriormente, en el sótano, y en ante la lavadora ve en ella el mono de trabajo que el anciano portero del instituto lleva para trabajar.

¿Cómo entender todo este aparente galimatías? Nos encontramos ante la historia de Jake, un chico que parecía que podía haber tenido una vida más prometedora que la que finalmente tuvo. Evidenciamos este elemento entre el Jake que vemos de joven y el triste portero de instituto que vamos viendo durante toda la película. Las imágenes sugieren las consecuencias sobre Jake, que parece ser hijo único, que tuvo el ser fagocitado por su familia.

Hay una imagen ciertamente significativa, y a la que podemos dar una lectura simbólica, y que entronca con los corderos congelados del establo. Se trata de un momento en el que mientras Jake da de comer a su madre enferma, Lucy-Louise le dice que debe partir, que mañana tiene trabajo, pero Jake le dice que pronto, cuando acabe. Lucy-Louise se acerca entonces a la ventana y ve el coche con el que han venido cubierto de nieve. Una buena imagen del camino que Jake probablemente nunca pudo tomar porque nunca pudo salir, en un sentido psíquico, de su casa. Inmediatamente tras la imagen del coche vuelve a aparecer la del anciano portero del instituto sacando la basura bajo la nieve. En esta misma escena aparece la soledad de Jake:

Lucy-Louise: Estoy impresionada por tu consideración hacia tu madre. No es corriente. Solemos almacenar a nuestros mayores. Tu devoción filial es muy especial.
Jake: Me alegra oírte decirlo. Hace que me sienta mejor. A veces parece que nadie vea las cosas buenas que haces, como si estuvieses solo.

En realidad, el que parece quedar almacenado es Jake.

¿Y qué decir de Lucy-Louise? ¿Qué representa de Jake? A mi me parece ver en ella, en términos junguianos, el anima de Jung. Lucy-Louise es una especie de Beatriz de Dante, una guía que lleva a recorrer a Jake su infierno, aquel que va del joven Jake al anciano Jake. El hecho de que cambien los nombres, las profesiones, y de que se solapen los intereses de Jake con los suyos, no es más que una manera de decir que Lucy-Louise no es una mujer determinada, sino una mujer arquetípica, una representación del anima de Jake.

IV. CUARTA ESCENA: SEGUNDO TRAYECTO EN COCHE.

A la gente le gusta verse como puntos moviéndose a través del tiempo, pero yo creo que seguramente es lo contrario, que nos quedamos inmóviles, y el tiempo pasa a través de nosotros soplando como el tiempo frío, robándonos nuestro calor, dejándonos resecos y congelados y no sé... muertos. Siento que yo fui ese viento esta noche, soplando a través de los padres de Jake, viéndoles tal como son, tal como serán, viéndoles cuando ya no estén, cuando sólo quede yo, solo el viento...

Así reflexiona en off Lucy-Louise al inicio de esta escena. Toda la película está recorrida por este viento frío, helado. En esta escena podemos destacar tres momentos:

1 - La discusión en torno a la película "Una mujer bajo influencia" de John Cassavetes.
2 - La parada en la heladería.
3 - De camino al instituto.

1 - Siguen las identificaciones de Lucy-Louise con Jake, ahora con la crítica que ella hace sobre "Una mujer bajo influencia". Efectivamente, cuando ella está en el cuarto de Jake, en casa de los padres, otro de los libros que se aprecia claramente es "The Keeps", de la gran crítica de cine norteamericana Pauline Kael, y en el cual se encuentra la crítica que escribió en la revista The New Yorker en diciembre de 1974. Una gran parte del monólogo de de Lucy-Louise está inspirado en este artículo, cuando no se citan algunas frases literalmente, como cuando habla acerca de la grandísima interpretación de Gena Rowlands.

Sin embargo, esta referencia sirve para introducir un elemento importante en relación a la psicopatología, y que es, más allá de la patología en cuestión, la insana influencia del entorno. En la crítica de Pauline Kael cita como referencia de la película de Cassavetes al psiquiatra Ronald D. Laing, conocido por sus ideas acerca de la enfermedad mental, y en las que destacaba que más allá de la predisposición de los individuos que era también muy importante los condicionamientos ambientales, tanto provenientes de la familia como de la propia sociedad. Rotundamente opuesto a la "psiquiatría oficial" (antipsiquiatria), tenía una visión distinta del tratamiento de la enfermedad mental, considerando que, en realidad, el tratamiento psiquiátrico farmacológico convencional impedía, en realidad, la verdadera curación. Y eso es lo que vamos observando en el posterior diálogo en el coche entre Jake y Lucy-Louise y que también es Yvonne, donde se va perfilando que Jake fue uno de esos jóvenes que fue sometido a esa presión irracional de la familia y el entorno social. En una crítica claramente lainguiana, Jake le dice a ella en un momento dado:

Es despreciable como etiquetamos a las personas, las categorizamos y las despachamos. Miro a los chicos que veo en el instituto cada día, y veo a los que son excluidos, son diferentes, no siguen el ritmo. Veo la vida que tendrán debido a eso.  A veces les veo años después en el supermercado del pueblo... y veo, sé que siguen cargando con ello y lo llevan siempre encima... como una aura negra, como una cruz, como una herida supurante.


                                                                        En el coche...

2 - En la escena de la heladería constatamos que Jake es uno de esos jóvenes excluidos de los que habla en el instituto. Lo observamos claramente en su actitud avergonzada con respecto a las jóvenes que deben atenderles y que, evidentemente, se ríen de él-ella, evitando su mirada y pidiéndole a Lucy-Louise-Yvonne que haga ella el pedido.

Una vez más nos tenemos que referir a otro libro que vemos fugazmente en la habitación de Jake, y del que ahora intentará hablarle: Hielo (Ice), de Anna Kavan (pseudónimo de Hellen Woods). La cita de este libro, y por una vez más, no habla de la enfermedad mental y de la patología, pues Anna Kavan fue una mujer con un fuerte trastorno emocional de carácter psicótico paranoico que la llevó a estar ingresada en psiquiátricos dos veces, que trató de suicidarse en tres ocasiones y que fue adicta a la heroína y demás drogas, pues como ella decía, le ayudaban a manejarse en un mundo que se le hacía insoportable. 

Nos enfrentamos, una vez más, a la problemática de la enfermedad mental y a la inadaptación social provocada por la misma sociedad ante el tratamiento que se da de estos trastornos. De manera parecida a la novela de Anna Kavan, la película de Kaufmann se ve envuelta en la naturaleza onírica e irreal que el hielo y la nieve configura en ocasiones en los entornos y los contrastes que sugiere con, por ejemplo, el columpio de niño por estrenar que aparece al principio de la película frente a una granja abandonada en medio de la nieve, o el mismo anuncio de la heladería que aparece en medio de un paisaje totalmente nevado antes de llegar a casa de los padres de Jake, o como ocurre en esta escena misma.

Poco a poco se nos va clarificando la historia de Jake como alguien que, más allá de su potencial y sensibilidad, se vio afectado, como diría Laing, por las presiones de una familia y de una sociedad insana hasta que definitivamente se desequilibró emocional y psíquicamente.

En esa escena veremos también, y con la aparición de la tercera joven que les atiende, la persona marcada por su inadaptación, marcada por la carga de exclusión que antes aparecía como alumna del instituto en las  imágenes que se nos muestran mientras Jake hablaba de ello, de los excluidos e inadaptados, de los humillados en muchas ocasiones, como lo es la tercera joven que no es más que otra manifestación de Jake, como se hace claro al observar que, al darle el dinero de los helados, tienen el mismo tipo de erupción cutánea en la mano.


                                                                    En la heladería

3 - Un nuevo libro de la habitación de Jake nos da una nueva pista sobre su realidad, tanto del joven como del anciano portero de instituto en el que se ha convertido. Se trata de la colección de ensayos de David Foster Wallace "Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer". Jake habla de uno de los mas conocidos ensayos de este autor (que sufría depresión desde hacía muchos años y que se suicidó ahorcándose a los 46 años), el conocido "E unibus pluram: televisión y narrativa americana", y donde dice lo siguiente:

El segundo atractivo aparente es que la televisión parece ser un regalo absoluto de Dios para esa subespecie de la humanidad a quienes les encanta ver gente pero odian ser vistos. Porque la pantalla de la televisión solamente permite ser traspasada en un sentido. Es una válvula de compuerta psíquica. Podemos verlos a ellos; ellos no pueden vernos. Podemos relajarnos sin ser vistos mientras miramos. Creo que esta es la razón por la que la televisión gusta tanto a la gente solitaria. A los que se encierran de forma voluntaria. Todos los solitarios que conozco ven más televisión que las seis horas de promedio en América. A los solitarios, como a los narradores, les encanta la visión en un solo sentido. Porque la gente solitaria no suele serlo por culpa de ninguna deformidad repulsiva ni de su olor corporal ni su mal carácter: en realidad hoy día existen grupos de apoyo y asociaciones para personas con estas características. En cambio, la gente solitaria suele serlo porque no quieren soportar los costes psíquicos de estar entre otros seres humanos. Son alérgicos a la gente. La gente les afecta demasiado. Llamemos al solitario americano medio Joe Briefcase. Joe Briefcase teme y odia esa carga de autoconsciencia que parece afectarle únicamente cuando hay otros seres humanos reales a su alrededor, mirando, con sus antenas sensoriales humanas erizadas. Joe Briefcase tiene miedo de cómo lo van a ver quiénes lo miren. Elige prescindir de ese juego tremendamente estresante que es el póquer americano de las apariencias. Pero la gente solitaria, en sus casas, solos, siguen ansiando imágenes y escenas, compañía. Por eso ven la televisión.

Observamos esa tremenda soledad en el anciano portero, como la presentimos en el joven Jake, quien añade:

Creo que ya no sabemos ser humanos [...] nuestra sociedad, nuestra cultura, la gente, lo que sea que es todo esto, cualquiera de nosotros.

En ese momento se produce otro diálogo que podemos considerar metafórico ante la incomodidad de Jake por el hecho de que los helados que han comprado se derriten ensuciando el coche:

Jake: Hay una pequeña carretera que conozco más adelante, habrá un cubo de basura...
Lucy: No se yo, deberíamos irnos directos a casa,
Jake: ¿A la granja?
Lucy No... a la ciudad. Me preocupa que nos quedemos atrapados aquí fuera. Si nos desviamos de la carretera nadie nos encontrará.
Jake: No me sentiré bien si no me deshago de esto. Me va a carcomer. Vale... ¡Joder!
Lucy: No es tan importante... en serio.
Jake: Eso ya lo sé... Amy - la llama por otro nombre nuevo, y ella lo advierte -... Vayamos allí super-rápido y así te enseñaré mi instituto.
Lucy: ¿Esto conduce a un instituto?
Jake: A mi instituto, donde me pase cada día de tortura, de tanto tiempo, tanto puñetero tiempo.

Es una encrucijada, hacia casa o hacia la granja... o en el instituto, ese lugar de paz y calma que destacará Jake, si bien de paz y calma mortal, el lugar donde Jake y el anciano portero se reunirán. Donde, de alguna manera, el Jake que quizá prometía, el Jake que podría ser Lucy-Louise-Yvonne-Amy, se quedó con esa vida solitaria para no "soportar los costes psíquicos de estar entre otros seres humanos". Jake acabó como el Joe Briefcase de David Foster Wallace.

V. QUINTA ESCENA: EL INTERMEDIO A LAS PUERTAS DEL INSTITUTO.
 
Jake: Se siente como una paz.
Lucy: Más repeluz que paz diría yo.
[...]
Jake: Hay paz y tranquilidad aquí

Esta es la sensación que Jake tiene dentro del coche, ante un instituto que parece una clásica casa encantada, al estilo del hotel Overlook de "El resplandor", y con un todoterreno - el del portero -, entre una fuerte ventisca de nieve, y ante una Lucy-Louise-Yvonne-Amy (pienso en Amy Winehouse y su suicidio) que tan sólo quiere volver a casa, como si presintiera, como le advertía la joven inadaptada de la heladería, que este es un lugar al que no se debe entrar. Kaufmann recurre a la canción compuesta por Frank Loesser en 1936 "Nena hace frío ahí afuera" (Baby it's cold outside), en la que un hombre lucha para conseguir que no se marche su amada. Lucy lo llama violación:

Lucy: Ella no para de decir que quiere irse y él no hace caso [...] Ella le pregunta que has puesto en la maldita copa.
Jake: ... No se trata de reinoles.
Lucy: Reinoles o no, él trata de reducir sus defensas con alcohol [...] Es una canción sobre la coacción.

Se va dibujando que Lucy-Louise-Yvonne-Amy es la parte de Jake que quiere vivir, que quiere, o quiso, entrar en la vida, mientras que Jake es posiblemente la parte que no pudo, o no quiso hacerlo. Siguiendo a Freud, podríamos ver a Lucy como la pulsión de vida (ella quiere ir a casa), mientras Jake lo es de la pulsión de muerte (la vuelta a la granja). Éste la quiere arrastrar hacia el instituto, hacia la paz y la tranquilidad de la muerte (el suicidio). Cuando finalmente parece que Jake cede a volver a casa, y en un momento de ternura y cariño, mientras se besan, aparece un flash del portero mirando a través de un agujero, a la vez que suenan las palabras: las presunciones. A lo que Jake reacciona airadamente al sentirse observado y saliendo del coche (habla de una mirada pervertida con la que estoy familiarizado). 

A riesgo de ser muy subjetivo, y teniendo en cuenta el concepto de presunción (dar por cierto algo sin necesidad de que se pruebe, o de tener una clara certeza de ello), ese momento que significa el beso entre Lucy y Jake, y la imagen del portero como un "voiyeur" sorprendiéndoles, lo entiendo, paradójicamente, como que se está dando algo que no se dio y que verifica  o confirma una presunción: que Jake-El portero, aunque vivió y vive ya están muertos, son muertos en vida. Hay muchas maneras de morir en vida, o mejor dicho, muchas maneras de irse suicidando en vida. 

VI. SEXTA ESCENA: EN EL INSTITUTO.

La escena del instituto es una representación del conflicto interno que Jake-el portero vive en su interior, un conflicto entre la vida y la muerte, o mejor dicho, un conflicto entre la fantasía y la realidad. Podemos destacar los siguientes momentos en esta escena:

1) El encuentro de Lucy con el portero.
2) La danza entre Jake y Lucy y la lucha entre éste y el portero.
3) El final del portero y la entrega del premio Nobel a Jake.

1) El encuentro del portero y Lucy representa el encuentro entre lo que se perdió (la vida representada por Lucy), y aquello en lo que se convirtió al no poder superar la relación con otros seres humanos (el portero como la muerte en vida, el Joe Briefcase de David Foster Wallace). Lucy hace entonces un extraño relato en el que se manifiesta claramente que es la imagen de una chica a la que Jake observó en un bar y con la que no se cruzó ni una palabra. Dice Lucy:

Es difícil describir a la gente... y hace tanto tiempo que ya no lo recuerdo. Ni siquiera hablamos [...] ese tío no paraba de mirarme, y eso es molesto [...] Él era bastante cutre [...] No recuerdo que aspecto tiene. ¿Porqué lo haría? No paso nada. Tal vez... tal vez sólo ha sido una de las miles de no interacciones que han sucedido en mi vida. Es como si me pide que describa un mosquito que me picó hace unos cuarenta años.

Se produce entonces el abrazo de Lucy a Jake-El Portero, un abrazo en el que ambos se emocionan... el abrazo que jamás sucedió, como el beso que jamás sucedió que confirman la presunción de que Lucy fue una imagen en el mundo de Jake. Por seguir a David Foster Wallace, Jake-El portero no fue ni tan siquiera un voiyeur, fue un espectador de una fantasía ocurrida en la pantalla de su mente.

2) La danza posterior no es más que una representación de lo que podría haber sido y no fué. Del Jake que fue "suicidado" por el solitario portero, devorado por la pulsión de muerte. De una atracción que murió con la mirada y que no dio paso a nada más. Los bailarines representan lo que pudo ser y no fue, lo que fue arrebatado nada más nacer. Un día, quizá como otros más en el que Jake-El portero se condenó a la soledad, a lo no interacción, a esa especie de lento suicidio que sucede con el paso de los días y la ausencia de afecto, del contacto humano. Por eso, tras finalizar la danza con la muerte de Jake por parte del portero, Jake y Lucy se separan... dando paso a lo que será crisis definitiva de Jake-El portero.

3) Tras finalizar el trabajo, Jake-El portero sufre una crisis en la que finalmente sigue desnudo a un cerdo, quien le dice:

No esta mal en cuando dejas de auto-compadecerte por ser un cerdo, o aun peor, un cerdo infestado de gusanos. ¿Alguien tiene que ser un cerdo infestado de gusanos, no? ¿Y porqué no tú? Es cuestión de suerte. Juegas las cartas que te dan, apechugas con ello y pasas página. No te preocupas por nada.

Y añade algo muy interesante:

Cerdo: Hay bondad en el mundo sabes... Hay que buscarla, pero está ahí... Solo estoy evolucionando, incluso ahora, incluso siendo un fantasma, un recuerdo, cenizas, como tu lo harás... 
Jake-Portero: Somos iguales.
Cerdo: Todas las cosas somos iguales si las miras de cerca. Siendo físico debes saberlo. Tu, yo, las ideas somos una sola cosa.

Cambia la escena y vemos a un Jake envejecido, más espectral que envejecido, ante una sala, frente a un atril con la imagen de Alfred Nobel, y como recibiendo el premio. Frente a un público cuyo aspecto es también de personajes espectrales entre los que vemos a su madre, a su padre, a Lucy y otros personajes que aparecen en la película... Y allí Jake pronuncia un discurso de aceptación, de aceptación de todo, como dice, del que destaco las siguientes palabras:

... he hecho el descubrimiento más importante de mi carrera, el más importante de mi vida, tesoro en las misteriosas ecuaciones del amor. Pueden hallarse razones lógicas. Sólo estoy esta noche aquí debido a ti - dice mirando a Lucy -. Tú eres la razón de que yo exista. Eres todas mis razones.

Es obvio que Jake-El portero muere o se suicida, o llega a la muerte como final de un largo suicidio en vida. Pero como dice el cerdo, "todas las cosas somos iguales si las miras de cerca... Tú, yo, las ideas", y aunque sea en la fantasía de una mente trastornada, depresiva, inadaptada, víctima de una familia insana, de una sociedad insana - representada por el instituto - que le humilló y que no hizo más que agravar su sufrimiento, Jake vivió el amor, el amor que dio un cierto sentido a su vida a partir de la imagen de una joven a la que contempló en un bar un día, una fantasía que se mantuvo hasta que desapareció con el abrazo de Lucy a Jake-El portero, hasta que Lucy-Louise-Yvonne-Amy "lo dejó",  devolvió a Jake a su realidad (Estoy pensando en dejarlo) llevándole, como dice la canción que interpreta al final de la película, a dar un paso definitivo para salir de su depresiva soledad, un paso que la muerte también puede representar: 

                                                    Y el sol me da en los ojos.
                                                    ¡Todo era mentira!
                                                    Estoy despierto en una habitación solitaria.
                                                    Ya no volveré a soñar con sus brazos.
                                                    No pienso dejarla sola.
                                                    Voy a salir,
                                                    conoceré a mi novia,
                                                     a una mujer a la que pueda llamar mía,

La película acaba con la imagen del coche de Jake bajo la nieve... en un día de sol. Parafraseando unas palabras que Pauline Kael dijo alrededor de "Una mujer bajo influencia", de "Estoy pensando en dejarlo" podemos decir que es una trágica historia de amor, una trágica y romántica historia de amor.



_____________________

[1] Wordsworth, William. La abadía de Tintern. Penguin Random House Grupo Editorial España. Edición de Kindle.
[2] Ídem anterior.