AVISO. POR LA NATURALEZA DE LOS TRABAJOS DE ESTE BLOG, EL ARGUMENTO E INCLUSO EL FINAL DE LAS PELICULAS SON REVELADOS.

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lunes, 31 de octubre de 2022

SWALLOW (TRAGAR, Carlo Mirabella-Davis, 2019): SÍNTOMA Y CONFLICTO INTERNO.

SWALLOW (TRAGAR, 2019), la opera prima de Carlo Mirabella-Davis, toma como tema figura de su película un trastorno de conducta alimentaria poco conocido como LA PICA, que se caracteriza por la ingesta de objetos diversos que no son alimentos nutritivos (en la película vemos como Hunter - excelentemente protagonizada por Hale Bennett, cuya gama de distintos tonos y matices de expresión emocional son excepcionales -, como se traga primero una canica, luego una chincheta, y sigue con una pila, etcétera), si bien el fondo de la película, muy bien dirigido por Mirabella-Davis, nos muestra como el síntoma clínico es el resultado de un conflicto interno irresuelto en un entorno alienante.

El inicio de la película nos muestra a Hunter de espaldas desenfocada mirando al horizonte. Cuando la imagen se enfoca vemos un movimiento que se repetirá constantemente en su protagonista: ajustarse bien su perfecto peinado. Siguen luego distintas escenas sola en una casa de diseño, mientras por un instante vemos a Richie (Austin Stowell), su pareja, ajustándose una corbata. Tras otras imágenes donde vemos matar y desollar a un cordero, y como su carne es luego cocinada con esmero, llegamos, finalmente, a una cena donde asisten sus suegros y amigos de la familia. Todo ello para anunciar y celebrar, por boca de Michael (David Rasche), el padre de Richie, que éste es nombrado director ejecutivo de la empresa. Luego sigue una alabanza de Richie hacia Hunter que, dentro del entorno en el que se da, ya se sospecha que es tan formal como vacío: "Jamás lo habría conseguido sin mi hermosa novia Hunter".

A pesar de que parecería que Hunter vive en un entorno idílico, las imágenes, en esos primeros compases de la película, en la que su imagen deambula solitaria en un ambiente de diseño tan formal y frío, de colores pastel asépticos, como plastificados, y en la que ella no parece ser más que un complemento del diseño. En realidad, ya sospechamos que su situación tiene poco de idílico. En ese mismo sentido, durante la película vemos algunas escenas que recurren constantemente al equilibrio que sugiera la simetría y que, a la vez, y en relación a los personajes que se encuentran en ellas, genera una fuerte sensación de distanciamiento y frialdad.


I. LA MANIFESTACIÓN DEL TRASTORNO.

Es en este contexto que Hunter queda embarazada, y es con este que empezarán sus problemas alimentarios. Efectivamente, se ha observado que EL PICA se manifiesta, en ocasiones, con el embarazo. A partir de ese momento vamos observando dos cosas: el ninguneo con el que es tratada por sus suegros y, aunque no lo parece, también por Richie, y por otra parte el inicio de la ingesta de objetos no alimenticios como lo es su primer objeto: una canica. No obstante, hay un hecho que nos vincula el desarrollo del trastorno psíquico con el conflicto del mundo interno de Hunter, y que se trata de una frase de un libro de autoayuda que le regala Katherine, su suegra, y que dice:

Intenta hacer algo imprevisto todos los días. Anímate a intentar cosas nuevas.

La película nos deja claro que los días de Hunter no son más que una copia el uno del otro, vacíos y sin sentido y que, en realidad, el entorno no es mas que una pecera en que lo formal y aparente no deja lugar para una verdadera intimidad, una pecera en la que Hunter está encerrada.


Así, ese algo nuevo, ese algo imprevisto, será la ingesta de objetos que implican cada vez un poco más de riesgo. Ese acto, que devendrá compulsivo, será, en el fondo, el síntoma por el que Hunter pretender ser un individuo y no lo que verdaderamente es, un mero ornamento estético que ha de estar de acorde con la casa y con el entorno de Richie y sus padres. Y es así, que tras contemplar una canica, decide realizar su primera ingesta, a la que seguirá luego una chincheta, una pila, papel y demás objetos.


Un encuentro con Katherine (Elizabeth Marcel), su suegra, en una de esas frías simetrías que el director nos ofrece, pone el dedo en la llaga, cuando tras quedar claro que Hunter era una chica sencilla sin mucho porvenir profesional que tuvo "la suerte" de conocer a Richie, y con él a sus padres ("Estoy muy agradecida a Richie y a ustedes por proveerme de una base sólida para mi sustento" - le dice Hunter -), Katherine le dice:

El mejor consejo que siempre he recibido fue: FINGE HASTA QUE LO LOGRES. ¿Estas fingiendo o lo has logrado?

Ante la sorpresa de Hunter, Katherine continua: ¿Eres feliz o finges que lo eres? No sin sorpresa por el giro de la conversación Hunter contesta que sí lo es. ¿Pero lo es realmente? Todo apunta que esta pregunta pone de relieve que ella se esfuerza para ser feliz, pero el trastorno pone de relieve que no lo es. De ella se desea una apariencia que se esfuerza por mantener en un entorno que la aplasta. El síntoma pone de relieve que en su inconsciente la realidad es que finge ser feliz pero que no lo logra. En todo caso, el precio de que el fingimiento derive en logro es ser pura apariencia, lo más cercano a un no ser.


Otro momento clave es cuando en una fiesta Richie esta con unos amigos suyos, y uno de ellos le pide un abrazo. Ante su sorpresa, y objetando que es la mujer de Richie, el amigo repite: es un abrazo, sólo un abrazo, me siento solo. Ella accede entonces y observamos como con el abrazo algo de ella también parece descansar o reposar, quizá efecto de ese breve momento de afecto, encuentro e intimidad de dos seres que se sienten solos.

II. EL TRASTORNO SE DESCUBRE: HIPERCONTROL Y TRAICIÓN.

Tras una visita al ginecólogo se descubre en la ecografía que hay algún objeto extraño en su interior, lo que la lleva a la sala de operaciones de inmediato desvelándose que en su interior, efectivamente, se alojaban varios objetos extraños (una aguja imperdible, una pinza de tender, una pila, y otros). Tras esto se pone en marcha "la maquinaria familiar". Ante un Richie enojado que no entiende porque lo hizo Hunter responde: "¡No lo sé! Solo quería hacerlo y lo hice". Ante la incredulidad de Richie de que no lo hiciera antes Hunter, por primera vez, estalla en ira diciéndole: "¡¡Te digo que no lo sabía", pero ante la reacción aun más enojada e incrédula de Richie rápidamente se excusa. Este momento de rabia es el único momento en el que hasta ese momento Hunter es Hunter y no una apariencia. Aquí no finge.


A partir de este momento Hunter pasará a visitarse con Alice (Zabryne Guevara), psiquiatra y psicóloga de la familia y le pondrán a Luay (Laith Nakly), un cuidador e inmigrante sirio (huyendo de la guerra) cuya misión, en realidad, es vigilarla constantemente. Tres aspectos quisiera poner de en relación a esta fase de la película: el hipercontrol, la terapeuta y la traición.

En relación al hipercontrol.

Tras el descubrimiento de su trastorno, Richie y sus padres deciden ponerle un cuidador-vigilante con el objetivo de que no se trague ningún objeto. El resultado es que está todo el tiempo controlada, excepto cuando en el lavabo tiene ocultos algunos objetos que puede tragar. Como siempre, lo que se le dice no es lo que realmente es, si bien Hunter comprende perfectamente el objetivo de Luay, quien ya había cuidado a un miembro de la familia y que, como él mismo le dice, ya sabe por lo que está en su casa. La apariencia de ayuda que oculta la realidad del control y la vigilancia es hipócritamente justificada por su madre: "A mí me ayudaron cuando estuve embarazada, te quita bastante presión. Y aun estás recuperándote de tu estancia en el hospital. Cariño, Luay es de lo mejor que hay, NOS AYUDARÁ A AYUDARTE." 

En relación con la terapeuta.

Observamos que en los distintos momentos en los que aparece con Alice, su terapeuta, vamos conociendo algo de Hunter. En la primera ocasión se niega a hablar de su familia diciendo que fueron unos buenos padres con ella y que, en todo caso, lo único que desea es "solo quiero dejar de comerme cosas para hacer feliz a Richie y volver a nuestra vida normal", cuando en realidad su inconsciente, a través de su síntoma diría "solo quiero comerme cosas para sentir que existo dentro de esta vida anormal". 

En la segunda ocasión en la que aparece con la terapeuta, el informe médico indica que ha seguido ingiriendo objetos varios (una aguja, una piedra, una pila). Cuando le pregunta por qué lo hacer Hunter responde: "No lo sé... Me hacían sentir que controlo."  Palabras que coincidirían con "el solo quise hacerlo y lo hice" que le dijo a Richie. Una ilusión de control sobre sí misma y que, en la realidad, pone de manifiesto que no lo tiene en absoluto. En esta ocasión, y al finalizar la sesión, también le apunta que quiere hablar con ella "sobre mi madre, nuestra relación y todo eso."

En la tercera ocasión es cuando se revela el trauma de Hunter: es hija producto de una violación de su madre, quien por motivos religiosos la tuvo. De hecho Hunter la describe como: "Mi madre es una tarada religiosa de derechas. Mi familia no cree en el aborto, ni siquiera en casos de incesto o violación, así que aquí estoy." Aunque rápidamente lo compensa diciendo, con una emoción que ya nos indica lo contrario, (como hacia el final de la película se nos mostrará): "Pero mi padrastro se portó muy bien conmigo, y mi madre nunca se mostró resentida ni nada. Mis hermanas me quieren." Sorprendentemente lleva una foto del violador en su cartera. Al final de la sesión vemos como Hunter ya tiene una fuerte confianza en la terapeuta. Así, al despedirse, se dirige a ella y la abraza. En todo caso se dibuja ya que ella no es una hija deseada ni producto del amor, sino todo lo contrario, y que, como ocurre con aquellas mujeres que, como dice Hunter, son "religiosas de derecha", son mujeres que por no tener no tienen control ni de su propio cuerpo, mientras que su función como mujer quedan restringida a las ideas del cuidado del hogar y la familia y la maternidad.



La traición.

Dentro de su problema, Hunter aun verá multiplicada su sensación de estar controlada y, por decirlo claramente, violada en su intimidad, por dos actos de traición, siendo el segundo más importante que el primero.

En una fiesta por el aniversario de Richie, y a raíz de una metedura de pata de una compañera de trabajo con Hunter, esta se entera de que todos saben el problema de su trastorno. Visiblemente afectada, le dice a Richie que cómo ha podido contárselo. Este, una vez más, se justifica diciendo que ella les importa a todos y que se preocupan muchísimo por ella y que su dieta: "es un logro, un gran logro, tendrías que estar contenta" - le dice en el colmo de la hipocresía -. Sin embargo, y tras insistir Hunter en que "no puedo creer en que se lo hayas contado", aparece el verdadero Richie, quien ya visiblemente molesto por su insistencia le dice: "Vale, ¿te importaría no arruinarme la fiesta? Hablaremos de esto luego ". Y la deja plantada, a pesar de que más tarde dice quererla incondicionalmente y que va a hacer un esfuerzo por entenderla y ser más comprensivo, lo que convence a Hunter. Pero justo entonces llega la segunda y más grave traición.

En la escena que sigue al encuentro con la terapeuta donde le cuenta su historia, Hunter sorprende a Richie hablando con su terapeuta, quien le comunica que está en peligro por un sentimiento de culpa del pasado y que sólo podrá sobrepasarlo con su amor y aceptación y el de su familia. Al insistir Richie que quiere saber el motivo, la terapeuta accede a revelárselo bajo la amenaza de retirarle las visitas en nombre de un trato que se basaba en contarle todo lo relevante de su terapia. En esta ocasión nos hallamos ante una traición doble, la de Richie una vez más, y también la de la terapeuta en quién había depositado su confianza, y que viola el secreto profesional.


Bajo los efectos de esta doble traición a su intimidad, y con la sensación de estar bajo hipervigilancia, Hunter sufre un ataque de pánico, y en lo que es una imagen claramente metafórica de su realidad, se oculta bajo la cama. Sucede entonces otro hecho significativo, Luay se mete con ella bajo la cama, y al ver su desesperación le pone una mano en la espalda dándole palmadas para calmarla, a la vez que le repite "aquí está a salvo". Ella, entonces, también se la toma. Como anteriormente el abrazo con el amigo de Richie, o con la terapeuta, ahora la mano de Luay es un pequeño momento de intimidad.

El efecto de esta doble traición, junto al entorno en el que vive, refuerza su alienación bajo un sentimiento de culpa que corroe a las personas que han sufrido un trauma de estas características. Un trauma en la que se nace y se es hijo de la violencia brutal y la rigidez ideológica en lugar del deseo y el amor. Un trauma que la hace diferente para sus hermanas, así como para su madre y su padrastro. La doble traición de Richie y su terapeuta refuerzan la sensación latente de ser indigna de ser amada y de ser un problema para todos, devolviéndola a una profunda soledad llena de culpa y desesperación.  Esto la llevará, tras dejar bajo la cama a Luay dormido, a ingerir un destornillador con el que realmente se produce daño corriendo un serio peligro. Todo síntoma, como forma de un conflicto irresuelto, y aunque habla de él, es finalmente un peligro que amenaza con agravar la salud mental y física del que lo sufre, pues el síntoma habla del conflicto y surge como una resolución ficticia e inadecuada (agravada por el goce que lo acompaña) producto de la incapacidad para afrontar el verdadero problema. Sin embargo, Luay se despertará a tiempo para evitar el mal mayor.


III. LIBERACIÓN Y RECUPERACIÓN DE LA IDENTIDAD.

Tras esta nueva ingesta, Richie y familia ya preparan el siguiente paso: el ingreso en un hospital psiquiátrico. Lo que vamos a observar en esta escena es todo lo contrario de lo que Alice, la terapeuta, le dice a Richie, que Hunter necesita su amor y aceptación y el de su familia. En lugar de esto, y tras las traiciones sufridas, asistimos a su retraumatización cuando se quiere forzar  que acepte su ingreso en el hospital porque si no Richie - por boca de su padre - pedirá el divorcio. Es interesante observar como todo esto sucede bajo la mirada de Luay quien, desde su más que posible trauma de guerra, parece comprender lo que le está sucediendo a Hunter. Y así será él quien la ayudará a huir de toda la locura que la envuelve en lo que será el inicio de su camino de liberación y recuperación de su identidad. Hunter decide afrontar la raíz del conflicto sobre la que su síntoma se ha construido.

Tras su huída todo va tomando forma. Veamos:

En primer lugar Hunter abandonará el entorno en el que se ha alienado. Llamará a Richie para decirle que no piensa volver. Como siempre, y tras la aparente y manipuladora buena respuesta (te amo, te necesito, todo será distinto y vuelve), cuando esta no se ve asumida (pues el problema para Hunter no es volver sino recuperarse a sí misma), generará la verdad que se oculta tras la buena apariencia. Tras decirle un categórico "no" a volver, Richie empieza a mostrar esa verdad oculta, y así le dice: "¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a vivir en la calle? No eres buena en nada, no sabes hacer nada. Es lo que hay, es la mejor opción que vas a tener. Vuelve, o vuelves o voy a ir a por ti (en tono de amenaza). Joder que si voy a ir, puta desagradecida." Esa es la realidad que se oculta tras el amor incondicional de Richie. Cuando la muñeca que había incorporado a su vida como un mueble más empieza a ponerse en su lugar, no queda nada más que desprecio y brutalidad. Desprecio que se verá confirmado cuando ante su reiterada negativa ya estalla en gritos: "¡Vuelve aquí con mi hijo!" - ni tan siquiera "nuestro" -.


En segundo lugar asistimos a la verdad que se oculta tras la apariencia de su familia. Efectivamente, tras dejar el motel donde se ha alojado llama a su madre. Una vez más, la apariencia de las buenas formas oculta una verdad muy distinta. En principio su madre la recibe con voz dulce y cariñosa, y tras decirle Hunter que necesita verla por una emergencia, todo parece ir bien: "será genial pasar un rato juntas [...] claro bonita, siempre eres bienvenida", apariencia a la que sigue la verdad oculta: "... solo que tu hermana está aquí con su bebé recién nacido y apenas tenemos sitio." Hunter repone que no molestará, y de la misma manera que Richie, su madre les responde brutalmente: "¡Es que no hay sitio bonita!" Hunter cuelga el teléfono bruscamente. Una vez más se la hace sentir indigna de amor y un problema.

En tercer lugar llegamos a la confrontación con el padre biológico, el violador de su madre. Finalmente va a su casa y descubre que William Erwin (Denis O'hae), es un hombre ahora felizmente casado que está celebrando una fiesta de cumpleaños de su hija. Tras darse a conocer, y tras unos momentos de tensión, le pregunta porque lo hizo:

No puedo explicarlo. Estaba ido, no hay forma de justificarlo. Me sentía, me hacía sentir especial, Es como que un secreto te hace fuerte. Todos pensaban que era un tipo normal, ¡pero yo me sentía jodidamente importante, era poderoso, era dios! Y después acabé en la cárcel y me trataron como una puta mierda. Me pegaron tales palizas que tuve que llevar una colostomía, y entonces me di cuenta que no era dios, era basura.

Y tras escuchar su historia se da un diálogo propio de una reestructuración de una escena traumática:

Hunter: ¿Te avergüenzas de mí?

William: No... pero sí de lo que hice.

Hunter: ¿Soy como tú?

William: No lo sé. ¿Lo eres?

Hunter: No, pero necesito oírte decirlo.

William: No eres yo. Tù... tú no has hecho nada, no has hecho nada malo (Hunter se emociona). No es culpa tuya.


Escena sorprendente, en tanto en cuanto es finalmente el padre-violador quién devuelve la paz a Hunter. Movimiento necesario para que ella pueda retornar a sí misma y a un sano control y poder decisorio sobre sí misma y su vida.

IV. UNA VIDA QUE SE DESATASCA Y CONTINÚA SU CAMINO.

Hunter, finalmente, aborta siguiendo un camino totalmente distinto al de su madre, decidiendo por sí misma seguir con su vida lejos de Richie y su familia, lejos de su familia, lejos del mundo de la apariencia y las falsas verdades. Su imagen al final de la película es muy distinta de la imagen de la muñeca perfecta, pero alienada, que ofrece durante toda la primera parte. Su melena perfecta, constantemente reconocida, es substituida por  una melena recogida en una cola, sus elegantes vestidos por unos tejanos y una camiseta con un estampado, y con su mochila dispuesta para arrancar y seguir con su nueva vida.


Un último apunto. Swallow puede verse como una versión dramática de Alice, de Woody Allen (más en clave de comedia), que ya comentamos en este blog (pulsar aquí para acceder enlace), pues en ambos casos vemos a mujeres alienadas en entornos donde son menospreciadas y conminadas a un papel de sustento de la familia, el hogar y los hijos, pero que finalmente renuncian a todo este mundo de apariencias para tomar el control de sí mismas e intentar vivir su vida.

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PELÍCULAS RELACIONADAS.
Pulsa el título de la película para acceder a ella.








miércoles, 12 de febrero de 2020

HISTORIA DE UN MATRIMONIO: SOBRE LA PROYECCIÓN DEL ANIMUS Y EL ANIMA EN LA PAREJA.

Historia de un matrimonio (Marriage Story 2019), película dirigida por Noah Baumbach, es una película que nos narra la clásica temática de un matrimonio con un hijo que entra en crisis e inicia un proceso de divorcio que pasará por la consabida crisis judicial con la posterior re-civilización de su proceso, y que tiene en Kramer contra Kramer (Robert Benton, 1979) su claro predecesor. En esta ocasión nos encontramos con excelentes interpretaciones por parte de Scarlett Johansson (en el papel de Nicole), Adam Driver (en el de Charlie) y Laura Dern (Nora, la abogada), sin perder de vista las cortas, pero siempre efectivas apariciones de Alan Alda (el abogado Bert Spitz) y de Ray Liotta (el abogado Jay Marotta).

Desde la perspectiva psicológica que caracteriza este blog me parece destacable, más que el proceso de divorcio en sí, la crisis de una pareja que parte de una situación de mutua admiración y que, progresivamente, va cayendo en el distanciamiento y el mutuo resentimiento, y que ponen de relieve los clásicos problemas de comunicación entre una pareja que se abre a todo tipo de proyecciones e interpretaciones personales no contrastadas.

Quizá uno de los puntos que también destacaría son las posiciones opuestas que representa un abogado como Bert Spitz, que se orienta más hacia un enfoque conciliador y civilizado, por oposición a Jay Marotta, un abogado dispuesto a todo juego sucio para que su cliente gane. En una posición intermedia tendríamos a Nora, quien sin llegar a los excesos del segundo, no obstante, tampoco es tan conciliadora o civilizada como Spitz. En todo caso, me parece una interesante reflexión indicar lo importante que es que una pareja con hijos tenga la suficiente cordura para llegar a acuerdos mutuos, aunque sea tan solo pensando en beneficio de su estabilidad, antes que llegar al mundo enfrentado que representan los abogados y los juicios, y los daños que puede llegar a causar todo esto en los hijos.



I. LOS PERSONAJES DE NICOLE Y CHARLIE.

La película empieza oyéndose la voz en off de Charlie hablando de una Nicole (actriz de la compañía de teatro de Charlie) que surge desde un fondo oscuro hasta un primer plano que nos enfoca su rostro, en una secuencia de características claramente bergmanianas.  Siguen entonces la voz en off de Charlie mientras nos la sigue describiendo en distintas situaciones cotidianas. ¿Qué podemos deducir de aquello que Charlie nos dice? Veamos:

1) Nos la describe como una persona sumamente agradable y generosa, enfocada a hacer sentir cómodos a los demás, que escucha sinceramente y, sin embargo, añada posteriormente algo que ya me parece significativo: "inexplicablemente siempre tiene un té que nunca se toma." Pequeña indicación de que quizá esa orientación a dar una imagen que se proyecta hacia el otro de una manera tan generosa, atenta y amable, esconde un exceso que la lleva a olvidarse de sí misma y a no gestionar adecuadamente sus necesidades y deseos (como así se va confirmando en la película). Más adelante, Charlie sigue diciendo: "No se le da bien guardar calcetines, cerrar armarios o fregar platos, pero lo intenta para agradarme." De nuevo aparece ese exceso en "PARA AGRADARME". Otra frase que aparece más adelante en ese relato es: "lo dejó todo para venir conmigo a Nueva York". 

Con esos pocos datos, y con lo que la película va confirmando, podemos ver en Nicole una persona orientada al otro, proflectora, es decir, un mecanismo neurótico de defensa tendente a dar al otro, a complacerle, si bien esperan que este dar implique un recibir que, justamente, no es formulado de manera adecuada debido a su dificultad para expresar sus necesidades y deseos (represión), los cuales teme profundamente que sean frustrados.



2) Sigue luego la descripción de Charlie oyéndose la voz en off de Nicole. Veamos también que deducimos de sus palabras. Una de las primeras a destacar es que le define como "imperturbable, jamás deja que las opiniones de los demás o los obstáculos le distraigan de lo que quiere hacer". Nos lo presenta como un hombre que, desde muy joven, tuvo que hacerse a sí mismo, de carácter controlador, organizado, minucioso y ordenado, así como alguien que vive en su propio mundo. Destaca también como admira su genio, inteligencia y creatividad. Un detalle importante es que creció en su infancia con una familia que le rodeó de alcohol y episodios violentos, lo que explicaría que Nicole nos diga: "Allá donde vaya siempre consigue crear una familia con la gente que le rodea".

De la misma manera que antes con Nicole, podemos ver en Charlie un carácter altamente controlado y, por lo tanto, muy determinado por el mecanismo de la represión y la retroflexión, mecanismos orientados al control emocional y de los instintos. Dice Nicole en este sentido: "Charlie acepta mis neuras y cambios de humor estoicamente. No se deja arrastrar por ellos ni me los hecha en cara"; de la misma manera que quizá por proyección diga "que siempre llora en el cine".

Me parece interesante, para contraponer ambos personajes, dos frases que Nicole dice comparándose con Charlie:

- Nunca se siente derrotado, algo que a mi me pasa todo el rato.
- Sabe muy bien lo que quiere, y no como yo, que no lo tengo claro.




II. LA PROYECCIÓN DEL ANIMA Y EL ANIMUS EN LA PAREJA.

Ya hemos comentado en varias entradas de este blog los arquetipos del anima y del animus. Sin embargo, y en esta ocasión, esta película nos permite ver su dinámica cuando estos arquetipos se proyectan sobre una relación heterosexual. En este sentido, y respecto a ambos arquetipos, es importante recordar, en lo que hace referencia a su dimensión relacional que el ánima es la dimensión femenina de la psique masculina, mientras que el animus lo es de la psique femenina. Jung manifestaba que el anima se relaciona con la vida y las relaciones, mientras que el animus lo hace con el intelecto y el espíritu. Esto significa que Jung destacó unas componentes estructurales psíquicas donde lo femenino y lo masculino se hallan más allá de las bases de las determinantes socioculturales que rodean los temas de género, aunque, evidentemente, no excluye a estas.

Observemos que justo lo que ambos admiran el uno en el otro es lo que representa el arquetipo para la psique masculina (la vida y las relaciones), en este caso de Charlie, y la psique femenina (el intelecto y el espíritu), en este caso de Nicole. Esta proyección positiva hace que, en muchas ocasiones, se idealice a la pareja y, aunque en la película no veamos esta fase, es fácil de imaginar que, en un tiempo pasado, así fue. No deja de ser simbólico, en este sentido, que sea una pareja donde ella es actriz y él director de teatro, y que ella forme parte de la compañía de él. Él dice de ella que es "mi actriz favorita", y ella tamibén admira profundamente su trabajo como director. Pero como dice Wanda M. Woodward, en un muy interesante trabajo sobre la dinámica del anima y el animus en la relación de pareja:

... estas fases de amor no pueden perdurar. Nadie puede vivir a la altura de una imagen de perfección [...] Tarde o temprano, las realidades desagradables de los defectos personales y las imperfecciones de nuestro amado caen sobre nosotros. A algunos nos golpea rápidamente, de repente, incluso con dureza. Para otros, puede ocurrir lentamente. Lo que comenzó como un sentimiento de felicidad y seguridad se convierte en su opuesto. [1]

Y lo que empezó para Nicole y Charlie a partir de una proyección positiva se va transformando más o menos progresivamente en una proyección negativa. 

- Nicole.

Y eso es lo que vamos a observar, en primer lugar, en Nicole, algo que W. M. Woodward nos describe:

Él comienza a sentir que ella no lo está viendo por lo que realmente es. Lo que una vez fue bienvenido, la adoración que sintió por él ahora se convierte en repulsión y disgusto [...] Cuando los defectos se exponen, el animus negativo se constela. Se produce enantiodromia.  De la misma manera que alguna vez estuvo sobreidealizado, ahora está infravalorado. El héroe que una vez vio se convierte en un demonio responsable de decepcionarla y menospreciarla. Ella no sabe que estaba enamorada de su propio animus. Ella ahora le echa la culpa a él por no ser perfecto. [2]

En la película vemos esta transición en el relato que Nicole hace a Nora, su abogada, y quien hablando de sí misma y como se conocieron dice:

El vino hablar conmigo y yo hablé con él y la parte muerta sólo estaba en coma [...] Luego pasamos la noche y el dia siguiente juntos y ya no me marché. Si, pensándolo bien todos los problemas estaban allí desde el principio, simplemente ME INCORPORÉ A SU VIDA PORQUE ERA UNA PASADA VOLVER A SENTIRSE VIVA. Al principio yo era la actriz, la estrella, y eso ya era mucho, la gente venía a verme, pero con el tiempo me alejaba de aquello y más famosa se hacía la compañía y menos peso tenía yo [...] él era la estrella. No es que me importara, pero me sentía pequeña. ME DI CUENTA DE QUE NO ALIMENTABA MI PROPIA LLAMA, SOLO ESTABA AVIVANDO LA SUYA.

Este es el tema que se anuncia en la problemática de Nicole... Necesitó a Charlie para volver a sentirse viva,  pero en realidad fue una recuperación que no fue por sí misma, y por ese motivo, con el tiempo, volvió al punto de partida, volvió a entrar en un nuevo "coma existencial". Es a partir de aquí cuando se estructura el resentimiento, cuando se culpa "al otro" sin tener en cuenta la propia responsabilidad y la falta de manejo de la situación de insatisfacción. Es en este punto cuando la proyección del animus femenino choca con la realidad del hombre real con el cual convivo, cuando se dibuja una brecha cada vez más profunda y dolorosa por la separación entre lo proyectado y la realidad del otro.

Es en ese punto cuando una pareja empieza a hacerse daño, como vamos a ver ahora también con Charlie.


- Charlie.

En el caso de Charlie observamos el efecto de la represión emocional y la tendencia al control durante gran parte de la película, justo hasta la escena en que ambos estallan en un violento torrente de reproches. Para Charlie, Nicole le había ido fantásticamente para llevar a cabo su proyecto, para seguir adelante con sus ideas y para tener en la pareja una actriz entregada y consagrada a él. Pero los problemas surgen cuando la insatisfacción de Nicole cuestionan lo que hasta entonces le había hecho sentir su adaptación y complacencia con él, es decir, cuando la mujer real choca con la proyección de su anima. La dificultad que Charlie plantea es justamente la contraria a la de Nicole, es decir, al exceso de adaptación y complacencia de ella él responde con un exceso de centramiento en sí mismo y en sus objetivos, lo que deriva inevitablemente en desatención, en no tenerla en cuenta a ella, e incluso en aprovecharse en cierta manera de ella, a su vez víctima de su propia falta de autoestima.

Y cuando Nicole manifiesta más claramente la insatisfacción con Charlie, este aun se centra más en si mismo y entra en la retroflexión y evitación del conflicto, lo cual se traduce en una sensación aun más extrema de distanciamiento emocional.

Todo este complejo de Charlie muy bien podría estar provocado por los mecanismos de defensa establecidos para soportar el trauma de una infancia difícil y minimizar así el dolor de sentirse nuevamente cuestionado y  rechazado.

Inevitablemente el resentimiento de Nicole y el cuestionamiento que implica de Charlie y el resentimiento de éste, manifestando en su aun mayor centramiento en sí mismo y en el distanciamiento que lo acompaña crea el bucle perfecto para que ambos se dañen en lo más profundo de sus almas. Si en lugar de esto ambos aprendieran a reconocer, honrar y valorar los valores femeninos y masculinos en sí mismo, y luego aprendieran a expresar sus sentimientos a su pareja, estos estados de ánimo irritables podrían resolverse sin causar tal daño a la relación. Debido a que ambos están poseídos por los correspondientes estados de ánimo negativos del anima y el animus inconscientes, estos intensifican, distorsionan y exageran sus emociones y pensamientos.

III. LA EXPLOSIÓN DE RESENTIMIENTOS.

Es en la escena que sucede en el apartamento de Charlie, hacia el final de la película, cuando surge la realidad que habita en ellos. Allí vemos el efecto final de la falta de comunicación, de las interpretaciones subjetivas y de la rabia contenida mostrándose en ya como cólera destructiva. Allí es donde vemos la aparición de toda esa rabia contenida en Charlie que acaba con su derrumbe tras decir: "¡¡Cada vez que me despierto deseo que estés muerta, muerta si supiera que Henry iba a estar bien. Querría que te pusieras enferma o que te atropellara un coche y murieras!!




Más allá de todas las barbaridades que una pareja es capaz de decirse como resultado del resentimiento que ha ido incubando el odio mutuo, observamos el paso que va de la proyección positiva del anima y del animus a la proyección negativa en la comparación despectiva que ambos hacen con sus respectivos padres:

Nicole: ¡Te comportas como tu padre!
Charlie: ¡No me compares con mi padre!
Nicole: ¡No te comparo con él, he dicho que te comportas como él!
Charlie: Y tu eres igual que tu madre... Todo lo que no soportabas de ella ahora lo haces tú. Estás ahogando a Henry.
Nicole: ... yo adoro a mi madre. Fue una madre maravillosa.
Charlie: Sólo repito lo que me dijiste.
Nicole: ¿Cómo te atreves a compararme con mi madre como madre? ¡Seré como mi padre! ¡¡No como mi madre!!
Charlie: Claro que si, y eres como mi padre, y también como mi madre. Tienes todas las cosas pésimas de todos ellos. Sobre todo como tu madre.

La proyección positiva que despertó la vitalidad, la emoción, el encanto de Nicole en Charlie, así como la determinación, la inteligencia y la creatividad de Charlie en Nicole, ha sido sustituida por la versión negativa de los padres de cada uno de ellos, y más concretamente al identificar Nicoles a Charlie con su padre, y lo mismo de Charlie a Nicole con su madre.

IV. REFLEXIÓN FINAL: DINÁMICA RELACIONAL EN LA PAREJA.

La dinámica relacional de una pareja está, por tanto, determinada no solo por la relación de los yoes, sino también por las proyecciones implícitas de su anima y animus respectivamente, algo que Jung representó en el siguiente esquema:


Y que nos dice lo siguiente:

Las flechas que van del Yo del hombre a la mujer, y de esta al hombre, constituyen la relación que se establece en el nivel consciente de las personalidades respectivas de sus yoes. Las flechas largas que van del animus de la mujer al yo del hombre, y la que va del anima del hombre al yo de la mujer, constituyen fuerzas de atracción muy potentes. Es la atracción de las proyecciones del anima y del animus. Sin embargo, la atracción más poderosa se ha establecido entre el anima del hombre y el animus de la mujer, siendo estos dos los que se han enamorado el uno del otro (flechas inferiores). Cuando se proyectan anima y animus es, en cierto sentido, como estar enamorado de uno mismo y no del ser humano real a quien vemos como nuestro compañero o compañera. Podemos decir que nos enamoramos de la parte psíquica interna que nos completa, pero que al proyectarla, se la exigimos a aquel del que decimos habernos enamorado o que amamos:

Enamorarse es una experiencia natural y significativa, pero no puede durar para siempre antes de que las imperfecciones humanas salgan a la luz, lo que nos obliga a examinar quién es realmente nuestra pareja y nos insta a recuperar nuestras proyecciones. ¿Cuál es la consecuencia de no tomar las proyecciones de anima / animus e integrarlas dentro de nuestro propio ser? Es una vida potencial de decepciones constantes después de no encontrar nunca al hombre o la mujer perfectos. Ninguna persona puede cumplir con estas proyecciones anima / animus positivas. [3]

Este esquema ilustra bien la problemática que presentan nuestra pareja de la película cuando, con el tiempo, la persona real no soporta el peso de la proyección que su pareja le impone. De hecho, la dimensión de ceguera que implica el enamoramiento en cuanto ver realmente al otro nos abre a las puertas de la posibilidad de amar, lo que significa verse uno mísmo (lo que implica la recuperación de las proyecciones) y, por tanto, ver también al otro en su dimensión más humana y más real.


BIBLIOGRAFÍA
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[1] Woodward, Wanda M. An exploration of anima and animus in Junguian Theory. Saybrook Graduate School, San Francisco.