AVISO. POR LA NATURALEZA DE LOS TRABAJOS DE ESTE BLOG, EL ARGUMENTO E INCLUSO EL FINAL DE LAS PELICULAS SON REVELADOS.

domingo, 27 de octubre de 2013

HANNAH ARENDT (II): SOBRE LA VIGENCIA DE SU DISCURSO FINAL.

 REFLEXIONES EN TORNO A LA INTROYECCIÓN CIUDADANA.


Discurso de Hannah Arendt (Bárbara Sukova)
en la Universidad de Chicago.
Hace poco que ha salido el DVD de la película Hannah Arendt (Margarethe von Trotta, 2012) que ya comenté en este blog el pasado més de agosto (pulsar aquí para verlo). He revisto de nuevo una película que no deja de sorprenderme por su profundidad dado el tema que trata y la dimensión filosófica de su personaje. Deseaba la aparición del DVD porque quería incluir en el post que escribí su discurso final como un elemento de primera magnitud de la película. Sin embargo, tan sólo oirlo me parecía pobre simplemente incluirlo en el post a "vuelo pasado". Escuchándolo de nuevo se me confirmaba la pobreza de esta solución y no sólo eso, sino también la importancia que tiene en sí mismo y la vigencia de sus palabras en la actualidad. Es por ello que finalmente me he decidido a dedicarle un post a ese discurso final que Hannah Arendt dedica a sus alumos de la Universidad de Chicago. Vayan por ello dos largos fragmentos de él:

Cuando el New Yorker me encargó que cubriera me encargó que cubriera la información del juicio a Adolf Eichmann yo supuse que el tribunal tenía un sólo objetivo: cumplir las exigencias de la justicia. No era una tarea sencilla porque el gran tribunal se enfrentaba a un crimen que no había sido tipificado en los códigos de sus leyes y con un criminal de un tipo que la sociedad no había visto desde los procesos de Nuremberg. Aun así, el tribunal quiso definir a Eichmann como a una persona enjuiciada por sus actividades. No tenían la intención de juzgar el sistema, ni la historia ni ningún "ismo", ni siquiera el antisemitismo, tan sólo a la persona. El problema vino cuando el nazi Adolf Eichmann rechazó insistentemente cualquiera posición que tuviera que ver con lo personal, como si no tuviera nada por lo que ser castigado o perdonado. El protestaba, una y otra vez, ante las acusaciones del fiscal diciendo que él nunca había llegado a hacer nada por iniciativa propia, que jamás había tenido intenciones de ningún tipo, buenas o malas, que él solo había cumplido órdenes. Este argumento, habitual de los nazis, demuestra claramente que el mal más grande del mundo puede ser cometido por cualquiera y que para hacerlo no es necesario tener ningún motivo o fuertes convicciones o corazones crueles o intenciones malévolas... basta simplemente CON NEGARSE A SER PERSONA. Y por esto a este fenómeno le he llamado la BANALIDAD DEL MAL.

[...]

Como ustedes ya saben yo soy judía. Muchos me han atacado por odiar a los míos o defender a los Nazis, o simplemente despreciarles...  Y ese no es ningún argumento. Asesinato moral es su nombre... tan sólo he querido reconciliar la increíble mediocridad del hombre con las terribles consecuencias. Intentar comprender no significa perdonar. Así que toda mi responsabilidad es comprender y será también la responsabilidad de cualquiera que desee escribir o estudiar sobre éste o cualquier otro tema. Desde Sócretes y Platón entendemos que EL PENSAMIENTO ES ALGO ASÍ COMO EL DIÁLOGO SILENCIOSO QUE EL ALMA TIENE CONSIGO MISMA. Al negarse a ser una persona Eichmann pasó a ser su propia víctima renunciando sin saberlo a una de sus grandes facultades: la capacidad de pensar. Y COMO CONSECUENCIA CUANDO DEJÓ DE PENSAR DEJÓ DE DISCERNIR. Fué la incapacidad de pensar la que  hizo posible que muchos hombres, digamos normales y corrientes, cometiesen actos de barbarie a una escala enorme, actos que antes nunca se habían visto jamás. Es cierto, he tratado estos temas desde una perspectiva esencialmente filosófica. La esencia del pensamiento, del pensamiento al que me refiero no es el conocimiento, si no el que distingue entre el mal y el bien, entre lo bello y lo feo, y lo que yo busco es que el pensar de fuerza a las personas para que puedan evitar los desastres en aquellos momentos en los que todo parece perdido.

I. PENSAMIENTO Y REFLEXIÓN: Manipulación, normatización y libertad.

Creo que la dimensión que tenemos que entender acerca del concepto de pensamiento que Hannah Arendt nos lanza en su discurso, tan bella y poéticamente expresado como "el diálogo silencioso que el alma tiene consigo misma" se corresponde con el concepto de reflexión. Y, en ese sentido, me parece muy interesante la definición que hace Jung de la reflexión:

Reflexio significa "doblar hacia atrás", y psicológicamente, indicaría que el reflejo que lleva al estímulo hacia su descarga instintiva es interferido por la psiquización... Así, en vez del acto compulsivo aparece cierto grado de libertad, y en lugar de la predicción surge algo relativamente imposible de predecir en cuanto el efecto del impulso. [1]

Este "doblar hacia atrás" es lo que devuelve el espejo (la consciencia) sobre aquello que le es lanzado para ser reflejado. Y, evidentemente, lo que Jung nos dice es que lo que se devuelve no es exactamente el reflejo exacto de aquello que se proyecta sobre ella precisamente por el efecto de su paso y sostenimiento en la conciencia y para la evaluación de sus efectos sobre ella (sosteniendo así el pensamiento, el sentimiento y el instinto). Tenemos aquí un buen ejemplo de la diferencia entre el hombre normatizado, el hombre que no reflexiona y devuelve simplemente lo que se le refleja y el hombre que reflexiona y que, en consecuencia, o bien pueda reflejar su libertad de pensamiento devolviendo la apreciación de la evaluación de su experiencia o, y esto es lo más problemático, también devolviendo un reflejo distinto cuyo efecto está basado en su capacidad para la manipulación. La reflexión nos ofrece estas dos posibilidades por igual: libertad de pensamiento y capacidad para la manipulación. Lo cual también se transforma en libertad para dialogar o manipulación para engañar. La primera se basa en el fortalecimiento de la libertad de los seres humanos, la segunda se fundamenta en su capacidad para normatizarles o manipularles. En el artículo dedicado anteriomente a esta película tenemos un ejemplo del hombre que reflexiona y manipula precisamente en el caso de Ernst Janning, el juez alemán protagonista de "El juicio de Nuremberg" (Stanley Kramer, 1961) quién reflexionando y dándose cuenta perfectamente de los peligros de la ideología nazi no sólo no actua contra ella sino que contemporiza con y participa de sus engaños. Siguiendo con el ejemplo de la misma película hallamos en el juez Haywood (Spencer Tracy) el hombre que reflexiona (y que, en consecuencia, está por encima de los intereses políticos norteamericanos que en la película intentan evitar una sentencia desfavorable a Janning) y que ejerce su función de juez privilegiando también su libertad. lo que finalmente le lleva a decir: Ante los pueblos del mundo permítanme ustedes que proclame nuestro fallo a aquello que defendemos: JUSTICIA, VERDAD Y EL RESPETO QUE MERECE EL SER HUMANO.

De la misma manera que en el anterior post dedicado a esta película puse la interpretación de Burt Lancaster como Janning en su declaración ante el tribunal, voy ahora a poneros la no menos impactante de Spencer Tracy como el juez Haywood en su veredicto:

Veredicto del juez Haywood (Spencer Tracy)
- El Juicio de Nurember (Stanley Kramer 1961) -

En el discurso de Hannah Arendt encontramos la siguiente declaración:  el pensamiento al que me refiero no es el conocimiento, si no el que distingue entre el mal y el bien, entre lo bello y lo feo, y lo que yo busco es que el pensar de fuerza a las personas para que puedan evitar los desastres en aquellos momentos en los que todo parece perdido.  Creo que su comentario también podemos contemplarlo bajo la concepción que Jung hace de la reflexión cuando la define como "un instinto cultural" que, en sus palabras incluiría la búsqueda de significado. No es mera acumulación de conocimiento sino la transformación de éste en significado, es decir, y como dice Hanna Atendt, en discernimiento.

Hoy en día vivimos tiempos en donde la dualidad político-económica nos enfrenta, o nos debería enfrentar como ciudadanos, al continuo ejercicio del discernimiento. Sin incluir ni mucho menos a todos los políticos ni a todo el pensamiento político-económico, hay que tener claro que una parte importante de la política que hoy se nos ofrece es un teatro anunciado tras un telón de supuesta democracia que lo vela, y cuya representación nos requiere el continuo ejercicio del discernimiento, el continuo ejercicio de la "reflexión" sobre los mensajes que nos mandan los representantes del mundo político y económico, sobre aquello que nos dicen y sus verdaderas motivaciones, es decir, sobre un significado que el propio mensaje vela o disimula. Hoy en día estamos bajo un contínuo ejercicio de normatización por parte de la política y, sobretodo, por parte del etéreo poder económico del que la primera es, en ocasiones, un simple títere, y que hoy en día se despersonaliza bajo el difuso nombre de "los mercados" o "el sistema financiero". Y es por ello que, en un claro ejercicio de verdadera democracia, los ciudadanos debemos querer ser más personas que nunca y resistir contra ese ejercicio contínuo de normatización y engaño, de descarada manipulación que nos implica una cierta actividad política y el poder económico con el que anda en ocasiones estrechamente vinculada. El ejercicio de la democracia ciudadana se instala en las palabras del juez Haywood cuando dice aquello que defiende: justicia, verdad y el respeto que merece el ser humano.

II. SOBRE EL PROCESO DE INTROYECCIÓN CIUDADANA.

Todo aquel que haya seguido un proceso psicoterapéutico sabe que una parte de este proceso tiene que ver con el cuestionamiento de ciertas creencias de origen externo cuya rigidez y carga emocional (esencialmente vinculadas al sentimiento culpa, el miedo y el dolor) limitan de distintas maneras algunos comportamiento o actitudes fundamentales para el desarrollo de la propia vida. El mecanismo por el cual estas creencias de origen externo se establecen en nuestra psique como propias es conocido como introyección.

Hoy en día podemos observar este mismo proceso en la gestión de los intereses políticos y económicos y en muchos de los mensajes, más o menos grotescos, más o menos sutiles,  lanzados por los gobiernos y partidos políticos de nuestras flamantes democracias parlamentarias en lo que llamo el proceso de introyección (léase también intoxicación) ciudadana. Obviamente el proceso de introyección (intoxicación) ciudadana (en el que los mass media y su propia perversión tienen mucho que ver) tiene un simple y llano objetivo: su manipulación interesada. En un claro ejercicio de que el fin justifica los medios, la captación del voto, la implementación ideológica, desviar la atención de temas espinosos o crear un estado de miedo o de falsa euforia con objetivos de diferente tipo estarían entre algunas de las motivaciones que se ocultan tras los mensajes que caracterizan a dicho proceso. Por ello, y de la misma manera que ocurre en el proceso psíquico, estas introyecciones cabe considerarlas como verdaderas intoxicaciones. Quisiera recordar aquí unas palabras de Ernst Janning (El juicio de Nuremberg) que ya vimos en el anterior post dedicado a esta película:  Teníamos una democracia, si, pero corrompida por elementos que la componían. Por encima de todo existía miedo. Miedo al presente, miedo al futuro, miedo de nuestros vecinos... Miedo de nosotros mismos. Cuando leo estas palabras no puedo evitar ver cuanto me resuenan en la situación actual del Estado español. Una democracia corrompida, el miedo como ingrediente esencial y la creación del "enemigo" como el elemento de distracción necesaria. Hoy la política española es el caldo de cultivo ideal, la gran oportunidad para todos los ávidos de poder, para todos los tiburones de la política y la economía. Es el gran momento para la introyección (intoxicación) ciudadana y para que cada cual sirva a sus propios y reales intereses que, evidentemente, no son los de esos ciudadanos.

- El voto: logro y límite del ciudadano en la democracia representativa.

El voto: logro y límite de la  ciudadanía.
Si bien, y durante mucho tiempo, se nos ha argumentado el mantra de que la democracia representativa es el menos malos de los sistemas, nos encontramos aquí con uno de las primeras y fundamentales introyecciones que los ciudadanos debemos reconsiderar: que como hoy estamos mejor que en el pasado se nos pide que no mareemos más la perdiz. A la realidad objetiva del logro fundamental que ha sido el ejercicio del voto en la democracia se une la tergiversación política que se hace de ello. El gran ejercicio de normatización y anestesia ciudadana al que hoy asistimos es que la democracia comienza y acaba con el voto, de tal manera que el gran logro de la participación ciudadana se convierte a su vez en el límite de su participación en lo político. El conflicto que Hannah Arendt ya destacó en sus estudios entre los partidos revolucionarios y los consejos populares (por ejemplo en la Revolución rusa), en el que los primeros no veían con entusiasmo sus funciones (hasta llegar a aplastarlos de manera despiadada y violenta) es el mismo problema que se sigue perpetuando en la democracia:

El conflicto entre estos dos sistemas, el de los partidos y el de los consejos, ocupó un lugar privilegiado en todas las revoluciones del siglo XX. Lo que se ponía en juego era el problema de la representación frente a la acción y la participación. Los consejos eran órganos de acción, los partidos revolucionarios eran órganos de representación y, aunque los partidos revolucionarios reconocieron sin mucho entusiasmo a los consejos como instrumentos de la "lucha revolucionaria", intentaron en plena revolución apoderarse de ellos desde dentro; sabían muy bien que ningún partido, por revolucionario que fuese, sería capaz de sobrevivir a la transformación del gobierno en une verdadera república soviética. Desde el punto de vista de los partidos, la necesidad de acción era transitoria y estaban seguros de que, tras la victoria de la revolución, toda acción ulterior sería innecesaria o subversiva. [2]

Hoy  hallamos, por ejemplo en nuestra democracia, el mismo fenómeno de hostilidad parlamentaria en relación a las iniciativas legislativas populares (ILP). Baste el dato de sobras conocido: desde 1983 el congreso ha tumbado todas las ILP (66 iniciativas) y, curiosamente, la única aprobada ha sido la de la declaración de interés cultural de las corridas de toros. No hace falta que añadamos mucho porque el congreso, con mayoría absoluta del PP, ha aceptado y aprobado esta iniciativa con sorprendente celeridad (os recomiendo, para ver el alcance de la banalización de este recurso, el programa 30' de TV3 que dedicó a las ILP - pulsar aquí para acceder el video -). No hace falta tampoco ver la reacción del gobierno hacia los movimientos y organizaciones ciudadanas que se manifiestan democraticamente como es, en nuestro Estado, la PAH (Plataforma por los afectado de la hipoteca) o la ANC (Asamblea Nacional de Catalunya) y el movimiento independentista catalán, o recientemente el movimiento de profesores, maestros, padres y alumnos en las Baleares contra la reforma educativa del presidente del PP José Ramón Bauzá.

El introyecto básico de la democracia representativa y de sus partidos requiere que a través del ejercicio del voto los ciudadanos se aletarguen y se mantengan en su silencio político. A través del sistema de partidos representativos y a través de la acción que, al paso que vamos, no pasará de la mera acción folclórica del voto, se perpetúa la distancia secular entre gobernantes y gobernados:

una vez más la función gubernamental se ha convertido en el privilegio de unos pocos, únicos que pueden "ejercer sus virtuosas disposiciones" (como Jefferson llamaba todavía al talento político del hombre). El resultado es que el pueblo debe sucumbir al "letargo, precursor de la muerte para la libertad pública" o preservar "el espíritu de resistencia" frente a cualquier tipo de gobierno que haya elegido, ya que el único poder que conserva es "el poder de reserva de la revolución" [3]

Es necesario despertar del letargo al que desde la política "profesional" se nos conmina a la ciudadanía. Es por ello que hoy es tan necesario el ejercicio del pensamiento (reflexión y discernimiento) que Hannah Arendt reclama. El hombre y la mujer normal y corriente que somos los ciudadanos como sujetos políticos no puede "despersonalizarse politicamente" en esa especie de abulia, de desidia política, de ese letargo que tan necesario le es a la política de los políticos. La banalidad del mal que Arendt nos propuso a través del caso de Adolf Eichmann se transforma también en la banalidad política del ciudadano: el dejar suceder por omisión. Solo retomar nuestra responsabilidad como ciudadanos en la política nos aleja de la mediocridad de la que la filósofa nos alerta:  tan sólo he querido reconciliar la increíble mediocridad del hombre con las terribles consecuencias. Es necesario resistir a la mediocridad ciudadana que gobiernos y algunos políticos, y todo un sistema financiero-económico que ha tenido la virtud de poner en marcha un poder deslocalizado, etéreo pero omnipresente, intenta imponernos.

III. LA INTROYECCIÓN CIUDADANA REQUIERE DE LA DESCONFIANZA Y EL MIEDO.

Paolo Flores d'Arcais
En una de las temáticas del programa de TV3 "Amb filosofía" (Con filosofía) se trató acerca del poder (Pulsar aquí para acceder al video). Uno de sus participantes fue Paolo Flores d'Arcais, el filósofo, periodista y editor de la revista italiana Micromega, y que cita un elemento clave en el estadio actual de las relaciones entre la ciudadanía, la política y ese oscuro poder que es el poder financiero:

para las democracias occidentales, la relación entre la soberanía de los ciudadanos y la soberanía de las finanzas no sólo es un problema de actualidad, sino un problema de mucho peso. Es evidente que allí donde mandan las finanzas, la soberanía de los ciudadanos declina, desaparece, queda entre paréntesis, ES UNA MENTIRA. Hoy estamos en un círculo vicioso, ya que los ciudadanos han sido expropiados de su verdadera soberanía. El aparato de los partidos, los partidos de los profesionales de la política, ya no son instrumentos en manos de los ciudadanos y se han convertido en un poder autónomo que se dirige a los ciudadanos sólo para pedir el voto y, en realidad, tienen sus propios intereses, que son los intereses del sistema. [4]

Valentí Puig
Otro de los participantes en este programa de TV3 fue Valentí Puig [5], escritor, articulista y analista político. Valentí Puig define el poder como la bestia... En términos psicológicos podríamos decir que el poder adquiere en el ser humano una forma pulsional que lo posee y que le lleva a que su ejercicio tienda entonces a no tener límite y a imponerse, de manera más o menos explícita, de forma tiránica. El ejemplo en las democracias lo tenemos en el ejercicio que hace un partido en el gobierno de la mayoría absoluta... No hace falta abundar mucho más sobre el tema. Y respecto al posicionamiento en relación al poder dice Valentí Puig:

El poder ha sido en cierta manera una bestia incentivada por determinadas ideologías, por ejemplo el totalitarismo, y una bestia perseguida y asediada por otras maneras de entender la vida política como [...] del sistema constitucional liberal. ¿Qué diferencia hay? El totalitarismo deja libre la gran bestia, prefiere la masa a la persona, y el sistema demoliberal prefiere las personas a la masa y se pregunta, aunque aun no exista la democracia o el sufragio universal de qué manera se puede controlar el poder. Y esta es la gran pregunta. [5]

Y esta pregunta incluye la cuestión fundamental. Y es que mientras haya la dicotomía entre gobernantes y gobernados el control del poder será necesario y que, como bien nos indicaba Hannah Arendt (ver nota 3), sólo esto es posible mediante "el espíritu de resistencia" ciudadana.

Sin embargo este espíritu de resistencia necesita, como hemos visto, del principio de la reflexión y el discernimiento por un lado y, sobre todo, sobreponerse a la desconfianza y al miedo - aliados fundamentales del ejercicio del poder -, y que constituyen los factores de dispersión que pretenden enajenar y dispersar dicho principio de resistencia ciudadano mediante la introyección de creencias que especulan con esa desconfianza y ese miedo.

La historia del nacionalsocialismo alemán y del stalinismo en la Unión soviética se caracteriza por el sentido de oportunidad que Hitler y Stalin tuvieron para aprovecharse del desconcierto, del miedo y la desconfianza en la que sus respectivos pueblos se hallaban para, postulándose como Padre-Dios-Lider introyectarlo, es decir, intoxicarlo de creencias cargadas de resentimiento y de odio, y dirigirlo contra el "enemigo" que se creó para la ocasión, el culpable de todos los males. Ambos fenómenos totalitarios han caracterizado una de las desgraciadas novedades del siglo XX. Es por eso que una característica de estos sistemas autocráticos se fundamenta en la psicología de masas que ya describimos en el post dedicado a la película de "La ola" (pulsar aquí para ver post) y, sobretodo, en la creación de una masa de acción que se orienta hacia la destrucción del "enemigo". En cuanto a la creación de éste, es muy fácil cuando el miedo y la desconfianza imperan, y la facilidad con la que se realiza dicha creación es mostrada espléndidamente por Sam Keen en su poesía La creación del enemigo:

Comienza con un lienzo en blanco
Esboza en él siluetas de hombres, mujeres y niños


Hunde la brocha en el pozo de tu propia oscuridad
Dibuja en la cara de tu enemigo la codicia, el odio y la crueldad
que no te atreves a reconocer como propias

Ensombrece todo asomo de simpatía en sus rostros
Borra cualquier resto de la miríada de amores, esperanzas y miedos
que residen en el calidoscopio de su corazón infinito

Deforma su sonrisa en una mueca cruel Arranca la carne de sus huesos
hasta que sólo quede el abstracto esqueleto de la muerte
Exagera cada rasgo humano hasta metamorfosearlo
en bestia, alimaña, insecto

Rellena el fondo de tu lienzo con los demonios y figuras malignas
que alimentan nuestras pesadillas ancestrales

Cuando tu cuadro esté completo podrás matarlos sin culpa y despedazarlos sin sentir vergüenza. Lo que has destruido, simplemente, es un enemigo de tu Dios [6] 


Hoy observamos  los efectos del miedo y la desconfianza en la articulación de dos acciones claras en las democracias representativas: el ascenso de la extrema derecha con sus clásicos discursos ultranacionalistas y populistas con el ingrediente esencial del "enemigo", y la creciente radicalización de la manipulación y criminalización de los movimientos democráticos ciudadanos por parte de los gobiernos y partidos de las democracias representativas, esos entes autónomos, como decía Paolo Flores d'Arcais, alejados del ciudadano y entregados tan sólo a sus intereses de voto y, consecuentemente a sus cuotas de poder. Y finalmente, y desgraciadamente, hoy tenemos que buscar, como diría Valentí Puig, la bestia del poder en ese sistema financiero y en sus "misteriosos mercados" que hoy por hoy son el nuevo totalitarismo maquillado de democracia, un totlitarismo que saliendo de la esfera política se ha hecho una bestia sin rostro que ejerce una nueva violencia refugiado en ese espeso magma de la globalización.

III. REFLEXIÓN Y RESISTENCIA COMO PRINCIPIOS DE LA ACCIÓN CIUDADANA.

Henry David Thoreau
Si  la  capacidad de  desobediencia  constituyó
 el  comienzo de la historia humana, la obediencia podría muy bien, como he dicho, provocar el fin de la humanidad. Erich Fromm (7)

Justamente cuando el desconcierto, el miedo y la desconfianza imperan es  cuanto más necesario se hace la reflexión y el discernimiento por un lado y el principio de resistencia por el otro... Estos dos recursos son los recursos del ciudadano que no sólo desea ser introyectado por el dúo político-económico sino que también desea poner límites al ejercicio del poder.

De la reflexión y el discernimiento ya hemos hablado como el mecanismo por el cual se procede al desvelamiento de las introyecciones de todo aparato político-económico y esencialmente de gobierno. Del principio de resistencia es importante hablar puesto que es el elemento fundamental de la participación y acción ciudadana. Para ello citaré una frase de Henry David Thoreau que se complementa con el pensamiento que Hannah Arendt reclama al ser humano:

¿Debe el ciudadano someter su conciencia al legislador por un solo instante, aunque sea en la mínima medida? Entonces, ¿para qué tiene el hombre su conciencia? Yo creo que debiéramos ser hombres primero y ciudadanos después. Lo deseable no es cultivar el respeto por la ley, sino por la justicia. La única obligación que tengo derecho a asumir es la de hacer en cada momento lo que crea justo. [8]


Ese es el pensamiento que teme todo poder político, de hecho, todo poder en general: el de ciudadanos que sean primero hombres y mujeres con conciencia y que se preocupen más por la libertad y la justicia que por las instituciones y las leyes. Que asuman una posición de responsabilidad ante el poder que eligen que les gobierne en el ritual del voto y que la acción política no acabe en el simple ritual. Las instituciones y las leyes son administrativas, mientras que la libertad y la justicia como voluntad política de los ciudadanos se corresponde con la ética. El principio de resistencia (o desobediencia civil como también es conocido) unido al principio de asociación deviene así en la verdadera fuerza que  los ciudadanos tienen frente al poder político y económico. Es justamente ese poder el que desde la democracia representativa odia (Jacques Ranciére, 2006) el ejercicio de la democracia ciudadana:

El crimen democrático contra el orden de la filiación humana es, ante todo, un crimen político, es decir, simplemente la organización de una comunidad humana sin vínculos con Dios padre. [9]

Este comentario del filósofo político francés pone de relieve el disgusto del poder político cuando el ciudadano decide hacer política: el poder quiere que el ciudadano se mantenga como un niño dependiente y sobre todo obediente y tolera mal cuando de repente decide crecer y oponerse a su dominio. Es entonces cuando la democracia representativa se vuelve especialmente virulenta ante esos accesos de madurez ciudadana acusándola en muchas ocasiones de anti-democrática o como, por ejemplo, la acusación de anti-constitucional del estado español ante el "problema del independentismo catalán" y su voluntad de realizar una consulta que, por otro lado es plenamente democrática (y deseada por el 80% de los ciudadanos que viven en Catalunya). Veamos aquí los argumentos de otro lider de la desobediencia civil: el matemático y filósofo ingles Bertrand Rusell:


Bertrand Rusell
Quienes critican la forma particular de desobediencia civil que estoy intentando justificar mantienen que las violaciones de la ley, aun cuando puedan estar justificadas bajo un régimen despótico no pueden nunca estar justificadas en una democracia. No encuentro en absoluto válida esta aseveración. Hay muchos casos en los que gobiernos nominalmente democráticos dejan de hacer efectivos principios que los amigos de la democracia respetarían. Tomemos por ejemplo el caso de Irlanda antes de alcanzar la independencia. Formalmente los irlandeses tenían los mismos derechos democráticos que los británicos. Podían enviar sus representantes a Westminster y defender su postura mediante todos los procedimientos democráticos admitidos. Sin embargo, a pesar de ello, estaban en minoría, que habría sido permanente si se hubieran limitado a los métodos legales. Ganaron su independencia violando la ley. Si no la hubieran violado, no habrían podido ganar. 

Y sigue con el siguiente texto: 

 

Hay muchas otras formas por las que los gobiernos nominalmente democráticos dejan de serlo en la práctica. Una gran cantidad de cuestiones son tan complejas que sólo un pequeño número de expertos puede comprenderlas. Cuando se suben o se bajan los tipos de interés, ¿qué proporción del electorado puede juzgar si era correcto o no hacerlo? Y si alguien que no tenga una posición oficial critica la acción del Banco de Inglaterra, los únicos testigos con la suficiente autoridad serán las personas responsables de lo que se ha hecho o las estrechamente relacionadas con ellas. No sólo en cuestiones financieras: todavía más en cuestiones militares y diplomáticas, hay en todo estado civilizado una técnica de ocultamiento ampliamente desarrollada. Si el gobierno quiere que un hecho determinado no sea conocido, casi todos los medios de comunicación le ayudan en el ocultamiento. En tales casos, sucede frecuentemente que la verdad sólo llega a ser conocida, si es que llega a serlo, por medio de persistentes y sacrificados esfuerzos que acarrean vilipendio e incluso deshonra personal. En ocasiones, si el asunto suscita suficiente pasión, la verdad llega a ser conocida al final. Así ocurrió, por ejemplo, en el caso Dreyfus. Pero si el asunto es menos sensacional, el votante ordinario será probablemente dejado en la ignorancia. 

 

Por estas razones, la democracia, aun cuando mucho menos susceptible a los abusos que la dictadura, no es en absoluto inmune a los abusos de poder por parte de la autoridad o de intereses corruptos. Si se quiere preservar libertades valiosas es necesario que exista gente dispuesta a criticar a la autoridad e incluso, si se da el caso, a desobedecerla. [10]




Bertrand Rusell y la desobediencia civil


Dentro de este apartado que conlleva "persistentes y sacrificados esfuerzos que acarrean vilipendio e incluso deshonra personal"  tenemos los casos recientes de las revelaciones hechas por Julian Assange (Wikileaks) o de Bradley Meaning o Robert Snowden. 

Y así podríamos seguir nombrando los argumentos de la la reflexión y el discernimiento llevado a la resistencia ciudadana tanto como posición individual, pero sobretodo también como acción colectiva. La desobediencia civil ha sido argumentada y apoyada como necesaria por intelectuales como Jurgen Habermas, Noam Chomsky, Norberto Bobbio, Erich Fromm (quien argumenta con precisión el desarrollo de la humanidad y la civilización gracias a la desobediencia), Michael Randle (pionero de las acciones de desobediencia y protesta no violentas, junto a Bertrand Rusell, en Gran Bretaña), Andrew Arato, Jean l. Cohen o la misma Hannah Arendt, o su puesta en acción en reconocidos activistas como Mahatma Gandhi, Martin Luther King o Nelson Mandela. 

Hoy en día reside en la resistencia ciudadana ante la política y, especialmente, ante ese oscuro poder financiero de los mercados el mensaje del juez Haywood:  JUSTICIA, VERDAD Y EL RESPETO QUE MERECE EL SER HUMANO. 
 

BIBLIOGRAFÍA
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[1] Sharp, Daryl. Lexicon junguiano. Editorial cuatro vientos. Ver acepción sobre la reflexión
[2] Arendt, Hannah. Sobre la revolución. Alianza Editorial. Libro de bolsillo, págs. 452 y 453
[3] Ídem anterior, pág. 393
[4] D'Arçais, Paolo Flores. (Cervignano del Friuli, 1944) Filósofo y periodista y editor de la revista Micromega. Su pensamiento tiene como inspiradores a Albert Camus y, precisamente, a Hannah Arendt. Flores d'Arcais fue uno de los principales impulsores del movimiento cívico italiano llamado de los girotondi, que en 2002 intentó impulsar los valores de democracia y legalidad que, a su juicio, corrían peligro por el gobierno de Silvio Berlusconi.
[5] Puig, Valentí (Palma de Mallorca, 1949) es un periodista, narrador, poeta, crítico literario, novelista y ensayista que escribe en catalán y español. Licenciado en Filosofía y Letras.
[6] Keen, Sam. Encuentro con la Sombra, Ed. Kairós.
[7] Fromm, Erich. La desobediencia como problema moral (artículo)
[8] Thoreau, Henry David. Del deber de la desobediencia civil. Editorial Pi.
[9] Ranciére, Jacques. Odio a la democracia. Amorrortu editores.
[10] Rusell, Bertrand. Desobediencia civil y guerra nuclear (artículo)

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ENTRADAS RELACIONADAS


HANNAH ARENDT: Adolf Eichmann o el sujeto normatizado.
Director: Maragarethe Von Trotta
Actores: Barbara Sukowa, Axel Milberg, Janet McTeer, Julia Jentsch

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sábado, 21 de septiembre de 2013

TODAS LAS MAÑANAS DEL MUNDO (ALAIN CORNEAU, 1991): INTROVERSIÓN Y EXTROVERSIÓN

Todas la mañanas del mundo, una pelicura dirigida por Alain Corneau en 1991, perfecta adaptación de la novela del mismo nombre de Pascal Qignard - quien también fue el guionista y que, a parte de escritor, es también violonchelista y musicólogo-, nos cuenta la historia ficcionada de dos músicos de la época barroca de caracter extremadamente opuestos: la de Monsieur de Saint Colombe (interpretado colosalmente por Jean-Pierre Marielle) y la de su discípulo Marin Marais (interpretado por Gérard Depardieu y cuando joven por Guillaume Depardieu). La película es no solamente conocida por su historia sino por su banda original, seleccionada, dirigida e interpretada por Jordi Savall, y que incluye una selección de piezas de Marin Marais, Sainte Colombe, François Couperin y Jean-Baptiste Lully. Despertó entre el público un notable interés por la música barroca y recibió un gran número de premios a la mejor música para película. Acompañan a Jordi Savall músicos de la calidad de Fabio Biondi, Christophe Coin, Montserrat Figueras, Maria Cristina Kiehr, Rolf Lislevand, Pierre Hantaï y Jérôme Hantaï.

A través del par de opuestos que constituyen sus personajes, la película nos permite reflexionar, junto a otros aspectos, sobre dos tipos psicológicos que fueron especialmente descritos por Jung en su obra Tipos psicológicos (1921) como la personalidad extrovertida y la introvertida. También, y a modo de ejemplo literario, podemos hallar la contraposición de estos dos tipos en los libros de Hermann Hesse "Narciso y Goldmundo", o en "Shidhartta" en los personajes de Govinda y Shidhartta. También como introvertido que soy creo comprender muy bien a estos personajes y su tipo de vivencias y dinámicas a veces tan extrañas... ¡Sencillamente porque me son muy familiares!

I. SOBRE LOS CONCEPTOS DE INTROVERSIÓN Y EXTROVERSIÓN.


Fue Jung - él mismo un tipo introvertido - quien profundizó estos dos conceptos psicológicos para indicar dos tendencias básicas de caracter opuesto de la psique humana en relación a la orientación psíquica, ya sea hacia los objetos externos o mundo externo (extroversión), ya hacia los procesos internos o mundo interno (introversión). Si bien nadie se halla completamente en uno de estos extremos, también es cierto que una de ellas suele ser predominante y, en consecuencia, es la que tiende a ser favorecida. Jung nos dice:

Mientras el tipo extrovertido siempre invoca preponderantemente aquello que le llega del objeto, el introvertido se apoya preponderantemente en aquello que la impresión externa constela en el sujeto. [1]

Como en toda cuestión de opuestos no nos hallamos ante tendencias mejores o peores, sino que cada una de ellas tiene su sentido e idealmente la cuestión es actuar equilibradamente. Cuanto más forzada aparece una de ellas más rígida es la respuesta del yo en función de la tendencia que cada una de ellas determina, o como decimos en Gestalt, la frontera del yo se torna más rígida. Veamos ahora a nuestros dos personajes de la película como caracteres extremos de esta polaridad.

I. SOBRE LA INTROVERSIÓN Y EL PERSONAJE DE MONSIEUR DE SAINT COLOMBE.

Dice Jung al respecto de la introversión:

al introvertido se le interpone entre la percepción del objeto y su propia actuación un punto de vista subjetivo que impide que la actuación adopte un caracter correspondiente a los datos objetivos [...] La consciencia introvertida ve, desde luego, las circunstancias externas, pero escoge como decisiva la componente subjetiva. De ahí que este tipo se guíe por aquel factor del percibir y el conocer que representa la disposición subjetiva y receptiva del estímulo sensorial. [2]

El personaje de Monsieur de Sainte Colombe nos permite reflexionar sobre los extremos de la introversión, lo cual también nos ayuda a describir acerca de los aspectos esenciales del caracter de tipo introvertido.

Se sabe muy poco de la vida de este músico barroco [3], gran compositor e intérprete de la viola de gamba, quien, no obstante, nos dejo una profunda y bellísima obra para este instrumento. Más allá de la realidad o la ficción ya nos parece significativo este poco conocimiento de su vida - algo, en ocasiones, propio de los caracteres introvertidos -. Si tenemos en cuenta que una de las pocas cosas sabidas de él es que era un devoto jansenista esto también nos puede ayudar a comprender que llevara una vida retirada y con poco contacto social. El personaje ficcionado por Pascal Quignard se nos presenta como un compositor que vive retirado en su mansión con sus dos hijas. Atormentado por la pérdida de su mujer, Monsieur de Sainte Colombe aparece como un personaje austero y ascético, de tono amargado y emocionalmente seco y de un trato complejo con sus hijas con las que mantiene una difícil relación.



Único retrato de Monsieur de Sainte Colombe y Jean Pierre Mareille,
su intérprete en la película.

Marin Marais (Gérard Depardieu), al inicio de la película, nos introduce el personaje de Sainte Colombe, quien fue su maestro, de la siguiente manera:


Austeridad. No era más que austeridad y cólera. Era mudo como un pez [...] Él era la música. Cuanto hay en el mundo lo miraba a la luz de la gran antorcha que se les enciende a los moribundos [...] No encontró consuelo tras la muerte de su esposa. La quería mucho. Fue en aquella ocasión cuando compuso "la tumba de lo lamentos" [...] Poco a poco fue cerrando su puerta. Vendió su caballo y se encerró en la música [...] Encerrado en su cabaña ensayaba quince horas diarias [...] Le era embarazoso el trato con los demás

Esta actitud de encierro en sí mismo se expande también a sus hijas (Madeleine y Toinette), y como relata Marin Marais:

Temía que un hombre que se había quedado sólo no pudiera instruir bien a sus hijas. Era severo, pero incapaz de ponerles la mano encima. Las encerraba en la bodega o simplemente las olvidaba. Su padre cada vez las veía menos. Se quedaba en su cabaña sentado en el tamburete...

La torpeza de su amor se manifiesta en una escena de infancia en la que la pequeña Toinette se despierta gritando de una pesadilla. Sainte Colombe, torpe también en el contacto físico, intenta calmarla y Toinette le pregunta dónde está mamá, a lo que bruscamente el músico responde:

Tenéis que ser buenas... ¡tenéis que ser laboriosas! ¡Añoro a vuestra madre, era un soplo de alegría. No se me da bien el hablar, vuestra madre si que sabía, y sabía reir! ¡Yo... no disfruto con el lenguaje, ni la compañía de la gente ni con los libros, pero os quiero a las dos, y con eso basta!

- Sobre la reserva del yo y el aislamiento. Sobre la inflación egoica del introvertido.

De momento nos quedaremos con estos fragmentos para hablar de una característica esencial del introvertido a la que Jung llamo la reserva del yo. Una reserva que se puede entender de manera bidireccional. Por un lado como aquella en la que el interés por su propio mundo interno le desenergetiza del interés por el mundo externo y, por otro lado, en la dificultad de compartir o mostrar su propio mundo interno hacia el externo, lo cual, en ciertas circunstancias, le hace propenso a caer desmesuradamente en el aislamiento, pues realmente el mundo externo es percibido como una molestia o incluso como una amenaza. Observamos en Sainte Colombe esta tendencia claramente enfatizada en esos largos y continuados "retiros" en la cabaña donde se entrega a su melancolía y a la música.

Sainte Colombe en su cabaña
Dice Jung al respecto:

El introvertido, en efecto, no sale al encuentro del objeto, sino que se halla como en una permanente retirada ante él. Es un tipo cerrado al proceso externo, no colabora, tiene un pronunciado disgusto por la sociedad, tan pronto como se encuentra entre muchas personas. En las grandes reuniones se siente perdido y solitario. Cuanto más se le insiste, tanto mayor se vuelve su resistencia [...] Lo que haga, lo hará a su manera, excluyendo ampliamente la influencia externa. [4]

Observamos también en Sainte Colombe, y como consecuencia de lo dicho, esta típica torpeza o falta de habilidad con la que se muestra en las relaciones sociales, con las que en ocasiones se manifiesta incluso con brusquedad y desagrado manifiesto. Así se nos muestra cuando ante su virtuosismo se intenta que vaya a tocar a la corte del rey de Francia (Luis XIV)... Ante la insistencia con que esto se le urge, Sainte Colombe reacciona no sólo bruscamente sino finalmente con cólera. Y así, y ante la demanda del señor Caignet, músico de la corte, para que respete la orden de tocar ante el rey, Sainte Colombe responde:

He confiado mi vida a unos tablones perdidos en un verjel, al sonido de las siete cuerdas de mi viola y a mis dos hijas. Mis amigos son los recuerdos. Mi corte son los sauces, el agua, los peces, las flores. ¡Decidle a su majestad que en su corte no hay lugar para un salvaje!

Ante la insistencia del rey, se produce la segunda visita de Caignet, ahora acompañado por el Abad Mathieu quien le dice:

Abad Mathieu: Enterráis vuestro nombre entre pavos, gallinas y pececillos. Ocultáis un talento que nuestro señor os ha dado en el polvo y un desamparo orgulloso. Vuestra fama es conocida por su majestad. Ya es hora que queméis vuestros trajes de paño y aceptéis sus favores. Encargaos una peluca de rizos. Vuestra gorguera esta pasada de moda...

Sainte Colombe: - golpeando con la silla el suelo - ¡¡Soy yo quien esta pasado de moda!! Dadle las gracias a su majestad. ¡Prefiero la luz del sol poniente en mis manos que el oro que me ofrece! ¡Prefiero mis trajes de paño a vuestras pelucas! ¡Prefiero mis gallinas a los violines del rey! ¡¡Mis cerdos a vosotros!!

Finalmente Sainte Colombe reacciona airadamente y acaba rompiendo violentamente la silla en una buena imagen de la destrucción de los objetos externos. Estas reacciones tan impulsivas constituye uno de los problemas de la introversión cuando esta se extrema en exceso... El peso determinante de lo subjetivo que entonces se concentra en el yo produce una inflación egoica que hace que el introvertido adopte actitudes de rígido poder o de egocentrismo inamovible.

Quizá por estas características, no debe sorprendernos que sea un caso con un cierto parecido al de Julien Davenne (ver el post dedicado a "La habitación verde" - pulsar aquí para acceder -). El aislamiento de Sainte Colombe está habitado también por los muertos, pero aquí de manera distinta, ya que lo es por la imagen de su mujer fallecida, para quien finalmente compone y toca su obra. En términos psicológicos podríamos decir que la supresión de la energía proyectada sobre el mundo externo es concentrada sobre el propio mundo interno energetizando así las propias imágenes de este mundo. En lenguaje junguiano podemos decir que la concentración de la energía psíquica en su mundo interno energetiza especialmente la imagen del arquetipo de la ánima bajo la imagen de su esposa fallecida. Esta hiperconcentración de la energía en el mundo interno, previo al surgimiento posterior de la imagen, viene representado en la película por un sueño en el que Sainte Colombe se adentra y se hunde en aguas oscuras de las que ya que no volvía a salir... Justo después es cuando, interpretando una de sus obras más conocidas, La tumba de los lamentos (La tombeau des regrettes), se manifiesta la aparición de su esposa... Es muy bello el momento de esta interpretación, por ello os pongo el fragmento de la película correspondiente a este encuentro.

Los llantos de La tumba de los lamentos (Les pleures. Le tombeau des regrettes)

- Sobre la introversión del sentimiento.

Y es precisamente este último punto el que nos abre a reflexionar sobre un aspecto fundamental de Sainte Colombe, y que es su relación con su mundo emocional y con sus sentimientos, puesto que Sainte Colombe no es un hombre, por seguir el lenguaje de Jung, de pensamiento introvertido (más propio del intelectual de este tipo y del que tenéis un ejemplo en el personaje de C. S. Lewis en la película Tierra de penumbras) sino de sentimiento introvertido (más propio del artista introvertido). Es por ello aun más significativa la imagen del sueño cuando nuestro protagonista se sumerge en las aguas oscuras para  no salir más de ellas. Es la imagen que se corresponde exactamente con su vivencia aislado en la cabaña, entregado a su mundo interno hecho música, retirado practicamente del mundo al que solamente le liga sus dos hijas. Es por ello también que en un momento de la película Sainte Colombre sorprende a Madeleine y Marin Marais al decir tan sentidamente, tan intensamente, y en relación con la música y la pasión lo siguiente:

Sainte Colombe: Hay algo más! ¡Hay algo más que eso! - para diferenciarlo del "hacer música" - ¡Es la vida apasionada que vivo!
Marin Marais: - sorprendido - ¿Vos vivís una vida apasionada?
Madeleine: ¿Una vida apasionada padre? - también coge esto a la hija por sorpresa -
Sainte Colombe: - profundo silencio -
Marin Marais: ¿Maestro, hace tiempo que deseo haceros una pregunta? ¿Por qué no publicáis las melodías que tocáis?
Sainte Colombe: ¡Oh hijos míos, yo no soy compositor! ¡Nunca escribí nada! - Los rostros de Madeleine y Marais parecen no comprender nada -

¡Que bella escena! - es sorprendente como llena la pantalla la interpretación de Jean-Pierre Mareille -. En ella se resume la experimentación del sentimiento introvertido también extendido al apasionamiento introvertido - tan extraño para el mundo extrovertido, como el de éste lo es para el introvertido - y la concepción de la música para Sainte Colombe desde ese sentimiento: el no compone música, él es un vehículo a través del que la música fluye. Por eso insiste en numerosas ocasiones en la diferencia entre "hacer música" y "ser músico".

Ahora bien, sorprende oir hablar así de la música a nuestro protagonista cuando ante su hija Madeleine, ya presa de una profunda depresión melancólica y ya moribunda, nada puede expresar... En cambio ese mismo hombre le dice a Marais: "¿Tenéis corazón para sentir? ¿Sabéis para que sirven los sonidos cuando no se trata de bailar o regalarle el oído al rey? Me he conmovido por vuestra voz rota. Os admito por vuestro dolor... No por vuestro arte".

"El señor de Sainte Colombe se acercaba al lecho de su hija.Buscaba que decirle
pero no se le ocurría nada." (Narrado por Marin Marais)
¿Qué conflicto se establece con el sentimiento introvertido en relación a su exteriorización? Jung hace aquí lo que creo una profunda observación:

Dado que este sentir se somete principalmente a condiciones previas subjetivas y sólo secundariamente se ocupa del objeto, su manifestación es mucho menos destacada y por lo regular es equívoca. Es un sentir que al parecer desvalora los objetos y que por eso casi siempre se hace notar de manera negativa. La existencia de un sentimiento positivo es, por así decirlo, algo que solo indirectamente cabe inferir. No busca en ese sentido ajustarse a lo objetivo, sino sobreponerse a ello, intentando inconscientemente realizar las imágenes que están en su base. De ahí que siempre ande buscando una imagen que no cabe encontrar en la realidad, imagen que en cierto modo él ha visto antes. En apariencia resbala descuidadamente sobre los objetos, que nunca se acomodan a su meta. Aspira a una intensidad interna, a la que los objetos aportan a lo sumo un incentivo. La profundidad de este sentimiento solo cabe entreverla, pero no captarla con claridad. Es un sentimiento que hace silenciosos a los hombres, y dificilmente accesibles, pues frente a la brutalidad del objeto se retrae como una mimosa, para colmar el hondo trasfondo del sujeto. Como protección interpone juicios sentimentales negativos o una llamativa indiferencia. [4]

Uno diría que este párrafo está directamente inspirado en Sainte Colombe, o que el autor de la novela se inspiró en él para definirle como personaje. Vamos a desmenuzarlo puesto que éste párrafo requiere especial atención en función de:

1 - Es un sentir que al parecer desvalora los objetos y que por eso casi siempre se hace notar de manera negativa. La existencia de un sentimiento positivo es, por así decirlo, algo que solo indirectamente cabe inferir.

Efectivamente, hay un elemento esclarecedor para esa inferencia que Jung  nos propone y que él mismo nos propone unas frases más adelante:  La profundidad de este sentimiento solo cabe entreverla, pero no captarla con claridad. Es un sentimiento que hace silenciosos a los hombres...

En la película hay cuatro momentos clave donde la expresión de ese sentimiento positivo de Sainte Colombe justamente se manifiesta a través del silencio y, en ocasiones, acompañado de un torpe contacto físico que pretende transmitir cariño, Recordémoslas:

- Ante la muerte de su esposa... Silencio.

- Cuando Toinette reacciona abrazándole por su alegría cuando le regala una viola adecuada a su edad... tímido contacto físico respondiendo a su abrazo y... silencio.

- En la escena anteriormente comentada cuando se le pregunta por su supuesta vida apasionada... Silencio.

- Ante una Madeleine ya moribunda... Silencio y unas tímidas caricias al rostro de su hija.

Silencio y esas tímidas manifestaciones de contacto son las que nos permiten inferir la exteriorización de los sentimientos positivos de Sainte Colombe en relación a su mundo externo y sumamente concentradas en sus hijas, que como ya dije anteriormente, son sus únicos lazos con el exterior, así como también debieron serlo sus discípulos (Jung, en su época de crisis más intensa tras la ruptura con Freud, hablaba de sus pacientes como aquellos que le permitían mantenerle ciertas raíces con el mundo externo).

2 - No busca en ese sentido ajustarse a lo objetivo, sino sobreponerse a ello, intentando inconscientemente realizar las imágenes que están en su base. De ahí que siempre ande buscando una imagen que no cabe encontrar en la realidad, imagen que en cierto modo él ha visto antes.

Esto nos explica como el replegamiento sobre sí mismo, en su aislamiento, lleva al surgimiento de la imagen de imposible realización en la realidad: la imagen de su esposa que, a su vez, si se basa en la experiencia que de ella tuvo y de aquello que realmente le aportó: "A menudo pensaba en su esposa. En el ardor que ponía en todo cuanto hacía. En sus consejos que siempre eran sagaces. En sus caderas, en su vientre que le había dado dos hijas que se habían convertido en mujeres". Esto es lo dice nos dice el sueño en el que se sumerge en las aguas oscuras desde las que surge la imagen y, cuyo requisito básico, y también esencial tragedia, es abandonar el mundo externo. La esposa de Sainte Colombre se correspondería, por las razones que sea, con aquel ser humano con el que el introvertido siente confianza, seguridad y respeto.

Este aspecto nos permite también comprender una diferencia esencial entre el pensamiento introvertido y el sentimiento introvertido: la mayor facilidad de comunicación - por el acceso al lenguaje - del primero en detrimento de la dificultad que experimenta el segundo por la real complejidad del lenguaje para comunicar el sentimiento... Dificultad en relación al lenguaje, no así en relación a la música que deviene la expresión, en este caso por excelencia, de Sainte Colombe en relación con sus sentimientos. Recurrimos  nuevamente a C. S. Lewis - Tierra de penumbras - como ejemplo del tipo pensamiento introvertido y en donde la palabra fluye, si bien, y aunque bajo forma generalmente intelectualizada, como una forma velada de defensa, o como rigidificación de las convicciones propias.

Anthony Hopkins como C. S. Lewis en Tierra de penumbras

3 - y dificilmente accesibles, pues frente a la brutalidad del objeto se retrae como una mimosa, para colmar el hondo trasfondo del sujeto. Como protección interpone juicios sentimentales negativos o una llamativa indiferencia. 

Es por ello que observamos en Sainte Colombe la presencia de la ira y la cólera como manifestaciones emotivas predominantes junto a esa indiferencia que también le observamos en función del mundo externo. La contrariedad que experimenta con la perturbación que el mundo externo provoca en su mundo interno encuentra salida con este tipo de emociones también como una manera drástica de rechazarlas. En ese sentido nuestro personaje haría bueno un aforismo de Cioran: Nadie puede conservar su soledad si no sabe hacerse odioso [5]  Y, sin embargo,y como veremos, al final de la película es la soledad aquello que le duele a Sainte Colombe.

II. SOBRE LA EXTROVERSIÓN Y EL PERSONAJE DE MARIN MARAIS.

 Nos dice Jung acerca de la extroversión:

Cuando lo preponderante es orientarse por el objeto y por los datos objetivos, de suerte que las decisiones y acciones más frecuentes y principales no son condicionadas por opiniones subjetivas, sino por circunstancias objetivas, hablamos de actitud extravertida. Si tal actitud es habitual hablamos de Tipo extrovertido [...] Es cierto que tal individuo tiene puntos de vista subjetivos, pero la fuerza determinante de ellas es menos que la fuerza de las condiciones objetivas externas. De ahí que nunca aguarde toparse en su propio interior con factores absolutos, pues sólo en el exterior conoce él tales factores [... ] La entera naturaleza de ese sujeto mira hacia fuera porque a él la determinación importante y decisiva siempre le viene de fuera. [5]

A diferencia de Sainte Colombe ya hay más información disponible sobre Marin Marais, virtuoso de la viola de gamba que fue contratado como músico de la corte de Luis XIV a los veinte años, llegando tres años después a "ordinaire de la chambre du roi pour la viole", puesto que conservó hasta tres años antes de su muerte. Sus composiciones gozaron de gran popularidad y se dijo de él que  "fundó y estableció firmemente el imperio de la viola" (Hubert le Blanc, 1740). Su personaje en Todas las mañanas del mundo es quien relata sus experiencias con Monsieur de Sainte Colombe y se nos presenta como amante de su hija Madeleine a quien abandona bruscamente y sin mucho tacto siendo ello la causa de su caída en una profunda depresión mientras progresa de manera fulgurante en la corte de Luis XIV.

Marin Marais y Gérard Depardieu como su intérprete.

Al principio de la película, y después de presentarnos a Sainte Colombe como  "Austeridad. No era más que austeridad y cólera. Era mudo como un pez", sigue diciendo de sí mismo: "Yo soy un impostor... carezco de valía. He ambicionado la nada y coseché la nada. Poder, dinero... y verguenza". Creo que de la misma manera que el introvertido es finalmente asaltado por el dolor de la soledad, el extrovertido lo es por el dolor del vacío. La relación del extrovertido con el objeto viene determinado por la necesidad de influir y sentirse influido por él. Dice Jung al respecto:

La extraversión está caracterizada por el giro hacia el objeto externo, por la apertura hacia el proceso externo y su aceptación, por la aspiración tanto a influir en él como a permitir que él influya en uno, por el placer y la urgencia de estar ahí presente y colaborar, por la capacidad de soportar trabajos y ruidos de todas clases, más aun, de sentirlos como algo placentero... [6]

- El yo proyectado hacia el objeto: el olvido de sí mismo.

 A pesar de que se tiene a Marin Marais como el personaje principal de la película, lo es en su calidad de narrador de la historia de Sainte Colombe, pero no en cuanto a la profundidad del personaje. En éste sentido, está mucho menos desarrollado, y por ello no nos queda más remedio que inferir algunas cosas... Por ejemplo, nada vemos del acceso de Marais a la corte del rey ni de su fulgurante ascenso. Nada sabemos de su vida en la corte... Pero en todo caso, si tenemos suficientes elementos para inferir su actitud extravertida. Marais se nos presenta como un individuo orientado al objeto en la definición de su ser, por ello esa dura introducción que hace de sí mismo. Dinero, poder... verguenza. La ambición de dinero, poder, imagen exitosa como una manera de ser ya ponen de relieve la ausencia de la subjetividad, de aquello que no se define tanto por la relación orientada al objeto. Es esa ambición que se define a través del objeto la que lleva al extrovertido no sólo a ser influido por él sino a querer influir en él. Y esa influencia en ocasiones, y en su extremo neurótico, se transforma en clara manipulación. ¿No cabe contemplar así, y desde este punto de vista, la relación que el joven Marais mantiene con Madeleine? ¿No es Madeleine no sólo un amor, sino una manera de seguir accediendo al maestro a través de ella? Recordemos cuando ella le dice que le contará todo lo que su padre le ha enseñado o cuando Sainte Colombe le dice: Publicáis composiciones ingeniosas a las que añadís la digitación y la ornamentación que me habéis robado... ¡Que mas da...! No son más que notas blancas y negras impresas sobre un papel. El giro hacia el objeto externo adopta en ocasiones la forma del uso del objeto al que se le niega la categoría de sujeto... (el uso de Madeleine en este caso como objeto intermediario entre Marin Marais y el maestro Sainte Colombe)... Y es en ese sentido cuando la personalidad extravertida adquiere ese tono de falsedad e inautenticidad que a veces le caracteriza.

Por lo tanto, podemos ver, que en el extremo de esta actitud se halla su principal riesgo: el olvido de sí mismo. Por eso Marin Marais habla de ese: Ambicioné la nada y coseché la nada. Es decir, de tanto proyectarse en el objeto externo le pasó desapercibida su propia objetividad. Jung lo dice muy claro:

el efecto de que él toma demasiado poco en cuenta la facticidad de sus exigencias y necesidades subjetivas [...] la tendencia de su tipo va de tal modo hacia fuera que facilmente ocurre que tampoco el más advertible de todos los hechos objetivos, a saber, el estado del cuerpo, es tenido suficientemente en consideración, por ser demasiado poco objetivo, demasiado poco externo [...] El cuerpo padece a consecuencia de ello, como también padece el alma. [7]



"Ambicioné la nada y cosecha la nada."

- Sobre la extroversión del sentimiento.

Uno de los motivos de la elección de esta película fue no solo la oposición de Sainte Colombe y Marin Marais en su orientación hacia la introversión uno y hacia la extroversión el otro, sino que ambos comparten la función del sentimiento en relación a su tipo de orientación. Así si Sainte Colombe, como vimos, es sentimiento introvertido, Marais es sentimiento extrovertido y, en este sentido, es esencial para la comprensión del personaje el siguiente texto de Jung:

tan pronto como el objeto alcanza una influencia exagerada [...] el sentir extravertido absorbe demasiado la personalidad en el objeto, esto es, el objeto asimila la persona, con lo cual se pierde el caracter personal del sentir, que constituye su atractivo principal. Pues con ello, el sentir se torna frío, objetivo, indigno de crédito. Delata una intención secreta, en todo caso despierta esta sospecha en un observador imparcial. Ya no causa aquella impresión agradable y refrescante que acompaña siempre a un sentir genuino, sino que la gente barrunta que aquello es afectación o comedia, aun cuando talvez sea aun completamente inconsciente la intención egocéntrica. Tal sentir exageradamente extravertido satisface ciertamente expectativas estéticas, pero ya no habla el corazón sino meramente los sentidos, o - lo que es peor - meramente el entendimiento. Puede desde luego colmar estéticamente una situación, pero se limita a ella y no va más lejos. Si este proceso sigue avanzando, se desarrolla una disociación notablemente contradictoria del sentir: este se apodera de cualquier objeto con valoraciones sentimentales, y se establecen numerosas relaciones que internamente se contradicen entre sí. Dado que nada de este sería posible si hubiera un sujeto en cierta medida acentuado, también son oprimidos los restos de un punto de vista realmente personal. El sujeto es de tal modo absorbido por los procesos sentimentales individuales que el observador saca la abservación que ya sólo existen un proceso del sentir y no un sujeto del sentir. En este estado el sentir ha perdido completamente su originario calor humano. da la impresión de afectación, de volubilidad, de inconstancia, y en el peor de los casos de histerismo. [8]

Ambicioné la nada y coseché la nada. El texto de Jung desarrolla el darse cuenta de Marin Marais... Conseguí objetos pero en el camino perdí mi sujeto. Al final... Vacío. Cuando se lee este texto de Jung se comprende la apreciación de Sainte Colombe cuando oye tocar por primera vez a Marais y le dice lo que ya vimos anteriormente:  "¿Tenéis corazón para sentir? ¿Sabéis para que sirven los sonidos cuando no se trata de bailar o regalarle el oído al rey? Me ha conmovido por vuestra voz rota. Os admito por vuestro dolor... No por vuestro arte". Este texto es ejemplar para entender lo que significa la orientación hacia el objeto en detrimento del elemento subjetivo: se hace musica "para", no música "desde". En la música que Savall elaboró para la película podemos encontrar esta diferencia entre la música que, en un momento dado, ensaya Marais con los músicos de la corte, la Marche pour la cérémonie des turcs de Jean Baptiste Lully  (música estéticamente bella para... la corte) o Les pleures - de le Tombeau des regrette - de Sainte Colombe (música bella desde el dolor del alma). La utilización de Madeleine, la utilización de Sainte Colombe, la adaptación y utilización del mundo de la corte (tan representantivo del mundo de la forma y la máscara, de la ambición y la hipocresía), la necesidad de prestigio, de poder y de importancia... El dolor de Marais al final de la película es la consciencia de la pérdida del alma - del sujeto - en el camino de la ambición de los objetos... él mismo perdido como un objeto más entre ellos.


III. EL ENCUENTRO DE LOS OPUESTOS.

 El final de la película es de una belleza y un sentimiento intensos... Jung dijo en una ocasión que los opuestos están en conflicto permanente a la vez que se atraen con ardor... Sainte Colombe el introvertido y Marais el extrovertido representan el dolor de cada polaridad u opuesto en su extremo. Sainte Colombe, fallecida su esposa, fallecida Madeleine, Toinette casada, mora solitario en su cabaña. Marais, con honores, éxito y poder en la corte, perdido no se encuentra a sí mismo. Dice Marais tras la muerte de Madeleine:


Mi maestro dejó de hablar durante seis meses ni tampoco cogió ya su viola. Era la primera vez que sentía esa desgana. Desde el día que conocí el triste fin de Madeleine me despertaba angustiado todas las noches. Recordaba sin parar los nombres de todas aquellas melodías que ella me había confiado en secreto: El infierno, La barca de Caronte, Los llantos, La tumba de los lamentos. Me angustiaba pensar que mi maestro deseara que sus obras se perdiesen tras su muerte... Empezó a dolerme el vivir sin haberlas oído, aunque no fuera más que una vez.

Sin duda no se escapa en las palabras de Marais, y en su angustia, la proyección de su propia falta de subjetividad: No desea que su maestro muera sin dejar testimonio de su obras - de su vida -, de la misma manera que le angustia que en su obra - y en su vida - no haya rastro de él mismo.

Cada noche Marais coge su caballo y sigilosamente se acurruca al lado de los maderos de la cabaña de Sainte Colombe para ver si le escucha tocar. "Durante tres años no dejé  de pensar: ¿Tocará esta noche las melodías? ¿Es esta la noche idónea?" - dice Marais en su relato -. Pero Sainte Colombe no tocaba y a los sumo oía tan sólo sus lamentos: ¿Dónde está nuestra barca? ¿Dónde están mis lágrimas? - dice Sainte Colombe melancólico -. Sin embargo, sigue relatando Marais, la vigésimo tercera noche del año 1689:

El frío arreciaba, la tierra estaba inundada de escarcha, el viento helaba los ojos y las orejas. ¡No había ni una nube! Lo recordaré siempre. Pensé... ¡Esta noche es pura, el aire es crudo, el cielo más frío y más eterno que nunca! La luna esta llena, oigo sobre el suelo el chasquear de los cascos de mi caballo... ¡Quizá sea esta noche!

Este relato nos recuerda los versos de Hölderlin sobre el silencio, la noche y el frío del invierno en relación al espíritu:

                                 Es el reposo de la Naturaleza, y el silencio de los campos
                                 Parece el humano reino del espíritu, y más altas se muestran
                                 Las diferencias, como si la Naturaleza su alta imagen
                                 Mostrase, y ya no su dulzura de Primavera. [9]

Acurrucado en el frío de la noche Marais oye el lamento de la viola de Sainte Colombe y oye también las palabras que surgen de la pena de su soledad: Solo hablo ya con almas demasiado ancianas, con sombras que no se desplazan... Aaah! Si a parte de mi hubiera en el mundo un ser vivo que apreciase la música hablaríamos y yo moriría tranquilo. Marais decide entonces revelarse desde su ocultamiento, profundamente impresionado por las palabras del maestro. A partir de este momento surge el encuentro de Marais y Sainte Colombre como el encuentro de sujeto y objeto buscándose con ardor para complementarese ambos...

Sainte Colombe: ¿Quién suspira ahí fuera en el silencio de la noche?
Marin Marais: Un hombre que huye de los palacios en busca de la música...
Sainte Colombe: - abriendo la puerta de la cabaña ya sabiendo que es Marais - ¿Qué buscáis señor en la música?
Marin Marais: Sólo busco los lamentos y los llantos...

 Sainte Colombe deja entonces pasar a Marais en su cabaña... Éste le pide que le de una última lección, a lo que Sainte Colombre le responde que puede darle la primera... Se produce entonces el encuentro entre los dos opuestos... El introvertido en busca de escucha y de compartir (moriría tranquilo), y el extrovertido en busca de él mismo al ver el sujeto en el objeto. Sigue entonces un bello diálogo entre ambos:

Sainte Colombe: Voy a hablar... La música sirve para expresar lo que no pueden expresar las palabras. En ese sentido no es del todo humana... De modo que habéis descubierto que no es para el rey.
Marin Marais: He descubierto que era para Dios...
Sainte Colombe: Os equivocáis porque Dios habla.
Marin Marais: ¿Para el oído?
Sainte Colombe: lo que no se puede expresar no es para el oído...
Marin Marais: Para el oro, para la gloria - Sainte Colombe niega -, el silencio...
Sainte Colombe: El silencio es lo contrario del lenguaje...
Marin Marais: ¿Para los músicos rivales?
Sainte Colombe: No... No... -niega compasivamente -
Marin Marais: Para el amor... La añoranza del amor, el abandono - Sainte Colombe niega pacientemente las propuestas de Marais- ¿Para un barquillo ofrecido a lo invisible?
Sainte Colombe: Tampoco. ¿Qué es un barquillo? Algo que se ve, que tiene sabor, que se come. No es nada.
Marin Marais: Pues no lo se señor... No lo sé... Creo que hay que ofrecerle una copa a los muertos...
Sainte Colombe: Os estáis acercando...
Marin Marais: Un pequeño abrevadero para quienes el lenguaje ha abandonado... Para la sombra de los niños... Para suavizar los martillazos de los zapateros... ¡Ay Dios mio!, para los estados anteriores a la niñez... cuando se vive sin aliento y sin luz. - Sainte Colombe agarra entonces las manos de Marais fuertemente -
Sainte Colombe: Señor... Hace un momento me oistéis suspirar y mi arte morirá conmigo. Sólo me llorarán mis gallinas y mis ocas. Voy a confiaros unas arias capaces de resucitar a los muertos...

"Un pequeño abrevadero para quienes el lenguaje ha abandonado... Para la sombra de los niños... Para suavizar los martillazos de los zapateros... ¡Ay Dios mio!, para los estados anteriores a la niñez... cuando se vive sin aliento y sin luz -."

La primera vez que oí estas palabras sentí que me emocionaban profundamente y comprendí aquello que tantas veces he sentido cuando escucho cierto tipo de música, comprendí que la música llora el paraíso perdido - cuando se vive sin aliento y sin luz -. Dice Cioran: "Sólo los espíritus agrietados poseen aberturas hacia el más allá" [10]. La música, al menos cierta música, fluye de la grieta que es en sí misma la existencia y que nos acompaña bajo el sentimiento de una discordia fundamental que nos habita, el alma siente la discordia en sí misma. Toda alma es una alma herida... Quizá por ello es bueno llamar aquí los versos de Walt Whitmann en sus Cantos de Despedida quien al morir nos advierte también del retorno a ese "cuando se vive sin aliento y sin luz":

                                 A tu portal vengo muerte,
                                 quiero penetrar en tus dominios soberanos, oscuros, ilimitados,
                                 llegar a los recuerdos de mi madre, a la identidad divina, a la
                                       maternidad [11]

Entre el antes del nacer y el después del morir... tan sólo nos queda el encuentro... Sainte Colombe, Marin Marais... Ambos finalmente tocan juntos Les Pleures, Marais desempolvando la viola de Madeleine, acompañados de barquillos y vino, sus dos almas heridas hallan su momento de paz justamente en su encuentro, compartiendo uno esa música llegada de la discordia de su alma profundamente herida, de la grieta de su melancólica existencia, compartiendo el otro su genuina emoción al sentir esa música como propia, cosechando ya no la nada sino su propia alma y su propia existencia... Os recomiendo ver el fragmento de película que sigue donde ambos compositores tocan juntos y juntos se emocionan envueltos en la música, envueltos también del sentimiento de la pérdida y el encuentro.

Sainte Colombe y Marin Marais tocando juntos Les Pleures.

"En el instante en que el canto de las dos violas ascendía. Se miraron. Lloraban. La luz que penetraba en la cabaña por el tragaluz abierto en ella se había vuelto amarilla. Mientras las lágrimas les corrían lentamente por la nariz, las mejillas, los labios, se dirigieron al mismo tiempo una sonrisa". [12]

__________________

  [1] Jung, C. G. Tipos psicológicos. Edhasa, pár. 692
  [2] Ídem anterior, pár.  691 y 692
  [3] Si alguien le interesa conocer que se sabe en realidad de Monsieur de Sainte Colombe puede encontrar información muy interesante (en inglés o francés) en http://jonathan.dunford.free.fr/html/sainte-c.htm
  [4] Ver nota 1, pár. 709
  [5] Cioran, E. M. Silogismos de la amargura. El circo de la soledad. Editorial Ariel.
  [6] Ver nota 1, pár. 1041
  [7] Ver nota 1, pár. 631
  [8] Ver nota 1, pár. 664
  [9] Hölderlin, Friedrich. Poemas de la locura. Poesía Hiperión. pág. 67
[10] Ver nota 5, En las raíces del vacío.
[11] Whitmann, Walt. Hojas de hierba. Cantos de despedida. A tu portal vengo, muerte. Editors, s.a.
[12] Quignard, Pascal. Todas las mañanas del mundo. Espasa, pág. 103

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LIBRO DE PASCAL QUIGNARD.

La película es una muy buena adaptación del libro, cuya reducido tamaño (103 páginas) permitió al mismo autor realizar una feliz adaptación como guión de la película. El libro, escrito por alguien a quien su amor por la música se hace obvio, es muy bello y se apoya, en ocasiones, en una cuidada prosa poética.









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MÚSICA DE TODAS LAS MAÑANAS DEL MUNDO

Música de la película seleccionada por Jordi Savall quien además cuenta con intérpretes como  Fabio Biondi (fundador y director de la orquesta de música barroca Europa Galante), Christophe Coin (fundador del cuarteto Mosaïques y director artístico de l'Ensemble baroque de Limoges), Montserrat Figueras (Cantante de tesitura de soprano, especializada en música medieval, renacentista y barroca. Esposa de Jordi Savall), Maria Cristina Kiehr (soprano argentina especializada en música barroca), Rolf Lislevand (laudista, vihuelista y tiorbista noruego especializado en música antigua), Pierre Hantaï y Jérôme Hantaï (Director y Clavecinista e intérprete de la viola respectivamente). Las piezas que se interpretan son las siguientes:

1. Marche pour la cérémonie des turcs (Jean Baptiste Lully)
2. Improvisation sur les folies d'Espagne (Marin Marais)
3. Prélude pour Mr. Vauquelin (Jordi Savall)
4. Gavotte du tendre (Sainte Colombe)
5. Une Jeune fillette (arr. Savall)
6. Les Pleurs (Sainte Colombe)
7. Concert à deux violes "le Retour" (Sainte Colombe)
8. La Rêveuse (Marin Marais)
9. Trosième leçon de ténèbres à 2 voix (François Couperin)
10. L'Arabesque (Marin Marais)
11. Fantasie en mi mineur (anónimo del siglo XVII)
12. Les Pleurs [Versión a dos violas] - (Sainte Colombe)
13. Le Badinage (Marin Marais)
14. Tombeau pour Mr de Sainte Colombe (Marin Marais)
15. Muzettes I - II (Marin Marais)
16. Sonnerie de Ste Geneviève du Mont de Paris (Marais)