AVISO. Por la naturaleza de los trabajos de este blog, el argumento e incluso el final de las peliculas son generalmente revelados.

jueves, 7 de diciembre de 2017

FIAT LUX. EL ESPACIO DE LA PULGADA CUADRADA (I). Comentarios breves de las películas Solaris, Desayuno en Tiffany's y 8 ½

Carolina Vago Rocha.
Este 16 de Noviembre se inauguró en el MUMART de La Plata (Argentina) una exposición de la artista plástica Carolina Vago Rocha titulada "Fiat Lux. El espacio de la pulgada cuadrada" en la que presentaba 15 obras integradas de técnica mixta y un video en el que la artista invitaba "a recorrer  los arquetipos de Jung de una manera visual y táctil" inspirada tanto en su obra como en películas que pueden considerarse que los ejemplifican. 

Carolina, que conoció mi blog de "Cine y psicología", se puso en contacto conmigo y me pidió si quería colaborar con ella comentando brevemente, desde la perspectiva de su exposición, las películas que había seleccionado para ella, a lo que accedí encantado. Como resultado de esta colaboración os muestro en cinco post de tres comentarios cada uno la obra de Carolina y su título, inspirado en frases del poeta romana Virgilio, la película comentada y mi comentario. Algunas de las películas ya estaban en el blog. En estas, a parte del breve comentario, os adjuntaré el enlace para ver el comentario más detallado. Así que... FIAT LUX (Hágase la luz)



1. SOLARIS (Andrej Tarkovsky, 1971)


De entre las posibles lecturas que nos ofrece Solaris, me parece importante destacar el papel desvelador del planeta como una imagen representativa del arquetipo del self (o sí mismo). Solaris, un planeta cuya superficie es un gran océano cuya característica parece ser la de estar dotado de actividad consciente, se encuadra dentro de la simbólica del objeto que enfrentan al hombre con aquello que mantiene oculto a sí mismo, y así, como en un clásico espejo mágico de los que tanto abundan en cuentos y leyendas, Solaris, como ese self desvelador, devuelve a la realidad una imagen totalmente inesperada: lo ocultado.

Solaris desvelará así al astronauta Chris, tras recrear una imagen de su expareja Harey, que aparecerá misteriosamente en la estación espacial, el sentimiento de culpabilidad que arrastra en su interior por su suicidio. Sin embargo, más sorprendente es que, a través de esa Harey creada por Solaris (como una representación del arquetipo del ánima guiándole hacia su mundo inconsciente), Chris descubrirá que la imagen de Harey no es sólo la representación del fantasma de su expareja y de su sentimiento de culpabilidad, sino que ambas comparten la proyección que hizo Chris de su madre sobre ellas: La Harey real ya sufría de la Harey imaginada por Chris, que no era más que el resultado de una proyección de su madre, por la que sentía una verdadera fascinación.


Es muy interesante como en la película se superponen, en más de una ocasión, las imágenes de Harey y la Madre de Chris, estableciéndose claramente ese vínculo que establece la proyección entre la mujer real y la imagen materna que se le ha proyectado.

Del desarrollo de la película cabe inferir incluso el conflicto edípico que vivió Chris en relación a la más que sugerida seducción de su madre hacia él y, en consecuencia, a la función paterna deteriorada que ejerció su padre. Es, en ese sentido, impactante la imagen de Chris arrodillado y abrazado a su padre en la última imagen que se recrea en Solaris.

Comentario en el blog: Solaris y la función del espejo. (pulsa el título para acceder)


Regressus ad uterum - Retorno a la Matriz -

2. DESAYUNO EN TIFFANY'S (Blake Edwards, 1973)

En una de las escenas finales de esta película, Paul Varjack (George Peppard) le dice a  Holly Golightly (Audrey Hepburn), cuando esta parece dispuesta a irse a Brasil: “Sabes lo que te pasa, que no tienes valor. ¡Tienes miedo! Miedo de enfrentarte contigo misma y decir está bien, la vida es una realidad. Las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad. Tú te consideras un espíritu libre y un ser salvaje, y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula. ¡Bueno nena! Ya estás en una jaula, tú mismo la has construido, y en ella seguirás vayas a donde vayas porque no importa donde huyas, siempre tropezarás contigo misma”. Esta es una buena definición de algo que afecta a los dos bellos protagonistas de esta película: el arquetipo del Puer aeternus, cuya manifestación se conoce más como el síndrome de Peter Pan o Complejo de Wendy, con la diferencia de que Paul parece establecerse en un espejo que deriva en una especie de consciencia crítica para Holly.

Holly y, en cierta medida Paul – aunque de manera diferente, pues en él ya vemos ligeramente la decepción con su propia vida -, son dos seres que se mantienen en un narcisismo de carácter infantil que se caracteriza por una fuerte resistencia a madurar tanto psíquica como socialmente. Vemos en Holly todos los indicadores de estos rasgos de personalidad:  irresponsabilidad, rebeldía, cólera, narcisismo, arrogancia, dependencia, manipulación, y la creencia de que está más allá de las leyes de la sociedad y de las normas por ella establecidas. Una coraza claramente construida para evitar el miedo a la soledad, entendida esta como la carencia de amor, así como a la profunda desconfianza que sienten de ser dignos de ser amados, lo que se manifiesta en su miedo a la intimidad, de la que huyen como “alma en pena”. Es por ello, por esa coraza emocional con la que se protegen que, a pesar de manifestarse entusiastas y divertidos, pueden demostrar en ocasiones una gran frialdad y falta de empatía.

Ad Imo Pectore 
- Con todo mi corazón, desde el profundo pecho

3. 8 ½  (Federico Fellini, 1963)

8 ½ es una película cuyo análisis requeriría bastantes páginas. No obstante, voy a centrarme en lo que podríamos considerar, partiendo de la crisis creativa de Guido, su protagonista y alter ego de Fellini, que es una verdadera crisis existencial. Guido cuenta con la misma edad que Fellini cuando dirigió la película, 43 años, por lo que podríamos considerar esta crisis como una “crisis de mediana edad”. El sueño con el que se inicia la película nos muestra a Guido en una situación claustrofóbica, en la que encerrado dentro del coche en un atasco de tráfico se empieza a asfixiar por los humos que revierten en su interior no pudiendo abrir las puertas. A través de sueños, fantasías, mezcla de realidad y ensueño, se nos va perfilando a Guido como un hombre infeliz y, especialmente, vacío (recuerda un poco la descripción de la poesía de T. S. Elliot, “Los hombres huecos”.

La insatisfacción general, la desesperación que le acompañan son características de este tipo de crisis. Se caracterizan por un percatarse de que uno ha seguido una vida según unas creencias que ya estaban en el entorno, no tanto una vida vivida por propia elección. Observamos en la película, y claramente relacionado con Fellini, su cuestionamiento de ese gran controlador que es la religión y también el productor de cine… quienes le marcan lo que debe hacer y lo que es socialmente adecuado. Entre sueños y fantasías repasa su vida y su sinsentido… y como dice en un momento de la película aunque no tiene nada que contar, quiere contar cosas.

La película de Fellini ilustra algo que en la psicoterapia gestáltica se le de gran importancia, y que tiene mucho que ver con las crisis existenciales, y que se trata de asumir el propio vacío y no llenarlo estérilmente de contenidos vanales. Sólo asumiendo este vacío como un elemento estructural de nuestra existencia deviene un vacío fértil y creativo, algo que Jung definió como encontrar nuestro propio mito, o como Aniella Jaffé, su discípula, lo definió: el mito del sentido. Y es, en esta dirección, que la película de Fellini deviene en sí misma un acto creativo. La asunción de su propio vacío, de su crisis existencial y creativa, deviene en el propio acto creativo.

Como en el acto creativo se requiere de la hoja o la pantalla en blanco, asumir la propia vida requiere del vacío y el sinsentido para reencontrar de nuevo la inspiración para crear con la primera, y la inspiración para vivir con sus nuevos propósitos y significados con la segunda. Como dijo Kierkegaard: “Para encontrarse primero hay que perderse”.


Fatam Viam Invenient 
- El destino encontrará la manera -


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